Siempre me han
entusiasmado los cuentos, tanto que los escribo en mis ratos de “inspiración”,
los grandes escritores, comenzaron por estas pequeñas obras, llenas de amor, de
fantasía o de miedo.
Y aunque en mi vida soy
una “escéptica” empedernida, no me creo nada de lo que me “cuentan” (sobre todo
quienes vosotros sospecháis), el caso es que los cuentos siempre son una
lectura placentera.
Hoy, traigo una pequeña
recopilación de Charles Dickens, “Para
leer al anochecer”.
Fue una grata sorpresa
encontrar este libro, primero por ser aficionada a los cuentos góticos, y
segundo por ser admiradora de la obra de Charles Dickens, el libro nos trae
trece de sus mejores relatos cortos, recopilados de diversas publicaciones en
las que el autor colaboró.
Estos cuentos nos
revelan una visión distinta del género y sobre todo del autor, que se nos
ofrece como uno de los grandes “cuentistas” de terror (en mi opinión de
fantasía Gótica, considero que el terror es otra cosa).
Siempre de una manera
muy peculiar, incluso algo hilarante o divertido, trata los tópicos habituales
de fantasmas y aparecidos.
Como buen victoriano,
Dickens, siempre mostró interés por los fenómenos sobrenaturales y las
historias de fantasmas y aparecidos, tan en boga en su época. Su natural
inclinación hacía el drama y lo macabro hicieron de el un magnifico escritor de
cuentos de fantasmas. Precisamente en uno de sus relatos más clásicos, “Canción
de Navidad” nos presenta la aparición sucesiva de cuatro espíritus a un
personaje desdichado. En “Para leer al anochecer” nos demuestra que el autor
cultivó este género ampliamente.
Villanos que mueren
ahorcados, mujeres misteriosas que encargan retratos desde el más allá, marinos
desaparecidos que hacen visitas inesperadas a los vivos, viajeros victorianos
que se encuentran con siniestros niños en oscuros caserones…
Los textos recopilados en esta ocasión no solo muestran a un autor magistral en el tratamiento del relato tradicional de fantasmas, casas encantadas y profecías mortales, sino que nos permiten trazar la evolución cronológica de su maestría. Un ejemplo perfecto de este terror gótico en estado puro es El guardavías (The Signal-Man), una pieza cumbre que se publicó originalmente el doce de diciembre de mil ochocientos sesenta y seis en las páginas de All the Year Round, la célebre revista semanal editada por el propio Charles Dickens. A este dominio de la atmósfera clásica se suma La historia del retratista (The Portrait-Painter's Story), un relato aparecido en la misma publicación periódica en el año mil ochocientos sesenta y uno que profundiza en las apariciones espectrales desde una perspectiva íntima y sugerente.
Por otra parte, Dickens también fue un escritor plenamente capaz de trascender las convenciones del género y encajar lo sobrenatural en los ambientes cotidianos y profesionales donde solía desarrollar sus novelas realistas. Esta habilidad queda demostrada en El juicio por asesinato (The Trial for Murder), una obra publicada en diciembre de mil ochocientos sesenta y cinco donde el suspenso de los tribunales de justicia y el plano de los muertos se entrelazan de forma brillante para asegurar que se cumpla la ley.
Del mismo modo, el autor británico se divierte jugando con la percepción del lector, haciéndonos dudar de si estamos ante una auténtica aparición fantasmal o simplemente ante un hecho casual, psicológico e inesperado. Esta ambigüedad brilla con luz propia en La visita del señor Testador (Mr. Testator's Visitation), un texto de mil ochocientos sesenta donde la intrusión nocturna coquetea constantemente con el equívoco y la ironía.
Esta maravillosa dosis de ironía alcanza su punto más alto en El letrado y el fantasma (The Lawyer and the Ghost), un brevísimo y divertidísimo relato escrito originalmente en mil ochocientos treinta y seis e integrado en sus famosos Papeles póstumos del Club Pickwick. En esta historia, el protagonista corta de raíz la pavorosa visita del espectro de turno recomendándole, con una desparpajada flema británica, que dedique su eternidad a actividades mucho más entretenidas y a lugares más templados que aparecerse una y otra vez en el mismo y lúgubre rincón. El volumen se revela así como una muestra de terror gótico en estado puro y, por supuesto, algo más, tratándose del genio inclasificable de Charles Dick
Donde millones de hombres se arredraron, allí empieza tú a
trabajar.
Charles Dickens





A mí también me encantan los cuentos, e intento darme el gusto de ir cada tanto por ellos; en mi país contamos con buenos cuentistas, lo que falta es un poquito de difusión.
ResponderEliminarNo he leído estos de Dickens, se me han pasado, pero ahora los pongo en la lista, gracias por hablarnos de ellos.
Besos.
Necesito tiempo para leer, leer lo que nos cuentas pero tengo más cuento que callejas o debería decir el pobre Calleja, en fín que es domingo y ni ganas de abrir un libro, oye... me voy a dar un voltio por Badajoz antes de que caiga más el sol... ah, esas vitaminas que necesito asimiliar con la luz, la luz, la luz... Bss
ResponderEliminarJota, bellisima entrada, me ha gustado toda la historia de Charles Dickinson; a mi tambien me fascina sus historias y las leo de vez en cuando como para no olvidar los tiempos de juventud.
ResponderEliminarPero tus entradas, querida Jota, son tan hermosas y explicativas que dan deseos de volver siempre.
Un abrazo, guapa.
Me encantan también estos cuentos. Y si viene de la mano de Dickens aún más. Así que hoy me tientas mucho, Jota, y me da que no voy a saber resistirme...
ResponderEliminarBesotes!!!
Me gusta a Dickens, cada Navidad leo o si la ponen, veo, su Canción de Navidad, aunque otros me los acabas de descubrir, gracias.
ResponderEliminarBesos
Estas entradas tan ilustrativas que nos haces Jota son maravillosas, quien no le apetce uno de esos libros y devorarlo en dos días, por ejemplo ;-))
ResponderEliminarY además hay fantasmas, que mejor historia para las noches de verano, a que sí?
Un gran escritor, cuentos aunque se siga creciendo, de todo una aprende, cada día
como por ejemplo visitándote y disfrutando de tus escritos!
Sé buena :)
bss
^^
Una faceta fantástica del estimado Charles Dickens, no he leido estos cuentos pero me gustaría, parecen muy interesantes. Y buen título también.
ResponderEliminarA mí me encantan las historias de terror, adoro totalmente a Edgar Allan Poe y dejarse llevar por ese ambiente extraño y gótico de sus historias...mucho mejor que una de Freddy o Jason.
Aunque en la vida real coincido contigo, soy bastante descreída y cero superstición, pero me gustaría pensar que los fantasmas y espíritus existen y viven de algún modo entre nosotros. Tal vez como una energía o un destello de luz(o de oscuridad).
Me dejas con ganas de leerlas.
Besos!
Jazmín.
me gusta mucho Dickens, y he de decir que estos cuentos no los he leído...a ver si me animo la próxima semana que andaré de vacaciones y rodeada de mucha gente (el miedo ha evitado que lo lea jajaja)
ResponderEliminar¡Saludos!
A mi me encantan las historias de fantasmas, más cuando están ambientadas en el siglo XIX. Claro, tampoco creo en espíritus, pero hago una pausa de la razón para sentir esas sensaciones tan particulares.
ResponderEliminarNo sabía que hubiera un libro de relatos de Dickens, así que voy a buscarlo.
Un beso enorme, mi querida amiga.
HD
Gracias por recordarme a Dickens, hace tiempo que no leo nada suyo y creo que me animaré con estas historias de fantasmas.
ResponderEliminarUn saludo.
Me ha entusiasmado leer estos cuentos, espero encontrar el libro o bien por separado; pero no pienso leerlos por las noches, la valentia se me acaba cuando se esconde el sol.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho este espacio y más al encontrar algo para hacer en los siguientes días.
Saludos
Me gustaría conseguirlo por acá, aunque diciendo la verdad, soy de las que después no pueden dormir jaja.
ResponderEliminarBesos.