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miércoles, 2 de septiembre de 2026

El último misterio de Pemberley: El testamento literario de P. D. James

Con este inquietante título, sigo con mi andadura por «El mundo de Jane Austen». Se han escrito muchos libros sobre los personajes que la autora británica nos dio a conocer. Lamentablemente, la mayoría están sin divulgar en España y solo podemos acceder a ellos en el idioma de Shakespeare. Uno de los últimos que han sido publicados y traducidos al español ha sido La muerte llega a Pemberley, de la afamada y prolífica Phyllis Dorothy James, más conocida simplemente como P. D. James.
Retrato fotográfico en primer plano de la autora P. D. James en su vejez. Aparece sonriendo con amabilidad a la cámara, con el cabello blanco corto y vistiendo una chaqueta elegante de color oscuro en un entorno luminoso.
La escritora británica P. D. James fotografiada en el año 2011, mostrando una lucidez envidiable a sus 91 años durante la promoción de La muerte llega a Pemberley, la que terminaría siendo su última novela.
Esta escritora británica nació en Oxford el 3 de agosto de 1920. Cuando devoré esta novela recién salida de la imprenta, eché cuentas y me froté los ojos: el próximo agosto la autora cumpliría 92 años. Y ahí estaba ella, publicando novelas que llegan a ser populares en todo el planeta, dándoles sopas con honda a escritores que tienen la mitad de su edad. Curiosamente, P. D. James trabajó como administradora de la Seguridad Social y como funcionaria pública del Ministerio del Interior. Trabajos que, sin duda, le ayudarían con la idea del asesinato en múltiples ocasiones. Es una conjetura mía, claro, pero seguro que le dieron pie para escribir novelas de crímenes y misterios desde su primera obra, Cubridle el rostro en 1963, hasta esta última que os traigo hoy, publicada en 2011 y que, a la postre, se convertiría en su inesperado testamento literario.
Póster oficial de la serie de televisión sobre un fondo neblinoso y gótico. En el centro del primer plano aparecen Fitzwilliam Darcy y Elizabeth Darcy de pie y colocados espalda con espalda con semblante serio. Detrás de ellos, en un segundo plano más sombrío, se sitúa George Wickham a la izquierda de Darcy y Lydia Wickham a la derecha de Elizabeth, observando fijamente hacia el espectador. En la parte superior se lee el título en letras blancas texturizadas.
Cartel promocional oficial de la miniserie de la BBC, encabezado por su título original en inglés, Death Comes to Pemberley, mostrando a los cuatro personajes principales atrapados en la atmósfera de misterio de la historia.

Sangre en el jardín de Darcy y Elizabeth
Esta aventura para los amantes de la obra de Austen puede resultar un tanto insólita, pero la autora en su genialidad ha sabido plasmar a la perfección el lenguaje de Austen. La trama retoma Orgullo y Prejuicio unos años después de que Elizabeth y Darcy se casaran. Estamos en Pemberley, la magnífica mansión de los Darcy, en el año 1803. Nuestros protagonistas, como todos esperábamos, se casaron y han tenido dos hijos. Nos encontramos en la mañana de la víspera del Baile de Lady Anne, llamado así en honor a la madre del anfitrión. Todo son felices preparativos y felicidad absoluta.
Pero la noche antes de la fiesta, un carruaje apresurado se presenta frente a la puerta de la gran mansión. En él viaja Lydia Wickham, la díscola hermana menor de Elizabeth que se fugó cuando contaba con dieciséis años con el apuesto y arrogante George Wickham. Lydia sufre un ataque de histeria, llora y grita sin parar que han asesinado a su marido en el bosque de Pemberley. Nuestros protagonistas sienten que un peligro fatal amenaza su pacífica existencia. De repente afloran todos los secretos y vuelven las dudas. Es una maestría de la autora mostrar cómo un asesinato perturba de tal manera las vidas del entorno de la víctima.
Fotografía de una escena de la serie rodada en exteriores donde el actor Matthew Rhys, caracterizado como el señor Darcy con ropa de época del siglo XIX, aparece de pie frente a un paisaje natural. Su expresión es severa y meditabunda, reflejando el carácter reservado, correcto y preocupado del personaje literario.
El actor Matthew Rhys encarnando a un Fitzwilliam Darcy que mantiene en el exterior su habitual semblante serio, comedido y de modales impecables, mientras intenta lidiar con la crisis que amenaza la paz de Pemberley.
Yo personalmente echo de menos la ironía que me enamoró del personaje de Lizzy. Nuestra señora Darcy es ahora una mujer llena de obligaciones y comedida en sus decisiones. Supongo que todas maduramos con la edad, los hijos y las responsabilidades, pero sí es cierto que la sabia descripción de la cotidianidad de una burguesía agraria nos da ese punto de partida idóneo ante la pasión de un misterio y el suspense, salpimentado con algunas agudas observaciones.
Aunque tengo que confesar que supe de qué iba toda la trama en la página 58, e incluso intuí al asesino en la misma. Supongo que son muchos años de leer a Agatha Christie y todo lo que conlleve misterios y asesinatos. Pero para los que necesiten leer todo el libro para saber qué pasó, el resultado final es una mezcla muy interesante. P. D. James, por si alguien anda despistado y no recuerda Orgullo y Prejuicio, resume en un fantástico prólogo las peripecias y vicisitudes de la familia Bennet, sus cinco hijas casaderas, los pequeños ingresos, los desvelos de la madre para casarlas, el orgulloso, reservado y rico Darcy, y los prejuicios de Elizabeth.
Fotografía de una escena exterior de la miniserie de la BBC en un sendero natural rodeado de vegetación. Georgiana Darcy y el joven abogado caminan juntos con vestimenta elegante de la época victoriana, mostrando una actitud cómplice y enamorada. El joven sujeta con una mano la brida de un caballo que camina junto a ellos.
Georgiana Darcy y el abogado de la familia, el señor Alveston, compartiendo un idílico y cómplice paseo a pie por los exteriores de Pemberley mientras avanzan llevando al caballo de la brida.
Viejos conocidos y guiños magistrales
James da vida a algunos personajes nuevos y a otros como Georgiana, la hermana de Darcy, su primo el coronel Fitzwilliam o los propios Lydia y Wickham, que cobran un mayor protagonismo. Es sorprendente el destacado papel de un personaje casi olvidado de la novela de Austen: Eleanor Younge, antigua institutriz de Georgiana. P. D. James sabe darle con maestría otra vuelta de tuerca y la convierte en parte principal del misterio y de la trama final.
Como en todas las novelas de Austen, aquí no faltan los chismorreos ni la envidia. Se intuyen además ecos lejanos de la rebelión irlandesa contra el dominio británico de 1798 y de la guerra naval contra Francia. James asume la parte más feminista de Austen sobre la educación de las mujeres, dejándolo claro en boca del abogado Alveston, pretendiente de Georgiana, cuando afirma que estamos en el siglo XIX y a la mujer no puede negársele la voz en asuntos que la incumben.
P. D. James hace asimismo unos guiños geniales sobre otros personajes de la obra de Austen, como el Capitán Frederick Wentworth y su esposa Anne de Persuasión, o el señor y la señora Elliot de la misma novela. Gran relevancia para la trama final cobra también el papel de Harriet Martin, de soltera Smith, amiga íntima de la señora de George Knightley, la encantadora protagonista de Emma. Personalmente añoro algún clérigo tonto al estilo de Mr. Collins o Mr. Elton, y también a una señora indiscreta como Mrs. Jennings. En todo lo demás, la novela tiene su atractivo con crimen, adulterio, engaños y todo lo que nos define como seres humanos.
Un inspirador fragmento del capítulo final de Mansfield Park impulsó a P. D. James a concebir este respetuoso y dilatado homenaje literario.
“ Que se espacien otras plumas en la descripción de infamias y desventuras, la mía abandona en cuanto puede esos odiosos temas, impaciente por devolver a todos aquellos que no estén en gran falta un discreto bienestar, y por terminar con todo lo demás”. 
Todo un homenaje “espaciado”
Escena de la miniserie de la BBC en un jardín inglés señorial. Elizabeth Darcy, ataviada con un vestido de época y un sombrero, sostiene una cesta mientras recolecta rosas de un arbusto. A su lado, el coronel Fitzwilliam, vestido con ropa formal decimonónica, camina junto a ella con expresión seria mientras mantienen una conversación confidencial.
Elizabeth Darcy recoge rosas en los jardines de Pemberley mientras el coronel Fitzwilliam la acompaña, aprovechando la intimidad del paseo para desvelarle sus verdaderas intenciones respecto a Georgiana.
Para quienes os quedéis con ganas de más tras cerrar el libro, la obra cuenta con una magnífica adaptación televisiva que os recomiendo ver. Se trata de Death Comes to Pemberley (La muerte llega a Pemberley), una miniserie británica de suspense y drama de la cadena BBC estrenada en diciembre de 2013. Esta producción, dirigida por Daniel Percival y con guion de Juliette Towhidi, consta de tres episodios con una duración aproximada de sesenta minutos cada uno. La serie recrea a la perfección la atmósfera gótica y la elegancia que P. D. James plasmó en sus páginas, contando con una ambientación espectacular y una banda sonora impecable que os meterá de lleno en el misterio. El reparto principal está encabezado por Matthew Rhys en el papel del orgulloso Fitzwilliam Darcy, Anna Maxwell Martin como la inteligente Elizabeth Darcy, Matthew Goode interpretando al siempre problemático George Wickham y Jenna Coleman dando vida a la impulsiva Lydia Wickham.
Plano de detalle cinematográfico de la película Orgullo y Prejuicio. Se muestra un plano cerrado de las manos de Elizabeth Bennet y el señor Darcy en el momento exacto en el que él la sujeta con firmeza y delicadeza por los dedos para ayudarla a subir al carruaje, destacando el contraste de sus pieles contra el fondo de la vestimenta de época del siglo diecinueve.
El inolvidable y sutil instante de la película Orgullo y Prejuicio (2005) en el que el señor Darcy toma por primera vez la mano de Elizabeth para ayudarla a subir al carruaje, un gesto cargado de una tensión eléctrica contenida.


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