viernes, 16 de octubre de 2026

Cara Kansala: Paisajes que bailan y Quilts al viento en el frío de Terranova

Estamos a 16 de octubre y sigo mudando El Coser y el Contar Eso sí, con un calor de mil demonios. Hablando de eso, uno de los lugares del planeta donde siempre hace un frío "que pela" es en Terranova, un lugar precioso que me gustaría visitar algún día. La artista de la que os voy a hablar en este post precisamente nació en el norte de Ontario, pero en la actualidad vive en Terranova (vamos, que está requeteacostumbrada a las bajas temperaturas); se trata de Cara Kansala.
 
El espectacular y vibrante mural de Cara Kansala en The Newfoundland Chocolate Company (Duckworth Street). Un rincón lleno de color donde dan ganas de quedarse a tejer... ¡y a comer chocolate!

Cara es una artista visual a tiempo completo, tal y como se define ella misma, y es conocida por sus pintorescas representaciones de conocidos lugares de interés de Terranova. Su hilo conductor son graciosas ovejas con suéter (pobres, con el frío que hace) y tendederos al viento.

Al examinar las ilustraciones y pinturas de Kansala, nos encontramos con detalles que nos resultan deliciosamente familiares a quienes amamos las agujas (y no me refiero a los acupuntores). Esas ovejitas y cabras con sus suéteres de colores son uno de los sellos de identidad de la autora. Su aclamado libro infantil The Ewe Who Knew Who Knit You (La oveja que sabía quién te tejió) es un viaje ilustrado a través del punto, el amor por la lana y las prendas hechas con mimo.

Otro elemento peculiar de la artista son los tendederos. En sus paisajes costeros de Terranova, los tendederos de ropa no son un accesorio; son los protagonistas. Sábanas, colchas de patchwork y prendas de abrigo flotan al viento uniendo las casas danzantes, como si hilos invisibles mantuviesen al pueblo unido frente al frío norteño.

Brisa marina, redes sobre las rocas y un pequeño barco danzando en el agua. En este paisaje de Cara Kansala no falta ningún detalle... ¡incluyendo un lindo gatito y un precioso quilt tendido al sol que nos roba el corazón a las amantes de las agujas!

Sus texturas parecen hechas de puntadas. El relieve y la aplicación del color en sus cielos nocturnos, sus lunas brillantes y los campos de flores recuerdan enormemente a los entramados del bordado o los tapices de lana.

La conexión de Cara con lo artesanal va más allá del lienzo. Durante años, a través de su proyecto Grumpy Goat Gallery, se dedicó a dar vida a piezas tridimensionales de madera talladas y pintadas a mano. Es ese mismo espíritu de "crear con las manos", de lijar, moldear y dar calor a la materia prima, el que se respira en cada una de sus ilustraciones actuales.

Cara Kansala nos demuestra que la pintura y el arte textil comparten el mismo corazón: la paciencia del artesano, el amor por el color y la necesidad de contar historias pincelada a pincelada o, como es el caso que nos ocupa, puntada a puntada.

El paisaje accidentado de Terranova cobra vida en esta fila de casas danzantes que parecen bailar al son del viento, contagiadas por el espíritu energético de su gente.

El viento arrecia y las barcas se mueven al compás de las olas en esta divertida escena. Mientras las gaviotas y los cuervos vuelan cerca de nuestro lindo gatito a rayas, en el tendedero cuelga una preciosa colcha Nine Patch junto a la ropa interior del abuelo... ¡que parece haber cobrado vida propia en el aire!

                            


Y así, con el mar en calma y el aroma a chimenea, nos despedimos hoy de los mágicos paisajes de Cara Kansala. A mí, desde luego, ver sus cuadros me ha dejado unas ganas locas de encerrarme con el aire acondicionado a combinar retales y coser corazones en mi próximo proyecto de patchwork.



Hilos de nostalgia: el arte textil que tejió nuestras vidas con Bárbara Fox.

Aún pienso si alguien estará detrás de la pantalla o si estaré aquí tecleando sola al universo. Sea como sea, creo que este rescate de pintores, ilustradores, artistas o escritores que en sus grandes obras hayan tenido la deferencia de pintar o escribir sobre los hilos, las telas, las colchas de sus abuelas, las sábanas bordadas de sus madres o un simple pañuelito con inicial, es un tesoro para las amantes de la aguja y el hilo.

Sé que hay muchísimos artistas que, aunque solo sea una vez, pintaron a una niña bordando, a una anciana tejiendo, a un niño cortando telas con unas tijeras o a un señor con bigote y sombrero sentado ante su máquina de coser. El tejido es uno de los mejores inventos y también uno de los más antiguos; por eso, mi insignificante homenaje es para ellos y ellas, los que tejieron el entorno de nuestras vidas.


Pear Still Life // Peras en naturaleza muerta

Esta artista tiene una pasión por las peras doradas que queda claro en muchas de sus obras. En esta ocasión, aparecen desperdigadas entre unos platos nacarados verde agua, descansando sobre un paño de ganchillo de color blanco; la representación típica de una mesa en casa de nuestras abuelas y madres.

Bárbara Fox es una artista a la que le encantan las flores: las crea, las fotografía, las pinta… Pero, no contenta con quedarse con lo que sabe y ama, constantemente se desafía a sí misma para probar nuevas técnicas en acuarela y pintar más allá del ámbito de sus amadas peonías y rosas.

Harmony // Armonía

Tal como indica el nombre del cuadro, los elementos están en armonía: una rechoncha jarra de vidrio color miel junto con tres apetecibles peras reposan sobre un mantel blanco salpicado de finísimas y pequeñas flores bordadas; al fondo, una representación de La lechera de Vermeer.

En este esfuerzo creativo, Fox ha intentado hacer efectos de trompe-l'œil (trampantojo) y ha experimentado con escenarios de naturaleza muerta, incluso agregando imágenes de pinturas clásicas a los fondos. En algunos de sus cuadros podemos ver cuadros icónicos, como este de la Lechera de Verner.

Tulip Dance // Danza del tulipán

Preciosos tulipanes junto a una lámina del cuadro Four Dancers de Edgar Degas; los tulipanes rojos representan el compromiso.

Pero lo que más me ha llamado la atención en sus cuadros, además de su belleza, han sido las labores, bordados y calados en muchas de sus obras. También diseña lindos motivos para bordar a medio punto.

Hopi Watchers // Vigilantes Hopi

En este cuadro están incorporadas, una vez más, las exquisitas y apetecibles peras doradas en un plato de porcelana calada —típico para presentar dulces y postres— sobre una manta Hopi. Los Hopi son una tribu nativa estadounidense que cuenta con casi 20 000 miembros, concentrados principalmente en Arizona, por eso el homenaje de una fotografía en Blanco y Negro de mujeres Hopi, sentadas en los tejados de espaldas da al conjunto una inmensidad invaluable.

                                             

Como os decía, la pasión por las peras amarilla y jugosas, es increíble, este cuadro con un nombre tan sencillo como " peras" es por el contrario una obra con muchas y variadas connotaciones; la jarra, hermosa como un vientre de mujer encita; las peras, que representan nuestro útero; el Quilt, denota lo laborioso de nuestras manos y al fondo tres imágenes, de grandes pintores representando a la mujer.

A la izquierda y en color, Chica Frente al Espejo de Pablo Picasso; en el centro, en blanco y negro , Estudio para la Sibila Roja 1511 de Miguel Ángel Buonarroti, si, efectivamente en que pintó la Capilla Sixtina y por último en colores tierra Desnudo Acostado de Amadeo Modigliani. Un cuadro grandioso.

Aunt Ellen's Pears // Peras de la tía Ellen

Y para terminar, esta composición de jarra blanca barriguda, peras maduras,bellas y apetitosas, que descansan sobre un quilt, cosido con esmero, en los colores rojo y azul que son los más utilizados en los Estados Unidos

Al final, sea que esté tecleando sola al universo o que alguien lea estas líneas desde el otro lado de la pantalla, lo que verdaderamente importa es que el arte nos conecta. A través de los pinceles de Barbara Fox, el patchwork, los calados y los hilos cobran una nueva vida. No son solo adornos en una pintura; son el testigo silencioso del amor y el esfuerzo de tantas madres y abuelas que, con su aguja, tejieron el entorno de nuestras vidas. Y mientras sigamos recordando su labor, ese tesoro nunca se perderá.


Entre piezas y retales la magia del patchwork en los puzles de Joseph Burgess

Hoy os voy a mostrar unas láminas maravillosas de colores brillantes y miles de detalles. Estas imágenes vienen de la mano del pintor Joseph Burgess, del que lamentablemente no he encontrado ningún dato relevante porque comparte nombre con varios políticos y escritores.

Estas láminas las encontré en la red, en una página de puzles. Son de temática rural y varían entre granjas, tiendas o talleres antiguos. ¿Cuáles me llamaron más la atención? Efectivamente: el patchwork, las telas y las máquinas de coser. Y es que este “vicio” es algo que no puedo controlar; como yo suelo decir, “donde pongo el ojo, veo patchwork”. Como son muchas, os voy a mostrar las que más me gustan.

                     Mary’s Quilt Country

El país de las colchas de Mary o La campiña de las colchas de Mary. Una escena típica y encantadora de la campiña americana que bien podría estar ambientada en una radiante mañana de primavera o quizás a principios del otoño. En el centro destaca una casita preciosa rodeada de un pequeño prado verde, donde vemos a dos señoras atareadas colgando varios quilts en cuerdas para que les dé el aire. Alrededor de ellas, algunas colchas más esperan su turno metidas en cestas de mimbre o colocadas sobre un viejo carro de madera. El cartel de la entrada con el nombre de "Mary’s Quilt" nos indica que estas maravillas de retales están a la venta para los viajeros. Una lámina luminosa y detallada que dan ganas de meterse dentro de ella a husmear entre las telas.

Sewing Companions

Compañeros  de costura; Esta escena es un auténtico deleite para los ojos de cualquier apasionada de las agujas. Nos muestra una tienda de ensueño repleta de máquinas de coser maravillosas, maniquíes clásicos, rollos y más rollos de telas de todos los estampados imaginables y montones de coloridos quilts expuestos por doquier. En un rincón encantador destaca el letrero de "Sewing Center" junto a un mueble lleno de matices, una preciosa máquina vintage y una tabla de planchar lista para dejar cada costura impecable. Justo en el centro de la habitación resalta una espléndida máquina trabajando en un no menos espectacular quilt. Y para que la estampa sea todavía más extraordinaria y hogareña, un perro y un gato dormitan juntos plácidamente ajenos al bullicio de los hilos. Una auténtica maravilla de lámina.

The Quilter's Clothesline

Tendedero de Quilter; En esta escena podemos apreciar varios quilts en todo su esplendor, tanto los de los laterales como el gran panel central. Una mujer los va tendiendo con mimo al aire libre mientras una niña pequeña la ayuda entusiasmada, y un niño zanganea divertido escondiéndose entre las colchas tendidas. El ambiente rural es precioso, con los pájaros revoloteando alrededor de sus pajareras, un gato que dormita plácidamente en una vieja silla de madera, y el perro junto a las gallinas correteando alegres por todo el patio. Los quilts tienen un nivel de detalle tan asombroso que se pueden apreciar perfectamente sus técnicas. Os lanzo un reto: ¿podéis ver un bloque de un Dear Jane por ahí? ¿O será quizás un The Farmer's Wife? De lo que no cabe ninguna duda es de que son todos grandiosos.

The American Quilt

Un Quilt llamado América;Esta escena es una auténtica genialidad que representa un colosal quilt con la silueta de los Estados Unidos. Lo fascinante es que cada estado está dibujado como una colcha desigual, mostrando una técnica, unos estampados y unos bloques de patchwork completamente diferentes. Si afinamos la vista, en la esquina izquierda podemos contemplar a un entrañable grupo de mujeres en pleno "Quilt Bee", es decir, reunidas en comunidad acolchando juntas lo que parece ser el mapa de Hawái. Es un homenaje maravilloso e histórico a la tradición costurera americana, plasmado con un colorido y un nivel de detalle simplemente espectacular.

 Quilted with Love

Los recuerdos están cosidos con amor ; Esa es la preciosa frase que luce orgullosa encima de la puerta en esta maravilla de tienda de quilts tan coloridos y fantásticos. Es una imagen idílica como para quedarse anonadada todo el día mirando unos y otros, sacando matices, formas y técnicas diferentes. Afinad la vista porque podemos apreciar una gran cantidad de estrellas, lo que parece un clásico Log Cabin, una espectacular Gran Dalia, un quilt de casitas, un Nine Patch e incluso patrones complejos que nos recuerdan al Dear Jane o al Farmer’s Wife. Además, en el interior de la estancia unas niñas, guiadas por su mentora, acolchan juntas lo que promete ser otra obra de arte. Y para rematar esta encantadora estampa, aparecen cuatro dulces gatos repartidos por el lugar. ¿Quién puede con tanta ternura junta?

Descubrir a artistas poco conocidos como Joseph Burgess es una de las cosas que hacen que valga la pena pasar horas husmeando en la red. Es increíble cómo ha sabido plasmar nuestra locura por el patchwork en unos rompecabezas tan vivos, detallados y alegres.


Postales navideñas y costura vintage con Albertine Randall Wheelan

 Pues aquí estoy de nuevo con otra ilustradora maravillosa. En nuestra época, donde hay cientos de mujeres ilustradoras, no nos llama la atención el género, pero en el tiempo de Albertine Randall Wheelan, que nació en 1863, era algo muy peculiar. Ella fue una de las primeras mujeres ilustradoras conocidas.

Dibujó ilustraciones para revistas míticas como Harper’s Bazar y St. Nicholas, entre otras. También fue diseñadora de vestuario durante veinte años para David Belasco, un destacado director de escena, actor y dramaturgo. Su experiencia como ilustradora la llevó a crear una tira cómica diaria titulada "En Rabbitboro" entre 1927 y 1928.

Harper´s Bazar Acción de Gracias 1894

También creó y publicó la tira cómica "Los Dumbunnies" e ilustró muchos libros para niños, incluido su favorito, Alicia en el País de las Maravillas. Además, contribuyó con su arte en varias portadas de los suplementos dominicales del New York Herald Tribune y otros periódicos. Tuvo una vida muy activa hasta los 90 años.

St Nicholas Mayo 1918

Seguramente nunca soñó con que su obra llegara a este mundo digital. Sus postales navideñas, que por cierto me fascinan, son conocidas hoy en día gracias al "boom vintage", y así es como di con ellas husmeando en la red. Como no podía ser de otra manera, escogí las que me inspiran en esta afición que compartimos, que es el patchwork y las labores con agujas.

Una muy feliz Navidad para ti

A right Merry Christmas to You

Esta postal es una auténtica obra de arte que desprende elegancia por los cuatro costados. En el centro de la escena destaca una preciosa joven ataviada con un maravilloso vestido de época, hilando pacientemente con su rueca. Pero lo que de verdad nos hace dar saltos de alegría a las apasionadas de las agujas son los detalles decorativos que la rodean. Fijaos bien en la bellísima cenefa superior, donde Albertine entrelazó flores con unos cuadrados perfectos que simulan un bloque de patchwork tradicional. Además, el panel de la derecha es un precioso diseño bordado lleno de delicadeza. Una estampa maravillosa donde la costura y la Navidad se dan la mano de forma magistral.

El amor enciende el leño de Navidad cuando la felicidad es lo que se busca

 Love lights the yule log when contentment is the quest


Una postal navideña de una delicadeza idílica que nos transporta directas al calor del hogar en una noche de invierno. En la escena vemos reflejada la felicidad más pura y sencilla: ella concentrada haciendo calceta, él leyendo relajado mientras acaricia a un tierno gato en su regazo, y un dulce querubín que representa al amor avivando el fuego de la chimenea. Pero os pido que os fijéis bien en el maravilloso encaje que enmarca y adorna la frase navideña. Es un detalle textil de una finura asombrosa que delata el pasado de Albertine como diseñadora de vestuario teatral. Una estampa que es puro romanticismo vintage.

Te deseo una feliz Navidad

 Wish You Merrie Christmas

Una escena navideña que desborda ternura familiar y amor por los detalles. En ella vemos a una joven madre cuidando de sus dos niños pequeños junto a un tierno bebé que duerme en su moisés. Para nosotras, esta postal es una joya absoluta por dos motivos. El primero es la preciosa mantita de patchwork que sobresale con orgullo de la cuna del bebé. El segundo elemento, que es una genialidad total de Albertine, es el margen de la ilustración: el mensaje del nacimiento del niño Dios está dibujado imitando con una precisión asombrosa el punto de cruz tradicional. Una auténtica delicia que une la fe, la familia y el amor por las agujas.

Dios nos bendiga a todos, a cada uno de nosotros

God bless us all everyone of us

Una postal navideña fascinante y llena de una creatividad asombrosa. En la escena principal destaca una magnífica y señorial cama con dosel, desde la cual se asoma un niño pequeño saludando con entusiasmo. Como bien habéis visto, hay dos elementos textiles en este diseño que son simplemente espectaculares. Por un lado, el elegantísimo bordado del dosel que va a juego perfecto con la colcha de la cama. Por otro lado, un detalle de lo más curioso y original: el margen de la tarjeta simula ser un retazo de tela independiente que parece estar sujeto a la postal con dos alfileres antiguos. Un guiño magistral que demuestra que Albertine pensaba constantemente en tejidos y costuras.

             Feliz Navidad

 Merry Christmas

Una postal navideña preciosa que derrocha todo el encanto de los cuentos clásicos de invierno. En ella destaca una figura luciendo una magnífica capa roja que capta las miradas al instante. Aunque no os lo creáis, además de los hilos, tengo una fijación absoluta por las capas rojas al más puro estilo de Caperucita; debe ser cosa de mi horóscopo Tauro, que cuando se me mete algo entre ceja y ceja no hay quien me lo quite. Albertine maneja aquí el color de forma magistral, logrando que el intenso abrigo rojo contraste con la delicadeza del paisaje para transmitirnos toda la calidez, la magia y la nostalgia de las Navidades de antaño.

Husmear en la red y encontrarse con joyas victorianas como las de Albertine Randall Wheelan es una de las cosas que más feliz me hacen. Es fascinante ver cómo una mujer pionera de su época supo colar su amor por los hilos, los parches y el punto de cruz en unas preciosas felicitaciones de Navidad.


El color, la ternura y la magia ilustrada de Agnes Laczo

Una vez más, estoy al teclado junto con una artista muy polifacética. Se trata de Agnes Laczo, quien nació en Tata, Hungría, en 1973. Desde muy pequeña demostró un gran talento para las artes plásticas, por lo que empezó a tomar clases con otros creadores. A lo largo de su vida ha ido perfeccionando sus habilidades de forma autodidacta, manteniendo siempre su mente abierta a nuevas ideas, artes y soluciones.

Sus técnicas son muy extensas y variadas; utiliza para sus trabajos acuarelas, pastel, ceras, marcadores, lápices y cualquier material que pueda serle de utilidad. Además, completa sus obras mediante el ordenador, dando como resultado un excelente trabajo de ilustración lleno de vida y color que nos transporta a otros mundos mediante su maravillosa y desbordante imaginación.

La princesa de los parches-2014; Una ilustración sacada de un auténtico cuento de hadas que combina a la perfección la fantasía con nuestra pasión textil. En ella vemos a una preciosa princesa luciendo un espectacular vestido con esas mangas abullonadas que habrían vuelto loca de amor a la mismísima Anne Shirley. Pero el broche de oro y lo que hace que esta obra sea ideal para nosotras es el detalle de los parches integrados en el diseño de la tela. Agnes Laczo logra transformar el patchwork en alta costura de fantasía, demostrando que los retales también pueden vestir a la realeza con una delicadeza y una originalidad asombrosas.

Algunos de los elementos que busco y que más me enamoran de los dibujos y pinturas suelen ser el patchwork, las labores de costura, las mascotas, las princesas con sus vestidos maravillosos, la paz, la ternura y cualquier detalle que me traiga recuerdos o me dé cierto grado de felicidad. La obra de Agnes tiene muchos y variados componentes de esos.

Cama para cuatro con mucho patchwork; Una ilustración que es puro amor, calor de hogar y ternura. En ella vemos una gran cama de pareja compartida por cuatro, porque lógicamente el perro y el gato de la familia no podían quedarse fuera. Toda la escena está envuelta por una colcha maravillosa llena de estampados y retales geométricos que gritan patchwork por los cuatro costados. Pero lo que de verdad me ha fascinado es el detalle de los ojos de los peludos; se están guiñando el ojo mutuamente como diciendo "nos hemos salido con la nuestra". Esa picardía y complicidad que Agnes plasma en sus miradas es una auténtica delicia que te saca una sonrisa de inmediato.

Tendedero o Clothes Line; Si hay algo que de verdad me apasiona en las ilustraciones son los tendederos llenos de prendas moviéndose al viento. Esta obra en concreto se ha convertido en una de mis grandísimas preferidas porque lo tiene absolutamente todo. Al fondo se aprecian unas casitas encantadoras bajo la luz de una luna mágica, mientras en primer plano destacan la cesta de la colada y un misterioso gato negro que contempla la escena. Es una imagen que derrocha una atmósfera íntima, paz y fantasía hogareña, transportándote de golpe a una noche tranquila de verano donde el tiempo parece detenerse entre pinzas y sábanas.

La costurera; Aquí tenemos uno de los elementos que más buscamos y que más nos hacen suspirar a todas las adictas a las labores. Agnes nos regala la viva imagen de la clásica abuela cosiendo concentrada frente a su máquina de coser tradicional. La escena es una delicia de ternura gracias a los entrañables detalles de la anciana, que luce un moño alto encantador y unas gafotas preciosas para no perderse ni una sola puntada. Es un homenaje maravilloso a nuestras raíces. 

La novia; No hay pintor o ilustrador que se precie que no tenga entre sus obras una bella y joven novia, y por supuesto Agnes no podía ser menos. Esta ilustración es una auténtica preciosidad que destaca por su explosión de color y su maravillosa sencillez. Logra capturar toda la ilusión, la pureza y la magia de ese día tan especial sin perder ese toque folk y hogareño que tanto nos gusta. Una estampa deslumbrante que llena el blog de luz y nos hace soñar con vestidos perfectos y momentos inolvidables.


Ternura; Llegamos a la última ilustración y reconozco que me ha conmovido el corazón. En ella vemos la ternura en su estado más puro: una entrañable abuela sentada mirando nostálgica unas viejas fotografías. No le hace falta más compañía que su fiel gato acurrucado, una taza de té bien calentita y el infinito tesoro de sus propios recuerdos. Agnes Laczo logra plasmar aquí esa serenidad de la que hablábamos al principio, recordándonos el inmenso valor de las historias vividas y la belleza de recordar con el alma en calma. Una imagen preciosa que nos abraza y nos llena de una paz infinita.

La obra de Agnes Laczo nos demuestra que el arte puede ser un refugio lleno de color, hilos y momentos entrañables. Cada ilustración nos cuenta una historia silenciosa que nos abraza el alma.


Manos tejiendo y la magia costumbrista de Albert Anker

Seguimos con un calor de mil demonios y yo sigo con mi “manía” de buscar, indagar y encontrar autores, pintores, escritores e ilustradores que tengan en común este “vicio” que es el patchwork y, en su defecto, el bordado, el punto, el crochet, los bolillos o la rueca.

Y es que veo unos hilos y unos retales y se me hacen los ojos chiribitas; soy más feliz que una perdiz.

Así se me hicieron los ojos cuando contemplé este maravilloso cuadro titulado  Bildnis Emilie Weiss así que me puse como una loca a buscar el nombre del autor:  Albert Anker 

Bildnis Emilie Weiss (1874) Retrato de Emilie Weiss. Esta es la maravillosa obra que me enamoró a primera vista. En ella vemos a la pequeña Emilie, un bebé de mejillas sonrosadas y mirada curiosa, arropada y sentada sobre un cojín de retales acolchados. Fijaos en el minucioso detalle con el que Anker pintó las costuras, los pliegues y el contraste de los estampados geométricos de la tela; un guiño absoluto a nuestra pasión por el patchwork en pleno siglo XIX. Una auténtica delicia que demuestra que el amor por los hilos y los retales viene de muy atrás.

Albert nació en abril de 1831 en Ins (Anet en francés), una comuna suiza en el cantón de Berna situada en el distrito de Erlach. Era el duodécimo hijo de un veterinario. En 1851 empieza sus estudios de teología en las universidades de Berna y de Halle, en Alemania. En una carta del 25 de septiembre de 1853, le escribe a su padre diciéndole que desea dejar la carrera y hacerse pintor. La primavera siguiente regresa a Berna y participa por primera vez en una exposición del Círculo Suizo de Bellas Artes con un dibujo a lápiz titulado Viejo fumando. 

1885- Niña Tejiendo, cuidando un niño en la cuna

Al año siguiente, en 1854, su padre por fin le autoriza a dejar los estudios de teología. Es entonces cuando marcha a París como discípulo del pintor suizo Charles Gleyre. En las aulas de la Escuela de Bellas Artes coincidiría y estudiaría a partir de 1861 junto a grandes figuras como el pintor Pierre-Auguste Renoir. Entre 1855 y 1860 asiste regularmente a la Escuela de Bellas Artes y sus obras se exponen en el Salón de París entre 1859 y 1885. En los años posteriores realizó viajes a Bretaña, la Selva Negra, Italia y Bélgica. 

Hombre polifacético, de 1870 a 1874 se dedicó a la política y fue diputado del Gran Consejo del cantón de Berna, donde apoyó la construcción del Museo de Bellas Artes, inaugurado en 1873. También fue el encargado de organizar el pabellón suizo en la Exposición Universal de París en 1878, lo que le valió ser nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa. En 1888 fue elegido para la Comisión Federal de Bellas Artes y para la Fundación Gottfried Keller. En el año 1900 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Berna. 

1875- Les Petites Brodeuses

En 1901 sufrió un ataque de apoplejía que le dejó paralizada la mano derecha y le impidió seguir trabajando en cuadros al óleo, por lo que a partir de entonces pintó unas 600 acuarelas. 

Sus cuadros están en su mayoría dedicados a los niños y a la vida cotidiana. Se enfocó en plasmar esas manos femeninas que nunca descansaban y las labores que realizaban desde muy pequeñas hasta ya entrada la edad: unas manos incansables de mujer. Albert las pintó tejiendo sus primeros bordados; retrató madres de familia y abuelas zurciendo ropa. Son estampas costumbristas con las que podemos apreciar la vida de aquellas personas. Este artista supo pintar el principio y el fin de la existencia humana con una asombrosa realidad y precisión: la inocente mirada de los niños y la serenidad en el rostro de los ancianos. Gracias a Anker y sus pinturas, esas caras que vivieron hace más de un siglo permanecen intactas en su ingenuidad y sentimiento. 

1903-Niña Sentada con Gato

Esta niña tejiendo con un gato; es una estampa divertidísima y muy tierna que capta a una hermosa niña rubia con trenzas en mitad de su labor de punto. Lo mejor de la obra es el travieso gatito que se ha colado en su regazo, totalmente fascinado con el ovillo de lana e intentando atrapar el hilo con sus patitas. Anker logra plasmar de manera magistral ese momento tan cotidiano, donde la paciencia de la niña y la curiosidad del cachorro se mezclan entre agujas y lanas. Una escena con la que cualquier tejedora se sentirá identificada de inmediato.

1883-Die Arbeitsamen- Abuela hilando

La abuela hilando : Una obra entrañable que retrata la paz del hogar y las tareas de la vida diaria en el campo. En el centro vemos a una adorable anciana sentada sosteniendo el palo largo de la rueca repleto con un buen montón de lana cruda para hilar. A su lado, sentado en el suelo, se encuentra su nieto totalmente concentrado haciendo las tareas escolares en un pequeño pizarrín de piedra. Como broche de oro a esta atmósfera tan acogedora y familiar, si miramos al fondo sobre una repisa, podemos ver a un gato plácidamente dormido. Es el vivo reflejo de la tranquilidad, el amor por el estudio y la constancia de las labores tradicionales.

Como el propio Albert Anker le escribió una vez a su padre, toda actividad humana le resultaba hermosa, y vaya si supo demostrarlo en cada una de sus pinceladas. Sus cuadros no solo nos regalan paz, sino que inmortalizan ese amor por los hilos y las telas que nos une a través de los siglos


Al Furtado: El pincel que capturó el alma y los tejidos de Hawái

Hoy os hablaré de Al Furtado. Nacido en Massachusetts en 1930 y fallecido en 2012, el pintor nos legó una magnífica obra que despierta la admiración de todo aquel que la contempla, llegando a formar parte de numerosos hogares. Pero antes de adentrarnos en sus lienzos, conozcamos un poco más la historia del autor.

Durante su formación en el renombrado Chouinard Art Institute de Los Ángeles, Furtado absorbió las lecciones de grandes maestros. El propio artista declaró que su pincel estuvo fuertemente influenciado por figuras de la talla de Edgar Degas y Joaquín Sorolla, de quienes aprendió a capturar la vida en movimiento y a dominar los efectos de la luz sobre la piel. Asimismo, su gran referente estadounidense fue Norman Rockwell, cuya impecable técnica ilustrativa inspiró a Furtado a dotar de un carácter único, expresivo y profundamente humano a cada una de sus figuras. Con este sólido bagaje técnico a la espalda, el pintor estaba listo para dar el gran salto de su vida.

En palabras del propio artista:

"Lo que hago es pintar mis experiencias de vida aquí en Hawái, con todos los temas a mi alcance: paisajes marinos, terrestres, hermosos ocasos de este paraíso... Pero lo que más me ha cautivando es la belleza y el estilo de vida de sus habitantes."

Desde su llegada a principios de los años 60 a Hawái, formó parte de una de las familias más talentosas de la isla: los Beamer. Esta familia es reconocida por sus músicos, bailarines y educadores; y cuando organizaban un luau, era la fiesta más colorida y divertida que jamás se hubiera visto. Allí, el espíritu Aloha cobraba vida de verdad. Este vínculo íntimo transformó por completo su arte: las personas que vemos cantar, las ancianas (kupuna) cosiendo las hermosas colchas tradicionales o los músicos interpretando un mele no eran modelos anónimos, sino su propia familia política. Furtado no pintaba escenas turísticas; plasmaba con devoción, respeto y orgullo el calor de su propio hogar. Su primera exposición individual fue con las Village Galleries, en Maui, cosechando una gran aceptación entre los coleccionistas por su arte cálido y expresivo.

A mí personalmente, lo que más me llamó la atención fueron esas enormes colchas con motivos vegetales tan maravillosos. He estado indagando y descubrí que el origen de esta artesanía llegó con las primeras misioneras occidentales en el siglo XIX. Sin embargo, las mujeres nativas transformaron el quilting por completo: en lugar de unir pequeños retazos, crearon un estilo propio utilizando grandes piezas de tela entera a las que aplicaban siluetas simétricas. La mirada del pintor nos muestra en sus lienzos no solo el intrincado patrón geométrico y botánico de las colchas, sino también un valioso contexto social: mujeres reunidas al aire libre, compartiendo y cosiendo juntas estas monumentales piezas que en las islas se consideran auténticas reliquias familiares. Son regalos invaluables de abuelas y madres; símbolos de afecto, amor, respeto y consideración que se obsequian en bodas o despedidas.

"The Quilting Party": Cuatro mujeres mayores (kupuna) de la familia Beamer compartiendo confidencias al aire libre mientras aplican con esmero las siluetas florales rojas sobre el lienzo blanco. Esta obra es el vivo reflejo del Kapa Kuiki tradicional, donde el diseño textil no es solo costura, sino un acto de amor y comunidad transmitido de generación en generación.

No se puede expresar suficientemente la alegría que Al Furtado transmite en sus extraordinarias pinturas. Sus descripciones encantadoras de los encuentros familiares, donde los coloridos bailarines parecen deslizarse a través del lienzo al ritmo de la música, nos permiten experimentar, en primera persona, el verdadero espíritu hawaiano.

"The Lanai Quilt" (La colcha del porche): Dos entrañables ancianas de la familia descansan a la sombra de un lanai hawaiano, sosteniendo con orgullo un monumental edredón Kapa Kuiki de intrincados motivos florales en rojo y blanco. Una estampa íntima y cotidiana que refleja la paz, la dedicación y el traspaso generacional de la costura en las islas de Hawái.


"Groovin'" (En el ritmo): Una entrañable estampa musical donde tres ancianas (kupuna) de la familia se reúnen a tocar. La mujer del centro marca el ritmo ancestral golpeando el ipu (un tambor de calabaza tradicional), mientras sus compañeras la acompañan con la inconfundible y alegre melodía de sus ukeleles. Una obra que desborda vida, color y el más puro espíritu Aloha

A través de las pinceladas de Al Furtado, hemos viajado desde el frío Massachusetts hasta la calidez de un porche en Maui, descubriendo que el arte de coser colchas es, en realidad, el arte de unir a una familia. Sus lienzos nos recuerdan que cada puntada de una Kapa Kuiki y cada movimiento de un hula guardan la historia viva de un pueblo.

Me Ke Aloha Pumehana, ( viene a ser con todo cariño un fuerte abrazo)


Cara Kansala: Paisajes que bailan y Quilts al viento en el frío de Terranova

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