No existe lector que se precie que no se haya ido de aventuras con un niño que vivía con su tía Polly en una pequeña ciudad del suroeste de Estados Unidos, a orillas del río Misisipi. Sí, estoy hablando del pequeño y travieso Tom Sawyer, personaje creado por la pluma de Mark Twain que hizo las delicias de muchos niños y adolescentes con sus peripecias junto a su inseparable amigo Huckleberry Finn.
Personalmente, en mi infancia envidiaba a estos personajes porque contemplaban el mundo de distinta manera: no se sometían a ninguna clase de disciplina, vivían multitud de peripecias humorísticas y, en ocasiones, también dramáticas, pero de las que salían siempre airosos.
Detrás de estas inolvidables criaturas estaba Samuel Langhorne Clemens, conocido mundialmente bajo el seudónimo de Mark Twain. El autor nació en Florida (Misuri) el 30 de noviembre de 1835 y murió en Redding (Connecticut) el 21 de abril de 1910. Fue un popular escritor, orador y humorista que cosechó grandes éxitos con las mencionadas Aventuras de Tom Sawyer, su secuela Las aventuras de Huckleberry Finn o El príncipe y el mendigo, entre otras.
Su primera publicación llevaba por título La célebre rana saltarina del condado de Calaveras (1865), una obra que, junto a sus libros de viajes, pronto le otorgaría una gran popularidad. Más adelante, su novela Un yanqui en la corte del rey Arturo nos presentaría a un viajero en el tiempo que utiliza sus conocimientos científicos para introducir la tecnología moderna en la Inglaterra arturiana; un argumento que se convirtió, posteriormente, en una característica fundamental de la historia alternativa y en un subgénero precursor de la ciencia ficción.
Twain consiguió un enorme prestigio. Su ingenio y su sátira le llevaron a recibir las alabanzas de críticos y colegas por igual, llegando a entablar amistad con presidentes estadounidenses, artistas, grandes industriales y la realeza europea. Además, a lo largo de su vida mostró un gran interés por la ciencia, la investigación y las nuevas tecnologías, lo que le llevó a ser un amigo cercano de inventores de la talla de Nikola Tesla y Thomas Alva Edison. En 1907, coronando su trayectoria, recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de Oxford.
Como una curiosidad histórica fascinante, Twain nació durante una de las visitas del cometa Halley a la Tierra y él mismo predijo su propio final: «Me iré con él». Fatídicamente, el escritor falleció al día siguiente del regreso del cometa. Por toda su trayectoria, hoy es considerado por muchos el verdadero «Padre de la literatura norteamericana».
Dentro del cine y la televisión, Mark Twain ha sido uno de los escritores favoritos para trasladar sus historias a la gran pantalla; algunas veces mediante adaptaciones muy fieles al texto original y, en otras ocasiones, a través de versiones libres donde se intuye el concepto original aunque los protagonistas tengan otros nombres o géneros.
🎥 Adaptaciones de Tom Sawyer y Huckleberry Finn
- Las aventuras de Tom Sawyer (1938): Protagonizada por Tommy Kelly. Fue la primera gran versión cinematográfica en color y cosechó un éxito enorme en taquilla.
- Un yanqui en la corte del rey Arturo (1949): Una divertida versión musical en la que Bing Crosby viaja en el tiempo y conquista a todos con sus canciones y bailes.
- Las aventuras de Huckleberry Finn (1960): Con el joven Eddie Hodges y el famoso campeón mundial de boxeo Archie Moore en el papel del esclavo Jim.
- Las aventuras de Tom y Huck (Miniserie, 1979): Una entrañable serie de televisión de 26 capítulos que recreaba a la perfección el ambiente y la vida en el río Misisipi.
- Tom Sawyer (Anime, 1980): Serie de dibujos animados japonesa, sumamente fiel al libro, que triunfó con rotundo éxito en las televisiones de España en los años 80.
- Las aventuras de Huckleberry Finn (1993): Versión de la factoría Disney con un jovencísimo Elijah Wood, bastantes años antes de convertirse en Frodo para El Señor de los Anillos.
- Desmadre en Camelot (1998): Divertidísima comedia donde Whoopi Goldberg viaja en el tiempo armada con su ordenador portátil. Es inolvidable el chiste de nuestro doblaje, maravillosamente interpretado por María Luisa Solá, cuando pide que la nombren «Ser Jefe» en lugar de «Sir».
Adaptaciones de El Príncipe y el Mendigo
- El príncipe y el mendigo (1937): Protagonizada por los gemelos Billy y Bobby Mauch, con el mítico Errol Flynn repartiendo mandobles con su espada.
- El príncipe y el mendigo (1962): Versión clásica de Disney en la que Guy Williams (el famoso actor de la serie El Zorro) hace de protector de los niños.
- El príncipe y el mendigo (1977): Una superproducción de aventuras con un reparto de lujo insuperable: Charlton Heston, Raquel Welch y Oliver Reed.
- El príncipe y el mendigo (Dibujos animados, 1990): Precioso cortometraje animado de Disney donde Mickey Mouse realiza un doble papel acompañado por Donald y Goofy.
- Dos por el precio de una (1995): Adaptación moderna y muy divertida donde las gemelas Ashley y Mary-Kate Olsen intercambian sus vidas en un campamento de verano de los años 90.
Al repasar esta interminable lista de adaptaciones, queda claro que el espíritu libre y gamberro de Samuel Clemens nunca nos ha abandonado. Se marchó persiguiendo la estela del cometa Halley, pero nos dejó un legado inmortal atrapado en páginas impresas y en fotogramas de celuloide. Al fin y al cabo, mientras un niño sueñe con construir una balsa en el Misisipi o un lector sonría con la ironía de sus viajes, Mark Twain seguirá vivo en nuestra memoria.


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