lunes, 24 de agosto de 2026

Entre la culpa y el mito: Tras el eco de José Zorrilla y su eterno Don Juan Tenorio

Otro de los grandes escritores de nuestra literatura, nacido en el mes de febrero, fue José Zorrilla (21 de febrero de 1817). Zorrilla nació en Valladolid; desde su más tierna infancia se vio sometido a la severa educación que le impuso su padre —hombre de rígidos principios y absolutista, partidario del pretendiente al trono don Carlos—, y de su madre, una mujer piadosa y sufrida, sometida a su esposo.
Tras algunas vicisitudes por el territorio español (Valladolid, Burgos, Sevilla, Madrid…), ingresó en un seminario de Nobles; tiempo después dejó esos estudios para seguir leyes en la Universidad de Toledo, y después en la de Valladolid (1833-1836). Durante unas vacaciones se enamoró de una prima suya, a la que evoca en su obra Recuerdos del Arlanza; este fue el primero de una larga lista de amores.
"Fotograma en blanco y negro de la producción de televisión de 1970, mostrando un primer plano del actor Carlos Larrañaga como Don Juan Tenorio. Luce un aspecto atractivo con bigote y perilla de estilo mosquetero, sosteniendo una espada de manera vertical y desafiante justo al lado de su rostro."
"El magnetismo del mito: un jovencísimo Carlos Larrañaga encarnando al desafiante Don Juan Tenorio en la célebre adaptación de Estudio 1 para TVE (1970)."

En 1836 huyó de la casa paterna, refugiándose en Madrid, donde pasó muchas penurias y privaciones. En 1837 se reveló como poeta al pie del sepulcro de Larra, leyendo emocionadamente una composición en honor del suicida; comenzó a ser conocido y entró en los círculos de autores del momento. Su matrimonio con Florentina O´Reilly no fue todo lo bien que esperase, es por eso que se le atribuyen diversas amantes por aquellos años.
Viajó a Francia en 1845, asistiendo en París a algunos cursos de la Facultad de Medicina y relacionándose con Alejandro Dumas, George Sand, Alfred de Musset y Pierre Jules Théophile Gautier. Este mismo año fallece su madre, hundiéndole en la más profunda melancolía. Tras una vida agitada, y después de viajar a México y Cuba, regresó a España a la muerte de su primera esposa.
Se hizo famoso dando recitales públicos y obtuvo numerosos honores, entre los que sobresalen su nombramiento de cronista de Valladolid (1884) y su coronación como poeta nacional en Granada (1889). Murió en Madrid en 1893, tras una intervención quirúrgica para extraerle un tumor cerebral.
"Fotograma de la película clásica de 1948 'Las aventuras de Don Juan'. Aparecen el actor Errol Flynn y la actriz Viveca Lindfors caracterizada como la reina Margarita. Ella luce un sofisticado peinado de trenzas entrelazadas con perlas y un elegante vestido de terciopelo con mangas abullonadas de época."
 "El salto al Hollywood dorado: Errol Flynn destilando carisma como el seductor universal junto a la actriz Viveca Lindfors, enfundada en el oscarizado vestuario de la reina Margarita (1948).

Hay en la vida del autor algunos detalles de gran interés para comprender la orientación de toda su obra. En primer lugar, las relaciones con su padre: un hombre, como hemos dicho, despótico y severo que rechazó por completo el cariño de su hijo y le negó el perdón por los errores cometidos en su juventud. José Zorrilla cargaba siempre con una especie de sentido de culpabilidad y, para superarla, decidió defender en su obra un ideal tradicionalista muy de acuerdo con el sentir de su propio padre. En Recuerdos del tiempo viejo nos narra:
“Mi padre no había estimado en nada mis versos, ni mi conducta, cuya clave él solo tenía.”
De su carácter ha dicho su biógrafo Narciso Alonso Cortés que era ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política. Rechazó varios puestos públicos muy lucrativos por no sentirse preparado; en su obra Recuerdos afirma:
“Yo temo que nuestra revolución va a ser infructífera para España por creernos todos los españoles buenos y aptos para todo y meternos todos a lo que no sabemos.”
Nos hubiese ido mejor en los últimos años si algunos políticos y trabajadores de la administración pública hubiesen al menos leído esta frase; yo la pondría en cada despacho de cada presidente, ministro, consejero, delegado, etc., etc.
"Fotograma en blanco y negro de la emisión televisiva de 1966 de Don Juan Tenorio. Muestra a la actriz Concha Velasco vestida como la novicia Doña Inés y a la actriz Tota Alba como su Aya Brígida en una escena interior, conversando en un tono de confidencia y misterio."
 "La inocencia rota en el convento: una maravillosa Concha Velasco como doña Inés junto a Tota Alba en el papel del aya Brígida, en la mítica adaptación de TVE de 1966.
Sea como fuere, la obra por la que es mundialmente conocido es Don Juan Tenorio, drama romántico en dos partes publicado en 1844. Constituye, junto con El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), de Tirso de Molina, una de las dos principales materializaciones literarias en lengua castellana del mito de Don Juan.
Don Juan Tenorio es el prototipo amoroso masculino que ha conquistado de forma más ostentosa el teatro, la literatura, el cine y la televisión. No se dirá de nadie que en cuestiones de amor es un Romeo o un Marco Antonio, un Calixto o un Otelo, o un Don Quijote o un Cid; puede que le comparen con Casanova, pero es el mismo mito en distinto ámbito social. ¿Por qué se suspira por un Don Juan y no por algún otro modelo de amante? Lo que nos llama más la atención de este hecho es que precisamente el transgresor, el calavera, el que sin el menor escrúpulo juega con los sentimientos de las mujeres que confían en su amor, sea precisamente el que se haya ganado un lugar de honor en el alma de las personas.
El personaje venía de muy lejos; aunque España fue finalmente la patria que le acogió como hijo predilecto, no fue su lugar de nacimiento. Don Juan, antes de adoptar el apellido de Tenorio, es un auténtico ciudadano del mundo. España solo acabó de caracterizarlo y de darle un nombre inmortal. Mozart ya le había dedicado una ópera (Don Giovanni). La gran novedad del Don Juan de Zorrilla es que finalmente sale absuelto: no se condena gracias a la ayuda de doña Inés. El caso es que el personaje no tiene desperdicio:
"Por dondequiera que fui / la razón atropellé, / la virtud escarnecí, / a la justicia burlé, / y a las mujeres vendí. / Yo a las cabañas bajé, / yo a los palacios subí, / yo los claustros escalé, / y en todas partes dejé / memoria amarga de mí. / Ni reconocí sagrado, / ni hubo ocasión ni lugar / por mi audacia respetado; / ni en distinguir me he parado / al clérigo del seglar. / A quien quise provoqué, / con quien quiso me batí, / y nunca consideré / que pudo matarme a mí / aquel a quien yo maté."
"Fotograma en color de la película de 1952 'Don Juan Tenorio'. En una escena oscura y gótica, el actor Enrique Diosdado yace en unas escaleras con traje rojo y su espada en el suelo, mientras la actriz Mari Carmen Díaz de Mendoza aparece de pie en éxtasis entre columnas, vestida con hábito de monja."
 "Misticismo en color: Enrique Diosdado, con su icónico traje rojo y la espada caída, frente a una espectral Mari Carmen Díaz de Mendoza en el clímax final del Don Juan Tenorio cinematográfico (1952)."

 Y sin embargo, como he dicho antes, ejerce un gran atractivo no solo para los hombres, que podrían proponerse ser como él, sino también para las mujeres, a las que al fin y al cabo se les podría considerar “víctimas”.

DON LUIS: ¡Por Dios que sois hombre extraño! / ¿Cuántos días empleáis / en cada mujer que amáis?
DON JUAN: Partid los días del año / entre las que ahí encontráis. / Uno para enamorarlas, / otro para conseguirlas, / otro para abandonarlas, / dos para sustituirlas, / y una hora para olvidarlas.
Lo que pasa es que a veces el destino nos juega malas pasadas y, como quiera que Don Juan quiso “picar” más alto y quiso quitarle al mismísimo Dios una novia, doña Inés, claro está que se volvieron las tornas y cayó en la trampa en la que habían caído todas sus víctimas: se enamoró, como diríamos ahora, “hasta las trancas”.
DOÑA INÉS: No sé: desde que le vi, / Brígida mía, y su nombre / me dijiste, tengo a ese hombre / siempre delante de mí. / Por doquiera me distraigo / con su agradable recuerdo, / y si un instante le pierdo, / en su recuerdo recaigo. / No sé qué fascinación / en mis sentidos ejerce, / que siempre hacia él se me tuerce / la mente y el corazón: / y aquí y en el oratorio / y en todas partes advierto / que el pensamiento divierto / con la imagen de Tenorio.
Así, Don Juan queda atrapado en su propia red y se dedica a conquistar a doña Inés, trabajo que le cuesta lo suyo; se tiene que superar a sí mismo y lo consigue. No deja de ser una paradoja que el burlador del amor cae en los lazos de este, y el autor nos deleita con unas frases usadas por millones de personas en todo el mundo, famosas por su contexto y por su contenido.
"¡Cálmate, pues, vida mía! / Reposa aquí, y un momento / olvida de tu convento / la triste cárcel sombría. / ¿Ah! ¿No es cierto, ángel de amor, / que en esta apartada orilla / más pura la luna brilla / y se respira mejor? / Esta aura que vaga llena / de los sencillos olores / de las campesinas flores / que brota esa orilla amena; / esa agua limpia y serena / que atraviesa sin temor / la barca del pescador / que espera cantando al día, / ¿no es cierto, paloma mía, / que están respirando amor?"
A estos célebres versos en que Don Juan se rinde al amor, les siguen estos otros de su amada:
"Tu presencia me enajena, / tus palabras me alucinan, / y tus ojos me fascinan, / y tu aliento me envenena. / ¡Don Juan! ¡Don Juan!, yo lo imploro / de tu hidalga compasión: / o arráncame el corazón, / o ámame porque te adoro."
En esta apoteósica escena lo dejo. Espero que podáis disfrutar de esta maravillosa obra que tiene, como todos los clásicos, esa fuerza, ese ímpetu que lamentablemente, personalmente, echo de menos en las obras contemporáneas; será por eso quizás que prefiero a los clásicos, sin desmerecer a nadie, la literatura como todo va en gustos. Y espero, si no conocéis esta obra, que esta humilde entrada sirva para conocerla un poco más. Y aún dejo una duda en el aire: ¿Quién es el auténtico Don Juan? ¿El conquistador, o el conquistado?¿A mí personalmente? Me fascina el tarambana, ¿y a vosotros?
Lo cierto es que, al final, Zorrilla nos regala un giro único y nos deja para la eternidad estos últimos versos memorables:
"Y solo en la vida más pura / los justos comprenderán / que el amor salvó a Don Juan / al pie de la sepultura. / Pues me abre el purgatorio / un punto de penitencia, / es el Dios de la clemencia / el Dios de Don Juan Tenorio."
En esta apoteósica escena lo dejo, espero que podáis disfrutar de esta maravillosa obra...
"Imagen con el trazo de la firma autógrafa original del escritor romántico José Zorrilla en tinta negra sobre un fondo liso."


El susurro de las Leyendas: Tras los pasos del Bécquer más solitario por las calles de Toledo

En un post anterior, escribí que el mes de febrero había sido un mes propicio para el nacimiento de grandes escritores, entre ellos Charles Dickens, Julio Verne… y también Gustavo Adolfo Bécquer. Su nombre verdadero fue Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, y nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836; el apellido Bécquer lo tomó de su padre, que a su vez lo había tomado de un antepasado.
"Dibujo artístico a mano alzada que muestra el perfil lateral del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, con su característico pelo rizado, bigote y perilla, capturando su semblante serio y melancólico."
"El rostro de la melancolía romántica: un retazo del perfil de Bécquer nos guiará por nuestro viaje por las leyendas de Toledo."

Fue un poeta y narrador excepcional, perteneciente al movimiento llamado “del Romanticismo”. Sus más conocidos trabajos son sus Rimas y Leyendas, muchas de ellas escritas en la ciudad de Toledo, donde paseando por sus calles puedes aún, si pones un poco de tu parte, sentir el batir de espadas en duelo, el canto dulce de las novicias tras las rejas de algún convento, e incluso el eco de sus pisadas por las callejuelas de esta grandiosa ciudad.

“Hay en Toledo una calle estrecha, torcida y oscura, que guarda tan fielmente la huella de cien generaciones que en ella han habitado, que habla con tanta elocuencia a los ojos del artista, y revela tantos secretos puntos de afinidad entre las ideas y las costumbres de cada siglo con la forma y el carácter especial impreso en sus obras más insignificantes que yo cerraría sus entradas con barreras…”
Tres fechas, Gustavo Adolfo Bécquer.
"Placa de mosaico de azulejos cerámicos instalada en una pared de Toledo, con una ilustración artística y la rotulación de la leyenda 'Tres fechas' de Gustavo Adolfo Bécquer."
"El azulejo de 'Tres fechas': el punto de partida donde las callejuelas de Toledo empiezan a contarnos sus secretos románticos."

Pero ¿Qué es lo que impulsó a este sevillano a acercarse a la vieja ciudad de Toledo, hasta el punto de quedarse totalmente prendado de ella? Pues el patrocinio por parte de su hermano Valeriano de una ambiciosa obra: recorrer todos y cada uno de los templos del país, uno por uno, y describirlos, así como relatar una a una todas las maravillas que los mismos encerraban, lo que era una tarea ardua y costosa. Cuando visita Toledo, queda tan prendado de su belleza que decide dedicar su primer (que luego fue su único) volumen de esta obra a la magna toledana: Historia de los Templos de España (centrado en los templos de Toledo). El dinero no dio para más y el proyecto se acabó en 1858.

Si realizas una ruta por Toledo, tradicionalmente comenzarán por la calle llamada de “la lechuga” o “Calle de los Bécquer” donde en el nº 9 de dicha calle, señalarán el inmueble donde supuestamente habitaron los hermanos, aunque los historiadores no se ponen de acuerdo en este dato. (Como en otros muchos).
Si se leen las leyendas y narraciones del autor sevillano, una de esas leyendas, El Cristo de la Calavera, está inspirada en la calle del mismo nombre donde una imagen del Crucificado se encontraba alumbrada noche y día por la luz de un triste candil. Podéis imaginar la escena en la oscuridad, donde el único resquicio de luz fuese esa trémula llama. Aún hoy día, si vas pasadas las doce, puedes escuchar el tañer de las campanas del Convento de San Clemente, donde dicen que una novicia de manos blancas fue la enamorada del autor, y la que le inspiró muchas de sus obras.
"Mosaico de azulejos cerámicos tradicionales en una fachada de piedra de Toledo, que ilustra una escena de la leyenda 'El Cristo de la Calavera' de Bécquer junto a su título."
 "El mosaico de 'El Cristo de la Calavera', la esquina toledana donde el duelo y el misterio se cruzaron por el amor de una mujer."
Bécquer fue un hombre solitario y tuvo diversos fracasos amorosos, incluso su mujer le fue infiel. Fruto de estos desengaños en el amor nace la temática de sus leyendas, tratando todas las variantes de la actitud que una mujer puede tener para con un hombre y llegando, casi siempre, a la conclusión de que esta es, ha sido y será la perdición del género humano (caramba con Bécquer, con lo romántico que nos parece).
Así por ejemplo, en El beso (mi favorita) trata el tema del amor platónico con una mujer imposible, simbolizada en una estatua sepulcral. En La corza de oro y La Virgen del Sagrario vemos cómo la belleza o lo sagrado se mezclan con la locura; y en La ajorca de oro, la patrona de Toledo es objeto de la codicia y la tentación diabólica para una mujer. En El Cristo de la Calavera se interpreta cómo dos hombres, íntimos amigos, se enamoran de una misma mujer lo que les lleva al enfrentamiento y con un sorprendente final.
"Placa cerámica de azulejos tradicionales en un muro antiguo de Toledo, que representa de forma artística la leyenda 'El beso' de Gustavo Adolfo Bécquer."
  • "El mosaico de 'El beso': mi leyenda favorita de Bécquer, donde el amor platónico y las estatuas sepulcrales cobran vida en el Toledo nocturno."
  • Si seguimos con el libro de Bécquer en la mano, nos servirá de guía para seguir nuestra ruta; llegaremos a la Plaza de Santo Domingo el Real. Aquí concretamente, en un rincón bajo la espadaña del Convento, se recostaba el autor contra la pared y dejaba pasar las horas y los días, esperando que la serenidad del lugar fuera rota por alguno de los paseantes que, de tarde en tarde, se acercaban por el lugar. Nos lo cuenta de la siguiente manera:
    "Absorto en las ideas que de improviso me habían asaltado al contemplar aquéllos silenciosos restos de otras edades, más poéticas que el siglo material en que vivimos y nos ahogamos en pura prosa, dejé caer de mis manos el lápiz y abandoné el dibujo, recostándome en la pared que tenía a mis espaldas y entregándome por completo a los sueños de la imaginación."
    Tres flechas, Gustavo Adolfo Bécquer.
    Bécquer sigue recorriendo las calles, melancólico. Quizás forme parte de esta melancolía la muerte de su madre (aunque esta ocurrió cuando él era un niño en Sevilla) o las constantes epidemias de cólera y enfermedades de la época. Sea como fuere, se cuenta que un día, paseando por la plaza, escuchó el sonido triste de un órgano acompañado del canto no menos melancólico de un coro de monjas; miró al interior de la iglesia y allí se decidió a entrar: se celebraba la ceremonia de toma de hábito de una novicia.
    Quedó tan prendado —la música, el repicar de las campanas, la mirada dulce de la novicia—, cuentan que nada más terminar la ceremonia salió presuroso del templo y, sentado en los escalones del atrio, sacó lápiz y papel y compuso la que sería su rima número LXXIV:
    “Me aproximé a los hierros que defienden la entrada / y de las dobles rejas en el fondo la vi confusa y blanca. / Me sentí de un ardiente deseo llena el alma; / como atrae un abismo, aquel misterio hacia sí me arrastraba (…) ¡el umbral de esta puerta / solo Dios lo traspasa!”
    Para Bécquer, Sevilla y Toledo son las ciudades más sublimes de la humanidad, que contienen en su ser la esencia misma de todo lo que las generaciones pasadas nos han legado. Gustavo Adolfo Bécquer vio por última vez Toledo en diciembre de 1870. Pocos días después, el 22 de diciembre, murió en Madrid víctima de la tuberculosis, dejándonos el eterno legado de su prosa y de su poesía.

    El universo inacabado de Sanditon: La última obra de Jane Austen y sus mil vidas

    Desde el comienzo mismo de mi andadura por este mundo blogger, tuve el convencimiento y empeño en dar a conocer el universo de mi escritora favorita, Jane Austen Lamentablemente, su temprana muerte nos arrebató la posibilidad de conocer más de sus obras y de sus personajes. Hoy os hablaré de su novela inacabada Sanditon (1817), donde Jane exploró su interés en la construcción de una sociedad por medio de una ciudad y un conjunto de familias que se hallan en proceso de formación.

    Austen comenzó a trabajar en la novela en enero de 1817 y la abandonó el 18 de marzo del mismo año. El manuscrito de Sanditon fue originalmente titulado “Los Hermanos”, seguramente por los hermanos Parker, protagonistas de la historia. Después de su muerte, su familia le cambió el nombre a Sanditon. El manuscrito original incluye sólo los primeros once capítulos de la obra.
    La gente de “Sanditon moderna”, como Jane lo llama, está muy ocupada construyendo un nuevo mundo, una ciudad comercial. La ciudad de Sanditon se basa probablemente en Worthing —ciudad donde permaneció la autora a finales de 1805— o en Eastbourne. Los habitantes de esta ciudad tienen una concepción de la identidad de la propia población, de la forma en que debe ser extendida dicha identidad y de cómo debe ser apreciada por todos los demás habitantes de otras localidades.
    Sin embargo, los fundadores de Sanditon deben crear la ciudad dentro de su propio círculo de amistades íntimas antes de que pueda ser extendida a todo el mundo. El Sr. Parker, uno de los fundadores y creadores más entusiastas de dicha ciudad, demuestra esta formación elocuentemente cuando habla de la relación entre la construcción de calles y la llegada de nuevos inquilinos. A partir de estas conversaciones entre los íntimos, la fama de Sanditon se propaga a través de cartas y de boca en boca. Austen nos permite a los lectores imaginar el desarrollo de la reputación de la ciudad a medida que se difunde en una dirección y aumenta el número de familias en la otra.
    Por lo tanto, Sanditon es un texto que nos demuestra el interés de la autora por los resultados prácticos de la comunicación, un problema con el que ya había experimentado en su novela epistolar Lady Susan.
    Jane estaba gravemente enferma cuando escribió los primeros capítulos de Sanditon; tenía menos de seis meses de vida. Por lo tanto, es notable que el libro sea tan fresco, innovador y original. Sanditon es mordaz e ingeniosa, como la propia autora.
    Desde entonces, muchos autores denominados en el mundo literario “continuadores” han tratado de completar la novela dentro de la visión de Austen, emulando su estilo y, en mi opinión, sin conseguirlo del todo. Pero no han sido pocos los que lo intentaron:
    • 1983 (Escrito en c. 1845–1860): Sanditon, de Jane Austen: La continuación por Anna Austen Lefroy (sobrina de Jane). La primera versión que existe de esta prolongación está también inconclusa. Anna retoma la trama en el capítulo 11 y llega a escribir unas 113 páginas más. El manuscrito permaneció oculto en manos de sus descendientes durante más de un siglo; en 1977 la familia lo vendió en una subasta al editor James Borg y vio la luz en 1983. Actualmente está descatalogado y apenas hay copias.
    • 1932: Somehow Lengthened: A Development of Sanditon por Alice Cobbett. Su título viene a significar "Alargada de algún modo, un desarrollo de Sanditon", tomando la frase de una carta de la propia Jane Austen. Quitando el manuscrito de su sobrina, esta obra fue la primera finalización comercial y completa de la historia publicada en el siglo XX. Incluye los once capítulos de Jane y continúa la historia. Es muy curiosa porque Cobbett se toma muchas libertades: envía a Charlotte Heywood en un viaje en barco, introduce contrabandistas y le da un aire de novela de aventuras que se aleja por completo de la sutileza de Austen. Está descatalogada y es muy buscada por coleccionistas.
    • 1975: Sanditon por Anne Telscombe (firmado como "by Jane Austen and Another Lady"). Este seudónimo, que se traduce como "Otra Dama", lo usó la escritora Marie Dobbs, quien también firmaba como Anne Telscombe. La novela está completa y la trama se retoma justo donde Jane la había dejado en el capítulo 11. Se nota una gran admiración por las novelas de Austen y una clara comprensión de su estilo.
    • 2000: Charlotte por Julia Braun Kessler (bajo el seudónimo de Julia Barrett). Un libro que incluye los once episodios de Jane Austen y a partir de ahí continúa la historia de forma fluida en un único tomo de unas 240 páginas, destacando la evolución de Charlotte Heywood como heroína. (Como recordáis, en los 90 firmaba a cuatro manos con Gabrielle Donnelly en Presumption, pero a partir del 2000 Julia Braun Kessler continuó sola bajo este seudónimo).
    • 2002: Sanditon completado por D. J. Eden. Una versión que empezaba desde el principio e incluía los 11 capítulos originales de Jane Austen integrados en el texto. En cuanto al argumento, se aleja un poco de la comedia pura para ser una continuación bastante más creativa y libre. Los ejemplares son casi inexistentes y totalmente descatalogados; las únicas copias físicas supervivientes están custodiadas en los archivos cerrados de unas pocas bibliotecas del Reino Unido. ¡Toda una rareza fantasma!
    • 2002: The Castle of Sanditon por Helen Baker. Una continuación del manuscrito donde la autora traslada a Charlotte y Sidney desde el pueblo costero hasta un viejo castillo cercano con secretos familiares, introduciendo un toque gótico y de intriga.
    • 2003: A Completion of Sanditon por Juliette Shapiro. No incluye el texto original de Austen. Introduce un misterio casi policial y toques de intriga, alejándose un poco de la clásica comedia romántica.
    • 2006: Jane Austen Out of the Blue (reeditada en 2017 como Jane Austen: From Sanditon to Winchester) por Donald Measham. Empieza desde el principio incluyendo el fragmento de Jane. El autor no solo intenta terminar el argumento, sino que se mete en la mente de la propia Austen mientras estaba enferma; Sanditon se convierte en un lugar de retiro y curación a través del agua donde aparecen personajes ficticios y reales. Un tributo psicológico y literario muy apasionado.
    • 2011: A Return to Sanditon por Anne Toledo. Sí incluye el texto original de la autora y sigue fielmente la línea de Charlotte Heywood enfrentándose a cazafortunas y especuladores financieros, mientras cae rendida ante Sidney Parker.
    • 2014: Sanditon por Preeti Kapani. Una continuación directa que arranca desde el capítulo 11. Mantiene el romance tradicional entre Charlotte y Sidney, pero introduce una perspectiva moderna sobre las diferencias de clase y los problemas de la rápida urbanización del pueblo, dándole un peso extra a la crítica social.
    • 2015: The Suspicion at Sanditon por Carrie Bebris. Aquí el libro no hay por dónde cogerlo. El matrimonio Darcy va a Sanditon (a tomar las aguas marinas, supongo). En lugar del típico enredo romántico, la trama arranca con Lady Denham invitando a trece personas a cenar a su mansión en mitad de la noche; y, como era de esperar, ¡se desata una tormenta violenta y se apagan las luces! No, en serio, como no soplasen... porque en aquella época no había luz eléctrica. Pero el caso es que la anfitriona desaparece y los invitados empiezan a esfumarse uno a uno, convirtiendo el libro en un Y no quedó ninguno de Agatha Christie, pero en plena Regencia. Vamos, una locura de novela. Jane Austen está en el más allá, como dirían los ingleses, “like a cat in a washing machine”, que viene siendo “como un gato en una lavadora” si leyese esta historia.
    • 2024: The Shores of Sanditon por Caroline Malcom-Boulton. Y llegamos al último intento de terminar Sanditon... de momento. Las costas de Sanditon no es una novela continua, sino una antología de 24 relatos cortos. Lo fascinante de esta obra es que actúa como un puente: se inspira tanto en el manuscrito inacabado de Jane Austen como en los personajes desarrollados en la famosa y polémica serie de televisión (de esa ya hablaremos en otra ocasión).
    • Con esta novela inconclusa se termina todo lo que la pluma incansable de Jane dejó escrito y llegó hasta nosotros. Quedan, no obstante, cartas y pequeños fragmentos de aquello que Cassandra Austen no llegó a quemar, los cuales constituyen un verdadero tesoro para los amantes incondicionales de la autora. A partir de estas historias se han escrito muchas otras que iré desgranando poco a poco a medida de mis posibilidades, pues muchas de ellas no se han traducido al castellano y, aun en inglés, están descatalogadas; no es fácil acceder no solo a los libros, sino tampoco a la información sobre su publicación.
      El mundo de Jane Austen seguirá por siempre jamás…
      “La ironía es la unión de verdades contradictorias para crear una nueva verdad sonriendo o riendo. Y confieso que, si la verdad no se dice con una sonrisa, yo la considero falsa y una negación de la naturaleza humana en sí misma.”

    Entre la culpa y el mito: Tras el eco de José Zorrilla y su eterno Don Juan Tenorio

    Otro de los grandes escritores de nuestra literatura, nacido en el mes de febrero, fue José Zorrilla (21 de febrero de 1817). Zorrilla nació...