Nota de Edición: Escribo esta nota sobre un escrito que publiqué el 30 de octubre de 2011. Aquel año publiqué un montón de reseñas que, hasta el año 2018 cuando lo dejé, tuvieron bastante acogida. Ahora me propongo tomar las riendas de los blogs de nuevo, editando todas las entradas para una nueva corrección y añadir más datos actuales.
El origen de esta entrada tiene su lógica porque mañana es Noche de Difuntos o Samhain o Halloween; sea como sea, el origen siempre sigue siendo una fecha para conmemorar y recordar a aquellos que se marcharon.
En España, la Fiesta de Todos los Santos es una conmemoración tradicional y solemne dedicada al recuerdo de los difuntos y al respeto por los antepasados. Un día enfocado a rememorar a los seres queridos que ya no están. Momento de reunión para mantener vivo el legado de los antepasados, una jornada de paz, introspección y respeto religioso o secular.
¿Qué se hace el Día de Todos los Santos? Se visitan los cementerios, se limpian y decoran lápidas y nichos de los familiares con flores frescas y, a poder ser en la mayoría de los casos, las más caras para que se note lo mucho que querías a tu difunto. El uso tradicional de crisantemos, rosas o claveles, como símbolo de respeto, compite ahora con las nuevas tendencias: flores exóticas, jarrones zen, bosquecillos en miniatura, etc.
También, al menos en nuestra tierra, se compran dulces típicos como los buñuelos (que antes eran de viento, pero ahora están rellenos de crema, nata o chocolate) o los huesos de santo, tan toledanos, que son tubos de mazapán rellenos de yema, cabello de ángel o coco. También los panellets, típicos de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana, que son bolitas de boniato o patata con almendra molida y, de adorno, piñones, cacao, coco, almendras, etc. No nos olvidemos de poner velas por toda la casa; de pequeña, mi madre ponía una fuente grande con aceite y encendía lo que ella llamaba "lamparillas", que eran unas mechitas en el centro de un cartoncito redondo. Se metían en la fuente y se encendían; el cartón absorbía el aceite y se mantenían encendidas mientras la fuente tuviese el preciado líquido dorado.
Bien sea como fuese, en mi niñez no había ni calabazas (bueno, sí las había, pero eran para comer), ni truco o trato, ni nada que se le pareciese. Era un día de recogimiento y en la tele ponían cosas muy sobrias y algo lúgubres.
Una obra que no faltaba nunca en el Día de los Santos era Don Juan Tenorio, de Zorrilla, el más conocido. Pero yo hoy quiero que se contemple al primer autor de esta leyenda: El burlador de Sevilla o el convidado de piedra, de Tirso de Molina (1630). Esta obra de teatro recoge por primera vez el mito de don Juan Tenorio, sin duda el personaje más universal del teatro español. Don Juan personifica una leyenda sevillana que inspiró a autores como Molière, Lorenzo da Ponte, Azorín, Marañón, Lord Byron, Espronceda, Pushkin, Zorrilla y a muchos otros autores.
El argumento trata de un hombre bastante libertino que cree en la justicia divina ("No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague"), pero que confía en que podrá arrepentirse y ser perdonado antes de comparecer ante Dios ("¡Qué largo me lo fiais!"). Se dice que este texto dramático fue un guiño dedicado a los caballeros de la época, cuya profanación de la honra de las mujeres era mundialmente elogiada (pues seguimos en las mismas, pero ahora al menos no se elogia a los susodichos).
Tras muchas aventuras, don Juan vuelve a Sevilla, donde se topa con la tumba de don Gonzalo de Ulloa, comendador de la Orden de Calatrava. Pero, lejos de mostrarle respeto, se burla del difunto invitándole a cenar.
En el momento cumbre del brindis en la cena, suenan unos lúgubres y sonoros aldabonazos que hielan la sangre de don Juan. Es el convidado de piedra que acude a su cita. Cuando los secos aldabazos rompen la paz de la cena, nadie en la casa se esperaba semejante visita. Imagínate el disgusto y el pánico de los criados en la cocina al ver entrar al fantasma: ¿Qué le pones de comer a este hombre ahora? (Porque claro, no vas a tener un menú preparado para estatuas de piedra). A toda prisa y corriendo, don Juan manda poner una silla y un cubierto para mantener las formas de buen anfitrión. También convida de paso a Catalinón, su fiel lacayo, al que le tiemblan hasta las pestañas del susto que tiene en el cuerpo, aunque el comendador apenas toca el plato. Él ha venido a lo que ha venido.
Al final de la cena, don Gonzalo convida a don Juan y a su lacayo a cenar en su capilla, y don Juan acepta porque es un orgulloso. Cuando llega el momento, el pobre Catalinón intenta escaquearse diciendo que "ya ha merendado" (la típica excusa cuando no quieres cenar en un cementerio), pero con los muertos no se negocia. Y el menú estaba lleno de tales exquisiteces como alacranes, serpientes y hiel con vinagre de la última cosecha. Al final, mientras don Juan recibe su merecido y es arrastrado a los infiernos sin haberle dado tiempo de purgar sus muchos pecados, el criado sobrevive de milagro, escapando a rastras para contar que la cena con el más allá le ha sentado fatal.
Lamentablemente, y como pasa con muchos de nuestros escritores, dramaturgos y poetas, su paso por las pantallas es demasiado corto o nulo, como en este caso; no hay ni una sola versión de Tirso de Molina, la mayoría son de José Zorrilla, que nació 187 años después de la fecha en que se publicó por primera vez El burlador de Sevilla y el convidado de piedra.
Creo que es algo injusto que todo el mundo le atribuya a Zorrilla la autoría cuando no lo es; solo tiene algunos cambios frente al original. Pero, como dije al principio, numerosos escritores, poetas, dramaturgos e incluso escritores de libretos de ópera se subieron al carro de esta leyenda, dejando en el olvido a la persona que la publicó en primer lugar.
Valga esta reseña para que no se olvide.

Me encanta tu entrada! Quizá me apunte La leyenda de Sleepy Hollow para leer el próximo martes y hacer mi pequeña celebración de Halloween.
ResponderEliminarTe enlazo en Twitter para que más gente pueda leer tu magnífico post.
Yo también quiero compartir esta interesante entrada. Gracias a Twiyter he llegado hasta aquí y tu blog me parece muy interesante.
ResponderEliminarUn saludo
Es bueno saber el origen de esta fiesta que lo inunda todo.
ResponderEliminar¡Qué buena entrada! Me ha gustado mucho el modo en que has explicado los orígenes de esta fiesta. Y las lecturas que aconsejas son buenísimas. No estoy ahora con ninguna lectura de este tipo, pero me has animado a leer algo de este estilo. Creo que me voy a pillar las Leyendas de Bécquer, que siempre disfruto mucho leyéndolas. Y como son cortitas...
ResponderEliminarBesotes!!!
Hola Jota qué tal vas?
ResponderEliminarMe encantan estas historias, algunas son nuevas para mí y otras las conozco.
Me encanta Tim Burtom sus películas y su manera de ver las historias y su fantasía en crear los personajes.
De Bécquer, ¿y tú me los preguntas? ¿Quién no ha leído algo? y de Poe además de sus historias, me encanta "Annabel Lee" y la magnífica versión de Radio Futura, que también me encanta.
Que tengas feliz Halloween.
Besos
Dulce o truco!
ResponderEliminarLa verdad es que esta festividad por acá poco y nada. Se viene intentando "imponer" con fiestas de disfraces, pero por ahora sólo es practicada por cierta clase social.
Conocía sus orígenes celtas (algo, aunque sea un 5% corre por mis venas), aunque la verdad, el tema que los difuntos caminen con nosotros no es algo que me entusiasme mucho jaja.
Besos.
Amiga, comienzo por agradecer tu visita y sigo agradeciendo tambièm porque me has desasnado con respecto al dia de los Santoa y de los difuntos, cuanta sabidurìa y que linda forma de contar.-Me diò un poco de mieditis lo de los difuntos,pero a alguno de los mìos quisiera poder verlos---Gracias amiga, desde Bs.As. cariños Renèe
ResponderEliminarGran entrada, hice una similar por la misma fecha sin haber conocido este blog.
ResponderEliminarMe encantó el sitio, te sigo.
Un abrazo
Oh sí, amiga, las he disfrutado... me han agradado mucho... y las quiero las 4... bueno, la menos... el tenorio... pero es que ya se sabe, no soy muy dada a llorar por lo que no se tiene... ¡ah! el romanticismo que trae aires del más allá hasta el más acá... sin parar!! Preciosa entrada, amiga... Bss
ResponderEliminarEs estupenda tu entrada. No conocia de donde venia esta festividad,aunque siempre me lo preguntaba .Las historia algunas si, otras no.De cualquier forma gracias por compartirlas, es increible tu forma de contar las cosas. Un beso.
ResponderEliminarGracias por regalarme un poco de historia y poenerme al día con esta celebración tan especial. ha sido un placer.
ResponderEliminarPor cierto soy josef, del Blog: Moderato_Dos_josef.
Encantado de visitarte,
UN abrazo.
No conocía nada sobre esta tradición, en mi casa siempre la han llamado el día de todos los santos. En el que se va al cementerio a arreglar las flores. Nada divertido para los niños la verdad.
ResponderEliminarPor eso me gusta más la versión de Hallowen, en la que los peques por lo menos se divierten.
Que venga de un antiguo ritual celta aún se me hace más ineteresante.
Las cuatro historietas son muy simpáticas por tu parte.
Un saludo
Muy interesante, Jota, hoy me has hecho aprender un par de cosas nuevas...
ResponderEliminarUn cariño.
HD