lunes, 20 de junio de 2011

Cuentos Azules: La Pep-Cola

Nota de edición: Edito en 2026, este cuento o relato dentro de la serie "Cuentos Azules". A pesar de los años y de que mis nietos han pasado olímpicamente de que les leyese cuentos, me sigue gustando la idea de que los escribí por y para mis tres hijas, y que muchos de sus amigos y algunos de sus profesores los leyeron. Aunque lo escribí mucho antes, lo publiqué el 20 de junio de 2011.
Hace algunos años, en una etapa de mi vida en la que mis hijas siempre me pedían que les leyera un cuento distinto cada día, se me ocurrió escribir mis propias historias para alegrarles los sueños. Tanto es así que aún hoy día hablan de mi personajes y de mi cuentos como si de los mismos hermanos Grimm se tratase y, claro, cuando hablan con amigos de esto, siempre me toca ir al ordenador, sacar copias de aquellos cuentos y repartirlos por esos mundos.
Fue idea de mi hija Lucía que los empezase a poner en el blog. Ella sabe que mi única pretensión al escribir es dar a conocer las historias a las personas, y nada tiene que ver con publicaciones, bestsellers y demás, cosa que claramente nunca me sucederá pues yo escribo de lo más "normalito". Pero para uso y disfrute de todos mis lectores, y para celebrar que he llegado a las 10.000 visitas en menos de un año (aunque de comentar poco, que parece que les da vergüenza o algo, jejeje), os dejo otro de mis llamados “cuentos azules”, del cual habéis leído ya el de “Un príncipe azul”. Espero que os guste tanto como a mí el escribirlo y dedicárselo a mi hija Nelly, cuyo cuento favorito ha sido siempre este.
LA PEP-COLA
Nolo fue hacia la nevera, corriendo como cada tarde al volver del colegio. Se preparó un bocata de salchichón y, para beber, cogió un bote de Pep-Cola.
Al tirar de la anilla, comenzó a salir un humo azul acompañado de un ceceante silbido. Nolo pensó que aquel refresco estaba estropeado y miró la fecha de caducidad: “Abrir en el siglo veintiuno”, y no encontró el código de barras por ninguna parte.
—¡Qué raro! —pensó Nolo—. Será mejor que la vacíe en el fregadero por si las moscas.
Pero el vapor azul empezó a crecer y a crecer, y se convirtió en una especie de Schwarzenegger con medio cuerpo; llevaba una coleta ridícula en medio de una gran calvorota y unos grilletes de oro en sus muñecas. Nolo se quedó atónito. Menuda bronca le iba a echar su madre por abrir aquel bote. Se tendría que inventar una buena “trola”.
Aquella cosa, de repente, se puso a decir con voz del capitán Spock:
—¿Sí, mi amo?
Nolo se quedó con la boca abierta, de tal modo que una mosca despistada que pasaba por allí, pensando que era un garaje, se metió dentro. En consecuencia, el pobre niño empezó a toser y toser. Por fin, la mosca salió despedida, estrellándose contra la encimera de la cocina.
Una vez recuperado de la impresión y de la intrusión, Nolo preguntó muy fino:
—¿Quién porras eres tú?
—¡Un genio! —contestó la cosa azul.
—No me tomes el pelo. ¿Un genio en una lata de refresco?
—Sí, ya ves, como ahora las lámparas no se llevan...
—¿Andá, y por qué me has llamado amo? Yo solo soy un niño.
—Porque has sido la persona que me ha liberado, y te puedo conceder un deseo.
—¿Un solo deseo? Pues vaya birria de genio, el de Aladino concedía tres.
—Bueno, es que el genio de “Al” era de primera clase y yo solo soy un aprendiz.
—¡Pues vaya gracia! Para una vez que me sale un genio, resulta que es un novato.
—Pero... te puedo traer mucho oro, piedras preciosas, un palacio...
—¡Sí, para que venga Hacienda y me lo embargue! No te digo... Además soy un niño, ¿o es que no te has dado cuenta?
—Eso me parecía, pero como a mí todos los humanos me resultan igual de bajitos...
—Ja, ja... Si quieres que me enfade, lo estás consiguiendo. ¿Me estás llamando enano?
—No, mi amo, no se me ocurriría. Tus deseos son órdenes, dime lo que quieres y te lo traeré.
Un abanico de posibilidades se abrió en la mente de Nolo. Podría tener todo lo que quisiera en un solo deseo. Pero... ¿Qué podía pedir que ya no tuviese? Pediría una bici, no, unos patines, no... ¡Uf! Qué difícil iba a resultar esto.
—Genio, tráeme una videoconsola.
—¿Una “vidrio” qué?
—Vídeo, no “vidrio”. Videoconsola, con muchos videojuegos, todos los del mercado.
El pobre genio se quedó anonadado.
—Es que... no sé qué es una “vidrio” eso... Y no te lo puedo conceder. ¿De verdad que no prefieres un yate? ¿O un cochazo? Estoy en la onda y sé que una entrada para un partido de liga te haría mucha ilusión, ¿verdad?
—¡No! O la videoconsola o nada. A ver si no me la quieren comprar mis padres y, encima tú, tampoco me la quieres regalar. ¿No soy tu amo? Pues hala... A por ella.
Hubo un remolino de viento procedente de la ventana y el genio desapareció. Nolo se quedó solo en la cocina. Cuando llegó su madre, no le comentó nada. Seguramente el salchichón tenía demasiada pimienta y le debía de haber producido alucinaciones, aunque pensó que los genios de ahora no son como los de antes.
Por la mañana, mientras desayunaban, su padre les comentó el extraño suceso que venía en el periódico:
“Ayer por la tarde, en los almacenes Sta. Rita, un tipo enorme de color azul pitufo le había entregado a la cajera un diamante de un kilo en pago por la videoconsola 'Pega Ride' con sus respectivos videojuegos. La señorita, viendo que aquel tipo se parecía sospechosamente a un antiguo novio suyo, le denunció a la policía, siendo este detenido y pasado a disposición judicial bajo sospecha de robo internacional de joyas y... bla... bla... bla...”
Decididamente, los genios de ahora no son como los de antes.

10 comentarios:

  1. No dejes nunca de imaginar, es muy bonito saber que las madres crean cuentos para sus hijos.
    felicitaciones, un saludo
    jota primero!

    ResponderEliminar
  2. Sí se han modernizado.
    Me encantó tu cuento, sigue haciendo cuentos aunque tus hijas hayan crecido, les gustará leérselos a sus hijos y tú estarás en ellos, siempre.

    ResponderEliminar
  3. Qué bonita historia, me he reído mucho, definitivamente los genios ya no son los de antes :)

    Qué lindos recuerdos para compartir con tus hijos, una maravilla, te felicito.

    Besos, feliz semana.

    ResponderEliminar
  4. He disfrutado mucho leyendolo... sigue por favor. Cual niña pequeña: otro, otro, otavavez (asi dice mi sobrina xD)

    ResponderEliminar
  5. Pues me ha encantado... creo que es bárbara la historia y me pensaría si difundirla aún más... Por lo pronto... me ha dado pena el pobre novatillo, je ,je... Bss...

    ResponderEliminar
  6. Me ha gustado mucho tu cuento. Mañana le voy a decir a la chiquitina de mi casa que lo lea, que seguro que se ríe un montón. Y es que ya, ni los genios son como los de antes, jajaja.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias por la dedicatoria, sabes que soy y siempre seré tu fan número 1 :D

    ResponderEliminar
  8. Me gusta la suavidad y la dulzura con la que te expresas. Además al leerte me llegaban colores. Me ha encantado tener esa sensación.
    Desde jaen fue un honor el visitar tu blog, feliz fin de semana

    ResponderEliminar
  9. Mi amigo Miguel Angel me comentó en cierta ocasión: Tengo un retraso enorme de lectura. Me sonó extraño ya que hasta el momento yo siempre había finalizado mis lecturas en un tiempo que llamaríamos prudencial, pero ahora, por causas familiares complicadas, estoy muy, pero que muy retrasado. He empezado y no finalizados tres libros: El sueño del celta, Manhatan transfer y El día de mañana, y sin comenzar aún Inés y la alegría (Este último emplazado para septiembre).
    Pues bien, a pesar de tanto retraso, he pasado por esta simpática creación tuya y me he dicho: !Jó¡, que poco trabajo cuesta leer relatos así de desenfadados.
    Por tanto te aseguro que no será lo último tuyo que lea.
    Un abrazo.Bailón.

    ResponderEliminar
  10. Tu si que eres un Genio, pero de la imaginación, de la pluma, de la inventiva y el cuento!!!
    que suerte tus hijas con el regalo que les ha tocado como madres, es un legado para ellas y para todos los que te leemos...
    tedeseo una semana maravillosa, azul, en ese color del verano, ya te he envíado un pps, para que lo disfrutes, un color pausado, fresco y siempre bello, como tus historias!!!

    abrazo grande

    eljardindemiduende ^^

    ResponderEliminar

Un verdadero amigo es alguien capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo.

"Pinceles, hilos y rebelión: El arte de Mary Cassatt más allá de Degas"

Hola...hoy os voy a contar una de esas historias que a mí al menos me parecen interesantes, mujeres que tuvieron que abrirse camino en un mu...