Nota de archivo: Esta entrada fue redactada originalmente en el inicio de mi andadura con el blog en 2010 Hoy la recupero y edito para mantener vivo mi eterno amor por los libros físicos y dar la bienvenida a las nuevas lecturas que están por venir.
Escribía Jorge Luis Borges que siempre imaginaba el Paraíso como algún tipo de biblioteca. La verdad es que a mí me pasa lo mismo; imaginarme la vida sin libros es algo que no puedo concebir. A pesar de que ahora existen los formatos digitales y casi todos nos hemos subido al carro de las nuevas tecnologías, los libros físicos siempre conservan algo especial y maravilloso. Su tacto, su olor a nuevo —o agrio si son usados— e incluso sus erratas los hacen tan humanos como nosotros mismos. Siempre serán buenos amigos y aliados en cada momento de nuestra existencia.
Elegir un libro favorito es como tener que elegir entre uno de mis brazos o de mis piernas, o quizá decidir si prefiero escuchar por el oído derecho y ver con el ojo izquierdo. Resultaría una elección no solo imposible, sino también sumamente compleja.
A lo largo de mi vida han sido muchos los personajes que, aliándose conmigo, me permitieron vivir sus propias aventuras y acontecimientos más importantes. Desde que tengo memoria soy adicta a la palabra escrita, poseo la capacidad innata de evadirme de cualquier problema o situación con el simple hecho de abrir un libro y comenzar una ficción.
Me gustaría compartir parte de esos personajes, lo que viví con ellos y la época en la que llegaron a mi vida. Fueron y son mis amigos, mis aliados. Aunque resulten algo extraños o extravagantes, les agradeceré eternamente lo que aportaron a mi camino, convirtiéndose en una parte de mí que jamás me defraudó. Llenaron mi hastío con aventuras emocionantes, el desamor con románticos caballeros y la falta de humor con situaciones tan divertidas que me hicieron soltar carcajadas de placer.
Plasmadas en papel, aquellas palabras en su conjunto me dieron ánimos para seguir adelante en muchos momentos de mi existencia. Solo espero que, a través de este pequeño homenaje, sean muchos los que se sorprendan ante la fuente inagotable de amigos que están todavía por descubrir.

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Un verdadero amigo es alguien capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo.