sábado, 17 de octubre de 2026

Arte con alma de E. Pcat

Revisando mis cuadernos de notas y rescatando proyectos que merecen volver a la luz con más fuerza que nunca, hoy decido dejar a un lado el ruido del mundo. Centrándonos en lo que verdaderamente nos cura el alma, viajamos a través del arte para conocer el maravilloso trabajo de una artista fascinante.

Os traigo los maravillosos diseños de E.Pcat. Su especialidad es ilustras escenas cotidianas de parejas, interacciones románticas llenas de calidez, retratos de personajes jóvenes y dinámicas de amistad. Utiliza una paleta de colores suaves y pasteles, prestando un cuidado extremo a la iluminación ambiental para evocar nostalgia, paz y emociones sutiles.

Flor de Granada -2014

Aunque se enfoca principalmente en obras originales, de romance y vida cotidiana, ocasionalmente dibuja personajes de videojuegos populares como Overwatch en formato tradicional o Chibi. Aunque por su estilo muchos confundan su estilo con el cómic coreano o manhwa hay que recalcar que E.Pcat es de origen chino.

Esta ilustradora tiene un encanto único; sus colores tenues y sus representaciones sobre la naturaleza y las habilidades comunes son nostálgicamente hermosos, ... yo, como siempre , he elegido mis favoritos.


Weekend-2017



Que os parece un fin de semana en la vida de cualquiera de nosotras, dedicándolo a lo que más amamos, coser, coser y coser... 

Daisy- 2017

Llegan tiempos de tejer bufandas, que ganas!!

Dahlov Ipcar: Del MoMA a las Esculturas Blandas de una Granja en Maine

Nacida en Windsor, Vermont, en 1917, Dahlov Ipcar creció en el Greenwich Village de Nueva York. Mostró su talento artístico a una edad muy temprana. Sus padres, William y Marguerite Zorach, ambos artistas famosos, no creían en la “instrucción de arte” tradicional. En consecuencia, Dahlov nunca se inscribió en escuelas o cursos de arte cuando era niña.

Sin embargo, los Zorach le proporcionaron un estímulo personal e inspiración constantes, lo que le permitió a la artista el desarrollo de un estilo propio y único. Sus padres la enviaron a algunas de las escuelas más progresistas de Manhattan, lo cual generó una atmósfera que nutrió su creatividad desde la cuna

Tigers and Horses-2000

La artista y su familia pasaron muchos veranos en la costa de Maine para escapar del calor y el bullicio de la ciudad de Nueva York. Estos viajes facilitaron un verdadero contacto con la naturaleza que dejaría una impresión duradera en Dahlov. De hecho, terminaría mudándose allí definitivamente a una granja, rodeada de esos paisajes atlánticos y esos faros maravillosos que a mí, personalmente, me tienen enamorada (y que tanto envidio desde este calor de mil demonios que sufrimos en La Sagra).

En 1939, Ipcar hizo historia al convertirse en la primera mujer en realizar una exposición individual en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). La muestra, titulada Creative Growth: Childhood to Maturity (Crecimiento creativo: de la infancia a la madurez), exhibía obras que Ipcar había realizado entre los 3 y los 22 años. Fue la exposición inaugural de un espacio especial del MoMA denominado Young People’s Gallery (Galería para Jóvenes).!Imaginaros desde los tres años!

Ilustración del libro infantil The Calico Jungle 1965 escrito e ilustrado por Dahlov Ipcar que muestra a una madre cosiendo animales de tela en una colcha de patchwork junto a su hijo pequeño.

                                             

En el relativo aislamiento de su granja de Maine, descubrió un enfoque pictórico que denominó «cubismo no intelectual». Al pintar animales altamente estilizados —basándose en la memoria y la imaginación— sobre fondos de formas prismáticas, lograba un efecto que, a su juicio, era fiel a la realidad sin caer en un realismo servil.

Aunque Ipcar es conocida principalmente por sus pinturas al óleo, complejas y rebosantes de imaginación, también escribió e ilustró más de treinta libros infantiles, además de crear collages de tela, alfombras artesanales, tapices bordados y sus famosas esculturas blandas.

Dahlov no creaba simples peluches; ella diseñaba verdaderas obras de arte folk tridimensionales. Cortaba retales de telas estampadas de algodón (como el mítico calicó) y lanas de colores, los cosía a mano dándoles formas geométricas muy estudiadas (caballos, gatos, gacelas...) y utilizaba botones antiguos para los ojos o costuras vistas que decoraban con mimo el cuerpo del animal. Una prueba absoluta de que nuestras telas y costuras merecen estar, por derecho propio, en las salas de los mejores museos del mundo.


Persian Rug II-2004

Mirad qué juego visual tan impresionante. Estos dos gatos enlazados en tonos ocre, blanco y negro se funden con los complejos motivos geométricos de una alfombra persa de fondo. Un claro ejemplo de su estilo pictórico que, con tantas líneas y simetrías, nos recuerda de inmediato a los minuciosos gráficos de un tapiz de aguja o un intrincado bordado. ¡Una absoluta genialidad!

Escena Final de The Calico Jungle

La hora del descanso en una estampa que desborda ternura. Un niño duerme plácidamente arropado por una preciosa colcha de estrellas y cuadrados,(basada en una colcha que la misma autora hizo) custodiado en la alfombra por un perro grandullón  y con un gato negro vigilando a sus pies. ¿Y os habéis fijado en el barco velero del estante? Un precioso guiño marinero al estilo de vida en Maine.

Goleta con reflejo 1922- Willian Zorach 1887-1966

El talento venía de cuna. Para entender el universo de Dahlov, hay que mirar la obra de su padre, William Zorach. En esta soberbia acuarela marina, fijaos en el prodigio técnico: la quilla de la barca nos mira de frente y sus velas transparentes dejan entrever las casitas de la costa al fondo. Una joya que nos evoca de inmediato esos veranos familiares en el mar de Maine que tanto marcaron la infancia de nuestra artista.

Retrato de Marguerite Zorach  en el Granja Robinhood-1990

El broche de oro de la reseña de hoy un bellísimo y emotivo homenaje familiar. Dahlov Ipcar pintó al óleo en 1990 este Retrato de Marguerite Zorach en la granja Robinhood, recreando de memoria a su madre concentrada en sus inseparables costuras. 22 años después de que esta falleciese Al fondo, se aprecia uno de los monumentales tapices bordados a mano reales que Marguerite creó en 1944, donde retrató a la propia Dahlov con sus hijos. Una maravilla donde las pinceladas inmortalizan el amor por el arte textil.


viernes, 16 de octubre de 2026

Doris Morgan: El Arte Campestre que se Convirtió en Puntadas

Pues aquí estamos de nuevo (parezco Dios, hablando en tercera persona). En fin, que diréis: ¿y a esta personita qué le ha dado por publicar veinte posts todos los días, que no damos abasto a leerlos todos? Pues, como ya llevo explicando, tras una larga temporada de sequía bloguera no he podido recuperar mi preciado blog El Coser y el Contar. Por tanto, estoy "mudando", editando y también ampliando (anda que no "ando") a este espacio que también tenia y si he podido seguir publicando. 

Sé que desde entonces nos faltan muchas amigas, que otras se han cansado y hacen otras cosas, y que, en resumidas cuentas, esta que escribe es una "loca" a la que le da por escribir cada cosa que al final solo le interesa a ella (a mí). En resumidas cuentas, este post de recuperación y rescate va dedicado a Doris Whitten Morgan. Y no solo por su trayectoria con el pincel y las acuarelas, sino porque en los años 80 y 90 los cuadros de Doris Morgan eran tan increíblemente acogedores, hogareños y detallados que muchísimas marcas licenciaron sus diseños para convertirlos en kits y patrones de punto de cruz. Así que su arte estuvo metido en los costureros de miles de mujeres de todo el mundo; seguro que hasta tú, que me estás leyendo en estos momentos, hiciste alguno.

                                                                  
Precioso árbol en otoño. Sus pinceladas en acuarela capturan esa melancolía del cambio de estación, cuando las hojas caen y el cuerpo empieza a pedirnos manta, sofá y una buena labor entre las manos.

Doris nació en Atlanta, Georgia, en 1933, y nos dejó en 2021. Cuando yo puse el post en el blog anterior, aún estaba entre nosotros. He leído por lo poco que he encontrado en la red —sobre todo en español, que no hay nada— que hasta los 27 años no alcanzó, digamos, no la fama, sino el reconocimiento de su arte. Una persona que no se rindió; la verdad, un ejemplo a seguir. También ponía en su obituario (es que no encontraba nada y me he topado con él) que le gustaba mucho el tango. Ya ves, a mí también me gusta, pero me muevo menos que Arnold Schwarzenegger en Mentiras Arriesgadas. Lo que también tenemos en común son los Yorkshire; me encantan, y Theodora, Momo, Cleopatra y Minerva pueden dar fe de ello.

En fin, que me pierdo. Esta mujer extraordinaria realizó muchísimos cuadros maravillosos; 

Y aquí tenéis mi debilidad: ¡un faro con su pequeña casita al pie de la torre! Una estampa preciosa y solitaria donde el viento ruge con fuerza. Detrás de esos muros de piedra, uno se imagina perfectamente un rincón con la chimenea encendida, una mecedora y alguien tejiendo al calor del hogar para ganarle la batalla al invierno.

Una habitación de auténtico cuento. Fijaos en la delicadeza de esa cama con dosel, de donde cae una preciosa cascada de encajes que acaricia la ventana. Pero lo que realmente me tiene enamorada es el mimo con el que Doris pintó los bordados de rosas en la colcha y las almohadas, a juego con ese soberbio ramo de rosas rojas. 

Una mecedora, y un dulce descuido esta colorida colcha de patchwork se ha quedado olvidada por un momento, cosa que al lindo gato dorado de la casa le ha venido de perlas para acurrucarse a descansar.

Para terminar, mirad qué contraste tan espectacular. En esta grandiosa mecedora descansa una colcha en blanco y negro, trabajada con minuciosos cuadritos Nine Patch que envuelven un gran cuadro central. Y el toque maestro de color lo pone un  magnífico geranio rojo que parece cobrar vida propia.


Y hasta aquí nuestro romántico paseo por los reconfortantes interiores de Doris Morgan. Desde luego, entre las colchas de las camas de cuento, el minino dorado adueñándose de la mecedora y ese espectacular geranio rojo, a mí se me ha olvidado por un ratito el calor de mil demonios que hace fuera.

Es curioso cómo el destino une los hilos: quién me iba a decir a mí en 2011 que esta pintora de Atlanta y yo compartiríamos el amor por el patchwork y, sobre todo, la locura por los Yorkshires. Seguro que Theodora, Momo, Cleopatra y Minerva están de acuerdo en que Doris era un alma gemela de nuestro rincón.


Cara Kansala: Paisajes que bailan y Quilts al viento en el frío de Terranova

Estamos a 16 de octubre y sigo mudando El Coser y el Contar Eso sí, con un calor de mil demonios. Hablando de eso, uno de los lugares del planeta donde siempre hace un frío "que pela" es en Terranova, un lugar precioso que me gustaría visitar algún día. La artista de la que os voy a hablar en este post precisamente nació en el norte de Ontario, pero en la actualidad vive en Terranova (vamos, que está requeteacostumbrada a las bajas temperaturas); se trata de Cara Kansala.
 
El espectacular y vibrante mural de Cara Kansala en The Newfoundland Chocolate Company (Duckworth Street). Un rincón lleno de color donde dan ganas de quedarse a tejer... ¡y a comer chocolate!

Cara es una artista visual a tiempo completo, tal y como se define ella misma, y es conocida por sus pintorescas representaciones de conocidos lugares de interés de Terranova. Su hilo conductor son graciosas ovejas con suéter (pobres, con el frío que hace) y tendederos al viento.

Al examinar las ilustraciones y pinturas de Kansala, nos encontramos con detalles que nos resultan deliciosamente familiares a quienes amamos las agujas (y no me refiero a los acupuntores). Esas ovejitas y cabras con sus suéteres de colores son uno de los sellos de identidad de la autora. Su aclamado libro infantil The Ewe Who Knew Who Knit You (La oveja que sabía quién te tejió) es un viaje ilustrado a través del punto, el amor por la lana y las prendas hechas con mimo.

Otro elemento peculiar de la artista son los tendederos. En sus paisajes costeros de Terranova, los tendederos de ropa no son un accesorio; son los protagonistas. Sábanas, colchas de patchwork y prendas de abrigo flotan al viento uniendo las casas danzantes, como si hilos invisibles mantuviesen al pueblo unido frente al frío norteño.

Brisa marina, redes sobre las rocas y un pequeño barco danzando en el agua. En este paisaje de Cara Kansala no falta ningún detalle... ¡incluyendo un lindo gatito y un precioso quilt tendido al sol que nos roba el corazón a las amantes de las agujas!

Sus texturas parecen hechas de puntadas. El relieve y la aplicación del color en sus cielos nocturnos, sus lunas brillantes y los campos de flores recuerdan enormemente a los entramados del bordado o los tapices de lana.

La conexión de Cara con lo artesanal va más allá del lienzo. Durante años, a través de su proyecto Grumpy Goat Gallery, se dedicó a dar vida a piezas tridimensionales de madera talladas y pintadas a mano. Es ese mismo espíritu de "crear con las manos", de lijar, moldear y dar calor a la materia prima, el que se respira en cada una de sus ilustraciones actuales.

Cara Kansala nos demuestra que la pintura y el arte textil comparten el mismo corazón: la paciencia del artesano, el amor por el color y la necesidad de contar historias pincelada a pincelada o, como es el caso que nos ocupa, puntada a puntada.

El paisaje accidentado de Terranova cobra vida en esta fila de casas danzantes que parecen bailar al son del viento, contagiadas por el espíritu energético de su gente.

El viento arrecia y las barcas se mueven al compás de las olas en esta divertida escena. Mientras las gaviotas y los cuervos vuelan cerca de nuestro lindo gatito a rayas, en el tendedero cuelga una preciosa colcha Nine Patch junto a la ropa interior del abuelo... ¡que parece haber cobrado vida propia en el aire!

                            


Y así, con el mar en calma y el aroma a chimenea, nos despedimos hoy de los mágicos paisajes de Cara Kansala. A mí, desde luego, ver sus cuadros me ha dejado unas ganas locas de encerrarme con el aire acondicionado a combinar retales y coser corazones en mi próximo proyecto de patchwork.



Hilos de nostalgia: el arte textil que tejió nuestras vidas con Bárbara Fox.

Aún pienso si alguien estará detrás de la pantalla o si estaré aquí tecleando sola al universo. Sea como sea, creo que este rescate de pintores, ilustradores, artistas o escritores que en sus grandes obras hayan tenido la deferencia de pintar o escribir sobre los hilos, las telas, las colchas de sus abuelas, las sábanas bordadas de sus madres o un simple pañuelito con inicial, es un tesoro para las amantes de la aguja y el hilo.

Sé que hay muchísimos artistas que, aunque solo sea una vez, pintaron a una niña bordando, a una anciana tejiendo, a un niño cortando telas con unas tijeras o a un señor con bigote y sombrero sentado ante su máquina de coser. El tejido es uno de los mejores inventos y también uno de los más antiguos; por eso, mi insignificante homenaje es para ellos y ellas, los que tejieron el entorno de nuestras vidas.


Pear Still Life // Peras en naturaleza muerta

Esta artista tiene una pasión por las peras doradas que queda claro en muchas de sus obras. En esta ocasión, aparecen desperdigadas entre unos platos nacarados verde agua, descansando sobre un paño de ganchillo de color blanco; la representación típica de una mesa en casa de nuestras abuelas y madres.

Bárbara Fox es una artista a la que le encantan las flores: las crea, las fotografía, las pinta… Pero, no contenta con quedarse con lo que sabe y ama, constantemente se desafía a sí misma para probar nuevas técnicas en acuarela y pintar más allá del ámbito de sus amadas peonías y rosas.

Harmony // Armonía

Tal como indica el nombre del cuadro, los elementos están en armonía: una rechoncha jarra de vidrio color miel junto con tres apetecibles peras reposan sobre un mantel blanco salpicado de finísimas y pequeñas flores bordadas; al fondo, una representación de La lechera de Vermeer.

En este esfuerzo creativo, Fox ha intentado hacer efectos de trompe-l'œil (trampantojo) y ha experimentado con escenarios de naturaleza muerta, incluso agregando imágenes de pinturas clásicas a los fondos. En algunos de sus cuadros podemos ver cuadros icónicos, como este de la Lechera de Verner.

Tulip Dance // Danza del tulipán

Preciosos tulipanes junto a una lámina del cuadro Four Dancers de Edgar Degas; los tulipanes rojos representan el compromiso.

Pero lo que más me ha llamado la atención en sus cuadros, además de su belleza, han sido las labores, bordados y calados en muchas de sus obras. También diseña lindos motivos para bordar a medio punto.

Hopi Watchers // Vigilantes Hopi

En este cuadro están incorporadas, una vez más, las exquisitas y apetecibles peras doradas en un plato de porcelana calada —típico para presentar dulces y postres— sobre una manta Hopi. Los Hopi son una tribu nativa estadounidense que cuenta con casi 20 000 miembros, concentrados principalmente en Arizona, por eso el homenaje de una fotografía en Blanco y Negro de mujeres Hopi, sentadas en los tejados de espaldas da al conjunto una inmensidad invaluable.

                                             

Como os decía, la pasión por las peras amarilla y jugosas, es increíble, este cuadro con un nombre tan sencillo como " peras" es por el contrario una obra con muchas y variadas connotaciones; la jarra, hermosa como un vientre de mujer encita; las peras, que representan nuestro útero; el Quilt, denota lo laborioso de nuestras manos y al fondo tres imágenes, de grandes pintores representando a la mujer.

A la izquierda y en color, Chica Frente al Espejo de Pablo Picasso; en el centro, en blanco y negro , Estudio para la Sibila Roja 1511 de Miguel Ángel Buonarroti, si, efectivamente en que pintó la Capilla Sixtina y por último en colores tierra Desnudo Acostado de Amadeo Modigliani. Un cuadro grandioso.

Aunt Ellen's Pears // Peras de la tía Ellen

Y para terminar, esta composición de jarra blanca barriguda, peras maduras,bellas y apetitosas, que descansan sobre un quilt, cosido con esmero, en los colores rojo y azul que son los más utilizados en los Estados Unidos

Al final, sea que esté tecleando sola al universo o que alguien lea estas líneas desde el otro lado de la pantalla, lo que verdaderamente importa es que el arte nos conecta. A través de los pinceles de Barbara Fox, el patchwork, los calados y los hilos cobran una nueva vida. No son solo adornos en una pintura; son el testigo silencioso del amor y el esfuerzo de tantas madres y abuelas que, con su aguja, tejieron el entorno de nuestras vidas. Y mientras sigamos recordando su labor, ese tesoro nunca se perderá.


Entre piezas y retales la magia del patchwork en los puzles de Joseph Burgess

Hoy os voy a mostrar unas láminas maravillosas de colores brillantes y miles de detalles. Estas imágenes vienen de la mano del pintor Joseph Burgess, del que lamentablemente no he encontrado ningún dato relevante porque comparte nombre con varios políticos y escritores.

Estas láminas las encontré en la red, en una página de puzles. Son de temática rural y varían entre granjas, tiendas o talleres antiguos. ¿Cuáles me llamaron más la atención? Efectivamente: el patchwork, las telas y las máquinas de coser. Y es que este “vicio” es algo que no puedo controlar; como yo suelo decir, “donde pongo el ojo, veo patchwork”. Como son muchas, os voy a mostrar las que más me gustan.

                     Mary’s Quilt Country

El país de las colchas de Mary o La campiña de las colchas de Mary. Una escena típica y encantadora de la campiña americana que bien podría estar ambientada en una radiante mañana de primavera o quizás a principios del otoño. En el centro destaca una casita preciosa rodeada de un pequeño prado verde, donde vemos a dos señoras atareadas colgando varios quilts en cuerdas para que les dé el aire. Alrededor de ellas, algunas colchas más esperan su turno metidas en cestas de mimbre o colocadas sobre un viejo carro de madera. El cartel de la entrada con el nombre de "Mary’s Quilt" nos indica que estas maravillas de retales están a la venta para los viajeros. Una lámina luminosa y detallada que dan ganas de meterse dentro de ella a husmear entre las telas.

Sewing Companions

Compañeros  de costura; Esta escena es un auténtico deleite para los ojos de cualquier apasionada de las agujas. Nos muestra una tienda de ensueño repleta de máquinas de coser maravillosas, maniquíes clásicos, rollos y más rollos de telas de todos los estampados imaginables y montones de coloridos quilts expuestos por doquier. En un rincón encantador destaca el letrero de "Sewing Center" junto a un mueble lleno de matices, una preciosa máquina vintage y una tabla de planchar lista para dejar cada costura impecable. Justo en el centro de la habitación resalta una espléndida máquina trabajando en un no menos espectacular quilt. Y para que la estampa sea todavía más extraordinaria y hogareña, un perro y un gato dormitan juntos plácidamente ajenos al bullicio de los hilos. Una auténtica maravilla de lámina.

The Quilter's Clothesline

Tendedero de Quilter; En esta escena podemos apreciar varios quilts en todo su esplendor, tanto los de los laterales como el gran panel central. Una mujer los va tendiendo con mimo al aire libre mientras una niña pequeña la ayuda entusiasmada, y un niño zanganea divertido escondiéndose entre las colchas tendidas. El ambiente rural es precioso, con los pájaros revoloteando alrededor de sus pajareras, un gato que dormita plácidamente en una vieja silla de madera, y el perro junto a las gallinas correteando alegres por todo el patio. Los quilts tienen un nivel de detalle tan asombroso que se pueden apreciar perfectamente sus técnicas. Os lanzo un reto: ¿podéis ver un bloque de un Dear Jane por ahí? ¿O será quizás un The Farmer's Wife? De lo que no cabe ninguna duda es de que son todos grandiosos.

The American Quilt

Un Quilt llamado América;Esta escena es una auténtica genialidad que representa un colosal quilt con la silueta de los Estados Unidos. Lo fascinante es que cada estado está dibujado como una colcha desigual, mostrando una técnica, unos estampados y unos bloques de patchwork completamente diferentes. Si afinamos la vista, en la esquina izquierda podemos contemplar a un entrañable grupo de mujeres en pleno "Quilt Bee", es decir, reunidas en comunidad acolchando juntas lo que parece ser el mapa de Hawái. Es un homenaje maravilloso e histórico a la tradición costurera americana, plasmado con un colorido y un nivel de detalle simplemente espectacular.

 Quilted with Love

Los recuerdos están cosidos con amor ; Esa es la preciosa frase que luce orgullosa encima de la puerta en esta maravilla de tienda de quilts tan coloridos y fantásticos. Es una imagen idílica como para quedarse anonadada todo el día mirando unos y otros, sacando matices, formas y técnicas diferentes. Afinad la vista porque podemos apreciar una gran cantidad de estrellas, lo que parece un clásico Log Cabin, una espectacular Gran Dalia, un quilt de casitas, un Nine Patch e incluso patrones complejos que nos recuerdan al Dear Jane o al Farmer’s Wife. Además, en el interior de la estancia unas niñas, guiadas por su mentora, acolchan juntas lo que promete ser otra obra de arte. Y para rematar esta encantadora estampa, aparecen cuatro dulces gatos repartidos por el lugar. ¿Quién puede con tanta ternura junta?

Descubrir a artistas poco conocidos como Joseph Burgess es una de las cosas que hacen que valga la pena pasar horas husmeando en la red. Es increíble cómo ha sabido plasmar nuestra locura por el patchwork en unos rompecabezas tan vivos, detallados y alegres.


Postales navideñas y costura vintage con Albertine Randall Wheelan

 Pues aquí estoy de nuevo con otra ilustradora maravillosa. En nuestra época, donde hay cientos de mujeres ilustradoras, no nos llama la atención el género, pero en el tiempo de Albertine Randall Wheelan, que nació en 1863, era algo muy peculiar. Ella fue una de las primeras mujeres ilustradoras conocidas.

Dibujó ilustraciones para revistas míticas como Harper’s Bazar y St. Nicholas, entre otras. También fue diseñadora de vestuario durante veinte años para David Belasco, un destacado director de escena, actor y dramaturgo. Su experiencia como ilustradora la llevó a crear una tira cómica diaria titulada "En Rabbitboro" entre 1927 y 1928.

Harper´s Bazar Acción de Gracias 1894

También creó y publicó la tira cómica "Los Dumbunnies" e ilustró muchos libros para niños, incluido su favorito, Alicia en el País de las Maravillas. Además, contribuyó con su arte en varias portadas de los suplementos dominicales del New York Herald Tribune y otros periódicos. Tuvo una vida muy activa hasta los 90 años.

St Nicholas Mayo 1918

Seguramente nunca soñó con que su obra llegara a este mundo digital. Sus postales navideñas, que por cierto me fascinan, son conocidas hoy en día gracias al "boom vintage", y así es como di con ellas husmeando en la red. Como no podía ser de otra manera, escogí las que me inspiran en esta afición que compartimos, que es el patchwork y las labores con agujas.

Una muy feliz Navidad para ti

A right Merry Christmas to You

Esta postal es una auténtica obra de arte que desprende elegancia por los cuatro costados. En el centro de la escena destaca una preciosa joven ataviada con un maravilloso vestido de época, hilando pacientemente con su rueca. Pero lo que de verdad nos hace dar saltos de alegría a las apasionadas de las agujas son los detalles decorativos que la rodean. Fijaos bien en la bellísima cenefa superior, donde Albertine entrelazó flores con unos cuadrados perfectos que simulan un bloque de patchwork tradicional. Además, el panel de la derecha es un precioso diseño bordado lleno de delicadeza. Una estampa maravillosa donde la costura y la Navidad se dan la mano de forma magistral.

El amor enciende el leño de Navidad cuando la felicidad es lo que se busca

 Love lights the yule log when contentment is the quest


Una postal navideña de una delicadeza idílica que nos transporta directas al calor del hogar en una noche de invierno. En la escena vemos reflejada la felicidad más pura y sencilla: ella concentrada haciendo calceta, él leyendo relajado mientras acaricia a un tierno gato en su regazo, y un dulce querubín que representa al amor avivando el fuego de la chimenea. Pero os pido que os fijéis bien en el maravilloso encaje que enmarca y adorna la frase navideña. Es un detalle textil de una finura asombrosa que delata el pasado de Albertine como diseñadora de vestuario teatral. Una estampa que es puro romanticismo vintage.

Te deseo una feliz Navidad

 Wish You Merrie Christmas

Una escena navideña que desborda ternura familiar y amor por los detalles. En ella vemos a una joven madre cuidando de sus dos niños pequeños junto a un tierno bebé que duerme en su moisés. Para nosotras, esta postal es una joya absoluta por dos motivos. El primero es la preciosa mantita de patchwork que sobresale con orgullo de la cuna del bebé. El segundo elemento, que es una genialidad total de Albertine, es el margen de la ilustración: el mensaje del nacimiento del niño Dios está dibujado imitando con una precisión asombrosa el punto de cruz tradicional. Una auténtica delicia que une la fe, la familia y el amor por las agujas.

Dios nos bendiga a todos, a cada uno de nosotros

God bless us all everyone of us

Una postal navideña fascinante y llena de una creatividad asombrosa. En la escena principal destaca una magnífica y señorial cama con dosel, desde la cual se asoma un niño pequeño saludando con entusiasmo. Como bien habéis visto, hay dos elementos textiles en este diseño que son simplemente espectaculares. Por un lado, el elegantísimo bordado del dosel que va a juego perfecto con la colcha de la cama. Por otro lado, un detalle de lo más curioso y original: el margen de la tarjeta simula ser un retazo de tela independiente que parece estar sujeto a la postal con dos alfileres antiguos. Un guiño magistral que demuestra que Albertine pensaba constantemente en tejidos y costuras.

             Feliz Navidad

 Merry Christmas

Una postal navideña preciosa que derrocha todo el encanto de los cuentos clásicos de invierno. En ella destaca una figura luciendo una magnífica capa roja que capta las miradas al instante. Aunque no os lo creáis, además de los hilos, tengo una fijación absoluta por las capas rojas al más puro estilo de Caperucita; debe ser cosa de mi horóscopo Tauro, que cuando se me mete algo entre ceja y ceja no hay quien me lo quite. Albertine maneja aquí el color de forma magistral, logrando que el intenso abrigo rojo contraste con la delicadeza del paisaje para transmitirnos toda la calidez, la magia y la nostalgia de las Navidades de antaño.

Husmear en la red y encontrarse con joyas victorianas como las de Albertine Randall Wheelan es una de las cosas que más feliz me hacen. Es fascinante ver cómo una mujer pionera de su época supo colar su amor por los hilos, los parches y el punto de cruz en unas preciosas felicitaciones de Navidad.


Arte con alma de E. Pcat

Revisando mis cuadernos de notas y rescatando proyectos que merecen volver a la luz con más fuerza que nunca, hoy decido dejar a un lado el ...