- Himnos del pueblo (poesía), en 1913. Se trata de un poemario que recopila versos e himnos revolucionarios de su autoría, orientados a la concienciación social y la fraternidad obrera.
- La primorosa, en 1924. Se trata de una pieza breve en formato de paso dramático, editada en las primeras décadas del siglo XX.
- Investigaciones científicas, en 1959.
Al Pueblo
Ya, Pueblo humilde, tu clamor escucho
con que al combate desigual me llamas;
y es la lucha temida
de donde acaso surgirá la vida.
Aun en los aires resonar parece
él eco de furiosos estampidos
cuando la sangre en arroyuelos crece;
aun de miedo la madre se estremece;
aun escucho el gemir de los heridos
y junto al muro derrumbado, abierto,
aún contemplo al anciano arrodillado
la frente baja, su mirar incierto.
Allí del esforzado
caudillo miro la cerviz que en sangre
revolcándose está. Y no más lejos,
abrazados dos viejos
lanzan sus gritos de dolor postreros.
Y aquél que entre sus manos
Aprisiona el acero enrojecido
Y yace en tierra por la bala herido
En sus ojos la muerte ha retratado
Tú, Pueblo humilde, al escuchar el trueno
De aquesa tempestad de las pasiones
Que cual tromba rugiente se desata
¿Por qué no avanzas á apoyar tu seno
e la boca cruel de los cañones
Y así le dices?”!Desgraciado mata.”!
¿Pues no ves de tus hijos
la sangre misma descender impune
desde el amargo trono á la cabaña
cuando el clamor de la maldad los une?
Y, acaso, de tus ojos
se a podido borrar la viejecita
que en desconsuelo sus mejillas baña?...
Tiende su mano descarnada y fría
Y cerca del lecho de matices rojos
Contempla de aquel hijo desgraciado
el cuerpo al suspirar en su agonía…
Mira pueblo engañado,
Que quien teme al reptil que le aprisiona
y se arrastra en el lodo…decir puedo
que merece quizás una corona
que así grabada esté. ”Vergüenza y miedo”.
Pero no. Que ya miro
cómo alzando tu fe de la inmundicia
de esos mercados á entrar en pelea
llevando por insignia la Justicia.
Y en mi ardiente deseo
¡Oh, Pueblo!, ya te veo
cual un Cristo moderno, en su coraje
vengar el torpe ultraje
del templo al arrojar los mercaderes.
Ellos son que en el lodo te postraron;
míralos bien, maldice sus placeres,
y al par que altivo, de coraje lleno,
rompe la copa que en tus labios pone,
donde te brinda su cruel veneno.
Pobre en mi apoyo, pero en él confía,
yo, en triste canto arrullaré tu pena
mientras que noche y día
te esfuerzas por romper esa cadena
que te roba el valor y la energía.
Los tempranos albores
de un nuevo sol, que brillará glorioso,
calmarán, tu pesar y tus dolores
y ondeará el estandarte victorioso
de los esclavos pechos luchadores.
¿Y quién osado detendrá tu brío?
Loco ha de ser quien en los diques crea
hallar su salvación cuando el torrente
tiene todo el poder de la marea
que avanza hasta las rocas imponente.
Ya el Pueblo es el canto
Que victoria pregona;
rasgose de los ídolos el manto,
rompiose la corona
y al par que el nuevo sol brilla en Oriente
alza ahora al Pueblo su ultrajada frente.
F. Pérez de Vega, Revista “Vida Socialista” 1 de mayo de 1910.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Un verdadero amigo es alguien capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo.