miércoles, 26 de agosto de 2026

Capitulo II _Más allá del Día del Libro: Una galería personal de lecturas eternas y óleos con alma

 Pues, como os iba diciendo, esta afición de leer la tengo desde los cuatro años. Mi madre me ayudó con la cartilla porque yo no paraba de repetir palabras como una loca. Tomaba una novelita de las que ella leía —de Corín Tellado— o de las que leía mi padre —de Marcial Lafuente Estefanía— y repetía las palabras que yo me sabía, siguiendo las líneas con los dedos. El día que me compraron mi primera cartilla aprendí las vocales, la M con la A, "ma", la P con la A, "pa", y enseguida empecé con mapa, papá, mamá, pipa, etc. Total, que a la semana ya me compraron la segunda cartilla, y luego ya empezaron con los cuentos.

Con cinco años leía no solo de corrido, sino que le quitaba a mi padre las novelitas y, en la siesta que me obligaban a dormir, yo me las escondía y leía... A mi madre se las quité una vez, pero eran de mujeres agonías que solo pensaban en darse besos, y a mí me gustaban más los cowboys, los ranchos, el juez maloso... Yo les llamaba "los malasombra", por aquello del programa de la tele. Y así, cuando con seis años me llevaron a la escuela de las monjas, ya leía, escribía y sabía sumar y restar.
Luego no es que tuviese unas notas estupendas; me aburría en clase y me ponía a leer —me gustaba— o a escribir. Pero en aquellos tiempos, para una niña que había hecho la comunión, lo más práctico era que tenías que ayudar en las tareas domésticas. Y no era como ahora, con lavaplatos, lavadoras, agua caliente y microondas; eran tiempos bastante más difíciles. Mi madre empezó a regañarme cuando me pillaba leyendo: o me quitaba el cuento o la novela, o incluso la hacía cachos y la echaba a la estufa. A mí aquello se me quedó tan grabado que, cuando veo un libro roto o tirado por la calle, lo tengo que rescatar como si rescatase a un gatito herido.
Bien, y después de este desahogo literario, sigo regalando esos fragmentos acompañados de unas preciosas pinturas dignas del más suntuoso de los museos... Continuaremos.
Pintura impresionista de Claude Monet titulada En el prado, que muestra a una mujer con un vestido claro y sombrero leyendo un libro, recostada tranquilamente en un gran campo verde salpicado de flores blancas y rojas.
Claude Monet " En el prado" 1876 
El Capitán Ala Triste_1996
Curiosamente, he leído casi toda la obra de Arturo Pérez-Reverte. El primer libro suyo que cayó en mis manos fue El húsar y me fascinó por completo; luego llegó La piel del tambor, que es maravilloso, y detrás vinieron todos los demás que tengo en casa. Sin embargo, el Capitán Alatriste no me acaba de convencer. Me compré el primero cuando lo publicaron y, aunque reconozco que está muy bien escrito, no me terminó de hacer ese "tilín" que yo necesito, así que es el único de la saga que tengo. Obviamente, en algún momento necesitaré darle una segunda lectura.
«A ese tiempo infame lo llaman siglo de Oro. Más lo cierto es que, quién lo vivimos oro vimos poco, y plata la justa. Sacrificio estériles gloriosas derrotas, corrupción, picaresca, miseria y poca vergüenza, de eso sí que tuvimos a espuertas. Lo que pasa es que luego uno va y mira un cuadro de Diego Velázquez, oye unos versos de Lope o Calderón, lee un soneto de don Francisco de Quevedo, y se dice, que tal vez mereció la pena.»
 Arturo Pérez Reverte.
Pintura al óleo de estilo academicista de Delphin Enjolras titulada Mujer leyendo junto a la ventana. Muestra a una joven elegante sentada de perfil en un sillón interior, totalmente concentrada leyendo un libro que sostiene entre sus manos, iluminada por la luz suave que entra a través de los cristales.
Delfín Enjolras _ Mujer Leyendo junto a la ventana _ 1905

“El caballero de la armadura Oxidada.” 1987
No podía faltar en este recorrido el libro que más veces he regalado y prestado en mi vida: El caballero de la armadura oxidada de Robert Fisher, publicado originalmente en 1987. Aunque bueno, en realidad lo de "prestado" es un decir, porque la verdad es que nunca vuelven; al final se los quedan y yo tengo que volver a comprarlo una y otra vez en un ciclo sin fin. Aun así, esta pequeña pero inmensa joya literaria merece la pena, porque nos enseña con una sencillez asombrosa el peligro de escondernos detrás de nuestras propias corazas y la importancia de despojarnos de ellas para descubrir quiénes somos en realidad.
 "Cuando aprendáis a aceptar en lugar de esperar, tendréis menos decepciones."
Pintura de estilo clásico de Edward John Poynter titulada En el jardín. Muestra a una mujer joven vestida con una túnica blanca de estilo grecorromano, sentada de perfil en un banco de mármol dentro de un jardín exuberante, completamente absorta leyendo un libro que tiene abierto sobre el regazo.
Edwar Jhon Poynter - En un jardín- 1891
La casa de los espíritus
De Isabel Allende, esta es mi novela favorita: , publicada originalmente en 1982. Esta impresionante saga familiar, que consagró a la autora a nivel mundial, me atrapa por la forma tan magistral en que entrelaza el amor, la política, el misticismo y el destino de tres generaciones de mujeres inolvidables; una obra cumbre del realismo mágico que demuestra que los recuerdos y los lazos de sangre siempre encuentran la manera de romper el silencio.
“En casi todas las familias hay algún tonto o un loco, hijita. A veces no se ven, porque los esconden, como si fuera una vergüenza. Los encierran en los cuartos más apartados, para que no los vean las visitas. Pero en realidad no hay de que avergonzarse, ellos también son obra de Dios.”

Pintura costumbrista de Edward Killingworth Johnson titulada Tomando café y leyendo en el jardín. Muestra a una mujer joven sentada al aire libre junto a una mesa pequeña con un juego de café; está completamente absorta leyendo un libro que sujeta con ambas manos, rodeada de la vegetación y las flores de un jardín inglés.
Edwar Killingworth _ Tomando café y leyendo en el jardín 1870/1880

La Celestina- 1499

Como toledana, no puede faltar en este rincón una obra que corre por mis venas y que forma parte de la historia misma de mis calles: La Celestina, o como a mí me gusta llamarla reivindicando su nombre completo, La Tragicomedia de Calisto y Melibea, de Fernando de Rojas. Hablar de este libro es pasear por ese Toledo medieval y misterioso, un laberinto donde el amor, la codicia y las pasiones más oscuras se mezclaban entre las sombras. He elegido un fragmento que me fascina de sus páginas para dejarlo aquí grabado, porque hay palabras que, aunque pasen los siglos, siguen doliendo y brillando con la misma fuerza.

"Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte." 
Pintura realista de Edwin Harris realizada en 1885 y titulada Una lectura tranquila. Muestra a una mujer joven sentada en unbanco verde de madera al aire libre en un jardín, completamente absorta leyendo un libro, mientras a su lado descansa un perro grande que la acompaña en su momento de paz.
Edwin Hardis_ Una lectura Tranquila_1885 
Como agua para chocolate, Laura Esquivel_1989
Esta novela es especial, tiene un “no sé qué” que me fascina. Es tan descriptiva que parece que estás en la cocina con Nacha y Tita, y hasta hueles y saboreas los deliciosos platillos: las Torrejas de Nata, o los Chiles en Nogada, o esas codornices en pétalos de rosa que volvieron a todos ardientes de deseo, y esa colcha tejida de estambre que era como un campo de grande... Es una novela deliciosa, y no porque te la comas...
Mi abuela tenía una teoría muy interesante; decía que todos nacemo  co  una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca.”
Pintura de estilo Biedermeier de Erasmus Engert, pintada hacia 1830 y titulada Jardín vienés. Muestra a una mujer con un vestido de época sentada tranquilamente a la sombra en un patio o jardín rodeado de muros, plantas en macetas y árboles, completamente concentrada leyendo un libro.
Erasmus Engert_ Jardín Vienés_1830
     Don Quijote de la Mancha- Miguel de Cervantes Saavedra.1605
¿Cómo iba a faltar el Caballero de la Triste Figura en este recorrido por mis libros favoritos? Ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quería acordarse el autor... Y no sé por qué le daría calabazas alguna manceba, que dicen en los mentideros que era muy propio de tal señor, el mismísimo shaibedraa; ¡el Manco de Lepanto, pardiez!
“Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla."

Pintura realista de Felix Milios (Georgios Jakobides) de 1882 titulada Un atardecer, que muestra a una mujer joven sentada cómodamente en el exterior durante la caída de la tarde, totalmente concentrada leyendo un libro bajo la cálida y suave luz dorada del ocaso.
Félix Milios_ Un atardecer_1882
         La evolución de Calpurnia Tate, Jacqueline Kelly
Descubrí hace poco esta obra, pero me enganchó desde el principio. Quizás fue porque leer sus páginas fue como mirarme en un espejo retrovisor y viajar en el tiempo. Ver a esa niña tan despierta, con esa curiosidad insaciable por el mundo y ese empeño por refugiarse en los libros, me recordó tanto a mí misma de pequeña que me atrapó por completo el corazón. Es una historia maravillosa que te reconcilia con tu propia infancia y te recuerda por qué nos enamoramos de la lectura en primer lugar. Una auténtica joya que se ha convertido en una de mis favoritas.
"Algún día iba a tener todos los libros del mundo, estantes y estantes llenos. Viviría en una torre hecha de libros; me pasaría el día leyendo y comiendo melocotones. Y si algún caballero con armadura se atrevía a acercarse en su blanco corcel y a rogarme que le lanzara mi trenza, lo acribillaría con huesos de melocotón hasta que se marchara".

Pintura al óleo de Fernando Botero de 1998 titulada Mujer leyendo. Muestra a una mujer con las formas voluminosas y rotundas características del estilo del artista, recostada plácidamente sobre el césped verde al aire libre mientras lee concentrada un libro que sostiene entre sus manos
Fernando Botero_ Mujer Leyendo_1998

Conocí a Harry Potter en noviembre de 2001; fuimos en familia al cine y salimos enamoradas del personaje. Ese año, por Reyes, a casa trajeron los cuatro primeros libros que ya estaban publicados. Nos pusimos como locas hasta que los leímos, y nos quedamos mordiéndonos las uñas hasta que publicaron el siguiente, y el siguiente, y así hasta que la saga terminó... Aún hoy, que mis hijas son adultas, nos encanta el personaje (bueno, yo era la madre de una niña y dos preadolescentes entonces, y lo pasé como una enana). Así que, como no podía ser menos, entre mi lista de libros favoritos va un guiño a J.K. Rowling con Harry Potter. Esta frase es de El misterio del príncipe.

_'¡Pero si ustedes son magos, qué diablos! ¡Seguro que pueden solucionar cualquier situación!
_El problema, primer ministro, es que los del otro bando también saben hacer magia.

Por ahora estas reseñas ya se acaban, no quiero cansaros en demasía aunque he de confesar que para mi mirar estos cuadros es como mirarme en un espejo; cada mujer leyendo representa un fragmento de mi propia vida entre libros. Un diálogo perfecto entre el arte de pintar y el arte de narrar que siempre me acompaña. Hoy cierro por un momento esta galería, pero la biblioteca de mi mente sigue abierta y los libros amontonados esperando su turno son demasiados... así que seguimos en la siguiente entrega.



martes, 25 de agosto de 2026

Capitulo I -El arte de habitar las páginas: Mis fragmentos literarios preferidos y las mujeres que leen en el lienzo

Creo firmemente que los días “D”, trazados en el calendario, son absurdos; como si no amases el resto del año, o no te acordases de ciertas enfermedades, o de los niños, abuelos, libros... Este es, sin duda, el que más me gusta y quizás el que más me disgusta, porque desde muy pequeña para mí los días de libros son todos y los días sin libro no los concibo. Y no solo leerlos, sino tocarlos, ojearlos, comprar algunos que están en el montón de "ya los leeré" pero los tengo... Hace años siempre regalaba libros, porque sí: que me presentaban a alguien, un libro; que hacía un intercambio, un libro o dos; que conocía a esa persona que parece tu alma gemela —y no de amores, sino de libros—, pues un libro... Pero ahora esa costumbre la tengo en desuso; solamente alguna vez, en algún intercambio, la retomo con placer. Y es que hay cosas que no deberíamos cambiar nunca y esta es una de ellas: regalar libros.
Como sería materialmente imposible ponerme a regalar a diestro y siniestro a todo aquel que de vez en cuando tiene la curiosidad de pasarse por este humilde espacio, al menos que quede constancia de mi aprecio por todos los que lo hacen. Y la forma de agradecimiento es una recopilación de frases y fragmentos de algunos de los libros por los que siento un cariño especial: unos porque siempre me acompañaron, otros porque me sorprendieron, los más porque me hicieron sentir mejor persona, y algunos me hicieron llorar e incluso reír con algún que otro cambio de emociones.
Acompaño esta pequeña recopilación con unas obras pictóricas de mujeres ocupadas simplemente en leer, y es que hay multitud de artistas que retrataron así a niñas, jóvenes, madres y abuelas. Espero que os guste el paseo y que disfrutéis de muy buenas lecturas.
Muchacha sentada a la mesa hojeando un libro junto a una ventana en el cuadro Retrato de una muchacha con un libro de Aleksandr Deineka de 1934
Alexandro Deineka_ Muchacha con un libro. 1934 

"Lo que el viento se llevó” 

Comienzo con mi libro favorito de Margaret Mitchell y la mítica frase de Scarlett: «Aunque tenga que matar, engañar o robar, ¡a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!». Esta joya de la literatura se publicó originalmente el 30 de junio de 1936 en Estados Unidos, ganando el Premio Pulitzer al año siguiente, y llegó a las librerías en español en 1940 a través de la mítica traducción de Juan G. de Luaces.

Alexej- Harlamoff- Las Actividades literarias de una damisela 1885/1895

Cumbres Borrascosas 

Cumbre de la literatura victoriana publicada en 1847 por Emily Brontë, ocupa un lugar especial en mi corazón desde que me acompañó a los 17 años durante mi primera estancia en el hospital y digo mi primera porque luego a lo largo de mi vida, he vuelto a los hospitales en demasiadas ocasiones. La obra contiene uno de los monólogos más desgarradores y bellos de la literatura, donde Catherine confiesa a Nelly su profundo vínculo con Heathcliff: 

“Solo iba a decir que el cielo no parecía ser mi casa, y me partía el corazón a fuerza de llorar por volver a la tierra, y los ángeles estaban tan enfadados que me tiraron en medio del brezal, en lo más alto de Cumbres Borrascosas, en donde me desperté llorando de alegría. Esto servirá para explicar mi secreto tan bien como lo otro. Tengo el mismo interés de casarme con Edgar Linton como de ir al cielo, y si mi hermano no hubiera humillado a Heathcliff de esa manera, no hubiera pensado en ello. Sería una humillación para mí casarme con Heathcliff; sin embargo él nunca sabrá cuanto le amo, y no es porque sea guapo, Nelly, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. De lo que sea que nuestras almas estén hechas, la suya y la mía son lo mismo, y la de Linton es tan distinta como la luz de la luna del rayo y la helada del fuego."


Mujer con vestido claro sentada en un jardín leyendo un libro bajo la luz del sol en el cuadro Reading on a Sunlit Afternoon de Allan R. Banks pintado a finales de los noventa.
Allan R. Banks_ Leyendo en una tarde Soleada- finales de los 90.

Orgullo y Prejuicio - 1813

No podía faltar mi autora preferida, Jane Austen, con su obra cumbre Orgullo y Prejuicio, publicada originalmente en 1813. Aunque para ser mi escritora de cabecera reconozco que no me he explayado mucho, la fuerza de su ironía y la complicidad entre Elizabeth Bennet y el señor Darcy me atrapan en cada relectura; es un libro que demuestra que el amor verdadero no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar juntos en la misma dirección, ( aquí parafraseando a Tagore). desafiando las rígidas normas de una sociedad obsesionada con las apariencias.

Y tal es la opinión de usted sobre mi! ¡Esta es la estimación en que usted me tiene! Le doy gracias por haberme manifestado todo eso con semejante amplitud. ¡Según estos cálculos mis faltas han sido grandes!  Pero quizá esas faltas se habrían pasado por alto si su orgullo no se hubiera ofendido con mi honrada confesión de los escrúpulos que durante largo tiempo me impidieron tomar una resolución. Habría evitado tan amargas acusaciones si yo, con gran política, hubiera ocultado mis luchas, lisonjeándola con la idea de que me había visto impedido a este paso por inclinación y sin reservas por mi dictamen, por  mi reflexión, por todo. Más aborrezco el disimulo de toda especie. No me avergüenzo de los sentimientos expresados; eran naturales y legítimos. ¿Podía usted esperar que me agradara la inferioridad de sus relaciones, que me regocijase con la esperanza de parentesco cuya condición esta tan a las claras inferior a las mías?

Pintura prerrafaelista de una joven con vestido claro sentada junto a un río leyendo mientras sostiene una caña en el cuadro El equipo de pesca al completo de Arthur Hughes de 1892.

       El equipo de pesca al completo de Arthur Hughes de 1892. 

Alicia en el País de las Maravillas.

Tampoco podía faltar en esta lista de mis grandes pasiones Alicia en el país de las maravillas, la inmortal obra que Lewis Carroll publicó en 1865. Entrar en sus páginas es abrir las puertas a un universo donde la lógica se rompe en mil pedazos y la imaginación dicta las reglas; un refugio perfecto para las mentes que, como la mía, se resisten a mirar el mundo con la aburrida seriedad de los adultos  ( y tengo más años que un bosque ya) y prefieren perderse en diálogos tan deliciosamente absurdos como este:

-Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba -. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.

-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.

-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.

- … siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.

- ¡OH, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!

Pintura impresionista de una joven con vestido claro sentada de perfil junto a un ventanal iluminado mientras lee un libro, Chica leyendo de Charles Courtney Curran de 1892.

          Chica leyendo de Charles Courtney Curran de 1892

Ana Karenina León Tolstói-1878

Lectura obligada que, aunque reconozco que no es de mis favoritas porque los escritores rusos no me gustan demasiado, he leído ya un par de veces. Me refiero a la monumental Ana Karenina de León Tolstói, publicada originalmente de forma completa en 1878; una obra colosal que, a pesar de su densa ambientación eslava, retrata con una fuerza psicológica indiscutible las pasiones humanas, la hipocresía social y la búsqueda de la libertad de una mujer atrapada por su propio destino.

“Creo que ninguna actividad puede ser duradera si no está basada en el interés personal. Esto es una verdad general, filosófica -sentenció, subrayando la palabra «filosófica» como para demostrar que él también, como los demás, tenía derecho a hablar de filosofía."

           Charles Edward Perugini_ In The orangery 1878




Tom Sowyer Mark Twain _1876

Cuántos buenos momentos he pasado en mi infancia y juventud con las aventuras de este pícaro pelirrojo, y la pobrecita de su tía Polly . Me refiero, cómo no, a Las aventuras de Tom Sawyer, la inmortal novela que Mark Twain publicó en 1876 y que en este 2026 cumple siglo y medio haciéndonos sonreír. Imposible olvidar conjuros tan deliciosamente infantiles como el que usaban para quitarse las verrugas: 

"Tiene uno que ir solo al bosque, donde sepa que hay un tronco con agua, y al dar la medianoche, apoyarse de espaldas al tronco y meter la mano dentro y decir:

¡Tomates, tomates, tomates y lechugas;

agua de yesca, quítame las verrugas!”


"Hay una magia silenciosa en ver a una mujer atrapada por las palabras, ya sea en las páginas de mis libros favoritos o en el óleo de una pintura clásica. Son instantes congelados de pura intimidad. Esta es mi selección, mi galería personal de complicidades cotidianas, pero sé que me dejo muchos lienzos y páginas por descubrir... así que seguimos en la siguiente entrega."




Mi eterna historia de amor con los libros y las páginas infinitas: El Rey Transparente

Antes, en mis andanzas por los blogs desde 2011 hasta 2018, siempre contaba cosas de mi vida que me acababan de pasar: libros recién leídos o adquiridos, viajes, labores y las travesuras de Theodora. Por si alguna de mis amigas está leyendo esto: sí, Theodora sigue con su mami. Tiene ya 15 añazos y da una guerra que para qué. En cuanto se despista, ve menos que un topillo, y como es tan chiquitina va de brazo en brazo... ¡Es que la queremos a rabiar!
Pues eso. Pero ahora me ha dado por la nostalgia (será que ya soy abuela) y, como aquel abuelo Cebolleta de los tebeos —porque lo nuestro siempre han sido los tebeos, nada de cómics—, os cuento... Esperad, que como siempre me disperso, y eso veo que no ha cambiado.
En su día, había preparado un artículo sobre mis lecturas preferidas combinadas con algunas de mis pinturas favoritas. Como no soy exagerada ni nada, aquello era largo como un día sin pan. Si alguna llegó a leerlo entero, fijo que se lo han convalidado por dos doctorados: uno en Historia del Arte y otro en Literatura. El caso es que, ahora que comienzo esta nueva etapa, los artículos tan largos los estoy editando en varias partes (menos el del Titanic, que ese se queda como una enciclopedia titánica).
La Lectora Oleo sobre lienzo Jean Honoré Fragonard 1970.


Pues bien, esta que os traigo que ahora, edito de a pocos, de una en una de dos en dos incluso de tres en tres,  
Así que, sin más dilación, vamos a lo que vamos con nuestros lienzos y nuestras páginas de lectura.
                  La Historia del Rey Transparente, de Rosa Montero.

Me leí este libro en una tarde-noche; es adictivo. Es básicamente una novela de aventuras o una fábula épica ambientada en la Baja Edad Media (siglos XII y XIII) que reflexiona sobre la identidad, el poder y la libertad. La narración integra la cruzada contra los cátaros en el sur de Francia, el nacimiento de la temida Inquisición, el auge de las ciudades y la cultura de los trovadores provenzales. Aparecen figuras históricas como la reina Leonor de Aquitania, que fue la madre de Ricardo "Corazón de León" y de Juan "sin Tierra".
La novela nos narra la historia de Leola, que aunque lo pueda parecer, no es una feminista de póster. Es una mujer real que hace lo que hace por sobrevivir: para que no la violen y porque tiene hambre. Por eso roba una armadura y se enfrenta al peligro; sabe que si la descubren la matan, pero que si la pillan como mujer, morirá igualmente.
Ella sobrevive en ese mundo violento y sucio dominado por hombres. Y digo sucio porque, si ahora les cuesta a algunos cambiarse de ropa y meterse en la ducha, no me quiero ni imaginar el hedor del medievo... ¡Ya solo por eso Leola es una superheroína! ¿Os imagináis a una Leola ahora de quince años, que lo más importante que tiene en la vida es subir tonterías a la red, mirar continuamente el móvil, comprarse ropa y no hacer ni el huevo en su casa? (Igual para los chicos, que en eso no hay distinción de sexos).
También es una novela de mentiras. Leola miente y el Rey miente, y esas mentiras destruyeron la propia identidad de este último hasta borrarla por completo. Leola, por otra parte, empieza como una inocente criatura y termina haciendo cosas que no serían tan correctas pero, como os digo, lo hace por pura supervivencia.
He tenido algunos choques en reuniones literarias a cuenta de este libro y de otros parecidos. Tú llegas a las reuniones y la premisa que tienen es que la novela está catalogada como feminista. Si nos ponemos así, la primera feminista del mundo fue Eva, que le plantó cara al mismo Dios para comer de la manzana de la sabiduría del bien y del mal, y el calzonazos de Adán fue detrás... Y es que no se puede poner en el contexto del feminismo actual a un personaje de una novela histórica, y menos en una como esta.
Ella no se disfraza de hombre para reivindicar nada, ni por ayudar a las personas de su misma condición y sexo; lo hace por pura y dura supervivencia individual en un mundo brutal. Al igual que los forajidos reales de la Baja Edad Media, Leola actúa empujada por la necesidad. Este enfoque demuestra que, en la historia real, las mujeres que rompieron moldes no lo hicieron por un concepto abstracto de sororidad, sino como personas individuales de carne y hueso que tuvieron que adaptarse a un mundo de hombres para no ser borradas por él.

"Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. "

Reading Girl (Muchacha leyendo), pintado por Pierre-Auguste Renoir en el año 1890, y actualmente se encuentra en el Museo Städel de Fráncfort



Vidas doradas, propaganda de guerra y el mítico 'Más vale tarde que nunca': Un viaje fascinante al Titanic a través de las páginas y las pantallas

Pocos accidentes han despertado tanta curiosidad, morbosidad, o fascinación si queremos llamarlo, que el hundimiento del Titanic. Este barco tiene su propia leyenda, reunía todas las propiedades para ser un gran coloso del mar, una obra de ingeniería de dimensiones gigantescas, de un lujo sin comparación, y con todos los adelantos tanto técnicos como humanos que la ciencia de la época podía comprar.
A estas alturas todos sabemos cómo acabó el viaje inaugural de tan gran coloso marino, quizás algunos tachen a la compañía White Star de soberbia por presumir de haber construido un barco insumergible, pero claro, quién iba a sospechar que chocaría con un iceberg.
Lamentablemente este hecho costó la vida a más de 1500 personas. Ha sido una de las catástrofes más grandes de la historia en lo que a la navegación se refiere, y ha suscitado con los años toda clase de intereses, tanto literarios como cinematográficos.
Nos tenemos que imaginar una época en la que no existían las líneas aéreas, donde cruzar el Atlántico significaba hacer un largo viaje en barco. América era un destino perfecto para miles de personas que buscaban una vida mejor o una libertad que en Europa no tenían; hacer negocios entre el viejo continente y el nuevo mundo forjaba que una persona con poco dinero de repente se codease con las clases altas, entonces las navieras se propusieron dos cosas primordiales: hacer estos viajes con velocidad y lujo.
El Titanic no se diferencia en ostentaciones de cualquier barco dedicado a los cruceros actualmente, con gimnasio, cafeterías, restaurantes, salas de fiesta, etc.… ahora nos parece normal, entonces esto solo estaba al alcance de unos pocos elegidos.
El Titanic llevaba en sus entrañas a muchas personas de las denominadas de “tercera clase”, que iban en las bodegas, apiñadas, buscando un futuro mejor. También existía la “segunda clase”; fueron estas y las de primera clase las que se salvaron en su mayoría, pues la decisión de cerrar las puertas y no dejarles acceder a los botes salvavidas fue lo que les condenó.
Pero todos conocemos la historia. ¿Nos hemos preguntado cómo se enteraron nuestros abuelos de esta catástrofe, si no había radio, ni televisión, ni Internet y con unas decenas de teléfonos?
Indagando un poco, he rescatado estos titulares, fechados entre el 16 y el 17 de abril de 1912. Curiosamente es “El siglo futuro”, un diario católico, el que da la noticia el día 16, haciéndolo los demás un día más tarde (que tenían conexión especial, supongo).




Fotografía de la portada o página del diario madrileño El Día, fechada en abril de 1912, con las primeras noticias y titulares sobre la catástrofe del hundimiento del Titanic.
  •  Portada del diario madrileño "El Día" de abril de 1912, informando de manera neutral sobre el naufragio que conmocionó al mundo.

Recorte de prensa de la página del diario liberal madrileño El Globo, de abril de 1912, mostrando las crónicas y la cobertura informativa sobre la tragedia del Titanic
El diario liberal "El Globo" recogiendo los detalles del trágico naufragio en sus páginas de abril de 1912.



Primera página de la edición de la mañana del diario La Correspondencia de España, impresa en abril de 1912, con las noticias urgentes sobre el hundimiento del Titanic.
 La edición de la mañana de "La Correspondencia de España" (abril de 1912), informando a primera hora sobre los detalles del naufragio.

 
Portada histórica del diario republicano madrileño El País, de abril de 1912, detallando las primeras informaciones disponibles sobre el hundimiento del Titanic.
 El diario republicano "El País" informando en sus páginas de abril de 1912 sobre el trágico destino del trasatlántico

 
Portada histórica del periódico estadounidense The New York Times del 16 de abril de 1912, mostrando los enormes titulares sobre el naufragio del Titanic y la lista provisional de supervivientes.
  •  La mítica portada de "The New York Times" que pasó a la historia por recopilar los primeros datos exhaustivos de la catástrofe al otro lado del Atlántico.
Otra de mis indagaciones ha sido, sobre  el tema literario, y curiosamente, no hay muchos libros al respecto.


Portada o página interior del libro "El Titanic: una historia ilustrada", mostrando los minuciosos textos de Don Lynch junto a las icónicas pinturas hiperrealistas de Ken Marschall sobre el barco.
"El Titanic: una historia ilustrada", la obra de Don Lynch y Ken Marschall que sirve de guía imprescindible para sumergirse de lleno en la leyenda del buque.

 
libro interactivo "Titanic" de Martin Jenkins, mostrando el gran barco desplegable tridimensional junto a réplicas de documentos históricos del viaje.
La espectacular edición desplegable de "Titanic" de Martin Jenkins y Brian Sanders, un tesoro interactivo que devuelve a la vida los espacios del buque.


Fotografía de la portada del libro "Titanic: El final de unas vidas doradas" de Hugh Brewster, editado por Lumen, donde se analiza la vida de la alta sociedad y los pasajeros a bordo del transatlántico.
  • "Titanic: El final de unas vidas doradas", la magnífica obra de Hugh Brewster que retrata el trágico fin de la Belle Époque en las gélidas aguas del Atlántico.
Fotografía de la portada del clásico literario "La última noche del Titanic" de Walter Lord, la crónica periodística y humana definitiva sobre las últimas horas del transatlántico.
  • "La última noche del Titanic" de Walter Lord, la obra maestra imprescindible que reconstruyó el naufragio minuto a minuto a través de la voz de sus propios supervivientes.

Bueno sé que hay alguno más pero estos cuatro son los referentes en cuanto a estudiosos del Titanic, aficionados o incluso a directores de cine. Y hablando de cine, también ha tenido y sigue teniendo un sitio en la gran pantalla y en la pequeña también, si no es protagonista absoluto, haciendo referencia del suceso.

 “Saved fron The Titanic” película muda, se rodó en mayo de 1912 y la protagonizó Dorothy Gibson, pasajera de primera clase, superviviente del navío. Esta es una de las mayores joyas ocultas de la historia del cine, y de la tragedia. Se estrenó apenas un mes después del hundimiento, Dorothy Gibson, no solo la protagonizó sino que llevaba puesto exactamente el mismo vestido que usó la noche del naufragio. Lamentablemente, hoy en día se considera una película perdida, ya que las únicas copias conocidas se destruyeron en un incendio en los estudios Éclair en 1914.
Cartel promocional en blanco y negro o fotograma de la película muda perdida de 1912 "Saved from the Titanic", protagonizada por la actriz y superviviente de primera clase Dorothy Gibson.

“Cavalcade”, de 1933, la vida de una familia británica desde el final del siglo hasta 1933, entre los acontecimientos que afectan a dicha familia está el naufragio del Titanic, ganó tres premios de la academia.

cartel oficial de la película clásica de 1933 "Cavalcade" (Cabalgata), ganadora del Óscar a Mejor Película, que narra la historia de la sociedad británica y el impacto del naufragio del Titanic.


Esta película tiene una historia fascinante y trágica historia, en 1943 Joseph Goobbles, ministro de propaganda de Adolf Hitler, dirigió la película Titanic, aunque el director original de dicha película fue Herbert Selpin que en mitad del rodaje fue arrestado por criticar al ejército alemán. Al día siguiente apareció muerto en su celda en extrañas circunstancias, y la película tuvo que ser terminada en secreto con Werner Klingler.
A pesar de la millonaria inversión, Goebbels acabó prohibiendo su estreno en los cines de Alemania. Temía que las pavorosas y realistas escenas del naufragio desatasen el pánico entre la población civil alemana, que en 1943 sufría constantes bombardeos nocturnos aliados.
Las escenas exteriores se rodaron a bordo del buque alemán SS Cap Arcona. Irónicamente, al final de la Segunda Guerra Mundial (1945), este barco fue bombardeado por error, ( o eso cuentan, ) por la Raf .Fuerza Aérea británica hundiéndose con miles de prisioneros de campos de concentración a bordo y dejando más del doble de víctimas mortales que el propio Titanic.
caratula de la película Titanic, de 1943, rodada por la Alemania Nazi

Cartel oficial de la película dramática "Titanic" de 1953, dirigida por Jean Negulesco y ganadora de un premio Óscar al mejor guion.
Titanic" (1953) de Jean Negulesco, que se alzó con el Óscar al mejor guion original al retratar con maestría los conflictos y el lujo de las clases altas a bordo gracias a una inmensa Barbara Stanwyck.


Caratula  de la aclamada película británica de 1958 "A Night to Remember", dirigida por Roy Ward Baker, que adaptó la obra de Walter Lord sobre el Titanic.
  • "A Night to Remember" (1958) de Roy Ward Baker, una obra maestra de la fidelidad histórica que recicló espectaculares efectos visuales de la versión alemana de 1943.

Fotografía promocional o fotograma en color de la clásica serie de televisión británica "Arriba y Abajo" (Upstairs, Downstairs), que retrata la vida de la familia Bellamy y su servicio doméstico.
En 1971, la televisión recupera la tragedia, en la popular serie británica “Upstairs, Downstairs (arriba y abajo), que narra las vicisitudes de una familia aristócrata y sus sirvientes, entre los años 1903 y 1930.

Cartel promocional de la miniserie de televisión "Titanic" de 1996, mostrando a los protagonistas, entre ellos a la actriz Catherine Zeta-Jones.
  • La miniserie de televisión "Titanic" (1996), una ambiciosa superproducción de la CBS nominada a dos premios Emmy y protagonizada por Catherine Zeta-Jones.
Cartel o fotograma de la película franco-hispano-italiana La camarera del Titanic (1997), dirigida por Bigas Luna.
La camarera del Titanic (1997), el conmovedor drama romántico de Bigas Luna que aporta la mirada española al universo del transatlántico. 

Cartel oficial de la película "Titanic" de 1997, mostrando el abrazo de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en la proa del barco.
Todos conocemos la gran película de 1997, dirigida por James Cameron y protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, con la maravillosa voz de Céline Dion  Ganadora de once Oscar y cuatro Globos de Oro.

 
Downton Abbey 2010 comienza su andadura con el hundimiento del Titanic, y el fallecimiento por consiguiente del heredero del título nobiliario, dé la dinastía Crawley y es que la leyenda y el negocio, que van unidos  a la terrible tragedia del malogrado buque, sigue dando que hablar, que escribir y que rodar, a pesar de sus cien años cumplidos.

Y para terminar, el espectacular e inolvidable regreso del barco fantasmas en Cazafantasmas II, 1989, demostrando que el coloso llega a puerto, aunque fuese con 77 años de retraso el practico del puerto llama a la comisaría de policía, dice, _ está atracando un barco,_
 _y que tiene eso de raro, le replica el capitán,_
 _que es el Titanic, detrás del práctico se asoma un compañero y dice; _ más vale tarde que nunca no?

Capitulo II _Más allá del Día del Libro: Una galería personal de lecturas eternas y óleos con alma

 Pues, como os iba diciendo, esta afición de leer la tengo desde los cuatro años. Mi madre me ayudó con la cartilla porque yo no paraba de r...