martes, 25 de agosto de 2026

El arte de habitar las páginas: Mis fragmentos literarios preferidos y las mujeres que leen en el lienzo

Creo firmemente que los días “D”, trazados en el calendario, son absurdos; como si no amases el resto del año, o no te acordases de ciertas enfermedades, o de los niños, abuelos, libros... Este es, sin duda, el que más me gusta y quizás el que más me disgusta, porque desde muy pequeña para mí los días de libros son todos y los días sin libro no los concibo. Y no solo leerlos, sino tocarlos, ojearlos, comprar algunos que están en el montón de "ya los leeré" pero los tengo... Hace años siempre regalaba libros, porque sí: que me presentaban a alguien, un libro; que hacía un intercambio, un libro o dos; que conocía a esa persona que parece tu alma gemela —y no de amores, sino de libros—, pues un libro... Pero ahora esa costumbre la tengo en desuso; solamente alguna vez, en algún intercambio, la retomo con placer. Y es que hay cosas que no deberíamos cambiar nunca y esta es una de ellas: regalar libros.
Como sería materialmente imposible ponerme a regalar a diestro y siniestro a todo aquel que de vez en cuando tiene la curiosidad de pasarse por este humilde espacio, al menos que quede constancia de mi aprecio por todos los que lo hacen. Y la forma de agradecimiento es una recopilación de frases y fragmentos de algunos de los libros por los que siento un cariño especial: unos porque siempre me acompañaron, otros porque me sorprendieron, los más porque me hicieron sentir mejor persona, y algunos me hicieron llorar e incluso reír con algún que otro cambio de emociones.
Acompaño esta pequeña recopilación con unas obras pictóricas de mujeres ocupadas simplemente en leer, y es que hay multitud de artistas que retrataron así a niñas, jóvenes, madres y abuelas. Espero que os guste el paseo y que disfrutéis de muy buenas lecturas.
Muchacha sentada a la mesa hojeando un libro junto a una ventana en el cuadro Retrato de una muchacha con un libro de Aleksandr Deineka de 1934
Alexandro Deineka_ Muchacha con un libro. 1934 

"Lo que el viento se llevó” 

Comienzo con mi libro favorito de Margaret Mitchell y la mítica frase de Scarlett: «Aunque tenga que matar, engañar o robar, ¡a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!». Esta joya de la literatura se publicó originalmente el 30 de junio de 1936 en Estados Unidos, ganando el Premio Pulitzer al año siguiente, y llegó a las librerías en español en 1940 a través de la mítica traducción de Juan G. de Luaces.

Alexej- Harlamoff- Las Actividades literarias de una damisela 1885/1895

Cumbres Borrascosas 

Cumbre de la literatura victoriana publicada en 1847 por Emily Brontë, ocupa un lugar especial en mi corazón desde que me acompañó a los 17 años durante mi primera estancia en el hospital y digo mi primera porque luego a lo largo de mi vida, he vuelto a los hospitales en demasiadas ocasiones. La obra contiene uno de los monólogos más desgarradores y bellos de la literatura, donde Catherine confiesa a Nelly su profundo vínculo con Heathcliff: 

“Solo iba a decir que el cielo no parecía ser mi casa, y me partía el corazón a fuerza de llorar por volver a la tierra, y los ángeles estaban tan enfadados que me tiraron en medio del brezal, en lo más alto de Cumbres Borrascosas, en donde me desperté llorando de alegría. Esto servirá para explicar mi secreto tan bien como lo otro. Tengo el mismo interés de casarme con Edgar Linton como de ir al cielo, y si mi hermano no hubiera humillado a Heathcliff de esa manera, no hubiera pensado en ello. Sería una humillación para mí casarme con Heathcliff; sin embargo él nunca sabrá cuanto le amo, y no es porque sea guapo, Nelly, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. De lo que sea que nuestras almas estén hechas, la suya y la mía son lo mismo, y la de Linton es tan distinta como la luz de la luna del rayo y la helada del fuego."


Mujer con vestido claro sentada en un jardín leyendo un libro bajo la luz del sol en el cuadro Reading on a Sunlit Afternoon de Allan R. Banks pintado a finales de los noventa.
Allan R. Banks_ Leyendo en una tarde Soleada- finales de los 90.

Orgullo y Prejuicio - 1813

No podía faltar mi autora preferida, Jane Austen, con su obra cumbre Orgullo y Prejuicio, publicada originalmente en 1813. Aunque para ser mi escritora de cabecera reconozco que no me he explayado mucho, la fuerza de su ironía y la complicidad entre Elizabeth Bennet y el señor Darcy me atrapan en cada relectura; es un libro que demuestra que el amor verdadero no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar juntos en la misma dirección, ( aquí parafraseando a Tagore). desafiando las rígidas normas de una sociedad obsesionada con las apariencias.

Y tal es la opinión de usted sobre mi! ¡Esta es la estimación en que usted me tiene! Le doy gracias por haberme manifestado todo eso con semejante amplitud. ¡Según estos cálculos mis faltas han sido grandes!  Pero quizá esas faltas se habrían pasado por alto si su orgullo no se hubiera ofendido con mi honrada confesión de los escrúpulos que durante largo tiempo me impidieron tomar una resolución. Habría evitado tan amargas acusaciones si yo, con gran política, hubiera ocultado mis luchas, lisonjeándola con la idea de que me había visto impedido a este paso por inclinación y sin reservas por mi dictamen, por  mi reflexión, por todo. Más aborrezco el disimulo de toda especie. No me avergüenzo de los sentimientos expresados; eran naturales y legítimos. ¿Podía usted esperar que me agradara la inferioridad de sus relaciones, que me regocijase con la esperanza de parentesco cuya condición esta tan a las claras inferior a las mías?

Pintura prerrafaelista de una joven con vestido claro sentada junto a un río leyendo mientras sostiene una caña en el cuadro El equipo de pesca al completo de Arthur Hughes de 1892.

       El equipo de pesca al completo de Arthur Hughes de 1892. 

Alicia en el País de las Maravillas.

Tampoco podía faltar en esta lista de mis grandes pasiones Alicia en el país de las maravillas, la inmortal obra que Lewis Carroll publicó en 1865. Entrar en sus páginas es abrir las puertas a un universo donde la lógica se rompe en mil pedazos y la imaginación dicta las reglas; un refugio perfecto para las mentes que, como la mía, se resisten a mirar el mundo con la aburrida seriedad de los adultos  ( y tengo más años que un bosque ya) y prefieren perderse en diálogos tan deliciosamente absurdos como este:

-Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba -. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.

-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.

-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.

- … siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.

- ¡OH, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!

Pintura impresionista de una joven con vestido claro sentada de perfil junto a un ventanal iluminado mientras lee un libro, Chica leyendo de Charles Courtney Curran de 1892.

          Chica leyendo de Charles Courtney Curran de 1892

Ana Karenina León Tolstói-1878

Lectura obligada que, aunque reconozco que no es de mis favoritas porque los escritores rusos no me gustan demasiado, he leído ya un par de veces. Me refiero a la monumental Ana Karenina de León Tolstói, publicada originalmente de forma completa en 1878; una obra colosal que, a pesar de su densa ambientación eslava, retrata con una fuerza psicológica indiscutible las pasiones humanas, la hipocresía social y la búsqueda de la libertad de una mujer atrapada por su propio destino.

“Creo que ninguna actividad puede ser duradera si no está basada en el interés personal. Esto es una verdad general, filosófica -sentenció, subrayando la palabra «filosófica» como para demostrar que él también, como los demás, tenía derecho a hablar de filosofía."

           Charles Edward Perugini_ In The orangery 1878




Tom Sowyer Mark Twain _1876

Cuántos buenos momentos he pasado en mi infancia y juventud con las aventuras de este pícaro pelirrojo, y la pobrecita de su tía Polly . Me refiero, cómo no, a Las aventuras de Tom Sawyer, la inmortal novela que Mark Twain publicó en 1876 y que en este 2026 cumple siglo y medio haciéndonos sonreír. Imposible olvidar conjuros tan deliciosamente infantiles como el que usaban para quitarse las verrugas: 

"Tiene uno que ir solo al bosque, donde sepa que hay un tronco con agua, y al dar la medianoche, apoyarse de espaldas al tronco y meter la mano dentro y decir:

¡Tomates, tomates, tomates y lechugas;

agua de yesca, quítame las verrugas!”


"Hay una magia silenciosa en ver a una mujer atrapada por las palabras, ya sea en las páginas de mis libros favoritos o en el óleo de una pintura clásica. Son instantes congelados de pura intimidad. Esta es mi selección, mi galería personal de complicidades cotidianas, pero sé que me dejo muchos lienzos y páginas por descubrir... así que seguimos en la siguiente entrega."




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