viernes, 21 de agosto de 2026

CUENTO DE HUMANOS -Jota _ 1990

Nota de edición: Este cuento lo escribí allá por los 90, en un taller de literatura; quedó finalista para la edición anual de aquel año. Mi afición a escribir cuentos se formó a raíz de que mis tres hijas me pedían todas las noches un cuento nuevo, así que comencé a escribir cuentos para ellas. La mayoría están con la etiqueta de "Cuentos Azules", porque siempre tienen algún elemento de ese color.
Como cada mañana, el abuelo fantasma se disponía a acostar a sus nietos.
—Cuéntanos un cuento —le pidió Anira, la mayor de los tres.
El abuelo alisó con cuidado su sábana. Iba a comenzar una de sus historias de juventud, cuando Eumán, el segundo nieto, le suplicó:
—¡Un cuento de humanos, por favor!
—¡Sí! —aprobó Anira—. Me encantan las historias de miedo.
Tru, el fantasma menor, se limitó a taparse la cabeza con su sábana pijama a rayas azules y blancas.
—No sé... —dudaba el abuelo—. A vuestra madre no le gusta que os cuente esas cosas, porque después sufrís pesadillas.
Tanto insistieron los fantasmitas que, al final, el abuelo tuvo que ceder.
—Bueno... os contaré cómo son los humanos. Ya os lo he dicho otras veces. Los hay de todos los tamaños y formas, pero todos son horriblemente feos.
Tru asomó la nariz; aunque estaba asustado, no quería que sus hermanos lo notaran.
—Y... ¿y son peligrosos, abuelo? —preguntó con hilo de voz.
—Claro que sí. Siempre se aparecen de día y descansan de noche. Van por ahí haciendo el bruto. Vestidos con unos trajes de metal que llaman armaduras... ¡y bien duras! Con lo cómodos que irían si se vistiesen con sábanas...
Sonaron unas risillas de Anira y Eumán.
—Qué anticuado estás, abuelo —dijo Eumán—. Eso ocurría en tu época, que se llamaba Edad Media; los humanos ya no se visten así.
—Qué va —aseguró su hermana—, ahora se llevan las sábanas de colores pegadas al cuerpo. Me lo ha dicho mamá.
El abuelo fantasma carraspeó un poco.
—Tal vez, tal vez —reconoció—, no puedo saberlo porque no me alejo de casa desde hace varios siglos. No están los tiempos para andar por ahí con tanto hombre suelto. Mi amigo sir Alfred, el fantasma escocés, me ha dicho que se cuentan por millares. Figuraos que una docena de ellos se han instalado, por las buenas, en el castillo de su familia. Han montado una especie de fonda de lujo que atrae a gente de todos los confines. ¡Una fonda en el castillo de mi amigo! El pobre está pensando en mudarse a otra residencia.
—Pues que no se marche —dijo Anira—. ¡Que asuste a esos frescos y los eche de su casa!
Entonces fue el abuelo quien rió.
—¡Asustar a los humanos! Esos ya no se asustan de nada, y menos de los fantasmas. La culpa la tuvo, entre otros, un escritor inglés llamado Oscar no sé cuántos... Aquel tipo escribió un libro nefasto y calumnioso donde aparecían unos espectros medio tontos. A partir de entonces les habían ido perdiendo el miedo. Solo faltaba que les perdieran el respeto. Nuestra reputación por los suelos —se lamentó el viejo—. A sir Alfred intentaron meterlo en una máquina de lavar ropa, confundiendo su sábana de cuadros escoceses con un vulgar mantel. Y en otra ocasión se sonaron las narizotas en su sábana blanca de dormir. Del disgusto estuvo en un tris de morir por segunda vez. [1]
Los nietos ponían cara de asombro. ¡Sonarse la nariz en sir Alfred, un fantasma de la más noble alcurnia! Les parecía increíble que hubiera seres tan desvergonzados.
—Son capaces de todo —continuó el abuelo—. Con decir que no se ríen casi nunca, les gusta chillar y darse de mamporros... Y encima no se asustan de sí mismos, sino de un montón de tonterías: de las sombras en la pared, de los insectos... Gracias a eso los mantenemos a raya. De vez en cuando me pongo cadenas en los pies y salgo a vagar por el jardín lanzando gritos. No sabéis cuánto me aburro solo, muerto de frío y con este reuma.
—Cuando yo cumpla cien años te acompañaré —le prometió Eumán—. Mamá todavía no me deja salir de casa.
Mamá fantasma entraba en aquel momento. Había oído el final de la charla y parecía disgustada.
—¡No te enfades conmigo! —exclamó el abuelo—. No les he contado nada de miedo. Hablábamos de sir Alfred y de los invasores de su castillo.
Entonces mamá explicó a los pequeños que no todos los humanos se portaban mal. Algunos tenían buen corazón, reían e incluso cantaban bien. Por las noches, ella se quitaba la sábana y se lanzaba al aire para flotar sobre las ondas musicales fabricadas por los humanos. Era su diversión favorita.
—Cuando seáis mayores os llevaré, veréis qué bonito. Y ahora a dormir, que ya es muy temprano.
Al salir ella y el abuelo, Eumán dijo:
—¿Sabéis lo que pienso de los humanos? Pues que no existen. A lo mejor existieron hace muchísimo tiempo, pero han debido de extinguirse. Son una leyenda para asustar a los fantasmas niños.
—Quizá —contestó su hermana—. A los mayores les encanta inventarse historias, como las batallas medievales del abuelo. ¡Batallas! ¡Menuda fantasía!
Entre tanto, Tru temblaba bajo su sábana. Había tomado una decisión: cuando el abuelo contara otro cuento de miedo, él se taparía las orejas. ¡Por más que se burlaran de él, se las taparía!
Jota-Cuento elaborado para el taller de literatura elegido finalista para la edición anual.

jueves, 20 de agosto de 2026

Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

 Nota de edición: Edito esta reseña que publiqué el 30 de octubre de 2011, rescatando parte de la entrada original y ampliando la información en agosto de 2026.


A menudo y sobre todo llegando la noche de Samhain o Halloween , la gente compra libros góticos de escritores americanos en su mayoría, Poe, Irving, que son en cierto modo cómo los padres de lo oscuro y lo siniestro en Estados Unidos, pero aquí en España, esa que se pone y copia todo lo que viene de fuera, no se acuerda que tenemos unas historias góticas, que te quitan el aliento, que si alguna vez a Hollywood les da por emprender su dirección al séptimo arte, ríete tu del Cuervo de Poe y  del jinete sin cabeza de Irving.
Gustavo Adolfo Bécquer, ese poeta romántico y lánguido, también escribió una serie de " leyendas" de estilo gótico, que ponen los pelos de punta al más valiente.

Gustavo Adolfo Bécquer, La Leyenda de las Ánimas, publicada el 7 de noviembre de 1861 en el periódico El Contemporáneo.
Ambientada en la Edad Media, siglos  XIII o XIV, Soria.

“La noche de los difuntos me despertó a no sé que hora el doble de las campanas.  Su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. (…) Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo, cuando sentía crujidos cristales de mi balcón, estremecidos por el frío de la noche. Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas

Así comienza esta historia que nos narra leyenda, amor y tragedia.

La Leyenda, es el monte de las ánimas donde descansan los cuerpos de numerosos guerreros caídos en campaña y enterrados en una capilla en el mismo monte, las noche de difuntos, dice la leyenda que los guerreros cruzan el Velo y pueden llegar a matar a la gente que se cruce en su camino.

El Amor, Dos primos Alonso y Beatriz están de cacería y acercándose la noche, al volver Alonso le cuenta a Beatriz la Leyenda, tras lo cual le hace el regalo de una joya pues está enamorado de ella, Beatriz que es aún algo joven y solo le gusta jugar con los sentimientos de su primo, le dice que ella también tiene un regalo para él, una cinta azul pero que a perdido en la cacería junto a la capilla en el monte, con esto le reta a que haga oídos sordos a la macabra historia y vaya a buscar la cinta, lo que él al verse acorralado ante la sonrisa de su prima, acepta el desafío y parte hacía el monte.
La Tragedia, esa noche Beatriz es incapaz de dormir, los ruidos, las voces, gruñidos y alaridos desgarradores, no le dejan pegar ojo, por la mañana sus criadas le avisan de la desgracia, a su primo Alonso le han matado los lobos en el monte, y ella descubre horrorizada, el pañuelo azul en su mesilla, rasgado y con restos sangrientos.

Del papel a la televisión sin pasar por el celuloide:
Es una pena como he dicho que ningún director de cine, se haya decido por estas leyendas, no obstante está si que ha sido llevada a Tv.

1970_ Dentro de la Serie Mitos y Leyendas de TVE con el director aurgitano Miguel Picazo, con Charo López como la caprichosa Beatriz, y Ramiro Oliveros , como el desdichado Alonso.
Esta serie la he visto varias veces entre mi niñez, mi adolescencias y ya de adulta, con las numerosas reposiciones que tenía ( o sigue teniendo que no lo sé) TVE , Charo López está soberbia en el papel, esos grandes ojos desorbitados cuando descubre el pañuelo azul ensangrentado son un tremendo homenaje al a autor de la leyenda pues ese terror, es lo que en definitiva es el que los humanos sentimos al ver que nuestras acciones tienen fatales consecuencias, y en eso Bécquer era un experto en la psicología humana.

1999_ Dentro de la Serie Los Libros de TVE fue emitido a través de la  2 de TVE, un capitulo documental dramatizado que combinaba el análisis de la obra de Gustavo Adolfo Bécquer con representaciones de la leyenda gótica.

1972_ en este año se realizó un largometraje, que casi era cómo el monte de las Ánimas, digo casi porque el mismo director confesó que creó su famosa mitología de Los Caballeros Templarios Zombis/ Esqueletos combinando la estética de la película La noche de muertos vivientes de 1968 con el trasfondo histórico y la leyenda de los templarios que regresan de la tumba en El Monte de las Ánimas de Bécquer.
El director de este especie de pastiche que fue uno de los llamados " Directores del Fantaterror" fue el Gallego Amando de Ossorio y la película se tituló " La noche del terror Ciego.

"...las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan... y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos"

Gustavo Adolfo Bécquer , El Beso publicada  27 de julio de 1863  en el periódico La América
Ambientada en 1808 Toledo.

Cuando el ejército francés se apoderó de Toledo el 13 de diciembre de 1808 durante la Guerra de la Independencia unos 20.000 hombres al mando del mariscal Víctor, duque de Bellune, cometieron saqueos y actos de violencia contra edificios religiosos durante los primeros días. y dentro de ese marco histórico, la "Leyenda del Beso" nos cuenta cómo un Capitán de aquellos que llegaron a Toledo fue alojado en una Iglesia, pues todo estaba ya ocupado, el Alcázar, la Casa de Consejos, incluso conventos de religiosas , transformaron en cuadras todo lo consagrado al culto, iglesias y capillas, este joven capitán de dragones, cuando entró en la iglesia que le ofrecieron para pasar la noche, "completamente desmantelada, inmediatamente se fijó en las sombras que se destacaban confusamente entre la oscuridad, semejantes á blancos é inmóviles fantasmas, las estatuas de piedra que , unas tendidas, otras de hinojos sobre el mármol de sus tumbas, parecían ser los únicos habitantes del ruinoso edificio."

El caso es que el Capitán de Dragones, se pasa la noche en vela, observando la escultura de una bella mujer, que por momentos le parece que se convierte en una persona real, obsesionado con esa idea, se la cuenta a unos compañeros al día siguiente, y estos en chanza y alborozo, se ofrecen a pasar la siguiente noche en la consabida iglesia, declarando que "Con los bagajes he traído hasta un par de docenas de botellas de Champagne, verdadero Champagne" y allí se presentaron, bebieron, vociferaron, y el Capitán siguió obsesionado con la bella mujer de la estatua, descubre por la inscripción que pertenece a un Noble de Castilla, que está junto a ella y su amada de piedra se llamaba Elvira de Castañeda.
La noche prosigue, el alcohol se acaba y el Capitán ebrio y celoso, increpa al Señor de Castilla y le tira una copa de Champagne a la cara, al tanto se vuelve a besar a la estatua de Elvira, en ese momento los oficiales, mudos de asombro no se atreven ni siquiera a dar socorro a su amigo . " En el momento en que su camarada intentó acercar sus labios ardientes á los de doña Elvira, habían visto al inmóvil guerrero levantarla mano y derribarle con una espantosa bofetada de su guantelete de piedra."

Pensáis que se tenía merecido este final ? pues yo creo que si, para empezar la soberbia de los franceses al invadir un país y despreciar su cultura, expoliando y quemando todo lo que les vino en gana, por otro lado su falta de respeto al profanar un lugar sagrado y usarlo de taberna y por último su obsesión egoísta y machista al querer poseer algo que no le pertenece ni tiene permiso para ello, la belleza de Doña Elvira, , rompiendo toda lógica y moral, sobre todo para la época, a quien se le ocurre ir besando estatuas.

Lamentablemente para las personas que no les gusta leer, no hay versiones ni en celuloide ni en TV de esta magnifica historia, unos relatos en Radio y unos cortos en Cine... es una pena, se haría una película increíble con esta idea.


Gustavo Adolfo Bécquer. El Cristo de la Calavera. publicada en julio de 1872 en el periódico El Contemporáneo. 
 Ambientada en Toledo, Edad Media entre los siglos XIII y XIV

Esta leyenda, lo cierto es que el miedo lo tienes cuando te la cuentan en el mismo callejón del Cristo de la Calavera que existe actualmente en Toledo, por lo demás tiene algo que parece sobrenatural, pero yo creo que es psicológico algo de las mentes de los dos protagonistas, en su interior no estaban de acuerdo con lo que estaban a punto de hacer.

La  leyenda nos cuenta que dos amigos tan íntimos como hermanos, Alonso de Castillejo y Lope de Sandoval,  van a una fiesta antes de irse con el rey a combatir  con los moros, en esa fiesta conocen a Doña Inés de Tordesillas una coqueta incorregible, que coquetea con todo el que se le cruza, y de quien los dos amigos, quedan prendados y enamorados.
Como hombres de honor  deciden aparcar sus diferencias hasta que acabe la fiesta, y entonces batirse en duelo de espadas, buscando un lugar tranquilo donde nadie les moleste.
A si, tras terminar la fiesta, los dos, comenzaron a callejear por las calles de Toledo buscando el lugar idóneo para coserse a espadazos. "Prosiguieron, pues, cruzando al azar plazas desiertas, pasadizos sombríos, callejones estrechos y tenebrosos, hasta que, por último, vieron brillar a lo lejos una luz, una luz pequeña y moribunda, en torno a la cual la niebla formaba un cerco de claridad fantástica y dudosa."
Estaban en el callejón Del Cristo de la Calavera, a si que echaron sus capotes al suelo, se pusieron en posición de ataque, pero en cuanto las espadas se tocaron la luz desapareció, quedándose a oscuras absolutamente, las espadas se separan y la mortecina luz vuelve, se ponen otra vez, y se quedan a oscuras, así unas cuantas veces, de pronto una voz sobrehumana les habla, no sabemos que les dice, (pero yo creo que les canta las cuarenta por se tan tontainas e irresponsables.) 
Entonces los dos amigos se abrazan, se piden perdón y como ambos dos están enamorados de Doña Inés, deciden que ella sea la que elija, y el otro, acatará el deseo, y se irá a guerrear con los moros, así lo deciden y así lo hacen, acercándose al palacio donde su amada vivía.
Entre la mortecina luz de un farol, ven con estupor cómo una figura baja por una enredadera desde un balcón , donde otra figura que se aprecia femenina con una camisa de dormir, le despide con un beso... Los dos amigos comprueban  con estupor que la imagen femenina, no es otra que Doña Inés despidiéndose de su amante en la madrugada, aún oscura.
Ambos amigos se miran y se ponen a reír con intensas carcajadas que resonaron por todo el contorno haciendo que Inés se asustase y cerrase la ventana de golpe.
Al día siguiente con gran pompa y boato se despide el rey con sus caballeros y guerreros para luchar contra los moros, entre ellos nuestros dos amigos, Doña Inés está presente junto a la Reina, y las miradas de los tres se cruzan ella sabe, que ellos lo saben.

El paso del papel al celuloide de momento es muy corto.
2023_ El Cristo de la Calavera, el director Chus Lara adaptó en un cortometraje de terror fantástico y gótico este relato , en el cual plasma el duelo nocturno entre los caballeros Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval por el amor de Doña Inés frente a la misteriosa luz del farol. Tuvo recorrido por festivales de género como el Screamfest. 

Lo podéis ver en su canal de Yutube, dura 14 minutos. La verdad que para mi gusto, no le ha pillado el punto al relato.

De entrada la producción traslada el clímax a un descampado a campo abierto. Bécquer, maestro de la claustrofobia urbana, situó deliberadamente el duelo de Alonso y Lope en el cobertizo de la calle del Cristo de Toledo: un callejón estrecho y asfixiante con solo dos aberturas. Al sacarlo a la naturaleza, se destruye la acústica del terror. Se pierde ese eco metálico y ensordecedor de las espadas rebotando contra los muros de piedra, que magnifica la tensión, y se anula el juego de sombras que la tétrica luz de un farol moribundo proyecta en una ratonera de piedra. 

Por otra parte, la adaptación flaquea gravemente en la psicología de sus personajes al retratar a Doña Inés de Tordesillas como una damisela desesperada y sufriente por el duelo.  El narrador es la propia Inés  que da la sensación de que está tan enamorada de uno de los combatientes o de los dos, que se pasa la velada vagando por el castillo y emborrachándose, incluso le llega a poner un anillo a una mano polvorienta y ensangrentada. Quien recuerde el relato original sabe que Bécquer la dotó de una deliciosa y cínica frivolidad. Inés no sufría; se lo estaba pasando bien jugando con su amante del momento mientras los dos caballeros arriesgaban la vida por su orgullo. Al dulcificarla, el cortometraje cae en el cliché aburrido de la víctima desvalida, arrebatándole a la leyenda su brillante moraleja y su final satírico.
 Este contraste nos demuestra que el verdadero terror becqueriano no se captura con coreografías de espada efectistas o con la oscuridad física de la pantalla. El terror de Bécquer está en el alma, en la prosa poética que se lee con el pulso acelerado y, sobre todo, en la mirada. Da lástima que la televisión y el cine actuales no se atrevan con superproducciones a la altura de sus 28 leyendas oficiales, pero para entender lo que significa de verdad adaptar a este genio, hay que volver la vista atrás. 

Esa inolvidable mirada de espanto en los ojos de Charo López al despertar y descubrir la banda azul ensangrentada. Eso era captar a Bécquer. Eso era entender que el miedo nace del silencio, de la profanación de lo sagrado y de la culpa.

martes, 18 de agosto de 2026

La leyenda de Sleepy Hollow -Washington Irving, 1820-

 Nota de edición

Edito esta reseña escrita originalmente el 30 de octubre de 2011, a las puertas de la festividad de Samhain, una fecha muy propicia para leer o ver películas de toque fantasmal, aterrador o gótico. En pleno agosto de 2026, retomo este blog para corregir las reseñas existentes y aportar datos nuevos.
Apenas quedan unas horas para Samhain, una festividad de origen celta que tuvo gran importancia en el periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo. En la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, la cultura celta celebraba el final de la temporada de cosechas. Esta fecha era considerada como el «año nuevo celta» y marcaba el inicio del invierno, también llamado la «estación oscura». Por lo tanto, se trata de una fiesta de transición (el paso de un año a otro) y de apertura hacia el otro mundo.
Esta celebración, llamada también «fiesta de los espíritus», era una de las solemnidades principales de los celtas. Se decía que las almas de los ancestros regresaban en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.
Con la llegada del cristianismo, la festividad se transformó:
  • Siglo IV: La iglesia de Siria consagraba un día para festejar a «Todos los Mártires».
  • Siglo VII: El Papa Bonifacio IV transformó el Panteón de Roma (un templo dedicado a todos los dioses) en un templo cristiano, dedicándolo al «Día de Todos los Santos». Inicialmente se celebraba el 13 de mayo.
  • Siglo VIII: El Papa Gregorio III cambió la fecha de la celebración al 1 de noviembre.
  • Año 840: El Papa Gregorio IV ordenó que la fiesta de «Todos los Santos» se celebrara universalmente.
Dentro de la cultura inglesa, la vigilia vespertina anterior a dicha fiesta se tradujo como «All Hallow’s Eve» (Vigilia de Todos los Santos). Con el paso del tiempo, su pronunciación cambió primero a «All Hallowed Eve», posteriormente a «All Hallow Een», hasta terminar en la palabra que hoy todos conocemos: Halloween.
La festividad céltica del Samhain se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos. En esta fecha, las almas tenían autorización para caminar entre los vivos, dando a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de los hogares, se dejaba comida afuera; una tradición que ha evolucionado hasta el actual «truco o trato» de los niños. También era costumbre vaciar nabos (que posteriormente pasaron a ser calabazas debido a una tradición irlandesa) para colocar velas en su interior.
Sea como fuere, en nuestra literatura siempre ha habido un rincón para los santos, las ánimas y la Santa Compaña. El frágil velo que separa nuestro mundo del más allá —el de los que fueron y lo que seremos— vuelve inevitablemente cada año.
Mi historia de Halloween preferida: 
La leyenda de Sleepy Hollow (Washington Irving, 1820)
La historia tiene lugar en un asentamiento holandés en el Valle Dormido, un lugar envuelto en leyendas de fantasmas. El protagonista es Ichabod Crane, un profesor de escuela demasiado alto y parecido a un espantapájaros. Crane pretende a la joven Katrina Van Tassel por su fortuna, a la que también corteja el rudo Abrahán «Brom Bones» Van Brunt.
Al volver a su hogar tras una fiesta en casa de los Van Tassel, un alicaído Crane es perseguido por el Jinete sin Cabeza (el fantasma de un soldado hessiano que perdió la cabeza por una bala de cañón durante la Guerra de Independencia). A la mañana siguiente, cerca de un puente, solo se encuentran el sombrero del profesor y los restos de una calabaza rota.
Del papel al celuloide y la televisión
El viaje de este clásico por las pantallas nos ha dejado adaptaciones muy diversas:
  • 1922 – The Headless Horseman (El jinete sin cabeza): Película muda dirigida por el estadounidense Edward D. Venturini. Protagonizada por Will Rogers como Ichabod Crane y Lois Meredith como Katrina Van Tassel.
  • 1949 – The Adventures of Ichabod and Mr. Toad (Las aventuras de Ichabod y el Sr. Sapo): Película animada dirigida por Jack Kinney, Clyde Geronimi y James Algar para Walt Disney Productions. Bing Crosby narró y dio voz a toda la sección de la leyenda. Los expertos dicen que es la más fiel al libro de Irving; yo la veía de pequeña y me parecía muy graciosa.
  • 1980 – The Legend of Sleepy Hollow: Dirigida por el danés Henning Schellerup para la NBC. Cuenta con Jeff Goldblum en el papel de Ichabod Crane y Meg Foster como Katrina.
  • 1985 – The Legend of Sleepy Hollow: Dirigida por el estadounidense Edd Griles como un episodio especial de televisión. Protagonizada por Ed Begley Jr. y Beverly D’Angelo.
  • 1999 – Sleepy Hollow: Dirigida por Tim Burton para Paramount Pictures. Esta famosa versión gótica está protagonizada por Johnny Depp y Christina Ricci.
  • 1999 – The Legend of Sleepy Hollow: Dirigida por el canadiense Pierre Gang para la cadena Odyssey Network, con Brent Carver y Rachelle Lefevre.
  • 2004 – The Hollow: Dirigida por Kyle Newman para ABC Family. Es una versión adolescente modernizada, protagonizada por Kevin Zegers (como Ian Cranston) y Kaley Cuoco en el papel de Kristy.
  • 2013-2017 – Sleepy Hollow (Serie de TV): El episodio piloto fue dirigido por Len Wiseman. Al ser una serie de larga duración (4 temporadas y 62 episodios para la cadena FOX), contó con varios directores. Fue protagonizada por el británico Tom Mison como Ichabod Crane, Nicole Beharie como la agente Abbie Mills, y Orlando Jones como el capitán Frank «Irving».
El síndrome de la pantalla empática: Reflexiones finales
El paso de las páginas de un libro a la ficción cinematográfica suele dejarnos el sabor amargo de que el texto escrito es superior en calidad. No obstante, disfrutar visualmente de ciertos escenarios góticos, irreales o sobrenaturales es una de las ventajas del séptimo arte, aunque yo casi siempre prefiero la letra impresa.
A lo largo de los años, gracias a la gran y pequeña pantalla, hemos podido apreciar ciertos pros y contras respecto al personaje nacido en 1820. Uno de ellos es el que podemos llamar el síndrome de la pantalla empática. La literatura del siglo XIX se permitía tener protagonistas moralmente ambiguos y físicamente grotescos porque los lectores juzgamos desde la distancia. Sin embargo, el cine y la televisión necesitan que el espectador habite el punto de vista del personaje durante dos horas (como Johnny Depp) o cuatro años (como Tom Mison). Esto empuja a Hollywood a sustituir la fealdad por la vulnerabilidad o el magnetismo.
Este cambio en Ichabod altera también la dinámica con su antagonista. En el relato original, el rústico y musculoso Brom Bones (el rival por el amor —y el dinero— de Katrina) es el reflejo del «macho alfa» local frente al debilucho y estrafalario Ichabod. Al poner en pantalla a actores como Jeff Goldblum o Johnny Depp, esa rivalidad se transforma: Ichabod ya no es el perdedor por ser feo o débil, sino por ser un hombre avanzado a su tiempo (un ilustrado o un científico) incomprendido por una comunidad rural.
No olvidemos la paradoja del propio nombre: Ichabod Crane (crane significa grulla en inglés) fue elegido por Irving precisamente para evocar a un ave zancuda, de cuello largo y movimientos torpes. En su adaptación, Tim Burton presentó a Ichabod como un eminente investigador y científico; un personaje asustadizo, temeroso y timorato a pesar de su belleza gótica, pálida y andrógina.
Al enfrentarlo a Casper Van Dien —que representa la belleza clásica americana, atlética y ruda—, la rivalidad de los personajes se convirtió en un duelo de titanes estéticos. El Brom Bones original del libro es un hombre de campo, casi un bruto de taberna, similar a Gastón de La Bella y la Bestia. Van Dien, en la película, sigue siendo arrogante y fuerte, pero con una presencia física tan impecable que hace que el personaje de Ichabod se vea todavía más desvalido, neurótico y raro en comparación. El contraste ya no es entre «el guapo y el feo», sino entre la fuerza bruta perfecta y el intelecto refinado pero asustadizo.

En el relato original, la inteligencia y la educación de Ichabod no le sirven de nada; al contrario, su imaginación desbordante, alimentada por los libros de brujería de Cotton Mather, resulta ser su perdición. El «macho alfa» local gana mediante la fuerza y la astucia física.
Al convertir a Ichabod en un hombre atractivo, las adaptaciones audiovisuales cambian por completo la moraleja, ya que el espectador moderno no quiere ver fracasar al intelectual frente a la fuerza bruta. Por eso, aunque el Brom Bones de Casper Van Dien sea físicamente perfecto, el guion de Burton posiciona a Ichabod como el verdadero héroe moral y evolutivo de la historia.
De la sátira social al romance gótico
Washington Irving escribió The Legend of Sleepy Hollow como una sátira sobre los forasteros que intentaban imponerse en las comunidades rurales tradicionales americanas. En el texto, Ichabod es retratado casi como un parásito que, básicamente, codicia las tierras de la familia Van Tassel.
El cine y la televisión eliminan la avaricia del personaje. Al encarnarlo en actores magnéticos, la trama se transforma obligatoriamente en un romance gótico. Ya no nos reímos de las desgracias de un maestro egoísta; ahora sufrimos y empatizamos con el destino de un héroe romántico. ¿Quién no empatiza con la entrañable torpeza de Johnny Depp o con el magnetismo melancólico de Tom Mison?
En el caso de la serie de televisión, el Ichabod contemporáneo ya no conserva absolutamente nada del maestro rural. Se nos presenta como un capitán del ejército colonial británico que luchó junto a George Washington. Es alto, atractivo, sofisticado, y posee una voz profunda con un acento británico impecable que funciona como un imán para la audiencia moderna. La neurosis y la cobardía cómica del personaje original desaparecen por completo: este Ichabod es un líder valiente, un estratega militar y el interés amoroso central de una trama épica de acción y fantasía.
Conclusión
El viaje de Ichabod Crane es el ejemplo perfecto de cómo el star-system devora la literatura. El personaje nació como una caricatura (un espantapájaros, una grulla torpe) concebida para ser leída y reimaginada en la mente. Sin embargo, el cine es un medio puramente visual que, históricamente, ha rechazado la fealdad de sus protagonistas. Al final, el Ichabod del siglo XXI ya no pertenece a Washington Irving, sino al ideal estético de la cultura pop contemporánea.
«Era una tierra plácida de inquieta y dulce fantasía, en la que brotaban sueños ante los ojos entornados...»
La leyenda de Sleepy Hollow, Washington Irving (1820).

CUENTO DE HUMANOS -Jota _ 1990

Nota de edición: Este cuento lo escribí allá por los 90, en un taller de literatura; quedó finalista para la edición anual de aquel año. Mi...