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martes, 1 de septiembre de 2026

El misterio del 13: Daphne du Maurier y el arte de hacer temblar lo cotidiano

En casa siempre me dicen que tengo obsesión con el número 13. Y es que yo nací un día 13; lejos de ser para mí un número de "mala suerte", siempre ha sido mi preferido. Junto con el 7 (el de la suerte), son los números que, si los encuentro en el título de un libro, me obligan a comprarlo de inmediato.
Portada del libro Trece a la mesa de Agatha Christie. Se muestra un diseño clásico de novela policíaca con el nombre de la autora y el título destacados en la cubierta.
Pie de foto: Trece a la mesa, de Agatha Christie. Un clásico de Hércules Poirot donde una vieja superstición se cobra una víctima real. mi primer libro con 13.

Muchos de vosotros —quizás me equivoque— si os digo que la escritora a la que dedico este post de hoy nació el 13 del 5 de 1907 (coincidimos en el día y el mes de nuestro nacimiento) y que se llama Daphne du Maurier, os diga bastante poco. Quizás pensáis que la conocéis de sobra y soy yo la que se equivoca. Pero, en cambio, si os hablo de Rebecca, la gran obra que inmortalizó el maestro Hitchcock, ya sabéis perfectamente a quién me refiero.
En efecto, Daphne du Maurier fue una escritora británica, nieta del dibujante y también escritor George du Maurier, famosa por novelas como Rebecca (publicada en 1938), Jamaica Inn (La posada de Jamaica) o The Birds (Los Pájaros), todas ellas llevadas a la gran pantalla por el Mago del Suspense. También destaca My Cousin Rachel (Mi prima Raquel), adaptada al cine en 1952 de la mano del director Henry Koster.
El apóstol número 13, de Michel Benoît. Un trepidante thriller histórico donde el padre Andrei desentraña una peligrosa conspiración oculta en el Vaticano. a partir de este ya no pude parar.
Daphne gozó siempre de un ambiente refinado. Sus padres, el productor y actor Gerald du Maurier y la actriz Muriel Beaumont, le dieron una educación exquisita. Sus buenas relaciones le permitieron publicar sus primeros escritos en la revista de su tío (no hay nada como tener padrinos para todas las cosas de la vida). Se casó con el lugarteniente Frederick Arthur Montague Browning (imaginaos el pedazo de tarjeta de visita, ¡uffff!), quien llegó a ser héroe de guerra y recibió el tratamiento de Sir; la misma Daphne alcanzó la distinción de Dama de su Majestad. Residió en el castillo de Menabilly, una fabulosa mansión situada en la costa de Cornualles que le sirvió de inspiración y escenario para algunas de sus obras, y donde dio a luz a sus tres hijos. Fue una escritora precoz: a la edad de veinte años ya había escrito su primera novela.
Pero Daphne no solo escribió estas cuatro novelas tan famosas que saltaron a la gran pantalla. Ella escribió multitud de relatos en los que retrata a mujeres traumatizadas o perversas, cuya insatisfacción no calma ni la misma muerte. Es el caso de relatos como "El manzano", "El joven fotógrafo" o "Bésame otra vez, forastero", historias todas ellas llenas de crueldad, cauta timidez y ambientes cargados de energías negativas que se adelantan a lo que luego trazaron escritores como Patricia Highsmith o el mismísimo Stephen King.
Para los amantes del escalofrío y de las distancias cortas, os recomiendo encarecidamente El Muñeco, una obra que hoy podemos disfrutar en castellano gracias a la maravillosa decisión de la editorial Fábulas de Albión de publicar los cuentos inéditos de la autora.
Portada del libro El Muñeco de Daphne du Maurier. Muestra una fotografía antigua en blanco y negro de una niña de aspecto tétrico y mirada fija que sostiene un muñeco mecánico en su mano.
Edición de El Muñeco publicada por Fábulas de Albión, cuya inquietante portada refleja a la perfección la atmósfera oscura y gótica de los relatos juveniles de la autora.
El muñeco es una historia de juventud a la que en su día no se le dio la oportunidad de ver la luz. El manuscrito fue descubierto en 2010 por Ann Willmore, una librera de Fowey —el pueblo de Cornualles donde la escritora vivió y verdaderamente "nació" como autora— y una seguidora acérrima de toda su obra. La propia Daphne había mencionado en su autobiografía que en 1928 había escrito un relato perturbador llamado El muñeco. Durante décadas, académicos y biógrafos lo buscaron sin éxito. Ann lo encontró finalmente escondido en un compendio de relatos rechazados de 1937 titulado The Editor Regrets ("El editor lo lamenta").
En este volumen se aprecia la naciente vocación por la escritura de Du Maurier. El efecto del tiempo que pasó desde que se escribieron los cuentos hasta la madurez de la autora les proporciona una cierta inocencia; pero eso no impide que lleven ya la raíz de lo que sería el original estilo de todas sus obras posteriores: un análisis psicológico de los personajes, una narración dilatada y detallista, y unos complejos y oscuros ambientes donde todas las emociones se antojan enterradas y nada ni nadie consigue calmar los deseos más confusos y secretos.
Portada del libro El cuento número trece de Diane Setterfield. El diseño muestra elementos visuales melancólicos y góticos que evocan la atmósfera lúgubre de una antigua mansión inglesa y el misterio de un manuscrito oculto.
 El cuento número trece, de Diane Setterfield. El fascinante misterio gótico donde los secretos familiares de las gemelas Emmeline y Adeline salen por fin a la luz.
En este libro de cuentos cortos disfrutamos de la gran habilidad de Daphne para hacernos llegar el horror a través de lo que, en principio, nos parece insignificante y frecuente. Creo que pocas personas que hayan leído Los pájaros (o que, en su defecto, hayan visto la película de Hitchcock) hayan podido volver a mirar de la misma manera a una bandada de gaviotas o escuchar el ulular de las palomas cerca de ellas.
Asegura la escritora Pilar Adón en el prólogo para esta edición que, “con una manifiesta habilidad para retorcer los argumentos y llevarlos hasta las más altas cotas de lo grotesco, Du Maurier mezcla en sus historias los ambientes más aristocráticos y selectos con lo más bajo y lo más sórdido; el comportamiento más puritano enfrentado al más sensual; las almas castas combatiendo a las pecaminosas (…) Y es que ningún personaje de Daphne Du Maurier se libra de las sombras (…) y en todas sus tramas, adopten éstas la forma que adopten, sean exitosas novelas u oscuros relatos, las cosas nunca son lo que parecen”.
De esta forma, parece que volvemos a la atmósfera de Otra vuelta de tuerca de Henry James. De los trece cuentos de los que consta esta edición, el que lleva el título es quizás el más singular, sexualmente provocador y a la vez ambiguo, en medio de un triángulo amoroso que nos confunde más por lo que intuimos que por lo que realmente nos narran. El personaje principal, "Rebecca", bella y seductora, es quizás el preámbulo de la enigmática mujer que, diez años después, daría fama mundial a su creadora.
Amantes del misterio y de las atmósferas más enrarecidas: os aseguro que no os va a decepcionar…
"A veces sucede así en la vida: cuando son los caballos los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina."
— Daphne du Maurier

miércoles, 17 de agosto de 2011

La Niebla y otros cuentos. Stephen King _

Nota de edición: Edito esta reseña sobre La niebla y otros cuentos, escrita originalmente en 2011. Hoy, en 2026, ya me he leído muchas más de sus obras y devoro cada serie o película que lleve el sello de Basado en o Producido por. Es fascinante cómo este hombre conoce la psique humana: nos enseña que el terror real no es un cuento de viejas, sino que a los que de verdad hay que temer es a los humanos. Y lo demuestra con una habilidad que espanta (de miedo).

Un buen día me di cuenta de que me había visto casi todas las películas y series basadas en la obra de Stephen King, pero apenas había leído un par de libros suyos. Quizás me daba un poco de respeto; no por la temática, sino por dudar si el ritmo del autor en papel iba a ser igual que en la gran pantalla, o si esa maestría para diseccionar el lado oscuro del pensamiento humano se iba a sentir más como una sesión de psicoanálisis que como otra cosa.
Al final, mi bautizo literario con él fue El resplandor (1977), porque había visto la película en los ochenta y me dejó de piedra con esa disección de la psique. Después cayeron Misery —regalado junto a El tiempo entre costur

as
— y la maravillosa adaptación de Dolores Claiborne (que en España titulamos Eclipse total) con la gran Kathy Bates. Total, que ya estaba completamente enganchada.
La tentación de La Torre Oscura y el desvío a La niebla
Hasta que me dio por comprar La Torre Oscura. Y claro, fui a lo grande: comencé la colección de golpe. ¿Por qué? Pues vaya usted a saber, quizá porque eran siete volúmenes y a mí el número siete me gusta mucho, o porque aún no había adaptación cinematográfica. El caso es que, estando en casita a punto de abrir el primer párrafo de El pistolero, me asaltó una duda existencial al ver que solo tenía los primeros tomos acumulados. Decidí aparcar esa lectura monumental para cuando reuniera la saga entera —ahora ya tengo cuatro: El pistolero, La llegada de los tres, Las tierras baldías y Mago y cristal—, unos títulos que por sí solos ya evocan una mezcla increíble de géneros: fantasía, terror, wéstern e incluso destellos de ciencia ficción.
Para saciar las ganas de leer al autor sin meterme en un jardín tan largo, me compré un práctico libro de bolsillo: La niebla y otros cuentos. De La niebla ya había visto la película, la cual me dejó con el cuerpo cortado. Lo curioso es que en la novela casi no pasan cosas del modo en que ocurren en el film, y el final escrito por King es totalmente distinto al de la pantalla. Así que uno ya no sabe quién tiene la mente más retorcida: si el propio Stephen King o Frank Darabont, el director que firmó aquella aclamada y desoladora adaptación cinematográfica.
Aquí descubrí dos cosas: que el propio King cataloga esta pieza como novela corta o cuento largo, y que despliega un estilo muy directo, coloquial y punzante.
¿Qué pasaría si, tras una tormenta que nos deja incomunicados, quedamos encerrados en un supermercado con nuestros vecinos? ¿Qué sería de nosotros si, al adentrarnos en una niebla espesa, aparecieran criaturas desconocidas y prehistóricas? Y la gente que nos acompaña, ¿tiene fe? Si la tiene, ¿en qué cree? ¿En castigos divinos propios de la Edad Media? Todas esas preguntas —y sus incómodas respuestas— flotan en esta ficción.
Los otros abismos del volumen
El volumen se completa con un par de joyas breves:
  • «El mono»: Si a alguien se le ocurre la brillante idea de regalaros un mono de juguete antiguo con címbalos, más vale que sepáis un par de cosas sobre su sonrisa maligna. Es, sin duda, de lo poco de este autor que logra dar un miedo verdaderamente físico.

  • «El atajo de la señora Todd»: Cuidado con los atajos que tomamos al volante; no todos conducen a donde pretendemos ni nos afectan de la misma manera. Aunque a la señora Todd, todo hay que decirlo, no le fue nada mal con ellos.
Después de estos primeros pasos, he decidido seguir explorando su inmensa obra. Ya no tengo miedo, pues como él mismo aconseja al comienzo de sus viajes:
“Agárrame del brazo, agárrame fuerte. Vamos a lugares tenebrosos, pero creo conocer el camino. De todos modos, no sueltes mi brazo. Y si recibes un beso en la oscuridad, no te alteres, es que te quiero. Ahora escucha…”

El arte que abriga el alma: La pintura con fe de Faby Artiste

Hoy os traigo a una artista francesa: “Faby” . Nacida en 1975, posee una cualidad insólita en el panorama actual: es la pintora de su propia...