jueves, 3 de septiembre de 2026

Caciques, pazos y el eco de la preguerra: la maestría de Los gozos y las sombras.

Todos los veranos me gusta releer algún libro de los que yo llamo "mis favoritos". Algunos los he leído más de veinte veces a lo largo de mi vida y siempre encuentro algo que, tal vez, se me escapó la primera vez que lo hice. Supongo que es la madurez; no es lo mismo leer el Quijote con quince años que con cuarenta, y lo digo por experiencia. El caso es que estas vacaciones metí en mi maleta una de esas obras predilectas: la trilogía de Los gozos y las sombras, escrita por Gonzalo Torrente Ballester y publicada entre mil novecientos cincuenta y siete y mil novecientos sesenta y dos. Se la considera una de las obras cumbre de la literatura española del siglo veinte y a mí, personalmente, me fascina. La trilogía se compone de tres volúmenes: El señor llega, editado en mil novecientos cincuenta y siete; Donde da la vuelta el aire, de mil novecientos sesenta, y La pascua triste, que cerró la saga en mil novecientos sesenta y dos.

Fotografía que muestra los tres tomos independientes de la trilogía Los gozos y las sombras de Gonzalo Torrente Ballester, correspondientes a la reedición del año dos mil doce de Alianza Editorial, colocados uno al lado del otro.
Los tres volúmenes de la reedición de Alianza Editorial de dos mil doce que me acompañaron este verano en la maleta. ¡Una delicia de lectura repartida en tres grandes entregas!
En esta historia, el autor nos narra la vida en Pueblanuevadel Conde durante los años anteriores a la Guerra Civil. En este pueblo imaginario de la costa gallega todo se remueve con el regreso de Carlos Deza, último descendiente de los Churruchaos, los antiguos señores de la villa. Carlos, después de un fracaso sentimental y por la apatía que le produce su trabajo como psiquiatra, se ve impulsado a regresar a su pueblo natal durante un período de tiempo indefinido. Desde el principio contará con el apoyo y la amistad de "la Vieja", que es como llaman a Doña Mariana, quien verá en Carlos a un aliado perfecto para luchar contra el cacique local, Cayetano Salgado.

Fotografía de una escena de la serie de televisión donde el actor Carlos Larrañaga, en el papel del cacique Cayetano, se acerca con actitud amenazante a la actriz Charo López, quien interpreta a Clara Aldán y gira la cara con expresión de rechazo y tensión.
 Carlos Larrañaga y Charo López en uno de los momentos más tensos de la serie. La opresión del caciquismo y la fuerza de Clara Aldán reflejadas en una sola mirada.
Aunque Carlos se muestra reacio al principio a inmiscuirse entre las tramas de Cayetano y Doña Mariana, se verá inmerso poco a poco en una lucha sin tregua por el poder. Por una parte se enfrentan los valores de la antigua nobleza hereditaria y, por la otra, la nueva burguesía plebeya, poseedora de los medios económicos de producción. Para enredar más las cosas, Carlos queda prendado de Rosario "La Galana", la amante de turno de Cayetano, quien juega con el deseo de los dos hombres para hacerse con un marido y una propiedad. Otros protagonistas esenciales son los primos de Carlos: Clara, Juan e Inés Aldán, unos personajes dispares pero de gran relevancia en la pequeña comunidad.

Fotografía de una escena de la serie ambientada en el comedor clásico de la casa de Doña Mariana, donde aparecen los actores Eusebio Poncela como Carlos Deza y Amparo Rivelles como Doña Mariana sentados, acompañados en la estancia por la actriz que interpreta al Ama y otra actriz en el papel de doncella con uniforme de servicio.
Una comida en el Pazo con Doña Mariana, Carlos y el servicio doméstico. En este comedor se cocinaban las intrigas más importantes de Pueblanueva del Conde.
Con la muerte de Doña Mariana, los acontecimientos darán un giro inesperado. El testamento de la doña deja a Carlos Deza en la tesitura de tener que administrar durante cinco años, y con absoluta libertad, todas sus riquezas y patrimonio. Al pasar esos años, Germaine, la sobrina de la fallecida, podrá hacerse cargo de ellos como heredera universal, pero no antes. Los bienes incluyen barcos pesqueros, para los cuales algunos sindicalistas guiados por Juan Aldán albergan sus propios proyectos, y una hipotética posibilidad de matrimonio entre Carlos y Germaine, aunque esta alianza no llegará a realizarse. Germaine, volcada en su pasión por la música y el cuidado de su padre, regresa a París con un sustancioso adelanto de su herencia, pues ni el pueblo ni la vida de este le interesan lo más mínimo, ni tampoco sus relaciones con Carlos, ya que no llegan a entenderse demasiado. La novela termina finalmente con el abandono del pueblo por parte de Carlos, acompañado por Clara Aldán.

Fotografía de una escena de la serie de televisión que muestra a los actores Charo López y Eusebio Poncela, interpretando a Clara Aldán y Carlos Deza, caminando juntos en un plano medio mientras pasean por un paisaje natural de campo en Galicia.
 Clara y Carlos compartiendo un respiro en mitad del campo. Una escena preciosa que nos recuerda por qué ellos dos están destinados a entenderse en esta historia.
La obra es un retrato fiel de la sociedad gallega de preguerra; presenta un análisis profundo de las características de dicha comunidad y de su transición hacia el capitalismo, en un escenario donde todo cambia para que todo siga igual. En mil novecientos ochenta y dos, Televisión Española estrenó la serie homónima, adaptada por Jesús Navascués y dirigida por Rafael Moreno Alba. Esta producción consta de trece capítulos y tuvo un éxito arrollador. A pesar de que habían pasado veinticinco años desde la publicación de la primera novela, el estreno la convirtió en un auténtico fenómeno editorial. La emisión de la serie marcó un hito en la historia de la televisión en España, siendo la primera que abrió el camino a la producción de otras grandes adaptaciones basadas en novelas clásicas de nuestra literatura. Lamentablemente, en la actualidad nos tenemos que conformar con visionar estas joyas del pasado, pues las producciones actuales no tienen la suficiente calidad a pesar de las nuevas tecnologías. Prueba de este triunfo histórico de las series basadas en la literatura clásica es la cadena británica BBC, donde cada adaptación de época se convierte en un éxito indiscutible de audiencia.
Fotografía de una escena de la serie de televisión en la que los personajes de Carlos Deza y Clara Aldán se encuentran de pie en el puerto pesquero de la villa, rodeados de ambiente marinero, mientras ella realiza la compra de pescado fresco.
Carlos y Clara encontrándose en el bullicio del puerto. Me encanta esta escena porque muestra la vida real del pueblo y la sencillez de Clara a pesar de su apellido.

El reparto para la televisión fue sencillamente magistral, con Eusebio Poncela encarnando a un inolvidable Carlos Deza, Amparo Rivelles en el papel de la imponente Doña Mariana Sarmiento, Charo López bordando el personaje de Clara Aldán y Carlos Larrañaga en la piel del magnífico y temible Cayetano Salgado. Completaron el elenco Rosalía Dans como "La Galana" y Santiago Ramos personificando al rebelde Juan Aldán. Uno de los personajes que en la obra se denominan secundarios es el de Paquito el Relojero, aunque personalmente considero que tiene una gran fuerza en toda la trama, interpretado brillantemente por Manuel Galiana. También recuerdo con especial cariño a Rafael Alonso en el papel de Don Baldomero el Boticario; tanto su personaje como el actor ponen en ocasiones, junto a Paquito, la vis cómica indispensable de esta gran obra. 
Fotografía de una escena de la serie de televisión que muestra al actor Manuel Galiana, en el papel de Paquito el Relojero, subido a las ramas de un árbol en una actitud cómica y expresiva.
El gran Paquito el Relojero haciendo de las suyas subido al árbol. Uno de esos personajes secundarios que se comen la pantalla y nos regalan los momentos más divertidos de la serie.

Os dejo con un fragmento del epílogo, en forma de carta o comadreo anónimo, con el que termina la novela:
"¡Peste de churruchaos, casta de locos! Por fin Pueblanueva del Conde se ha visto libre de ellos. Fueron muchos siglos de soportarlos —siete, según se dice—, sin esperanza. El mundo daba vueltas, las cosas iban cambiando, costumbres y gobiernos, y ellos seguían ahí, en sus Pazos, con sus narices y sus pecas, como si no hubiera más en la tierra que sus líos, y sus caprichos, y sus disparates, y Pueblanueva para aguantarlos. Un año y otro, un siglo y otro, el tiempo eterno. La muerte no prevalecía contra ellos. Cuando nacía uno de nosotros, se le podía profetizar: Tendrás sarampión, vivirás del sudor de tu frente, y un día u otro tropezarás con algún Churruchao, que están ahí, esperando, y el tropiezo te hará la puñeta para el resto de tu vida".
Espero que disfrutéis de esta obra maestra, ya sea en forma de novela o, en su defecto, disfrutando de su mítica serie de televisión. ¡Bon appétit literario!

Mi debilidad por Jane Austen: por qué me leí El hombre que amó a Jane Austen, a pesar de todo

Siguiendo con mis reseñas del mundo de Jane Austen, y a pesar de que la autora, por desgracia para sus fans, no nos dejó muchos libros en forma de legado literario, yo sigo leyendo todo aquello que se publica con su nombre y sus personajes como protagonistas. Hoy le toca el turno a El hombre que amó a Jane Austen, de Sally Smith O'Rourke. Sally es una escritora estadounidense que hizo su debut literario con esta novela en el año dos mil siete y, aunque en nuestro idioma no se ha publicado nada más de ella, en el mercado anglosajón sí que llegó a editar una secuela directa de esta misma historia tiempo después. Sin embargo, hoy os hablaré en particular de esta primera entrega.
Fotografía de la portada en español del libro El hombre que amó a Jane Austen, publicado por la editorial Titania, donde se muestra un diseño romántico con tonos suaves.
 La portada de la edición de Titania que me llamó a gritos desde la estantería. ¡Es que ver el nombre de Jane es una tentación irresistible!
Qué pensaríais si de repente encontraseis una carta de amor escrita hace doscientos años por uno de vuestros personajes de ficción favoritos y, es más, si esta carta estuviera dirigida a la escritora que creó a tal personaje? ¿Y qué pasaría si, para rizar el rizo, existiese otra carta de la propia autora dirigida a ese mismo personaje? Pues Eliza Knight, una artista que vive en la ciudad de Nueva York, descubre esta increíble historia precisamente en el momento en que compra un antiguo y ajado tocador una aburrida tarde de domingo. Cuál fue su sorpresa cuando, al examinar el viejo mueble, ocultas detrás del espejo, encuentra dos cartas. Una de ellas está sellada y la otra abierta, en la cual se puede leer: " doce de mayo de mil ochocientos diez.

Queridísima Jane: El capitán me ha descubierto. Me obligan a ocultarme de inmediato. Pero si tengo la posibilidad, seguiré esperando en el mismo lugar esta noche. Entonces sabrás todo cuanto deseas saber. F. Darcy".

Bueno, si yo me encuentro eso, me quedo de piedra pómez. ¿El señor Darcy con Jane Austen? Eliza, fascinada por las ideas románticas de Orgullo y prejuicio y por la posibilidad de que Darcy no solo fuese fruto de la imaginación de la autora, sino que pudiese haber sido el verdadero amor de Jane, se pone en contacto con un criador de caballos. Este es un excéntrico personaje que hace las veces de investigador y que compra todo aquello que esté relacionado con la escritora británica. Tres años antes, durante un viaje de negocios a Inglaterra, este hombre tuvo una experiencia que le marcó la vida, tanto que hace que ahora esté ansioso por comprar la única carta escrita por Jane Austen antes de que salga a subasta. Para Eliza la carta representa una posible y suculenta fortuna; para él representa el amor posiblemente correspondido porque, pásmense señoras y señores, el personaje se llama Fitzwilliam Darcy y su magnífica hacienda sureña se llama ¡Pemberley!

Composición de cuatro fotografías en un cuadríptico que muestra a diferentes actores interpretando al personaje de Fitzwilliam Darcy. En la parte superior izquierda aparece Matthew Macfadyen en la película de cine de dos mil cinco. En la parte superior derecha se muestra a Lewis Fiander en la serie de televisión de la BBC de mil novecientos sesenta y siete. En la parte inferior izquierda se ve a David Rintoul en la miniserie de televisión de mil novecientos ochenta. En la parte inferior derecha aparece Colin Firth en la miniserie de la BBC de mil novecientos noventa y cinco.
 Mi particular pasarela de caballeros de Pemberley. Lewis Fiander, David Rintoul, Colin Firth o Matthew Macfadyen... ¿Con cuál de estos cuatro señores Darcy os quedáis vosotras para perder el sentido?

Este libro personifica un sueño. Es una fantasía vivida a través de la noche de los tiempos en la que el enigmático protagonista de Orgullo y prejuicio es finalmente desenmascarado y Jane, la mujer que lo creó, revela el secreto de su verdadero amor. O al menos eso nos hace pensar la autora. A mí me parece que es una obra entrañable. Eliza es muy cercana y te identificas con ella desde la primera página; de hecho, me recuerda muchísimo a Amanda Price, la protagonista de la miniserie de la BBC Lost in Austen. Es como un cuento de hadas donde el príncipe azul te lleva con maestría, mediante un salto en el tiempo, a pasear por los parajes que Jane Austen describe a la perfección en sus novelas. Aunque los diálogos de la parte actual son un poquitín flojos, en su esencia es lo que se espera de una novela romántica: un libro con encanto para mentes soñadoras.
Ilustración digital de estilo pictórico titulada originalmente Mr Darcy y Elizabeth, que muestra un retrato artístico de los personajes Fitzwilliam Darcy y Elizabeth Bennet inspirados en la novela clásica de Jane Austen.
Una preciosa ilustración digital titulada "Mr Darcy y Elizabeth" que capta perfectamente esa química y tensión romántica que tanto nos hace suspirar.
Si como yo eres una entusiasta de Jane Austen, esta historia te hará soñar una vez más con el increíble caballero de Pemberley. Si por el contrario no has leído nada suyo, desearás correr a buscar sus obras una a una. En cualquier caso, como digo siempre, no os dejará indiferentes. Y aunque mi hija siempre me dice que soy un poco "spoiler", os dejo con el contenido de la carta que supuestamente Jane Austen escribió y que llegó a su destinatario doscientos años después: 
" doce de mayo de mil ochocientos diez. Querido Darcy: Aunque hayas accedido a que yo compartiera contigo esta noche, por tu expresión he visto que temías romper mi corazón a causa de un amor imposible. ¡Oh, qué equivocado estás al pensar así! ¿Acaso no sabes que yo, de todas las mujeres, estaría dispuesta a cambiar un solo momento de amor por toda una vida preguntándome cómo habría sido ese momento? Y aunque a ti te preocupaba mi corazón, déjame que ahora yo me preocupe del tuyo. Pues en algún lugar de ese lejano mundo tuyo, sé que te espera un verdadero amor. ¡Encuentra a esa mujer, querido! Encuéntrala, sea lo que sea lo que hagas. Y cuando la encuentres, dile que ella es tu deseo más querido y preciado. Sé feliz, amor mío. Tuya para siempre, Jane".
Que sigáis disfrutando de este maravilloso mundo Austen.
Fotografía de la película Becoming Jane del año dos mil siete, en la que se muestra a la actriz Anne Hathaway interpretando a una joven Jane Austen concentrada mientras escribe con una pluma sobre un papel en su escritorio.
 Anne Hathaway metiéndose en la piel de nuestra admirada escritora en "Becoming Jane", imaginando cómo plasmaba en papel esas palabras que tanto nos hacen soñar doscientos años después.


Mantequilla, blogs y dos actrices maravillosas: el encanto culinario de Julie y Julia

Hace unas semanas me deleité otra vez con una película de esas que algunos llaman "para chicas", protagonizada por la increíble y polifacética Meryl Streep en el papel de Julia Child, una mujer que revolucionó la cocina en los Estados Unidos al poner al alcance de todas las amas de casa los secretos de la cocina francesa. Inmediatamente me puse a buscar el libro, otra vez, porque en su día ya lo hice. Para mi frustración, comprobé que sigue sin estar editado en español. Han pasado más de diez años y continúa igual. Ya veis que a veces no es que no queramos leer ciertas cosas, sino que, o empezamos a hablar idiomas, o no nos enteramos de la misa la media, como decía mi abuela.
Fotografía de la escritora real Julie Powell sonriendo mientras cocina en su casa, sosteniendo en sus manos el libro de recetas Mastering the Art of French Cooking de Julia Child.
  La verdadera Julie Powell pasándoselo en grande (y perdiéndole el miedo) a las recetas culinarias de Julia Child.
Pues nada, para que no se me quede esa espinita clavada, os hablaré de la magnífica película. Y sí, os voy a hacer spoiler, lo siento. La cinta ya tiene que haber pasado por cientos de canales de todo el mundo, así que el que no la haya visto, que pare aquí mismo, en este párrafo. Si sigues leyendo es que te da igual lo que te cuente, así que muchas gracias. Julie y Julia es una película basada en un libro, basado en un blog, basado en la vida —¡venga basarse, qué barbaridad!— de Julia Child y Julie Powell. Cabe aclarar que el libro lo escribió Julie Powell, ya que Julia Child solo escribió de cocina.
La película comienza con la joven Julie Powell, interpretada por Amy Adams, quien en el año dos mil dos, en pleno auge de los blogs, se propone un reto: realizar todas las recetas contenidas en el libro de Julia Child, Mastering the Art of French Cooking (Dominar el arte de la cocina francesa). Este libro fue escrito en la década de los sesenta y su autora se convirtió en la inspiración de miles de mujeres estadounidenses. La historia nos muestra estas dos vidas entrelazadas. Por una parte, vemos cómo Julia Child descubre su afición a la cocina durante el tiempo que estuvo viviendo en París en mil novecientos cincuenta, y cómo escribe y logra publicar su propio libro de cocina, llegando a tener sus famosos programas en televisión.
Fotografía de la autora Julie Powell de joven, sentada en una habitación mientras lee atentamente las páginas del libro de cocina de Julia Child.
 El momento exacto en el que Julie Powell empezó a hojear el libro... sin imaginarse la que se le venía encima en la cocina.

Por el otro lado se encuentra la joven Julie y su marido, que se mudan a un nuevo apartamento, aparentemente más humilde que su anterior hogar. Julie trabaja como funcionaria en un departamento de atención para las víctimas del atentado del once de septiembre y necesita un cambio en su vida, tener algo interesante que hacer. Es entonces cuando entra en el mundo blogger. Viendo un antiguo programa de televisión de Julia Child, Julie recuerda que el libro está en casa de su madre y decide cocinar las quinientas veinticuatro recetas en trescientos sesenta y cinco días, mientras hace un seguimiento diario en su blog.
Mientras esto ocurre en la línea del presente, la película nos hace viajar a mil novecientos cincuenta. Julia y su marido llegan a París porque él trabaja en la embajada de los Estados Unidos. A ella le encanta la cocina francesa y disfruta degustándola, pero no tiene hijos y se aburre sola en casa mientras su marido trabaja. Entonces se le ocurre tomar un cursillo para pasar el tiempo. Tras varios intentos fallidos, encuentra un curso de cocina en el que ella es la única mujer. Al principio no le entusiasma demasiado por su supuesta torpeza y su lentitud, y sus compañeros se mofan un poco de sus aptitudes. Sin embargo, ella, lejos de acobardarse, se supera día a día practicando en su casa. Una escena especial en la película es aquella en la que el marido llega y ella ha picado un saco entero de cebollas, tantas que no se puede ni respirar. El caso es que esta actitud le hace ser la mejor alumna de la clase con diferencia.
Fotografía de la película con la actriz Meryl Streep interpretando a Julia Child, quien sonríe con gesto de triunfo en una cocina profesional junto a una enorme montaña de cebollas picadas, mientras dos compañeros hombres la observan con expresión de incredulidad.
 Julia demostrando en la escuela Le Cordon Bleu quién manda en la cocina tras picar un saco entero de cebollas. 
A lo largo de la historia, en la época actual, se nos muestra a Julie haciendo varias recetas al día para cumplir con el total del libro. La vemos cocinando desde su famosa sopa de cebolla, pasando por el aspic de manzana al ron con crema inglesa, la charlota Malakoff, su particular Quiche Lorraine, cantidad de suflés, brioches, bruschettas y la espléndida y deliciosa bullabesa, hasta llegar a su plato estrella, el Boeuf bourguignon. Mientras las dos protagonistas cortan, amasan, hornean y, cómo no, degustan junto a sus respectivos esposos, estos últimos, dicho sea de paso, empiezan a tomar algunos kilos de más. La historia continúa en el pasado mientras Julia, junto a dos amigas, va dando forma a su libro y ofreciendo clases de cocina, aunque una de las socias no aporta nada y termina siendo descartada.
Mientras tanto, en la actualidad, Julie vive estresada aunque encantada porque su blog, al que ama realmente, va teniendo cada día mayor acogida entre sus seguidores. En un momento dado, la invitan a un programa de televisión en el que, al parecer, iría a su casa a cenar una periodista gastronómica anciana muy importante. Julie se prepara con esmero para recibirla, pero tras un gran percance con su receta y haber engañado a su superior para no ir a trabajar, el encuentro se cancela. Esto hace caer a Julie en una pequeña depresión y provoca una fuerte pelea con su marido. Él se va de casa y desaparece sin responder a las llamadas de la desesperada Julie, que solo piensa en recuperarlo. Deja de cocinar por casi una semana hasta que su esposo, que lee el blog, se da cuenta de que ella sigue siendo la misma de siempre, solo que superada por el estrés del proyecto, y decide volver a casa.
Fotografía de la película en la que se ve a la actriz Amy Adams interpretando a Julie Powell en su cocina, concentrada y sosteniendo un cuchillo mientras realiza la difícil tarea de deshuesar un pollo entero sobre la encimera.
 Julie en el momento cumbre de deshuesar el dichoso pollo. Si superas esto, ya estás lista para abrir tu propio restaurante.
En el pasado, Julia y su compañera tampoco lo tienen fácil. No encuentran quién les publique el libro y varias editoriales lo rechazan porque es demasiado largo. Ellas quieren hacerlo en tomos, como una enciclopedia que separe los dulces, los panes y las sopas, contradiciendo el propio espíritu de la obra, que estaba titulada como una guía de cocina francesa para el ama de casa americana. Querían dar la impresión de que unas recetas supuestamente inalcanzables hasta el momento fuesen fáciles para cualquiera. Finalmente, Julia tiene la idea de modificar el enfoque, consiguen una editorial y el libro se convierte en un éxito arrollador que vende miles de ejemplares.
Llegados a este punto, solo queda una receta en el libro de Julie. Su blog y su objetivo ya son muy conocidos. Una tarde, al llegar a casa, se encuentra con sesenta y cinco mensajes telefónicos en los que le proponen llevar su vida al cine, publicar libros y hacer shows televisivos. Poco después, un periodista la llama para explicarle que la verdadera Julia Child no estaba para nada contenta con lo que ella hacía en internet y le pregunta su opinión al respecto. Os podéis suponer la desilusión de Julie, que tanto admiraba a Julia y que soñaba con conocerla algún día. Al saber que su ídolo reprochaba su aventura blogger, cae en otra pequeña depresión. Pero gracias a su marido consigue fuerzas de nuevo, aclara sus sentimientos, vuelve a admirar a la chef como antes, termina su última receta y cierra el blog.
Composición de dos imágenes en formato díptico que muestra a la izquierda a la actriz Meryl Streep interpretando a Julia Child en la cocina de su programa de televisión de la película, y a la derecha una fotografía histórica de la verdadera chef Julia Child cocinando en el plató de su programa real de televisión.
 Dos Julias separadas por el tiempo, pero unidas por la misma pasión culinaria. ¿A que Meryl Streep clavó el personaje?
Los finales de estas dos historias nos muestran a Julia y a su marido mudándose de nuevo a los Estados Unidos, a una enorme casa con una cocina todavía más grande en la que, por la altura de ella, les tienen que hacer las encimeras a medida mientras decoran e instalan todos sus moldes y enseres culinarios. Al final de la película, aparece esa misma cocina real instalada en un museo dedicado a la autora, el cual Julie y su marido están visitando en la actualidad. Julie le explica a su esposo una de las reglas de oro de Julia Child: "Nunca hay demasiada mantequilla en una receta". Y Julie, fiel a su admirada mentora, pone y pone mantequilla en todos sus platos. Al final de la escena, frente a una fotografía de Julia Child en el museo, Julie susurra un emotivo "te quiero, Julia" y deja un paquete de mantequilla como tributo. Espero que podáis leer el libro en inglés si lo domináis bien, pero, en todo caso, os recomiendo disfrutar de esta maravillosa película. ¡Bon appétit!

Composición de dos imágenes en formato vertical que muestra en la parte superior a Julia Child y su marido Paul sonriendo y brindando con copas en una celebración en París, y en la parte inferior a Julie Powell en la terraza de su casa, sirviendo feliz un gran plato cocinado mientras sus amigos cenan y la aplauden.
 Dos épocas diferentes, dos terrazas y la misma felicidad de compartir una buena mesa con la gente que quieres.

Raíces, secretos y mermelada: el viaje de Iris en El sabor de las pepitas de manzana.

 Un libro que me recomendaron encarecidamente y dejando de lado  toda la “pila” de libros que tengo para leer Habitualmente, me llegan libros como este, y me entraron unas ganas locas de leerlo, luego la verdad, es que no es para tanto, y no lo digo como crítica, es por que quizás haya leído varias historias parecidas, y esta me atraiga más el título que luego la sinopsis, pero claro como digo siempre, hay ya tan pocas cosas que me sorprendan realmente, que quizás sea crítica cuando no debo serlo.

No obstante, lo recomiendo, por que es un libro, que nos trae una historia, de una familia, ”normal”, de transfondo, un par de muertes, el oscuro secreto de amores prohibidos, y la terrible enfermedad que arrasa con nuestros recuerdos y nuestra vida y con una pincelada nos recuerda el pasado Nazi de uno de sus abuelos.
Comienza la trama en el velatorio de Bherta, abuela de  Iris, la protagonista, acompañada de sus dos tías  Inga y Harriet y su madre Christa, en el testamento  la casa familiar, pasa a sus manos, y aquí comienzan los recuerdos, alegres y dolorosos, una historia como tantas otras, en eso tal vez esté la clave de su éxito, con cada paso que da por la antigua casa o sus jardines, le vienen a la mente los sucesos que allí acaecieron, en el presente un posible romance, con un amigo de infancia, en su  mente . una sola cosa, “ mañana volveré al trabajo y renunciaré a la herencia”.

Así poco a poco conoceremos a Anna, hermana de Bherta, que murió en su juventud y el triangulo amoroso, en el que estuvieron inmersas, también conoceremos al supuesto verdadero padre de Inga, una de sus tías, que tiene un extraño don, con la electricidad como protagonista.
Nuestra amiga remontará a su infancia en muchas ocasiones, todas ellas protagonizadas por su amiga, Mira y su malograda prima Rosmarie y la relación que nació entre ambas.
Estos recuerdos a pesar de ser un poco “claro-oscuros” son mágicos, como mágicos son los jardines, y sus frutos, El grosellero que da grosellas blancas, desde la muerte de Anna, o el manzano que madura las manzanas en Junio por que Iris y Max, pasan la noche bajo sus ramas.

Dos cosas me llama poderosamente la atención de esta novela, una que la protagonista Alemana, recite a Espronceda, he pensado que a sido licencia de Ana Kosutic, la traductora, la otra, que al leerla, se recrean los sabores de esas manzanas, incluidas las pepitas, (que yo siempre me como y no se por qué).
Katharina Hagena, ha recreado un ambiente familiar, unas vivencias de la vida cotidiana, delicadamente, de esas novelas, que aunque no te “sorprendan” como ha sido mi caso, al menos, sabes que gustarán a todo el mundo.




Más allá de la niebla victoriana: el terror con ironía de Charles Dickens en sus Cuentos de Fantasmas


                              

Siempre me han entusiasmado los cuentos, tanto que los escribo en mis ratos de “inspiración”, los grandes escritores, comenzaron por estas pequeñas obras, llenas de amor, de fantasía o de miedo.

Y aunque en mi vida soy una “escéptica” empedernida, no me creo nada de lo que me “cuentan” (sobre todo quienes vosotros sospecháis), el caso es que los cuentos siempre son una lectura placentera.

Hoy, traigo una pequeña recopilación de Charles Dickens, “Para leer al anochecer”.

                                            

Fue una grata sorpresa encontrar este libro, primero por ser aficionada a los cuentos góticos, y segundo por ser admiradora de la obra de Charles Dickens, el libro nos trae trece de sus mejores relatos cortos, recopilados de diversas publicaciones en las que el autor colaboró.

Estos cuentos nos revelan una visión distinta del género y sobre todo del autor, que se nos ofrece como uno de los grandes “cuentistas” de terror (en mi opinión de fantasía Gótica, considero que el terror es otra cosa).
Siempre de una manera muy peculiar, incluso algo hilarante o divertido, trata los tópicos habituales de fantasmas y aparecidos.
                              

Como buen victoriano, Dickens, siempre mostró interés por los fenómenos sobrenaturales y las historias de fantasmas y aparecidos, tan en boga en su época. Su natural inclinación hacía el drama y lo macabro hicieron de el un magnifico escritor de cuentos de fantasmas. Precisamente en uno de sus relatos más clásicos, “Canción de Navidad” nos presenta la aparición sucesiva de cuatro espíritus a un personaje desdichado. En “Para leer al anochecer” nos demuestra que el autor cultivó este género ampliamente.
Villanos que mueren ahorcados, mujeres misteriosas que encargan retratos desde el más allá, marinos desaparecidos que hacen visitas inesperadas a los vivos, viajeros victorianos que se encuentran con siniestros niños en oscuros caserones…
                            
         
Los textos recopilados en esta ocasión no solo muestran a un autor magistral en el tratamiento del relato tradicional de fantasmas, casas encantadas y profecías mortales, sino que nos permiten trazar la evolución cronológica de su maestría. Un ejemplo perfecto de este terror gótico en estado puro es El guardavías (The Signal-Man), una pieza cumbre que se publicó originalmente el doce de diciembre de mil ochocientos sesenta y seis en las páginas de All the Year Round, la célebre revista semanal editada por el propio Charles Dickens. A este dominio de la atmósfera clásica se suma La historia del retratista (The Portrait-Painter's Story), un relato aparecido en la misma publicación periódica en el año mil ochocientos sesenta y uno que profundiza en las apariciones espectrales desde una perspectiva íntima y sugerente.
Por otra parte, Dickens también fue un escritor plenamente capaz de trascender las convenciones del género y encajar lo sobrenatural en los ambientes cotidianos y profesionales donde solía desarrollar sus novelas realistas. Esta habilidad queda demostrada en El juicio por asesinato (The Trial for Murder), una obra publicada en diciembre de mil ochocientos sesenta y cinco donde el suspenso de los tribunales de justicia y el plano de los muertos se entrelazan de forma brillante para asegurar que se cumpla la ley.
Del mismo modo, el autor británico se divierte jugando con la percepción del lector, haciéndonos dudar de si estamos ante una auténtica aparición fantasmal o simplemente ante un hecho casual, psicológico e inesperado. Esta ambigüedad brilla con luz propia en La visita del señor Testador (Mr. Testator's Visitation), un texto de mil ochocientos sesenta donde la intrusión nocturna coquetea constantemente con el equívoco y la ironía.
Esta maravillosa dosis de ironía alcanza su punto más alto en El letrado y el fantasma (The Lawyer and the Ghost), un brevísimo y divertidísimo relato escrito originalmente en mil ochocientos treinta y seis e integrado en sus famosos Papeles póstumos del Club Pickwick. En esta historia, el protagonista corta de raíz la pavorosa visita del espectro de turno recomendándole, con una desparpajada flema británica, que dedique su eternidad a actividades mucho más entretenidas y a lugares más templados que aparecerse una y otra vez en el mismo y lúgubre rincón. El volumen se revela así como una muestra de terror gótico en estado puro y, por supuesto, algo más, tratándose del genio inclasificable de Charles Dick


Donde millones de hombres se arredraron, allí empieza tú a trabajar.
Charles Dickens

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Mucho más que un viaje: un retrato íntimo de la opresión y la resistencia; El Vagón de las Mujeres _ Anita Nair

Hoy os traigo un libro extraordinario que encontré entre un montón de títulos El Vagón de las Mujeres de las escritora Anita Nair.
El Libro que encontré de segunda mano, un tesoro en mi biblioteca
                                                   
India es una nación, en la que aún se conservan muchos estereotipos en su sociedad, y aunque fue colonia inglesa durante un largo periodo de tiempo, sus costumbres no hicieron mella en las de India. Anita Nair ha conseguido ser una de las autoras indias más leídas en el mundo y sus libros se traducen ya a 21 idiomas.
Anita Nair, nació en Shoranur-Kerala (India)
A mi me conquistó con esta novela, que casualmente compré en el rastro, de esos libros de “baratillo” de segunda mano, de los cuales tengo bastantes, me gustó la portada, y el título, y aunque entonces no sabía nada de la autora, me quedé prendada enseguida con esta gran historia.
Cuenta la misma autora, que hasta principios de 1998 había una taquilla especial para las señoras, los ancianos y los minusválidos en la estación de ferrocarril del distrito de Bangalore. Y en la mayor parte de los trenes nocturnos de la India con compartimentos de segunda clase había un vagón especial para las mujeres.

En India, las mujeres que viajan solas son acosadas por los hombres.
 
El vagón de las mujeres nos cuenta la historia de Akhila, que una noche parte en tren rumbo al fin del mundo, ( al menos lejos del mundo que ella conoce ) con el rostro marcado por la amargura de una vida sola  al servicio de las necesidades familiares.
Como equipaje sólo lleva sus pasados cuarenta y cinco años de olvido y postergación, edificados con el trabajo cotidiano de ser el único sustento de su familia y por una estricta y dañina sociedad de castas.

Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad. (Indira Ghandi)

Cuando Akhila llega a la estación de pasajeros, en el tablón de anuncios al ver su nombre junto al de otras cinco mujeres, que viajarían con ella en el mismo departamento, le da mayor confianza en su “aventura”, Estas son ; Sheela Vasudeva, una adolescente que comprende los deseos de su abuela moribunda, Prabha Devi una esposa servicial que un buen día comienza a pensar en su propia identidad. Janaki Prabhakar una anciana y sus sumisos cuarenta años de matrimonio, que ahora después de los años se permite cuestionar, Margaret Paulraj , profesora de química que odia a su marido; y Marikolanthu cuya existencia a sido difícil , violenta y llena de sufrimiento, Seis vidas que se entretejen en recuerdos, juntas en un vagón de tren y durante un largo viaje.

El proverbio persa dice: “no hieras a una mujer ni con el pétalo de una rosa”; más yo te digo: “no la hieras ni con el pensamiento” .
Amado Nervo

Seis mujeres y con todo el tiempo para compartir confidencias, secretos, miedos, soledades. El espacio, el ritmo y las fragancias de este universo femenino, aderezado con recetas de cocina, hace reflexionar sobre la condición de la mujer, el amor, el matrimonio, la familia y las siempre inquietantes relaciones humanas.
Todo esto hace que Akhila al llegar a su destino y frente a un mar apacible como sábana de cobre, descubra lo que una mujer con fuerza y determinación es capaz de hacer.
 El Vagón de las Mujeres, (2001) fue un fenómeno editorial en India y Reino Unido, y también la primera novela de la autora, traducida a nuestro idioma, un placer para los sentidos.
                             
“Si nos fuera posible estar en la habitación cuando entráramos nosotras mismas, pocas de nosotras notaríamos cómo el corazón florece al oír girar el pomo de la puerta.
Pero luchamos por nuestros derechos, no dejaremos que nadie nos arrebate el aliento y nos defendemos de cualquier intento de impedirnos hacer uso de nuestras voluntades. “   
 Rebecca West.


Caciques, pazos y el eco de la preguerra: la maestría de Los gozos y las sombras.

Todos los veranos me gusta releer algún libro de los que yo llamo "mis favoritos". Algunos los he leído más de veinte veces a lo ...