domingo, 6 de septiembre de 2026

Celebrando la vida sin pedir perdón: El color y la fuerza de Ada Breedveld

Hola chicas. Seguimos con un calor horroroso aquí en Toledo… Una de las maneras de no pensar en el calor es ver maravillosas creaciones y escribir sobre ellas. Hoy os traigo algunas de las obras de Ada Breedveld


Bajo el revelador título de "Vrij" (Libre), Ada Breedveld nos regala un canto absoluto a la ligereza del alma y a la emancipación de los cuerpos. Sobre un fondo monocromático de un azul intenso y limpio, una mujer de imponente presencia salta descalza a la comba con una agilidad y una alegría contagiosas. Viste un veraniego vestido rojo salpicado de margaritas blancas que vuela con el movimiento. Acompañando su coreografía en el aire, dos pájaros blancos planean a su lado, mientras sus pies descalzos rozan con delicadeza un suelo que aparece cuajado y rebosante de tulipanes rojos, el emblema de su tierra natal. Una obra verdaderamente mágica que nos recuerda que la verdadera libertad es flotar por encima de los convencionalismos.



Ada nació en los Países Bajos, en Dordrecht, y se crió en laciudad de Rotterdam; más tarde vivió y trabajó en Ámsterdam. Es una artista autodidacta que sintió su inspiración desde la infancia y luchó por hacerse un hueco en el mundo del Naïf Art. De hecho, en los círculos artísticos se la conoce cariñosamente como "la Botero de los Países Bajos". Su inspiración tiene un origen precioso: estas mujeres voluptuosas nacieron como un homenaje a su propia madre, quien había sufrido mucho por su corpulencia. Con sus pinceles, Ada decidió regalarle una segunda vida llena de color, libertad y alegría.


Su capacidad artística innata hace posible el desarrollo de unas obras con tema y estilo propios: la "imponente presencia de mujeres grandes y tiernas", que son muy apreciadas por coleccionistas de todo el mundo. Son mujeres pasadas de peso, sí, pero con un amor inmenso por las cosas más finas de la vida. Los brillantes colores ilustran toda su obra, la cual refleja una verdadera celebración de la existencia, completamente fuera de todos los convencionalismos y estereotipos estéticos impuestos que tanto nos cansan.
Ada está fascinada e inspirada por el surrealismo, una tendencia en el arte donde los sujetos no están representados por su apariencia física externa, sino más bien por la fantasía que surge en lo profundo de cada uno y que solo los artistas saben captar. Su obra, caracterizada por una aparente sencillez, nos revela elementos como la inexistencia de la perspectiva, las composiciones irregulares, las irrealidades en los hechos o el uso de tonos escandalosamente coloridos… Esta mezcla expresa un sentido general de alegría, felicidad, espontaneidad e imaginación.
Claramente, es el estilo de los que, como Ada, nacieron con el don de ser artistas.



Con "Hula Hoop", Ada Breedveld eleva el juego y la sensualidad a una categoría artística superior. Dos amigas corpulentas desafían las leyes de la gravedad y de los estereotipos bailando con sus aros en una estampa rebosante de vitalidad. Ambas lucen unos favorecedores monos de pantalón corto y tirantes, coronados por unos impresionantes zapatos con tacones de aguja de un rojo deslumbrante. La amiga morena viste un mono claro salpicado de flores rojas, mientras que su compañera castaña lleva un diseño color hueso con flores claras y azules, combinando cada hula-hoop con el tono de su pantalón. Con románticas cintas de tulipanes en el cabello y rodeadas de mágicos pájaros rosados, esta obra es una explosión de coquetería, ritmo y diversión sin complejos.

Kennismaking (que se traduce del neerlandés como «Presentación» o «Conociéndose»). Fue realizada en el año 2011, tres mujeres de figuras corpulentas y redondeadas protagonizan una alegre escena musical sobre un escenario de fondo oscuro. De izquierda a derecha, las integrantes interpretan sus melodías con gran dinamismo: la primera sopla un cuerno vestida con un traje de lunares y botas rojas; la central toca el violín con serenidad portando un vestido lila de grandes flores; y la tercera acompaña el ritmo con un pequeño tambor luciendo una llamativa blusa naranja. Pequeños pájaros y delicadas rosas rojas en el suelo completan esta colorida composición de estética folclórica y naíf, la cual celebra de forma vibrante la música, el color y las formas generosas. 


En "Tijd voor thee" (Hora del té), Ada Breedveld nos invita a una reunión de amigas que es pura simpatía, complicidad y transgresión. Tres mujeres corpulentas de preciosas melenas castaño rojizas comparten confidencias luciendo unos vestidos espectaculares: la primera con un diseño malva de flores rojas, la del medio de un rojo vibrante con flores azules, y la tercera con un delicado tono rosado y flores blancas. Mientras unos expresivos pájaros blancos revolotean a su alrededor aportando dinamismo a la escena, la amiga del centro sostiene una tetera pero... ¡ay, amigas! Lo que está sirviendo en la copa no es té, ¡sino un buen vino! Una maravillosa y divertida bofetada a la estricta etiqueta tradicional que celebra la amistad, la espontaneidad y las ganas de brindar por la vida.

La pintura muestra a una mujer sonriente con los ojos cerrados que transmite una profunda paz interior.Su blusa es de un vibrante color magenta adornada con pequeños motivos florales y formas abstractas.
El elemento central de la obra es su cabello oscuro, que se ramifica de forma surrealista.Esta cabellera se expande hacia los lados transformándose en las ramas de un frondoso árbol.Entre las hojas de tonos grisáceos y verdes se posan más de quince pájaros multicolores.
Las aves están pintadas con tonos vivos como el azul, rojo, amarillo, rosa y verde claro.Algunos de estos pájaros descansan en las ramas mientras que otros simulan estar en pleno vuelo.
El fondo de la obra es de un gris neutro con textura, lo que resalta la escena principal.Toda la composición utiliza líneas suaves y redondeadas típicas del estilo pictórico de Ada Breedveld.En conjunto, la pieza simboliza la libertad del pensamiento y la armonía con la naturaleza.


Zoete middagslaap (que se traduce del neerlandés como Dulce siesta La obra presenta a una mujer corpulenta descansando plácidamente en un entorno surrealista.Viste un vestido rojo con motivos florales dorados y sostiene una taza de té.En su cabeza lleva una tetera al revés como si fuera un sombrero.Se encuentra recostada sobre las grandes ramas rojas de un árbol florecido.El fondo de la pintura destaca por un cielo de un tono azul claro brillante.A su derecha, tres pingüinos la acompañan sobre las mismas ramas rojas.
Las aves miran hacia arriba en la misma dirección que la protagonista.Varias tazas blancas flotan misteriosamente en el aire alrededor de la escena.Toda la composición transmite una atmósfera de paz, fantasía y descanso.Es un reflejo fiel del estilo alegre, coloridoy naíf de la artista Ada Breedveld.


Genieten, que en neerlandés significa "Disfrutar"La obra muestra a una mujer voluptuosa sentada bajo un árbol, transmitiendo una profunda paz. Viste un vestido amarillo con círculos y lleva una flor blanca en su cabello corto. En su mano derecha alza una copa de vino tinto, celebrando el momento. Sobre su regazo duerme un gato rojo que ella acaricia con ternura, mientras un pequeño pájaro se posa en su hombro. El fondo azul contrasta con los colores cálidos de la escena, creando una atmósfera de armonía con la naturaleza que celebra los placeres sencillos de la vida.

Dibujando con palabras: El universo gótico de Abigail Larson

Muchos lectores tuvimos nuestra afición a muy temprana edad; los cuentos fueron nuestros primeros libros y sus personajes, nuestros primeros amigos. De aquellos tiempos siempre recordaré sus ilustraciones. Quizás por ello tenga esta afición por los ilustradores, pintores y dibujantes… Yo puedo hacer muchas cosas; tengo talento para inventar un personaje, su indumentaria, su pelo, su rostro, su entorno… pero solo con palabras. Lo de dibujar lo tienen otros que lo hacen genial.

Lydia Deetz, la inolvidable heroína gótica interpretada por Winona Ryder en Beetlejuice (Bitelchús), cobra una nueva vida bajo los lápices de Abigail Larson. La ilustradora capta a la perfección la esencia del personaje: una figura estilizada de cabello azabache desordenado, tez pálida fantasmal y un riguroso vestido negro. El broche de oro lo pone una banda cruzada de color rojo intenso donde se lee en negro su icónica declaración de intenciones en inglés: "Strange and Unusual" (Extraña e inusual). Una pieza deliciosa que destila nostalgia noventera y el más puro espíritu de Tim Burton.

Abigail Larson es una artista maravillosa que le pone rostro, atuendo y ambiente a multitud de personajes. Abigail tenía ambiciones de pequeña de convertirse en una cantante de ópera y unirse a un circo, pero un miedo escénico severo la separó de esas carreras; aunque, afortunadamente, la puso en el camino de una perfecta para ella: ilustrar.
Con influencias tan grandes como Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, los hermanos Grimm, y personajes de la literatura gótica como Drácula, Frankenstein o Alicia en el país de las maravillas, con sus lápices, tintas, acuarelas y algo de Photoshop, plasma en el papel unas ilustraciones tan impresionantes que es una delicia observarlas. Ha expuesto su arte a través de América, Londres, París y Madrid, y sus creaciones se han publicado en varios formatos y editoriales. Su versión completamente ilustrada del clásico de H.P. Lovecraft, Los gatos de Ulthar, fue lanzada en noviembre de 2016.
Me gusta porque se deleita en lo extraño y lo arcaico. Le pone un rostro especial a numerosos personajes, dándoles "otra vuelta de tuerca" respecto a aquellos otros ilustradores más clásicos, aunque no menos hermosos.
Una artista de este calibre, desde luego, no pasa desapercibida. En 2017 fue nominada y quedó finalista en los prestigiosos Global Art Awards en la categoría de ilustración; pero es que un año antes ya había tocado el cielo ganando el mismísimo Premio Hugo a la Mejor Artista Profesional. Vamos, que no soy la única que se ha rendido a sus oscuros encantos; los grandes críticos del mundo también lo han hecho.
Y ahora os invito a una galería de sus magnificas obras:

Ilustración de estilo gótico victoriano realizada por Abigail Larson titulada "A Very Merry Birthday!". Alicia aparece sentada en un viejo y cómodo butacón en un bosque rodeada de setas grandes, sosteniendo una taza de té y un plato con un trozo de tarta. La escena destaca por sus tonos cálidos ocres y anaranjados en lugar de colores oscuros.
Bajo el título "A Very Merry Birthday!", la artista nos sumerge en una singular celebración del "no-cumpleaños" en el País de las Maravillas. En esta pieza, Abigail Larson se aleja conscientemente de sus habituales tonos oscuros y nocturnos para jugar con una preciosa paleta de ocres, dorados y anaranjados de aire otoñal. Alicia aparece retratada con un aire melancólico y sofisticado, elegantemente sentada en un vetusto, desgastado y cómodo butacón orejero en mitad del bosque. Rodeada de setas gigantes de cuento, la joven sostiene su taza de té junto a un apetitoso trozo de pastel. Una obra bellísima que demuestra que el estilo gótico también puede brillar con luz propia bajo los colores del otoño.

Ilustración gótica victoriana de Ariana Dumbledore realizada por Abigail Larson. El personaje, de tez muy pálida y cabello color salmón, está sentado en un alto butacón frente a una cortina tupida. Viste un traje verde con patrones geométricos en varios tonos, sosteniendo un libro en sus manos mientras mira fijamente hacia el espectador.
Para los amantes del universo de Harry Potter, Abigail Larson nos regala un retrato inolvidable y sobrecogedor de Ariana Dumbledore. Enmarcada en una atmósfera profundamente victoriana, la joven aparece sentada en un alto butacón frente a una cortina tupida y teatral. La ilustradora juega magistralmente con las texturas textiles, vistiendo a Ariana con un atuendo repleto de elementos geométricos en una fascinante escala de verdes apagados: desde matices oscuros y profundos hasta un tono tan claro y cristalino que evoca el agua en movimiento. En absoluto contraste con su palidez fantasmal y sus huesudas manos —que sostienen con delicadeza un libro—, destaca su melena de un inusual y magnético color salmón. Una obra desgarradora donde la mirada fija y penetrante del personaje parece interrogar directamente a quien ose observarla

Ilustración digital gótica de Abigail Larson que une en una misma viñeta los retratos victorianos de Mary Shelley y Bram Stoker, ambos enmarcados en óvalos idénticos de color rojo brillante. A la izquierda, Mary Shelley viste un traje blanco y negro a rayas con pasmina rosa y guantes negros; a la derecha, Bram Stoker luce una camisa con chorreras, chaleco rojo y chaqueta negra. Ambos autores miran fijamente al espectador.

El homenaje definitivo a la literatura gótica cobra forma en este deslumbrante díptico donde Abigail Larson retrata a Mary Shelley y Bram Stoker. Concebidos como dos retratos independientes pero perfectamente simétricos, ambos genios del terror nos observan fijamente desde el interior de unos ornamentados marcos victorianos de un color rojo intenso. Mary Shelley luce un estilo deliciosamente anacrónico, vistiendo un sobrevestido de rayas blancas y negras —que evoca inevitablemente la estética de Tim Burton— combinado con un cuello rojo, guantes oscuros y una delicada pasmina rosa. A su lado, Bram Stoker derrocha elegancia oscura con una camisa blanca de chorreras, chaleco carmín a juego con el marco y chaqueta negra. Dos retratos gemelos que encapsulan el alma del romanticismo más oscuro .





Ilustración artística de Wonder Woman realizada por Abigail Larson en un marcado estilo gótico y oscuro. A diferencia del traje tradicional de colores chillones, el personaje está dibujado en tonos grisáceos y desaturados, con la piel pálida, el cabello oscuro alborotado y una mirada fija y penetrante.

Una reinterpretación fascinante y radical de Wonder Woman (La Mujer Maravilla). Abigail Larson rompe las reglas tradicionales del cómic alejándose por completo de los colores patrióticos azul, blanco y rojo que suelen ser fuertes y chillones. En su lugar, nos regala una amazona enteramente oscura, envuelta en tonos grisáceos y sombríos que inundan incluso su piel pálida. Con el cabello oscuro alborotado y una mirada penetrante y letal, esta heroína abandona el brillo de la justicia clásica para convertirse en una imponente y misteriosa guerrera de la penumbra. Una deconstrucción gótica brillante







Ilustración de estilo gótico de Caperucita Roja realizada por Abigail Larson. Una joven rubia y sensual viste un corpiño negro, blusa blanca, falda larga y una caperuza roja mientras sostiene una cesta y flores. Un gran lobo oscuro la abraza por la cintura, mostrando su gran cola al frente, mientras ambos miran fijamente a la cámara con actitud peligrosa.
Olvidaos por completo de la niña desvalida y asustadiza que os contaron en la infancia. Abigail Larson reinventa el mito de Caperucita Roja presentándonos a una joven sensual de cabello rubio que luce un corpiño negro, blusa blanca, falda larga y su emblemática caperuza carmín. Lejos de huir del peligro, un descomunal e imponente lobo la rodea cariñosamente con sus garras por la cintura, dejando caer su enorme cola por delante de ella en una estampa de complicidad absoluta. Sosteniendo una cesta y un ramo de flores, Caperucita comparte con la bestia una mirada fría, calculadora y letal. Una ilustración soberbia que nos deja claro que, en este bosque sombrío, ellos dos son las criaturas más peligrosas de la noche.

Ilustración de estilo gótico victoriano de Abigail Larson para la portada del cómic Penny Dreadful. Una mujer con un vestido completamente negro está de espaldas mirando fijamente a la cámara mientras fuma. Las volutas de humo gris de su cigarrillo forman las siluetas de un escorpión, una araña de patas largas y una mano siniestra que toca su hombro sobre un fondo oscuro.




Llegamos al broche de oro de esta galería con una obra sobrecogedora y magnética: la portada oficial realizada por Abigail Larson para el cómic precuela de la aclamada serie de televisión Penny Dreadful, creada por John Logan y escrita por Krysty Wilson-Cairns junto a Louie De Martinis. La ilustradora nos sumerge en una atmósfera opresiva y esotérica donde la protagonista aparece completamente envuelta en un riguroso vestido negro. Colocada de espaldas pero girando el rostro para clavar una mirada inquietante en el espectador, la figura fuma con parsimonia. En una genialidad de diseño, las etéreas volutas de humo que desprende su cigarrillo se materializan en símbolos de sus propios demonios: un letal escorpión, una araña de patas infinitamente largas y una siniestra mano fantasmal que se posa sobre su hombro. Un cierre magistral que condensa el terror victoriano más puro y elegante.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Yo nunca quise ser princesa…Espejito, espejito: ¿Por qué las malas siempre tienen los mejores trajes?

Desde pequeña, he sido aficionada a leer cuentos infantiles, también hice algunos pinitos cuando nacieron mis hijas, y escribí algunos, pero sin relevancia, como casi todo lo que yo escribo…
El caso es que yo nunca quise ser "princesa". Adoraba a las malvadas madrastras y a las pérfidas brujas. Las imaginaba bellas, majestuosas, con unos trajes imponentes y con mucho poder… aunque, detrás de todo aquello, también imaginaba una infancia dura, un amor perdido, una vida que no hubiese sido fácil…
Así que mi fascinación por estos personajes de cuento se ha visto compensada con los años. En el cine, las "malvadas" siempre son bellas actrices que lo dan todo; que, aunque son malas, siempre tienen un pasado infeliz que las hace ser como son… Por eso he decidido que yo, de mayor, quiero ser como ellas.Pero claro, también hace mucho la belleza, la fuerza y el dominio de la interpretación de las actrices que vemos en pantalla. No es solo el vestuario, la luz, la fotografía o el director; son ellas las que hacen que una bruja malvada o una madrastra villana se conviertan en las protagonistas indiscutibles de los cuentos. Aunque al final siempre sean las princesitas sosas y lánguidas las que se queden con los príncipes… como la vida misma, diría yo.

Hay todo tipo de brujas. Las hay amables, con su magia para ayudar; las hay muy torpes, que no hacen nada más que meter la pata en sus conjuros; las hay despistadas y las hay malvadas, pero malas, malas de verdad. Incluso las hay que son muy malas y, cuando se convierten en "buenas", no te fías ni un pelo de ellas. Pero vamos a empezar por aquellas actrices que, como he dicho antes, interpretan a estos magníficos personajes de los cuentos.

Para no dar miedo, empiezo por la entrañable Angela Lansbury. En 1971 protagonizó el gran clásico de Disney Bedknobs and Broomsticks. El porqué en España llegaron a la conclusión de que "Pomos de cama y escobas" se traducía como La bruja novata, pues eso queda en los misterios sin resolver. Bien, nuestra querida Angela dio vida a Eglantine Price, una mujer solitaria y estricta que, por puro aburrimiento, aprende brujería por correspondencia, convirtiéndose en una caótica viajera en una cama voladora (por eso lo de los pomos y las escobas). Termina usando su magia para animar a un ejército de armaduras medievales vacías y defender Inglaterra de la invasión. Una auténtica heroína de cuento.
Años más tarde, en 1984, exploró una fantasía mucho más gótica y oscura en la cinta En compañía de lobos, interpretando a una abuela que narra oscuros cuentos folclóricos sobre hombres lobo en un bosque misterioso lleno de supersticiones y hechizos.

Escena nocturna y gótica de la película "En compañía de lobos" (1984). Angela Lansbury, interpretando a la abuela, aparece sentada en un cementerio tejiendo a dos agujas una capa de lana roja. A sus pies, una joven Caperucita sostiene un ovillo de hilo, separadas por una tumba antigua adornada con flores silvestres.
Sarah Patterson (Rosaleen) y Angela Lansbury (la abuela) en una escena de En compañía de lobos (1984).

Cuando vi por primera vez Ever After: A Cinderella Story (1998), que en España se conoce como Por siempre jamás, Anjelica Huston se salía de la pantalla. Era la madrastra perfecta: la baronesa Rodmilla de Ghent. Esos gestos de "te estoy haciendo la puñeta pero soy así, no me lo tengas en cuenta", esa envidia pero a la vez admiración que tenía hacia Danielle (Drew Barrymore) pero que trataba por todos los medios de disimular, la pena honda que sentía cada vez que recordaba a su segundo marido... Genial en todos los sentidos.
Como bruja malvada ya la conocía por la película de 1990 La maldición de las brujas, basada en un cuento de Roald Dahl, donde interpretaba a la Gran Bruja; y también un año después dando vida a Morticia Addams en La familia Addams. ¿Qué más que malvada era en plan "muertas de miedo o muertas de estilo"? 

Plano de torso de Anjelica Huston como la baronesa Rodmilla de Ghent en la película "Por siempre jamás" (1998). Aparece vestida con sus galas más lujosas, luciendo un peinado alto y joyas imponentes, en el momento exacto en que descubre con rabia y frustración que Danielle se ha casado con el príncipe.
Anjelica Huston como la imponente baronesa Rodmilla de Ghent en Por siempre jamás (1998).
Otra de las estilosas madrastras de cuento ha sido Cate Blanchett en Cinderella (2015). Bella, elegante, con clase (sus hijas, por el contrario, unas horteras de cuidado, la verdad). Cate tiene una faceta de malvada y peligrosa en casi todas sus interpretaciones. No olvidemos en El Señor de los Anillos su interpretación de Galadriel y su icónica frase de: «¿Me lo ofreces libremente? No niego que mi corazón lo haya deseado mucho... ¡En lugar de un Señor Oscuro tendrías a una Reina! ¡No oscura, sino hermosa y terrible como el amanecer! ¡Traicionera como el mar! ¡Más fuerte que los cimientos de la Tierra! ¡Todos me amarán y se desesperarán!». No sé vosotros, pero a mí me entra un canguelo si me dicen eso y de esas maneras, que me voy a la Comarca en lo que se dice ¡achís!
En 2018 participó en La casa del reloj en la pared, interpretando a Florence Zimmerman, una bruja buena de aspecto gótico pero aliada de los protagonistas, lo que contrasta con sus roles malvados tradicionales. Y ya en 2017 se convirtió en la auténtica villana con tintes de reina oscura cuando se metió en el papel de Hela, la diosa de la muerte, en Thor: Ragnarok, donde luce una estética siniestra muy cercana a la de una hechicera de cuento. 

Plano de cintura para arriba de Cate Blanchett como la malvada madrastra en "Cenicienta" (2015). Viste un imponente vestido verde satinado con cuello drapeado, guantes largos color marfil y plumas en su cabello rojizo. Sostiene un abanico y luce joyas de época mientras clava una mirada fría, desafiante y amenazante a la cámara.
Cate Blanchett derrochando elegancia y maldad como la madrastra en Cenicienta (2015)
Aunque a veces las madrastras tienen poderes y entonces se convierten en brujas o hechiceras… como la madrastra de Blancanieves.

En Snow White & the Huntsman (2012) (Blancanieves y la leyenda del cazador), una perfecta y maravillosa Charlize Theron en su papel de la reina Ravenna nos deja sin aliento cada vez que sale en pantalla. Con un pasado cruel, empiezas a comprender su maldad. En 2016 repitió este papel de hechicera dorada y despiadada en la precuela Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo. En 2022 sumó otra fantasía mágica a su lista con La Escuela del Bien y del Mal, donde da vida a Lady Lesso, la glamurosa y estricta bruja que dirige la sección de los villanos... De todas formas, esta actriz haga lo que haga lo borda, es un monstruo en la pantalla.
Plano de medio cuerpo de perfil de Charlize Theron como la reina Ravenna en "Blancanieves y la leyenda del cazador" (2012). Viste un imponente vestido negro en una atmósfera oscura y tenebrosa, sosteniendo una daga afilada en la mano. Al fondo se divisa un castillo envuelto en una bandada de murciélagos, destacando su rostro y cabello rubio como único punto de luz.
Charlize Theron como la implacable y majestuosa reina Ravenna en Blancanieves y la leyenda del cazador (2012).

Lo mismo nos pasa con Julia Roberts en Mirror Mirror (2012) (Espejito, espejito), otra versión del cuento de Blancanieves con una madrastra al estilo tradicional… pero con un pasado y un secreto demasiado oscuro para poder sacarlo a la luz. La actriz que fue llamada "la novia de América" decidió alejarse de sus típicos papeles de buena para convertirse en la vanidosa y cruel madrastra de Blancanieves, experta en pociones de amor y magia, que prefiere gobernar con puño de hierro antes que ser una reina sumisa.

Plano de busto de Julia Roberts como la reina madrastra en el póster promocional de la película "Mirror Mirror" (2012). Viste un suntuoso vestido blanco con llamativas mangas abullonadas de color rojo vivo. En su mano sostiene una brillante manzana roja de cuento, en la cual se lee la frase impresa "One bad apple".
Julia Roberts demostrando ser "una mala manzana" en el póster oficial de Mirror Mirror (2012)
Una versión un poco sui generis de la madrastra tradicional es la que realizó Susan Sarandon en Enchanted (2007) (Encantada: La historia de Giselle), en el papel de la reina Narissa. Su papel es un homenaje directo a las brujas clásicas. Interpreta a una madrastra malvada, egoísta, vanidosa y experta en magia negra que se niega por completo a perder su trono. Lo mejor de su actuación es cómo se burla de toda la cursilería de las princesas tradicionales e incluso viaja al Nueva York real para intentar envenenar a la protagonista con una manzana, como mandan los cánones.

Plano de busto de Susan Sarandon como la reina Narissa en "Enchanted" (2007). El fotograma destaca por un intenso filtro monocromático azul eléctrico que lo inunda todo: desde su vestuario, maquillaje de ojos y la ciudad de Nueva York al fondo, exceptuando sus largas y oscuras uñas de hechicera y una brillante manzana roja que sostiene en la mano.
Susan Sarandon envuelta en magia y azul eléctrico como la reina Narissa en Enchanted (2007).

Siguiendo con Blancanieves y su afición por las manzanas, tenemos a la espléndida Lana Parrilla en la serie de televisión Once Upon a Time, en el papel de Regina. Un tira y afloja entre el bien y el mal, entre el pasado y el presente, pero espectacular en cuanto a belleza, trajes y poderío. Entre 2011 y 2018 nos tuvo en vilo con sus dos papeles: el de Regina Mills, alcaldesa de Storybrooke, y el de la Reina Malvada en el Bosque Encantado. A lo largo de las siete temporadas, su personaje se convirtió en el absoluto corazón de la historia, vistiendo trajes de alta costura gótica imponentes, lanzando maleficios oscuros y devorando cada escena con una elegancia y un poder descomunales. Una mujer que es infinitamente más magnética, compleja y fascinante que cualquier princesa de la historia.


Plano de medio cuerpo de perfil de Lana Parrilla como la Reina Malvada en la serie "Once Upon a Time". Aparece mirando fijamente a la cámara con su característica sonrisa de medio lado. Viste un imponente vestido azul intenso casi púrpura con cuello alzado, lleva un moño alto y sostiene una manzana roja brillante en la mano.
Lana Parrilla exhibiendo su magnética sonrisa como la Reina Malvada en Once Upon a Time.

Hay algunos cuentos que tienen varias brujas, unas más malas que otras, tal como pasa en El Mago de Oz. En la versión de 2013, Oz: The Great and Powerful (Oz, un mundo de fantasía), podemos deleitarnos con la interpretación de Mila Kunis en el papel de Theodora, la Bruja Mala del Oeste; Michelle Williams como Glinda, la Bruja Buena del Sur; y Rachel Weisz como Evanora, la malvada Bruja del Este (queda claro que en el Norte de Oz no existen las brujas...).
Mila Kunis al principio de la historia se presenta como Theodora (mi perrita tiene el mismo nombre), una bruja dulce, ingenua y sumamente hermosa vestida con ropa elegante. Sin embargo, tras sufrir una dolorosa traición amorosa y ser manipulada por su hermana, sufre una transformación radical: su corazón se rompe, su piel se vuelve verde, su mirada se llena de furia y se convierte oficialmente en la temible Malvada Bruja del Oeste.

Póster promocional de Mila Kunis como Theodora en "Oz: The Great and Powerful" (2013). La actriz viste una llamativa casaca de color rojo intenso y un sombrero de ala ancha a juego. A la izquierda de su mano aparece el pequeño mono alado Finley con traje de botones, y abajo a la derecha se lee el título de la película en letras doradas.
Mila Kunis como la dulce e ingenua Theodora junto al mono alado Finley en el cartel de Oz, un mundo de fantasía (2013).

 Rachel Weisz, la hermana manipuladora, es Evanora, una mujer bellísima y elegante que oculta su verdadera apariencia monstruosa mediante la magia mientras hechiza al reino para quedarse con el trono. 

Póster promocional de Rachel Weisz como Evanora en "Oz: The Great and Powerful" (2013). La actriz luce un suntuoso vestido de gasa verde muy oscuro, casi negro. Al fondo se divisa el icónico camino de baldosas amarillas envuelto en sombras y una gran bandada de murciélagos volando, mientras que arriba a la izquierda se distingue un globo aerostático en el cielo. El título de la película aparece impreso en letras doradas abajo a la izquierda.
Rachel Weisz desbordando elegancia y misterio como la malvada Evanora en el cartel de Oz, un mundo de fantasía (2013).

Mientras sus hermanas abrazan la oscuridad, Michelle Williams, interpretando a Glinda, la Bruja Buena del Sur, es también una bella mujer brillante que destila bondad, dulzura y luz. Su magia es pura, basada en polvo de hadas... Pero, ¿Qué queréis que os diga? Yo prefiero a las malosas.

Póster promocional de Michelle Williams como Glinda en "Oz: The Great and Powerful" (2013). La actriz luce un radiante vestido plateado de estilo celestial, una tiara brillante en la cabeza y sostiene una varita mágica, con una estética que recuerda más a una princesa tradicional que a una bruja. Al fondo se vislumbra un pintoresco pueblo y el inicio de un puente de baldosas amarillas, con el título de la película impreso abajo a la derecha.
Michelle Williams aportando luz y dulzura como la bondadosa Glinda en el cartel de Oz, un mundo de fantasía (2013).

Otro ejemplo de bruja buena y bruja mala lo tenemos en Alice in Wonderland (2010 y 2016) (Alicia en el país de las maravillas), donde vemos a unas polifacéticas Helena Bonham Carter como Iracebeth, la Reina Roja —algo enana, sádica y cabezona— y Anne Hathaway como Mirana, la "rarita" Reina Blanca, aunque "buena" en el fondo... todo lo sensible que se pueda ser al estilo de Tim Burton. Ambas son dos actrices polifacéticas. 
Helena Bonham Carter comenzó a ser "malvada" en la miniserie de 1998 Merlín, donde daba vida a Morgana le Fay, la ambiciosa y seductora hechicera de la leyenda artúrica que utiliza la magia oscura para desestabilizar Camelot. En 2007 y 2011 interpretó a Bellatrix Lestrange en la saga Harry Potter, una bruja tenebrosa, sádica, de elegante decadencia y completamente desquiciada. En 2015 participó en la versión de Cenicienta interpretando al Hada Madrina, un papel donde es la buena de la historia, aunque le dio un toque caótico, descabellado y divertidísimo, alejado de la típica figura perfecta. Y en 2010 y 2016 fue la monarca caprichosa, cruel, cabezona y con un enfado perpetuo que es la Reina Roja. Pensándolo fríamente, creo que esta actriz, quitando si acaso Una habitación con vistas, no ha hecho muchos papeles de mujer "normal", ¿verdad?

Fotografía de cuerpo entero de Helena Bonham Carter como la Reina Roja en "Alicia en el país de las maravillas" (2010). Aparece en una pose desafiante y poco regia, con la pierna derecha apoyada sobre una silla y el brazo izquierdo en jarras. Destaca su enorme cabeza de pelo pelirrojo coronada por una minúscula tiara dorada, un exagerado maquillaje azul en los párpados y un vestido repleto de corazones de la baraja francesa.
Helena Bonham Carter derrochando excentricidad y mala leche como la Reina Roja en Alicia en el país de las maravillas (2010)

Anne Hathaway, por el contrario, comenzó su carrera siendo la princesa perfecta y luego en Ella Enchanted (Hechizada). Cuando la vimos en 2010 y 2016 pasó a un término medio muy interesante, a mi parecer, interpretando a Mirana, la Reina Blanca. Está como un poco... ¿Cómo diría?, ni sí ni no; porque, aunque técnicamente está en el bando de los buenos, le da al personaje una actitud flotante, exageradamente refinada y extraña que roza lo perturbador. Vamos, que no te puedes fiar ni un pelo de ella. Claro que en 2020 asumió el enorme reto de tomar el relevo ni más ni menos que de la mismísima Angélica Huston al protagonizar la nueva adaptación de Las brujas. Allí interpreta a la Gran Bruja, que odia a los niños, con su sonrisa siniestra, las garras y una estética exageradamente gótica y extravagante. Vamos, como para salir corriendo.

Fotografía de Anne Hathaway como la Reina Blanca en "Alicia en el país de las maravillas" (2010). Aparece sentada en una mesa tomando el té, con una estética completamente blanca que inunda su vestido, su piel pálida y su cabello largo. Destaca una inquietante media sonrisa dibujada por unos labios pintados de un color rojo extremadamente oscuro y llamativo.
Anne Hathaway destilando una elegancia perturbadora como la Reina Blanca en Alicia en el país de las maravillas (2010).

Bueno, si me pongo hay muchas más que me dejo en el tintero del teclado, pero no quiero cansaros mucho y he dejado a mi trío de brujas favoritas para el final. Tanto por sus papeles como por su físico, son brujas al uso que quieren conservar su belleza por siempre jamás (y lo mejor es que lo han conseguido, porque a pesar de su edad están estupendas).
 

Michelle Pfeiffer como Lamia en Stardust (2007)… Seguramente la actriz tiene que hacer alguno de esos "conjuros" para estar como está. En esta película encarna a la líder de un trío de brujas ancianas y despiadadas que usan la magia oscura para verse hermosas y jóvenes. En 2019 también se unió al universo Disney interpretando a la fría, calculadora y maquiavélica reina Ingrith en Maléfica: Maestra del mal, actuando como la verdadera antagonista humana y demostrando un poder imponente frente a la propia Maléfica.


Póster promocional de Michelle Pfeiffer como la bruja Lamia en "Stardust" (2007). En la mitad derecha aparece su busto en un primer plano, con el cabello rubio suelto y una mirada de reojo fría y calculadora, sosteniendo sus manos juntas con los dedos anulares cerca de sus labios. En la mitad izquierda se muestra el título de la película sobre un fondo de acantilado donde, de forma sutil, se aprecia una silueta difuminada de ella misma lanzando un hechizo.
Michelle Pfeiffer hipnotizando a la cámara como la calculadora bruja Lamia en el cartel de Stardust (2007).

En 1997 Sigourney Weaver nos sorprende con una versión gótica, oscura y madura del cuento de los hermanos Grimm, Snow White: A Tale of Terror (Blancanieves: Un relato de terror). Una reina imponente, fría y consumida por la brujería y el espejo mágico, brindando una de las actuaciones más aterradoras y complejas del género... ¡Y luego hay gente que se asusta del octavo pasajero!   

Póster promocional de "Snow White: A Tale of Terror" (1997) sobre un fondo negro absoluto. En el centro destaca una manzana roja brillante de la que caen gotas de sangre. En la mitad superior de la manzana se dibuja el rostro severo y frío de Sigourney Weaver como la reina madrastra; en la mitad inferior, se aprecia una silueta difuminada de Blancanieves corriendo aterrorizada a través de un bosque oscuro.
Sigourney Weaver dominando el terrorífico e icónico cartel oficial de Blancanieves: Un relato de terror (1997).

Y llego al final con mi bruja favorita: Monica Bellucci en su papel de la Reina del Espejo en El secreto de los hermanos Grimm (2005). Un espectáculo de poderío brujeril, de mala malosa del cuento, de egoísmo por permanecer joven y bella utilizando hechizos y la sangre de jóvenes inocentes para mantener su juventud eterna, luciendo un vestuario gótico y majestuoso de color rojo que devora por completo la pantalla. En 2010, en El aprendiz de brujo, interpreta a la hechicera Verónica Gorloisen, que es el gran amor atrapado del mago protagonista. Y en 2021, en la película italiana La leyenda de la bruja de Navidad, interpreta a Dolores, una buena y experimentada hechicera del siglo XVIII que rescata niños huérfanos y enseña los secretos y la magia a la futura bruja. Vamos, que hace de buena. Pero siendo buenas, malas, torpes, cegatas, con verrugas y sin ellas... son las mejores brujas.

Fotografía promocional de "El secreto de los hermanos Grimm" (2005). En primer plano aparece Monica Bellucci como la Reina del Espejo, luciendo esplendorosa con un majestuoso vestido gótico de color rojo intenso y un sugerente corpiño entreabierto. Justo detrás de ella, emergiendo de la penumbra, se asoma una anciana misteriosa y decrépita sosteniendo una brillante manzana roja.
Monica Bellucci derrochando sensualidad y poderío gótico junto a la misteriosa anciana en El secreto de los hermanos Grimm (2005).






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