viernes, 4 de septiembre de 2026

Doce refugios de papel: versos que celebran nuestra pasión por los libros

Hay una magia muy especial en el hecho de leer, pero cuando son los propios poetas los que escriben sobre el amor a los libros, la experiencia se vuelve única. Para los que venimos a casa cargados de tesoros cada vez que pisamos un rastrillo, un libro nunca es solo papel y tinta: es un viaje, un consuelo y un amigo silencioso.
No hace falta que sea una fecha especial en el calendario para rendirles homenaje. Hoy quiero compartir con vosotros una recopilación muy personal: doce poemas y fragmentos preciosos donde la gran literatura canta a nuestra mayor pasión. Son versos tan hermosos y necesarios que merecen ser leídos y disfrutados en cualquier momento. ¡Preparad un café y disfrutad de este viaje!


Fotografía de David Galindo que muestra una estantería blanca de pared. Los libros y revistas de los estantes están colocados ingeniosamente de forma inclinada hacia los lados, creando mediante líneas geométricas la silueta visual de un árbol de Navidad.
 El arte de organizar lecturas: estantería geométrica en forma de árbol de Navidad, por David Galindo.


Jesús Pascual, comienza una bella poesía con palabras, que a todos los lectores nos suenan.

 “A ti, hermoso libro… de mis noches compañero…


A ti, hermoso libro
de mis noches compañero,
y de muchos un amigo,
a ti, que abres deseos
para un mundo escondido
que entre tus páginas, como un sueño,
nace con el ritmo
de quien nuevos senderos
abre con su ilusión y cariño.
A ti, que siembras en los niños
semillas de esperanza
para abrir nuevos caminos
que todas las fronteras traspasan
y llevan a buen destino
todo lo que tus páginas cantan.
A ti, libro sencillo
que abres tu ventana
a los ojos de quien siente muy vivo
todo lo que tus hojas plasman:
tesoros escondidos,
amores y desamores eternos,
estrellas y planetas perdidos,
personajes y sueños
que nos tienen en vilo.
No lo dudes, hazte compañero
de tu amigo el libro.


Obra de arte digital y fotomanipulación surrealista de la artista Melissa Nucera. La composición entrelaza de forma fantástica elementos de la naturaleza con figuras humanas en una atmósfera mística y evocadora.
 La magia del surrealismo: arte digital y fotomanipulación de Melissa Nucera, donde la naturaleza y el ser humano se funden en pura poesía visual.


El gran escritor Miguel de Unamuno, nos trasmite algunas preguntas, que nos hacemos los lectores… 

“Leer, leer, leer, vivir la vida que otros soñaron…

Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, el alma olvidada
las cosas que pasaron.
Leer, leer, leer, ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?

Pintura al óleo titulada "El Libro de los Títulos" del artista José Parra. La obra muestra su característico estilo visual, combinando minuciosas técnicas clásicas y barrocas con un imaginario fantástico, onírico y de ambiente surrealista.
El Libro de los Títulos, un óleo sobre tela de José Parra que funde el realismo clásico con un asombroso universo de ensueño. 


Maritza Valle Tejeda, nos habla de ese amigo fiel que siempre está junto a nosotros. 

“Amigo fiel que me acompañas cuando hay frío o calor…

Amigo fiel que me acompañas
cuando hay frio o calor,
amigo sabio que me enseñas
de la vida lo mejor.

Contigo descubro el mundo
entre paginas de amor,
de lo simple a lo profundo
de la alegría al dolor.

Amar a mi patria me enseñas,
también como hacer un avión,
me cuentas historias pequeñas
¡Es tuyo mi corazón!

Tu eres libro mi amigo
y yo de ti disfrutare,
quédate siempre conmigo
que yo también te amare

Ilustración titulada "Luna" (1997) del ilustrador alemán Quint Buchholz. La obra muestra su característico estilo de realismo mágico, donde un libro abierto cobra vida en una escena nocturna impregnada de calma y elementos poéticos.
Luna (1997), una de las ilustraciones más icónicas del artista alemán Quint Buchholz. El realismo mágico hecho papel.


Jorge Luís Borges, con “poemas de los dones”

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.

Ilustración surrealista del artista turco Gürbüz Doğan Ekşioğlu. La imagen muestra una metáfora visual donde los libros abiertos se transforman en alas o aves, simbolizando cómo la lectura otorga libertad para volar y expandir la imaginación.
 Volar a través de las páginas: la célebre ilustración surrealista de Gürbüz Doğan Ekşioğlu que celebra la libertad que nos da la lectura.

Rubén Darío con “Libro extraño”.

Libros extraños que halagáis a la mente
en un lenguaje inaudito y tan raro,
y de que lo más puro y lo más caro
hacéis brotar la misteriosa fuente.

Pintura de estilo realismo mágico del ilustrador alemán Quint Buchholz titulada Das Buch im Buch o Libro abierto. La obra muestra un libro abierto sobre un fondo suave, formando parte de su célebre serie de pinturas dedicadas al mundo de la lectura y la literatura.
El libro en el libro, una bellísima obra de Quint Buchholz que nos recuerda que cada lectura es un mundo infinito escondido dentro de otro.


Juan Ramón Jiménez, pide un deseo, en

 “Quisiera que mi libro”


Quisiera que mi libro
fuese, como es el cielo por la noche,
todo verdad presente, sin historia.
Que, como él, se diera en cada instante,
todo, con todas sus estrellas; sin
que, niñez, juventud, vejez, quitaran
ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.
¡Temblor, relumbre, música
presentes y totales!
¡Temblor, relumbre, música en la frente
-cielo del corazón- del libro puro!

Ilustración detallada de estilo clásico y surrealista por Jonathan Wolstenholme. Muestra una pila de libros antiguos donde dos ratones se esconden astutamente entre las páginas mientras un gato los acecha de cerca, tras haber derribado una taza de leche que empieza a derramarse.
Un poco de humor literario de la mano de Jonathan Wolstenholme: cuando los libros se convierten en el escondite perfecto.

Las Comedias', de Calderón de la Barca.

Discreto amigo es un libro:
¡qué a propósito habla
siempre en lo que quiero yo,
siempre en lo que yo no quiero…!

Cuadro al óleo titulado El bibliotecario de Giuseppe Arcimboldo pintado hacia 1566. El retrato de estilo manierista y satírico recrea la silueta de un hombre compuesta enteramente por libros apilados, marcapáginas, notas de papel y cortinas.
El retrato más literario de la historia: El bibliotecario de Giuseppe Arcimboldo, puro surrealismo en pleno siglo dieciséis.


Jardín de invierno', de Pablo Neruda.

Llega el invierno. Espléndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.
Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.
Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.
Yo esperé en el balcón tan enlutado,
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.
Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.
La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.
Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis gerruinaciones.

Obra surrealista del artista polaco Jerzy Głuszek. En una atmósfera onírica y poética de tonos suaves, se muestra un gran libro cerrado con un candado metálico que descansa en solitario sobre una roca en mitad de un mar en calma.
La sutileza onírica de Jerzy Głuszek: un secreto literario guardado bajo llave en mitad de la inmensidad del océano.


Una de mis escritoras españolas favoritas, Gloria Fuertes, con algo de humor anima a pequeños lectores…

” Don libro está helado”

Estaba el señor don Libro
Sentadito en su sillón,
con un ojo pasaba la hoja
con el otro ve televisión.
Estaba el señor don Libro
Aburrido en su sillón,
Esperando a que viniera... (a leerle)
Algún pequeño lector.
Don Libro era un tío sabio,
que sabía de luna y de sol,
que sabía de tierras y mares,
de historias y aves,
de peces de todo color.
Estaba el señor don Libro,
tiritando de frío en su sillón,
vino un niño, lo cogió en sus manos
y el libro entró en calor.

Viñeta humorística y satírica de Cristóbal Reinoso sobre la era digital. Muestra una pila de libros clásicos como La Biblia, Moby Dick, Don Quijote, Utopía, La guerra y la paz y Cien años de soledad, los cuales observan con recelo, desconfianza y curiosidad a una computadora portátil abierta frente a ellos.
 Sátira digital de Cristóbal Reinoso: los grandes clásicos de la literatura universal mirándose cara a cara con las nuevas tecnologías


Por fuertes y fronteras', de Luis Alberto de Cuenca.

Qué sería de mí sin vosotros,
tiranos y, a la vez, embajadores,
de la imaginación,
verdugos del deseo
y, al mismo tiempo, mensajeros suyos,
libros llenos de cosas deplorables
y de cosas sublimes,
a los que odiar
o por los que morir.

la obra de estilo surrealista y onírico del pintor polaco Jerzy Głuszek. Ambas alternativas describen una escena romántica y misteriosa donde una mujer se baña en un mar contenido dentro de las páginas de un libro abierto en la arena.
pintor polaco Jerzy Głuszek


Herman Hesse, nos recuerda la filosofía de la vida con los libros…


Todos los libros del mundo
no te dan felicidad
pero te conducen en secreto
hacia ti mismo.
Allí encuentras todo lo que necesitas,
el sol, las estrellas y la luna
pues la luz que tú buscas
habita en ti mismo.
La sabiduría que buscaste
en las librerías
reluce en cada página…
Y ahora es tuya.

Ilustración del artista taiwanés Jimmy Liao perteneciente a su álbum El sonido de los colores publicado en 2001. La imagen plasma el viaje poético de una joven invidente en una estación de metro, recreando un entorno lleno de colores vivos y fantasía que representa su mundo interior
El viaje poético de Jimmy Liao: una preciosa ilustración de su obra El sonido de los colores que nos enseña a mirar el mundo a través de la imaginación.


Y por último, Gabriela Mistral y su poema del libro enamorado…

He aquí niña mía,
Que me han hecho tu amigo,
He aquí que cada día
Conversaras conmigo.

Ponme una ropa oscura,
La ropa de labor;
Trátame con dulzura,
Cual si fuese una flor.

No me eches manchas
Sobre la nieve del semblante;
No pienses que recobre
Su lámina brillante.

Gozarás cuando veas
Que hermoso me conservo,
Sufrirás, si me afeas,
Del daño de tu siervo.

Verás, cuando oigas
Locas historias infantiles,
Que charladoras bocas
Son mis hojas útiles.

Mi saber es liviano,
Mi saber no es profundo,
Niña, me das la mano
Y yo te muestro el mundo.

Yo te presento un hada
Yo te Charlo del Sol;
De la rosa encantada,
Prima del arrebol.

Mis hojitas nevadas
Piden solo un favor:
De tus manos rosadas;
Un poquito de amor.

Cuando fui a ver El Hobbit por Richard Armitage (y me quedé por la Tierra Media)

Confieso que Tolkien no es uno de mis autores preferidos, y confieso que cuando intento leerlo a veces lo dejo por imposible porque me aburre soberanamente. Pero también confieso que tal vez, solo tal vez, yo no tenga esa mente abierta a la fantasía de su mundo. A pesar de ello, me gustan sus adaptaciones cinematográficas, y en particular esta de El Hobbit, pues la primera vez que la vi fue en mi adolescencia (1977) en una película de animación.

Póster o imagen con el título de la película "El Hobbit: Un viaje inesperado". Las letras tienen la tipografía clásica de la saga en tonos de color fuego y dorado, destacando sobre un fondo completamente negro.
El comienzo de la aventura: las míticas letras de El Hobbit que nos devolvieron a la Tierra Media.

Como casi todo el mundo sabe a estas alturas, The Hobbit es una novela fantástica del filólogo y escritor británico John Ronald Reuel Tolkien (J.R.R. Tolkien). Fue escrita por partes desde finales de los años 20 hasta principios de los 30, y primeramente tan solo tuvo como objetivo divertir a los hijos pequeños del autor. No obstante, el manuscrito, aún sin acabar, fue prestado por el escritor a varias personas y finalmente acabó en manos de la editorial George Allen & Unwin. Dispuestos a publicarla, los editores pidieron a Tolkien que finalizara la obra y The Hobbit vio la luz el 21 de septiembre de 1937 en el Reino Unido. Es la primera que explora el universo mitológico creado por Tolkien, y que más tarde se encargaría de definir con The Lord of the Rings y The Silmarillion.
El argumento nos sitúa en el año 2941 de la Tercera Edad del Sol y nos narra la historia de Bilbo Bolsón, un “mediano” hobbit que, junto con el mago Gandalf y un grupo de enanos, vive una aventura en busca del tesoro custodiado por el dragón Smaug en la Montaña Solitaria. Debido a su éxito y a las buenas críticas recibidas, los editores pidieron a Tolkien una continuación, bautizada como The Lord of the Rings. Su cambio a un tono alejado del infantil provocó que The Hobbit tuviese que ser modificado ligeramente para que ambas historias coincidieran mejor.
Llegados a este punto, la gran mayoría del público conoce esta historia gracias a Peter Jackson y su famosa trilogía, de la cual nos volvió a dejar “enganchados” con esta otra saga en diciembre de 2012, cuando fui a ver la primera parte que se acababa de estrenar: Un viaje inesperado. Puestos a confesar, confieso que fui a verla tan solo porque uno de mis actores predilectos trabajaba en el filme: hablo del atractivo Richard Armitage (Norte y Sur).
Primer plano del actor Richard Armitage interpretando a Thorin en El Hobbit. El personaje luce su característica melena larga y barba, viste ropa de abrigo gruesa y posa con semblante serio sobre un fondo invernal de pura nieve.
Richard Armitage como Thorin. Confieso que las bajas temperaturas de la montaña se llevaban mucho mejor con semejante estampa... ¡ains omá!

El argumento se desarrolla sesenta años antes de los acontecimientos descritos en la trilogía de El Señor de los Anillos. Narra el viaje de Bilbo Bolsón, interpretado por el actor Martin Freeman (el Doctor Watson en la serie británica Sherlock), hasta la Montaña Solitaria en busca del tesoro robado años atrás por el dragón Smaug. Todo comienza un día cualquiera cuando Bilbo, sentado apaciblemente en el jardín de su casa, recibe la visita de Gandalf el Gris (Ian McKellen), un poderoso mago que, tras dejar una marca en su puerta, se propone que el pequeño hobbit pase algunos apuros domésticos con la llegada de trece ruidosos, hambrientos y borrachines enanos. Entre ellos se encuentra Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage, ¡ains omá!), hijo de la familia poseedora del tesoro robado por el dragón.
Tras ponerse en marcha, irán descubriendo que un antiguo y malvado poder amenaza la Tierra Media. Es una historia plagada de aventuras, algunos gags cómicos, mucha fantasía y una decepción tremenda cuando, en lo mejor... ¡¡Zas!! The End
En lo personal tengo que decir que nunca había visto en el cine ni en la televisión enanos tan atractivos, jejeje. Además de Thorin, está el actor irlandés Aidan Turner, que interpreta al enano Kili, o el actor neozelandés Dean O'Gorman en el papel de Fili.
Fotograma de la película El Hobbit que muestra al actor irlandés Aidan Turner caracterizado como el joven enano Kili. El personaje sonríe de medio lado, luciendo su melena oscura, barba corta de pocos días y su ropa de cuero para la aventura.
Aidan Turner antes de convertirse en el mítico Poldark, demostrando que en la Tierra Media también había espacio para el magnetismo irlandés.
Junto a estos personajes “nuevos” pudimos volver a ver, además del antes mencionado Ian McKellen, a Ian Holm como un Bilbo Bolsón anciano; a Elijah Wood en el papel de Frodo Bolsón (se le notaban los años y hacía el mismo papel, no es por nada); a Hugo Weaving como Elrond el “medioelfo”; a la atractiva Cate Blanchett en el papel de Galadriel (a esta los años no le afectan); a un “pegadísimo” Christopher Lee en su papel de Saruman el Blanco y a un casi tierno Andy Serkis como Gollum.
Esta obra, lo cierto es que sea escrita, animada o en cine, no deja indiferente. Como últimas curiosidades, cabe destacar el papel casi desapercibido —al menos en esta primera parte— del actor británico Benedict Cumberbatch (Sherlock), que da vida al “nigromante” y es la voz del dragón Smaug. Y dejo para el final la mejor caracterización de todas: Manu Bennett como el trasgo Azog.
Fotograma de la película El Hobbit donde el actor Martin Freeman, interpretando a Bilbo Bolsón, sale corriendo animado a través de la gran puerta circular y verde de su casa, Bolsón Cerrado, dejando ver al fondo los paisajes verdes de la Comarca.
«Llego tarde, ¡voy hacia una aventura!»: el momento exacto en el que Bilbo deja atrás la comodidad de la Comarca.



Sueños de felicidad: cuando el idealismo juvenil choca con la hambruna de Mao



Cada vez que voy a un rastrillo o a una tienda de segunda mano, vengo a casa cargada de libros. No lo puedo remediar, son mi pasión. Si encima están descatalogados o no son bestsellers, te puedes encontrar verdaderas maravillas, como me pasó cuando encontré Sueños de felicidad de Lisa See.

Portada del libro "Sueños de felicidad" de Lisa See, publicado por la editorial Bruguera. En la ilustración se muestra a una joven asiática sonriendo mientras sostiene una rama con flores rosas de cerezo.
No pude resistirme a esta portada cuando la vi. El comienzo de un viaje inolvidable por la China de Mao.

El porqué elegí este libro y no otros es sencillo de explicar: no había leído nada de Lisa See ni conocía su obra, pero una de mis hijas estuvo tres años estudiando chino en la universidad y en casa nos acostumbramos a la comida, a la cultura y, en mi caso, a la literatura de ese país o referente a él. Quizás lo hago más por mí que por ella, porque ella dejó colgada la asignatura para estudiar temas totalmente diferentes, pero yo me alegro de seguir leyendo libros sobre China, y sobre todo si son como este, porque la historia me ha impactado.
Lisa See es una escritora norteamericana de origen asiático, aunque en sus facciones apenas se aprecia esta realidad. Su tatarabuelo llegó a Norteamérica a mediados del siglo XIX y alcanzó a ser el patriarca de Chinatown en Los Ángeles. Un auténtico self-made man (hombre hecho a sí mismo), una persona que pasó de fregar en restaurantes y cargar camiones a regentar una fábrica de lencería para burdeles y una tienda de antigüedades. Cuentan que fue el primer chino con coche propio en Estados Unidos. Quizás todos estos apuntes identificativos no tengan tanta importancia a la hora de hacer una reseña, pero a mí me parece primordial conocer un poco a los autores para poder desgranar algo de ellos en sus historias.
El libro "Sueños de felicidad" abierto por la página del título. Encima de las páginas se encuentra un marcapáginas colocado en horizontal, decorado con la ilustración de una calle solitaria en China llena de tiendas y faroles tradicionales iluminados.
Pequeños detalles que hacen especial la lectura. ¿No os parece que este marcapáginas encaja a la perfección con la novela?

Lisa See nació en París, donde sus padres estudiaban (eran tan pobres que utilizaban un cajón de armario como cuna para ella), pero se crió en Los Ángeles, en el barrio habitado por la laboriosa y humilde comunidad china. En este contexto, no sentía que hubiera salido nunca del país del que todos hablaban; era parte de ella. Fue más tarde cuando empezó a sentir lo lejos que estaba de allí y, para aplacar aquella digamos "nostalgia" geográfica de una tierra que nunca había pisado, decidió escribir sobre ese mundo.
De este modo ha ido confeccionando una obra salpicada de tramas ambientadas en China: El pabellón de las peonías, El abanico de seda, Dos chicas de Shanghái y la que tratamos aquí, Sueños de felicidad.
La novela nos traslada al Shanghái de 1957, donde una rebelde joven norteamericana de diecinueve años y origen chino trata de encontrar a su padre. Mao acaba de poner en marcha el llamado "Gran Salto Adelante", que tiene como objetivo relanzar la economía del país a través de una industrialización acelerada: una megalomanía despiadada que provocó una hambruna terrible. La autora cita en la novela datos que hablan de más de 45 millones de muertos. Y es que muchos creímos conocer la Revolución Cultural china, pero este capítulo, como otros muchos a través de toda la historia de este mundo, ha permanecido oculto. Seamos sinceros: en la actualidad, sobre China, en Occidente solo sabemos del "arroz tres delicias y los rollitos de primavera".
Y aunque a algunos pueda parecerles morboso, la autora nos recuerda que en aquel periodo hubo madres que llegaron a intercambiar a sus hijos moribundos con otras madres. ¿El sentido?, os preguntaréis. Pues que las unas podían comerse los vástagos de las otras. En Sueños de felicidad, la autora se mete en la piel de una mujer que se ve en una situación tan desesperada; la única redención moral que podía obtener en su conciencia ante una acción así es que, al menos, no se comían a su propio hijo.
Joy, la protagonista, abrumada por los secretos familiares que acaba de conocer (su tía en realidad es su madre y viceversa), huye a Shanghái para buscar a su padre biológico, el artista Z.G. Li, de quien May y Pearl (su madre y su tía) estuvieron enamoradas antaño. Deslumbrada por él, y cegada por el idealismo y los desafíos que plantea la nueva sociedad de la China Roja, parece ajena a los peligros que conlleva el régimen comunista.
Fotografía compuesta por cuatro imágenes que muestran la obra de Lisa See: dos portadas distintas con variantes de diseño de su libro "Snow Flower and the Secret Fan", un retrato fotográfico de la escritora y la carátula de la edición en inglés de su novela "Dreams of Joy".
 Investigando a fondo a la autora. Descubriendo los rostros de sus libros más internacionales y la portada original de la historia que me ha cautivado.
Pearl, desolada por la huida de Joy y aterrada por su seguridad, está decidida a salvar a su hija cueste lo que cueste. Desde la abarrotada ciudad hasta las aldeas más lejanas, Pearl se enfrentará a viejos demonios y retos casi insuperables mientras sigue a Joy, abrigando la esperanza de una reconciliación. Y no es hasta uno de los más trágicos episodios de la historia de China, donde ambas corren peligro de muerte, cuando se unen de nuevo.
Es una historia reconfortante sobre el heroico amor entre una madre y una hija, con una investigación impecable por parte de la autora y visualmente fascinante. En la primera mitad del libro, Lisa nos representa las privaciones a las que se verán sometidas ambas mujeres, cosas sencillas como la pérdida del agua corriente o el uso del sostén. La segunda mitad está dedicada a descubrir al lector el significado del Gran Salto Adelante: campos de trabajo, hambruna, etc.
Ilustración de la carátula de "Shanghai Girls" de la autora Lisa See. Aparecen dos mujeres jóvenes de origen asiático con peinados de época y vestidos tradicionales chinos, rodeadas de flores y motivos botánicos de cerezo.
 La precuela que me queda pendiente: Dos chicas de Shanghái, la primera parte de esta intensa saga familiar.
Lisa See nos muestra su habilidad como escritora dividiendo el foco y las perspectivas entre Joy y su madre, mostrando los sentimientos de ambas. Esta azarosa aventura, y a la par desventura de las dos protagonistas, nos da una buena dosis de implicación en la lectura para quienes amamos estas tramas en las que se mezcla la verdadera historia, el exotismo de tan lejanas tierras y el sentimiento en sus múltiples facetas.
Si algo tengo que reprocharme al leer esta maravillosa obra es no haber leído antes Dos chicas de Shanghái, porque aunque no es necesario leer la primera parte, seguramente la experiencia del libro anterior hubiese enriquecido más, si cabe, esta novela.


Doce refugios de papel: versos que celebran nuestra pasión por los libros

Hay una magia muy especial en el hecho de leer, pero cuando son los propios poetas los que escriben sobre el amor a los libros, la experienc...