martes, 18 de enero de 2011

Mi lado oscuro: Té con Miss Marple , crímenes y misterios.

Nota de archivo: este texto lo escribí el 18 de enero de 2011, cómo a menudo escribo travesuras y sucesos de mi infancia con las lecturas y los libros, en este post hablo de llevar la contraria siempre en cuanto a las lecturas se refiere, ella lamentablemente no está, y ahora no tengo con quien discutir cual lectura es mejor que otra, por mi parte creo que me gustan tantas que ya no tendría discusión con ella, o si...lo edito en 2026.


Leyendo mis gustos literarios hasta el momento, puede parecer que soy una persona romántica y bobalicona, empeñada en vivir en un mundo perfecto, que añora la calidez del pasado y todas esas cosas. Lo cierto es que disfruto tanto con una novela de Jane Austen como con una novela de crímenes y misterios. Sé que parece paradójico, pero es la pura realidad. Incluso hubo épocas en mi vida en las que los libros denominados "románticos" me dieron un poco de "grima". Pero eso ya pasó; lo que me apasiona de verdad es una buena historia, unos personajes que me dejen huella y unas protagonistas que sean especiales.
Y si hasta ahora he hablado de protagonistas femeninas luchadoras y poco valoradas, como son Scarlett O'Hara o Jo March, hoy quiero revelaros el lado oscuro de mi mentalidad. Es decir, todo lo contrario, pero siguiendo con protagonistas femeninas. Porque de eso se trata: las mujeres no somos esos floreros que nos quisieron hacer creer durante años, ni tampoco unas máquinas procreadoras. Las mujeres somos el pulso vital de este maltrecho mundo; por algo en la antigüedad se veneró a la Diosa Madre, hasta que un dios masculino vino a quitarle el puesto (pero esa es otra historia).
Yo he tenido una teoría retorcida toda mi vida: si algo le entusiasma a mi madre, a mí no me gusta. Con lo cual, como ella leía a Corín Tellado, yo prefería a Marcial Lafuente Estefanía, que lo leía mi padre; si ella decía que tal libro era un rollo, allá estaba yo, empeñada en leerlo (y aún seguimos en las mismas a pesar de los años).
Así que, cuando en una conversación entre adultos mi madre dijo que Agatha Christie no le gustaba nada y que había leído solo una novela, Matrimonio de sabuesos, y bla, bla, bla... pues yo, aunque apenas contaba con siete u ocho años, me empeñé en leerla. Por cierto, dicha novela es la que menos me gusta de la autora, pero a lo mejor es que las demás me entusiasman demasiado.
Todos los personajes de Agatha tienen algo especial, pero Jane Marple —Miss Marple— se lleva la palma. Esta dama entrada en años, residente en St. Mary Mead (el encantador pueblo de la campiña inglesa), tiene la virtud de conocer la naturaleza humana hasta tal punto que utiliza sus observaciones cotidianas para ayudar a descubrir casos imposibles, incluso para los más importantes inspectores de Scotland Yard.
Con Agatha he viajado a Egipto, he tomado el té infinidad de veces, he conocido los páramos de Escocia y del Reino Unido, e hice un gran viaje en el Orient Express. Con ella he conocido toda clase de asesinatos: por celos, por envidia y muchos por codicia. He descubierto venenos, puñales, revólveres, historias ocultas e hijos naturales; extraños amigos de papel que me hacían feliz y me lo siguen haciendo. No hay nada en el mundo que me guste más que una buena historia de policías en la que los "buenos" tengan la suficiente inteligencia para atrapar a los "malos", simplemente por el hecho de haberse dejado una pequeña pista por el camino.
Sirva este pequeño homenaje para una mujer que decidió que la muerte sería su medio de vida y que, con ella, logró enganchar a millones de personas en todo el mundo.
«Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único», Agatha Christie

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Un verdadero amigo es alguien capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo.

CUENTO DE HUMANOS -Jota _ 1990

Nota de edición: Este cuento lo escribí allá por los 90, en un taller de literatura; quedó finalista para la edición anual de aquel año. Mi...