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sábado, 5 de septiembre de 2026

Yo nunca quise ser princesa…Espejito, espejito: ¿Por qué las malas siempre tienen los mejores trajes?

Desde pequeña, he sido aficionada a leer cuentos infantiles, también hice algunos pinitos cuando nacieron mis hijas, y escribí algunos, pero sin relevancia, como casi todo lo que yo escribo…
El caso es que yo nunca quise ser "princesa". Adoraba a las malvadas madrastras y a las pérfidas brujas. Las imaginaba bellas, majestuosas, con unos trajes imponentes y con mucho poder… aunque, detrás de todo aquello, también imaginaba una infancia dura, un amor perdido, una vida que no hubiese sido fácil…
Así que mi fascinación por estos personajes de cuento se ha visto compensada con los años. En el cine, las "malvadas" siempre son bellas actrices que lo dan todo; que, aunque son malas, siempre tienen un pasado infeliz que las hace ser como son… Por eso he decidido que yo, de mayor, quiero ser como ellas.Pero claro, también hace mucho la belleza, la fuerza y el dominio de la interpretación de las actrices que vemos en pantalla. No es solo el vestuario, la luz, la fotografía o el director; son ellas las que hacen que una bruja malvada o una madrastra villana se conviertan en las protagonistas indiscutibles de los cuentos. Aunque al final siempre sean las princesitas sosas y lánguidas las que se queden con los príncipes… como la vida misma, diría yo.

Hay todo tipo de brujas. Las hay amables, con su magia para ayudar; las hay muy torpes, que no hacen nada más que meter la pata en sus conjuros; las hay despistadas y las hay malvadas, pero malas, malas de verdad. Incluso las hay que son muy malas y, cuando se convierten en "buenas", no te fías ni un pelo de ellas. Pero vamos a empezar por aquellas actrices que, como he dicho antes, interpretan a estos magníficos personajes de los cuentos.

Para no dar miedo, empiezo por la entrañable Angela Lansbury. En 1971 protagonizó el gran clásico de Disney Bedknobs and Broomsticks. El porqué en España llegaron a la conclusión de que "Pomos de cama y escobas" se traducía como La bruja novata, pues eso queda en los misterios sin resolver. Bien, nuestra querida Angela dio vida a Eglantine Price, una mujer solitaria y estricta que, por puro aburrimiento, aprende brujería por correspondencia, convirtiéndose en una caótica viajera en una cama voladora (por eso lo de los pomos y las escobas). Termina usando su magia para animar a un ejército de armaduras medievales vacías y defender Inglaterra de la invasión. Una auténtica heroína de cuento.
Años más tarde, en 1984, exploró una fantasía mucho más gótica y oscura en la cinta En compañía de lobos, interpretando a una abuela que narra oscuros cuentos folclóricos sobre hombres lobo en un bosque misterioso lleno de supersticiones y hechizos.

Escena nocturna y gótica de la película "En compañía de lobos" (1984). Angela Lansbury, interpretando a la abuela, aparece sentada en un cementerio tejiendo a dos agujas una capa de lana roja. A sus pies, una joven Caperucita sostiene un ovillo de hilo, separadas por una tumba antigua adornada con flores silvestres.
Sarah Patterson (Rosaleen) y Angela Lansbury (la abuela) en una escena de En compañía de lobos (1984).

Cuando vi por primera vez Ever After: A Cinderella Story (1998), que en España se conoce como Por siempre jamás, Anjelica Huston se salía de la pantalla. Era la madrastra perfecta: la baronesa Rodmilla de Ghent. Esos gestos de "te estoy haciendo la puñeta pero soy así, no me lo tengas en cuenta", esa envidia pero a la vez admiración que tenía hacia Danielle (Drew Barrymore) pero que trataba por todos los medios de disimular, la pena honda que sentía cada vez que recordaba a su segundo marido... Genial en todos los sentidos.
Como bruja malvada ya la conocía por la película de 1990 La maldición de las brujas, basada en un cuento de Roald Dahl, donde interpretaba a la Gran Bruja; y también un año después dando vida a Morticia Addams en La familia Addams. ¿Qué más que malvada era en plan "muertas de miedo o muertas de estilo"? 

Plano de torso de Anjelica Huston como la baronesa Rodmilla de Ghent en la película "Por siempre jamás" (1998). Aparece vestida con sus galas más lujosas, luciendo un peinado alto y joyas imponentes, en el momento exacto en que descubre con rabia y frustración que Danielle se ha casado con el príncipe.
Anjelica Huston como la imponente baronesa Rodmilla de Ghent en Por siempre jamás (1998).
Otra de las estilosas madrastras de cuento ha sido Cate Blanchett en Cinderella (2015). Bella, elegante, con clase (sus hijas, por el contrario, unas horteras de cuidado, la verdad). Cate tiene una faceta de malvada y peligrosa en casi todas sus interpretaciones. No olvidemos en El Señor de los Anillos su interpretación de Galadriel y su icónica frase de: «¿Me lo ofreces libremente? No niego que mi corazón lo haya deseado mucho... ¡En lugar de un Señor Oscuro tendrías a una Reina! ¡No oscura, sino hermosa y terrible como el amanecer! ¡Traicionera como el mar! ¡Más fuerte que los cimientos de la Tierra! ¡Todos me amarán y se desesperarán!». No sé vosotros, pero a mí me entra un canguelo si me dicen eso y de esas maneras, que me voy a la Comarca en lo que se dice ¡achís!
En 2018 participó en La casa del reloj en la pared, interpretando a Florence Zimmerman, una bruja buena de aspecto gótico pero aliada de los protagonistas, lo que contrasta con sus roles malvados tradicionales. Y ya en 2017 se convirtió en la auténtica villana con tintes de reina oscura cuando se metió en el papel de Hela, la diosa de la muerte, en Thor: Ragnarok, donde luce una estética siniestra muy cercana a la de una hechicera de cuento. 

Plano de cintura para arriba de Cate Blanchett como la malvada madrastra en "Cenicienta" (2015). Viste un imponente vestido verde satinado con cuello drapeado, guantes largos color marfil y plumas en su cabello rojizo. Sostiene un abanico y luce joyas de época mientras clava una mirada fría, desafiante y amenazante a la cámara.
Cate Blanchett derrochando elegancia y maldad como la madrastra en Cenicienta (2015)
Aunque a veces las madrastras tienen poderes y entonces se convierten en brujas o hechiceras… como la madrastra de Blancanieves.

En Snow White & the Huntsman (2012) (Blancanieves y la leyenda del cazador), una perfecta y maravillosa Charlize Theron en su papel de la reina Ravenna nos deja sin aliento cada vez que sale en pantalla. Con un pasado cruel, empiezas a comprender su maldad. En 2016 repitió este papel de hechicera dorada y despiadada en la precuela Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo. En 2022 sumó otra fantasía mágica a su lista con La Escuela del Bien y del Mal, donde da vida a Lady Lesso, la glamurosa y estricta bruja que dirige la sección de los villanos... De todas formas, esta actriz haga lo que haga lo borda, es un monstruo en la pantalla.
Plano de medio cuerpo de perfil de Charlize Theron como la reina Ravenna en "Blancanieves y la leyenda del cazador" (2012). Viste un imponente vestido negro en una atmósfera oscura y tenebrosa, sosteniendo una daga afilada en la mano. Al fondo se divisa un castillo envuelto en una bandada de murciélagos, destacando su rostro y cabello rubio como único punto de luz.
Charlize Theron como la implacable y majestuosa reina Ravenna en Blancanieves y la leyenda del cazador (2012).

Lo mismo nos pasa con Julia Roberts en Mirror Mirror (2012) (Espejito, espejito), otra versión del cuento de Blancanieves con una madrastra al estilo tradicional… pero con un pasado y un secreto demasiado oscuro para poder sacarlo a la luz. La actriz que fue llamada "la novia de América" decidió alejarse de sus típicos papeles de buena para convertirse en la vanidosa y cruel madrastra de Blancanieves, experta en pociones de amor y magia, que prefiere gobernar con puño de hierro antes que ser una reina sumisa.

Plano de busto de Julia Roberts como la reina madrastra en el póster promocional de la película "Mirror Mirror" (2012). Viste un suntuoso vestido blanco con llamativas mangas abullonadas de color rojo vivo. En su mano sostiene una brillante manzana roja de cuento, en la cual se lee la frase impresa "One bad apple".
Julia Roberts demostrando ser "una mala manzana" en el póster oficial de Mirror Mirror (2012)
Una versión un poco sui generis de la madrastra tradicional es la que realizó Susan Sarandon en Enchanted (2007) (Encantada: La historia de Giselle), en el papel de la reina Narissa. Su papel es un homenaje directo a las brujas clásicas. Interpreta a una madrastra malvada, egoísta, vanidosa y experta en magia negra que se niega por completo a perder su trono. Lo mejor de su actuación es cómo se burla de toda la cursilería de las princesas tradicionales e incluso viaja al Nueva York real para intentar envenenar a la protagonista con una manzana, como mandan los cánones.

Plano de busto de Susan Sarandon como la reina Narissa en "Enchanted" (2007). El fotograma destaca por un intenso filtro monocromático azul eléctrico que lo inunda todo: desde su vestuario, maquillaje de ojos y la ciudad de Nueva York al fondo, exceptuando sus largas y oscuras uñas de hechicera y una brillante manzana roja que sostiene en la mano.
Susan Sarandon envuelta en magia y azul eléctrico como la reina Narissa en Enchanted (2007).

Siguiendo con Blancanieves y su afición por las manzanas, tenemos a la espléndida Lana Parrilla en la serie de televisión Once Upon a Time, en el papel de Regina. Un tira y afloja entre el bien y el mal, entre el pasado y el presente, pero espectacular en cuanto a belleza, trajes y poderío. Entre 2011 y 2018 nos tuvo en vilo con sus dos papeles: el de Regina Mills, alcaldesa de Storybrooke, y el de la Reina Malvada en el Bosque Encantado. A lo largo de las siete temporadas, su personaje se convirtió en el absoluto corazón de la historia, vistiendo trajes de alta costura gótica imponentes, lanzando maleficios oscuros y devorando cada escena con una elegancia y un poder descomunales. Una mujer que es infinitamente más magnética, compleja y fascinante que cualquier princesa de la historia.


Plano de medio cuerpo de perfil de Lana Parrilla como la Reina Malvada en la serie "Once Upon a Time". Aparece mirando fijamente a la cámara con su característica sonrisa de medio lado. Viste un imponente vestido azul intenso casi púrpura con cuello alzado, lleva un moño alto y sostiene una manzana roja brillante en la mano.
Lana Parrilla exhibiendo su magnética sonrisa como la Reina Malvada en Once Upon a Time.

Hay algunos cuentos que tienen varias brujas, unas más malas que otras, tal como pasa en El Mago de Oz. En la versión de 2013, Oz: The Great and Powerful (Oz, un mundo de fantasía), podemos deleitarnos con la interpretación de Mila Kunis en el papel de Theodora, la Bruja Mala del Oeste; Michelle Williams como Glinda, la Bruja Buena del Sur; y Rachel Weisz como Evanora, la malvada Bruja del Este (queda claro que en el Norte de Oz no existen las brujas...).
Mila Kunis al principio de la historia se presenta como Theodora (mi perrita tiene el mismo nombre), una bruja dulce, ingenua y sumamente hermosa vestida con ropa elegante. Sin embargo, tras sufrir una dolorosa traición amorosa y ser manipulada por su hermana, sufre una transformación radical: su corazón se rompe, su piel se vuelve verde, su mirada se llena de furia y se convierte oficialmente en la temible Malvada Bruja del Oeste.

Póster promocional de Mila Kunis como Theodora en "Oz: The Great and Powerful" (2013). La actriz viste una llamativa casaca de color rojo intenso y un sombrero de ala ancha a juego. A la izquierda de su mano aparece el pequeño mono alado Finley con traje de botones, y abajo a la derecha se lee el título de la película en letras doradas.
Mila Kunis como la dulce e ingenua Theodora junto al mono alado Finley en el cartel de Oz, un mundo de fantasía (2013).

 Rachel Weisz, la hermana manipuladora, es Evanora, una mujer bellísima y elegante que oculta su verdadera apariencia monstruosa mediante la magia mientras hechiza al reino para quedarse con el trono. 

Póster promocional de Rachel Weisz como Evanora en "Oz: The Great and Powerful" (2013). La actriz luce un suntuoso vestido de gasa verde muy oscuro, casi negro. Al fondo se divisa el icónico camino de baldosas amarillas envuelto en sombras y una gran bandada de murciélagos volando, mientras que arriba a la izquierda se distingue un globo aerostático en el cielo. El título de la película aparece impreso en letras doradas abajo a la izquierda.
Rachel Weisz desbordando elegancia y misterio como la malvada Evanora en el cartel de Oz, un mundo de fantasía (2013).

Mientras sus hermanas abrazan la oscuridad, Michelle Williams, interpretando a Glinda, la Bruja Buena del Sur, es también una bella mujer brillante que destila bondad, dulzura y luz. Su magia es pura, basada en polvo de hadas... Pero, ¿Qué queréis que os diga? Yo prefiero a las malosas.

Póster promocional de Michelle Williams como Glinda en "Oz: The Great and Powerful" (2013). La actriz luce un radiante vestido plateado de estilo celestial, una tiara brillante en la cabeza y sostiene una varita mágica, con una estética que recuerda más a una princesa tradicional que a una bruja. Al fondo se vislumbra un pintoresco pueblo y el inicio de un puente de baldosas amarillas, con el título de la película impreso abajo a la derecha.
Michelle Williams aportando luz y dulzura como la bondadosa Glinda en el cartel de Oz, un mundo de fantasía (2013).

Otro ejemplo de bruja buena y bruja mala lo tenemos en Alice in Wonderland (2010 y 2016) (Alicia en el país de las maravillas), donde vemos a unas polifacéticas Helena Bonham Carter como Iracebeth, la Reina Roja —algo enana, sádica y cabezona— y Anne Hathaway como Mirana, la "rarita" Reina Blanca, aunque "buena" en el fondo... todo lo sensible que se pueda ser al estilo de Tim Burton. Ambas son dos actrices polifacéticas. 
Helena Bonham Carter comenzó a ser "malvada" en la miniserie de 1998 Merlín, donde daba vida a Morgana le Fay, la ambiciosa y seductora hechicera de la leyenda artúrica que utiliza la magia oscura para desestabilizar Camelot. En 2007 y 2011 interpretó a Bellatrix Lestrange en la saga Harry Potter, una bruja tenebrosa, sádica, de elegante decadencia y completamente desquiciada. En 2015 participó en la versión de Cenicienta interpretando al Hada Madrina, un papel donde es la buena de la historia, aunque le dio un toque caótico, descabellado y divertidísimo, alejado de la típica figura perfecta. Y en 2010 y 2016 fue la monarca caprichosa, cruel, cabezona y con un enfado perpetuo que es la Reina Roja. Pensándolo fríamente, creo que esta actriz, quitando si acaso Una habitación con vistas, no ha hecho muchos papeles de mujer "normal", ¿verdad?

Fotografía de cuerpo entero de Helena Bonham Carter como la Reina Roja en "Alicia en el país de las maravillas" (2010). Aparece en una pose desafiante y poco regia, con la pierna derecha apoyada sobre una silla y el brazo izquierdo en jarras. Destaca su enorme cabeza de pelo pelirrojo coronada por una minúscula tiara dorada, un exagerado maquillaje azul en los párpados y un vestido repleto de corazones de la baraja francesa.
Helena Bonham Carter derrochando excentricidad y mala leche como la Reina Roja en Alicia en el país de las maravillas (2010)

Anne Hathaway, por el contrario, comenzó su carrera siendo la princesa perfecta y luego en Ella Enchanted (Hechizada). Cuando la vimos en 2010 y 2016 pasó a un término medio muy interesante, a mi parecer, interpretando a Mirana, la Reina Blanca. Está como un poco... ¿Cómo diría?, ni sí ni no; porque, aunque técnicamente está en el bando de los buenos, le da al personaje una actitud flotante, exageradamente refinada y extraña que roza lo perturbador. Vamos, que no te puedes fiar ni un pelo de ella. Claro que en 2020 asumió el enorme reto de tomar el relevo ni más ni menos que de la mismísima Angélica Huston al protagonizar la nueva adaptación de Las brujas. Allí interpreta a la Gran Bruja, que odia a los niños, con su sonrisa siniestra, las garras y una estética exageradamente gótica y extravagante. Vamos, como para salir corriendo.

Fotografía de Anne Hathaway como la Reina Blanca en "Alicia en el país de las maravillas" (2010). Aparece sentada en una mesa tomando el té, con una estética completamente blanca que inunda su vestido, su piel pálida y su cabello largo. Destaca una inquietante media sonrisa dibujada por unos labios pintados de un color rojo extremadamente oscuro y llamativo.
Anne Hathaway destilando una elegancia perturbadora como la Reina Blanca en Alicia en el país de las maravillas (2010).

Bueno, si me pongo hay muchas más que me dejo en el tintero del teclado, pero no quiero cansaros mucho y he dejado a mi trío de brujas favoritas para el final. Tanto por sus papeles como por su físico, son brujas al uso que quieren conservar su belleza por siempre jamás (y lo mejor es que lo han conseguido, porque a pesar de su edad están estupendas).
 

Michelle Pfeiffer como Lamia en Stardust (2007)… Seguramente la actriz tiene que hacer alguno de esos "conjuros" para estar como está. En esta película encarna a la líder de un trío de brujas ancianas y despiadadas que usan la magia oscura para verse hermosas y jóvenes. En 2019 también se unió al universo Disney interpretando a la fría, calculadora y maquiavélica reina Ingrith en Maléfica: Maestra del mal, actuando como la verdadera antagonista humana y demostrando un poder imponente frente a la propia Maléfica.


Póster promocional de Michelle Pfeiffer como la bruja Lamia en "Stardust" (2007). En la mitad derecha aparece su busto en un primer plano, con el cabello rubio suelto y una mirada de reojo fría y calculadora, sosteniendo sus manos juntas con los dedos anulares cerca de sus labios. En la mitad izquierda se muestra el título de la película sobre un fondo de acantilado donde, de forma sutil, se aprecia una silueta difuminada de ella misma lanzando un hechizo.
Michelle Pfeiffer hipnotizando a la cámara como la calculadora bruja Lamia en el cartel de Stardust (2007).

En 1997 Sigourney Weaver nos sorprende con una versión gótica, oscura y madura del cuento de los hermanos Grimm, Snow White: A Tale of Terror (Blancanieves: Un relato de terror). Una reina imponente, fría y consumida por la brujería y el espejo mágico, brindando una de las actuaciones más aterradoras y complejas del género... ¡Y luego hay gente que se asusta del octavo pasajero!   

Póster promocional de "Snow White: A Tale of Terror" (1997) sobre un fondo negro absoluto. En el centro destaca una manzana roja brillante de la que caen gotas de sangre. En la mitad superior de la manzana se dibuja el rostro severo y frío de Sigourney Weaver como la reina madrastra; en la mitad inferior, se aprecia una silueta difuminada de Blancanieves corriendo aterrorizada a través de un bosque oscuro.
Sigourney Weaver dominando el terrorífico e icónico cartel oficial de Blancanieves: Un relato de terror (1997).

Y llego al final con mi bruja favorita: Monica Bellucci en su papel de la Reina del Espejo en El secreto de los hermanos Grimm (2005). Un espectáculo de poderío brujeril, de mala malosa del cuento, de egoísmo por permanecer joven y bella utilizando hechizos y la sangre de jóvenes inocentes para mantener su juventud eterna, luciendo un vestuario gótico y majestuoso de color rojo que devora por completo la pantalla. En 2010, en El aprendiz de brujo, interpreta a la hechicera Verónica Gorloisen, que es el gran amor atrapado del mago protagonista. Y en 2021, en la película italiana La leyenda de la bruja de Navidad, interpreta a Dolores, una buena y experimentada hechicera del siglo XVIII que rescata niños huérfanos y enseña los secretos y la magia a la futura bruja. Vamos, que hace de buena. Pero siendo buenas, malas, torpes, cegatas, con verrugas y sin ellas... son las mejores brujas.

Fotografía promocional de "El secreto de los hermanos Grimm" (2005). En primer plano aparece Monica Bellucci como la Reina del Espejo, luciendo esplendorosa con un majestuoso vestido gótico de color rojo intenso y un sugerente corpiño entreabierto. Justo detrás de ella, emergiendo de la penumbra, se asoma una anciana misteriosa y decrépita sosteniendo una brillante manzana roja.
Monica Bellucci derrochando sensualidad y poderío gótico junto a la misteriosa anciana en El secreto de los hermanos Grimm (2005).






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