lunes, 7 de septiembre de 2026

El arte que abriga el alma: La pintura con fe de Faby Artiste

Hoy os traigo a una artista francesa: “Faby”. Nacida en 1975, posee una cualidad insólita en el panorama actual: es la pintora de su propia Fe. Aunque su trabajo cuenta con más de quince años de reconocimiento en el mundo del arte, lamentablemente se mantiene en un plano un tanto marginal debido a ese compromiso tan vivo que mantiene con sus creencias en cada una de sus obras. Con la ayuda de su esposo Sébastien, creó la asociación cultural cristiana “Brushes of Faith” (Pinceles de Fe), que busca integrarse en la cultura ofreciendo una mirada diferente y artística de nuestro mundo, la naturaleza, la sociedad y la familia.
Ella misma se define así: «Humanamente represento lo que esta fe me da para vivir como madre, esposa e hija de Dios. Mi pintura es como una cámara estanca; para aquellos que la miran, muchas (demasiadas) personas ni siquiera saben que tienen un alma».
Personalmente, me encantan sus colores, el “revoltijo” de las telas, las escenas de ternura, el brillo del conjunto y las palomas que sobrevuelan muchas de sus piezas como símbolo del Espíritu Santo. En resumen, me transmiten un profundo estado de paz. De entre su extensa producción, como siempre, he elegido aquellas obras que más me inspiran. En este caso ha sido una selección difícil, pues me gustan todas y cada una de ellas.
Siempre hay elementos predilectos en el arte que contemplo. Uno de ellos son los árboles: inspiran amor, ternura y fuerza; no hay artista que se precie que no les haya dedicado un lienzo. El otro gran tema son las madres. Como hija, madre y abuela, las piezas dedicadas a la maternidad están entre mis preferidas. Muchísimos creadores se han inspirado en ellas porque representan la esencia misma del amor y de la vida.
Espero que os gusten tanto como a mí. Y tal vez me llaméis loca, pero... ¿no os parece que están realizadas propiamente con retazos de telas de colores, como si de nuestro amado Patchwork se tratase?


En esta imagen se puede apreciar a dos niñas contándose confidencias, mientras juegan a la rayuela, a la que nosotras llamábamos " truque"; a su alrededor vuelas aves azules y blancas, mientras pequeñas estrellas parecen brotar de sus cabezas, es una imagen de puro color y fantasía. Al fondo se aprecian muñecas tejidas y una ventana con marcos rojos. Toda la escena destaca por sus texturas detalladas, y sobre todo porqué evoca a una vuelta a la infancia con tu mejor amiga.


Eres mi Alegría;  Esta obra toda poesía, nos muestra una silueta infantil columpiándose desde las ramas de un gran árbol. El espeso follaje, pintado en tonos rojizos, enmarca un hueco central con forma de corazón, al fondo una lluvia de estrellas doradas ilumina la escena.


Enganchado a tu amor;Esta obra visual captura el momento en el que una ráfaga de aire eleva a una figura infantil, que abrazada con fuerza al tronco de un árbol resiste el ímpetu del viento, El follaje vuelve a jugar con la sorpresa de un corazón central, aunque esta vez las ramas está decoradas con delicadas flores blancas. Se aprecia un suelo texturizado con vegetación y olas, sugiriendo que el árbol se encuentra cerca del mar. transmite una mezcla de fuerza y juego con la naturaleza.


Más cerca de las estrellas; Esta mágica pintura presenta una elaborada casa del árbol construida en las alturas de un robusto y retorcido tronco. La cabaña, de arquitectura caprichosa y tonos anaranjados y oscuros, asoma sus ventanas abiertas mostrando pequeñas figuras en su interior. De las ramas superiores caen hilos dorados, mientras delicadas aves blancas revolotean alrededor de la estructura y la chimenea. En la base del lienzo se distingue la silueta difuminada de una ciudad medieval con torres y cúpulas en tonos azulados. Toda la escena destaca por su atmósfera de cuento de hadas, invitando a la fantasía, el refugio y la aventura infantil.


Ser la luz del mundo, y recibirlo de niño; Esta emotiva obra retrata un cálido y protector abrazo entre una madre y su hija bajo una noche estrellada. La mujer, de cabello rojizo y expresión serena, envuelve con ternura a la pequeña, cuyo rostro refleja absoluta paz y felicidad. Un elemento mágico destaca en la escena: las manos y los brazos maternos se fusionan con la silueta de una gran paloma blanca luminosa que cobija a la niña. Los trajes de ambas están ricamente decorados con patrones florales en tonos rojos, amarillos y azules muy característicos de la autora. Toda la composición evoca una atmósfera celestial que simboliza el amor incondicional, la protección y el amparo espiritual.



Debajo del Abrigo; Esta colorida y detallada pintura celebra la unión de una familia numerosa bajo un gran manto protector. En la parte superior, una pareja comparte un beso cariñoso rodeada de pequeños pájaros de colores y estrellas doradas. En el centro, varios niños y niñas sonríen con ternura mientras sostienen juguetes y mascotas como un perro, un gato y un zorro. Toda la vestimenta y el entorno se entrelazan en un estallido de patrones florales, texturas y vegetación silvestre en tonos violetas y rojizos. Varias palomas blancas en pleno vuelo enmarcan la composición, aportando ese toque de paz, espiritualidad y armonía característico de la autora.

Saciado con amor; Esta íntima pintura captura el tierno momento de una madre amamantando a su bebé recién nacido. La mujer, de cabello rojizo adornado con flores, contempla con dulzura a la pequeña criatura que descansa y duerme profundamente en sus brazos. La parte inferior del cuadro se transforma en un mar de densas texturas florales y formas abstractas en tonos naranjas, magentas y violetas. Toda la atmósfera, iluminada con pequeños destellos blancos como estrellas, transmite una profunda sensación de paz, nutrición y conexión sagrada.


En el Amanecer de sus sueños; Esta mágica obra retrata a un ángel de la guarda velando el sueño de un grupo de niños pequeños. La gran figura alada, rodeada por un aura resplandeciente, toca suavemente una flauta para arrullar con su melodía a los infantes que duermen plácidamente a su alrededor. Bajo una colcha decorada con estrellas y flores, se aprecian las tiernas expresiones de los bebés, acompañados por un pequeño osito de peluche y un perrito. Toda la composición está bañada en cálidos tonos amarillos y dorados, creando una atmósfera reconfortante de protección divina, paz y descanso nocturno.


Bajo las Estrellas; Esta entrañable pintura muestra a una madre o cuidadora velando el sueño de un niño que duerme plácidamente en su cama. La mujer luce un majestuoso y amplio vestido azul repleto de destellos y flores, que parece fundirse con un jardín nocturno donde asoman dos conejitos verdes. En su regazo sostiene un juguete de peluche, mientras aves blancas y mariposas revolotean en una atmósfera mágica decorada con estrellas colgantes. La rica combinación de tonos azules, violetas y rosados envuelve toda la composición, transmitiendo una profunda sensación de fantasía, amparo y amor familiar


Con la confianza de un niño Esta significativa pintura muestra a una niña pequeña vestida con un tutú turquesa que alza con alegría un unicornio de peluche. A su derecha, en un plano espiritual, emerge la silueta de Jesucristo en tonos grises sosteniendo una pequeña cruz de madera mientras la contempla con infinita ternura. De la parte superior caen sutiles líneas doradas que simbolizan la gracia divina, mientras dos aves vuelan al fondo sobre un suave fondo rosado. La composición destaca por sus texturas y su fuerte carga emocional, reflejando la pureza de la infancia, la fe cristiana y la protección espiritual.


Espero que esta muestra os haya gustado tanto como a mi, Faby es una gran artista que sabe transmitir amor, familia y fe.

Pintar el alma, sanar el tiempo: El arte con valores de Alejandro Costas

Estamos viviendo unos momentos un tanto “peculiares”. Tenemos en nuestra mano toda la información y la cultura del mundo; en cambio, hacemos un mal uso de ella, o un uso nulo. Como consecuencia, estamos perdiendo valores irremplazables de incalculable cuantía: justicia, solidaridad, paz, amistad, ética…
Por eso hoy me gustaría hablaros de Alejandro Costas, un magnífico pintor argentino. Cuando descubrí sus lienzos me quedé prendada de ellos. Sus pinturas encierran un significado tan profundo que resulta difícil de explicar, sobre todo porque cada una viene acompañada de una historia creada por el propio autor. Esta particularidad, sin duda, enriquece la obra y le da un toque especial y mágico.
En estos tiempos tan extraños, tomarse un tiempo para admirar cada cuadro y sentir cada palabra es una gran terapia que os recomiendo encarecidamente. Su catálogo cuenta con más de 300 obras y, aunque en mis álbumes particulares atesoro muchas de ellas, tan solo pondré una pequeña selección. Elegir ha sido una tarea casi imposible, pero he querido reunir aquellas que me transmiten más emociones. Realmente merecen la pena...
La Naturaleza Implora…

Pintura de Alejandro Costas que muestra varios árboles de troncos entrelazados y ramajes frondosos. Las ramas forman de manera sutil y oculta la palabra "PAZ" en el centro de la composición.

«Por intermedio de sus árboles, la naturaleza nos envía un mensaje para que tomemos conciencia, oportunamente, de la autodestrucción persistente del hombre».
(Un pequeño secreto: si miramos con atención entre las ramas de los árboles, podremos leer oculta la palabra PAZ).

El más largo y sinuoso de los Caminos…

Pintura de Alejandro Costas que representa un gran árbol de raíces profundas y ramas sinuosas y entrelazadas que esconden palabras y letras entre sus trazos. Estilo artístico simbólico y detallista.

«O tal vez, en las ramas por autodefinirse “ramera”, vendiéndose con frecuencia al mejor postor. En las raíces (en el pasado) está enterrada y oculta otra indispensable consigna a descifrar. Letras bien pequeñas como las raíces y la MEMORIA de los habitantes de este mundo; letras enormes como nuestra necesidad de JUSTICIA…»
(¿Lográis leer la palabra escrita entre las ramas del árbol?)

 Ayer y Mañana…

Pintura de Alejandro Costas que muestra un contraste entre el pasado y el futuro. A un lado se ven viviendas bajas, amplias y tradicionales rodeadas de árboles bajo un cielo limpio; al otro lado, un arcoíris que actúa como un puente rígido hacia un entorno tecnológico.
«El pasado, con sus cálidas y airosas viviendas. Construcciones amplias, bajas, y árboles como únicos exploradores de un, hasta ese momento, intacto cielo. ¿El futuro? Un arco iris convertido en riguroso puente nos advierte que la avasallante tecnología, de no ser controlada a tiempo, indefectiblemente ocupará espacios que jamás debiera conquistar; invocando un supuesto y, para mí, sospechoso progreso».

El Tiempo de arena…

Pintura de Alejandro Costas de estilo simbólico que ilustra el paso del tiempo. Se muestra un paisaje onírico donde destaca un castillo medieval y elementos que simulan un reloj de arena con granos finos fluyendo, representando la transformación de la naturaleza.
«El tiempo, impalpable y abstracto. Su efecto, implacable. Un diminuto grano de arena: el transcurso inexorable del tiempo materializado en su mínima expresión. Fina e inquieta arena de una playa; siglos en nuestras manos que se precipitan dándole forma y vida a un encantado castillo medieval. La naturaleza que el hombre toma y transforma, luego, para sus fines no siempre nobles».


Una Obra conVincente…

Pintura de Alejandro Costas en homenaje a Vincent van Gogh. Se aprecian elementos icónicos del pintor holandés como los girasoles, las botas viejas, la iglesia de Auvers, su habitación y un sobre de carta dirigido a su hermano Theo, todo bajo un cielo nocturno estrellado de estilo onírico
«Una Iglesia… la de Auvers; un imponente molino… el de La Galette. Su habitación… la de Arles, en una noche tan estrellada como inspiradora. Botas maltrechas, tal vez como las suyas. Girasoles… como sólo él los pintaba.
Un sobre como un refugio. Casi un hogar. Una casa más.
Apasionadas e íntimas cartas a su hermano buscan amparo, algo de protección. Y lo logran… y allí va Theo, trepando la escalinata al encuentro de Vincent, que brilla desde lo alto como un astro (que fue), alcanzando en la quietud del cielo la serenidad negada entre nosotros.
Van Gogh el apellido, Vincent su nombre y el humilde intento de realizar una obra convincente…»
(Un bellísimo homenaje a uno de mis pintores favoritos, sin duda).


Aliado Multicolor…


Una temprana y mágica amistad con quien, generosamente, se deja llevar por la creativa locura de su dueño.
Un Cómplice que dibuja pensamientos, Corporiza sueños.
Es el primer aliado y el más fiel de los amigos.
El que siempre estará allí dispuesto a exhibir y desnudar los colores del alma del artista.
Y el artista, agradecido… 

(Aún con mi edad, mis mejores momentos han sido y serán siempre junto a mis lápices, pinturas, telas, hilos… creo que a todos los creativos nos pasa).

Uniendo Razas…


Blancos, no de conciencia, sometiendo a gigantes de claras palmas, tan oscuros como postergados y tan negro su pasado como el tono de su piel.
Un color de piel, apenas eso, no justifican el derramamiento de ni una lágrima. Y hubo mares de sangre…Con culturas y orígenes distintos. Con diferencias que nos debieran enriquecer, no enfrentar, Cautivar, en lugar de resentir.
Razas que se parecen porque padecen de los mismos males, idénticos temores e iguales miserias. Pertenecemos todos, más allá de las diferencias que nos diferencian, a la misma raza…la humana.  Uniendo Razas, para muchos una utopía; para mí una necesidad. Indudablemente imperiosa.

Detrás de todo y todos detrás…


Corrompe. Compra voluntades. Crea fisuras. Agrieta la moral. Deprava. Desnuda miserias. Pervierte.
Por él se mata. Por él se muere. A él lo compran. Por él se venden. Y siempre está agazapado, al acecho, tarde o temprano siempre asoma. Está detrás de todo y desafortunadamente, nos encuentra a “casi” todos, mendigando lastimosamente por él… 

(Parafraseando a Quevedo… Poderoso Caballero, Poderoso Don Dinero)…

Sembrando Unidad…

                              

Nuestro planeta, una inmensa granja. Algunos hombres, fatigados labradores. Surcos de Paz, parcelas de ilusión, semillas frágiles que demanda unidad. Embanderan el campo. Lo tapizan de esperanza. Izan una sola bandera. La de todos. La de la vida. Y apuestan a ella… Enaltecen valores. Los reivindican. Y creen en un fruto posible: El Futuro.
Y lo Cosechan.
 
Manos que hablan…



Actitudes, modos de vida, elecciones… Los que acusan, los que manipulan, los que agreden, conviviendo, compartiendo implacablemente un espacio con los que crean, los que sujetan su esperanza a una plegaria, los que contienen, los que aman… Y en la esperanzada mano de un niño, nuestro futuro, incierto, pero cierto. No se trata de ellos contra nosotros, sino de nosotros contra nosotros mismos. (Inspirado en las Cuevas de Altamira y en la Cueva de las Manos en el Sur de Argentina)…

Como he dicho antes, resumir las mejores obras de este polifacético autor, es una tarea imposible, cada una tiene un sentimiento diferente, y todas son maravillosas, termino pues con una referente a mis aliados y amigos, los libros…

Sendero hacia la Libertad…


Es el camino, destino obligado, el saber abriendo puertas; vulnerando cerrojos. El conocimiento otorgando luz. Asegurando porvenir. Sin ellos, la libertad, una franca utopía.
Libros que sabiamente, se acomodan enviándonos un mensaje. Leerlo es nuestro deber, asimilarlo nuestra obligación.  

(Entre los libros podemos leer las ocho letras de la palabra LIBERTAD, comenzando por la L que se encuentra en el ala izquierda de la mariposa libro)…


Espero que os haya gustado mi selección de hoy… no he podido poner mucho de mi misma porqué el autor, ya pone sus propias y sabias palabras, en cada cuadro, en cada pincelada…Gracias por estar…

Donde habitan los clásicos: Un viaje visual con A.E. Jackson

Si algo tenemos en común la gran mayoría de los adultos lectores, es nuestra pasión por los cuentos. Nuestra infancia estaba llena de maravillosas historias que, en la mayoría de los casos, solo podíamos visualizar en libros ilustrados. Carecíamos de los medios visuales actuales, pero el encanto de aquellas ilustraciones (que ahora llaman vintage) siempre seguirá con nosotros… o al menos ese es mi caso. Recuerdo que uno de mis primeros libros fue Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. Aún hoy me sigue fascinando esa historia y soy una fan incondicional de sus ilustraciones, que son muchas y variadas.

                                       
Esta obra es una famosa ilustración del artista ,creada hacia el año 1915 para una edición especial del libro Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll. La escena representa el clímax de la historia, titulado popularmente en inglés como "The whole pack rose up into the air", momento exacto en el que Alicia se enfrenta al tribunal y la baraja de cartas cobra vida para atacarla. En la composición, de un marcado estilo eduardiano y paleta de colores suaves, se observa a una Alicia de cabello rubio protegiéndose la cabeza con el brazo mientras decenas de cartas de juego flotan y giran a su alrededor en un torbellino dinámico. En la parte inferior, asoman de forma difusa otros personajes icónicos como el Conejo Blanco y los soldados del reino. Esta pieza destaca por lograr capturar magistralmente la transición entre el sueño y la vigilia, justo antes de que la protagonista despierte en el mundo real.

Pero hoy, le toca el turno a Alfred Edward Frederick Jackson, un londinense nacido en la Inglaterra de 1873. Aunque sus padres eran unos modestos trabajadores, apoyaron su inquietud artística, algo raro en aquella época donde había que trabajar en algo "serio" para poder sobrevivir. Gracias a ello, pudo estudiar en la Escuela de Arte de Camden, donde ganó varias medallas por sus trabajos artísticos. En 1901, cuando apenas contaba con 28 años, expuso su primer cuadro en la Royal Academy, además de publicar ilustraciones en The Sketch e ilustrar libros infantiles.
Entre sus obras destacan Los viajes de Gulliver (1914), Alicia en el país de las maravillas (1915), Cuentos de Shakespeare (1919), Los niños del agua (1920), Cuentos de las mil y una noches (1920), Robinson Crusoe (1921), así como los clásicos de los hermanos Grimm (Caperucita Roja, Blancanieves, Cenicienta, etc.).
Sus ilustraciones son sumamente hermosas y están llenas de movimiento. A.E.Jackson dejó este mundo en Hailsham, Sussex, en la primavera de 1952 (como muchos artistas de su época, vivió las dos grandes guerras). Sus dos hijas, Muriel y Elaine, siguieron los pasos de su padre y tuvieron sus propias y exitosas carreras como ilustradoras.
Envidio a aquellas personas que tienen en su poder libros ilustrados como estos. Yo me conformo con admirar las imágenes desde mi ordenador y soñar con esos mundos mágicos que alguien imaginó para las mentes de los más pequeños (y de los mayores, aunque no lo reconozcan).
               
Cenicienta; La imagen retrata a Cenicienta con un elegante vestido de época barroca o rococó, sosteniendo un abanico decorado y un ramo de flores, mientras dos pajes sostienen la cola de su vestido tras descender de su carruaje dorado.




                 
A. E. Jackson nos traslada al momento cumbre del relato: el instante en que Caperucita, ajena al peligro, encuentra al lobo ocupando el lecho de la ancianan donde a la izquierda asoma su cabeza peluda desde las mantas de una gran cama con dosel. Lleva puesto un camisón y un gorro de dormir blanco con volantes, intentando suplantar la identidad de la querida anciana. Hay es cuando en el cuento Caperucita empieza con las preguntas; Abuelita, Abuelita, que ojos tan grandes tienes etc... Ella a la derecha permanece de pie, entre sorprendida y curiosa, lleva en su mano la cesta de mimbre con las viandas preparadas, y su icónica caperuza roja. El entorno se complementa con detalles de una habitación rustica, incluyendo una colorida colcha de retazos, que es lo primero que he visto yo en esta escena.
                 

Shakespeare nos regala uno de sus pasajes más icónicos: la célebre cita del balcón. En ella, vemos cómo Romeo va bajando y deja a una Julieta compungida, asomada al balcón de piedra arqueado. Lleva puesto un vestido claro con una cofia y su larga trenza rubia cae hacia adelante. Con ternura se asoma para sostener la mano de Romeo, quien baja con la ayuda de una cuerda sujeta al muro. el viste calzas oscuras y una túnica rosada , un cinturón amarillo del que cuelga una pequeña bolsa son sus complementos. Ambos se miran intensamente a los ojos en una íntima y triste despedida, pues el joven tiene que huir a Verona. El autor utiliza tonos suaves y pasteles, donde predominan los rosas , verdes apagados y ocres. El estilo visual evoca la elegancia y la fantasía clásicas de los libros de cuentos infantiles de principios del siglo XX.
                

Esta imagen pertenece al libro Las Mil y Una Noches, la estampa  presenta una escena íntima de preparación y cuidado personal donde interactúan cinco mujeres con vestimentas tradicionales de Oriente Medio. En el centro , una mujer joven permanece de pie sobre un gran cojín estampando. A su lado, una sirvienta de rodillas sostiene en alto un espejo ovalado de mano para que pueda contemplarse. Otra acompañante se encuentra arrodillada a la derecha, observando el proceso de manera atenta. En el plano inferior izquierdo, una última figura agachada se ocupa de los pliegues de las telas y el ropaje de la dama principal. Los atuendos destacan por sus detalles, combinando túnicas de tonos azules y verdes con fajines dorados en la cintura.








El arte que abriga el alma: La pintura con fe de Faby Artiste

Hoy os traigo a una artista francesa: “Faby” . Nacida en 1975, posee una cualidad insólita en el panorama actual: es la pintora de su propia...