Nota de Edición: Escribí estas líneas en enero de 2011, sin saber que una década más tarde nos tocaría despedirnos de Almudena Grandes. Vuelvo a publicar este texto en 2026 como un pequeño homenaje a su memoria.
Parece que fue ayer cuando decidí escribir un blog con mis historias y personajes favoritos, y ya nos quedan tres días para cambiar de mes en este nuevo año.
Cuando comencé esta aventura no las tenía todas conmigo de que le pudiese interesar a alguien; me alegro de haberme equivocado y de que cada día os resulte interesante aquello que os comento sobre personajes, historias, cuentos y escritores.
Hasta ahora siempre he hablado de escritores de hace mucho tiempo: Jane Austen, Margaret Mitchell, Louisa May Alcott, Agatha Christie, etc. Pero hoy, y en especial para Marcela de «Se hace camino al andar», voy a hablar de una de las pocas escritoras contemporáneas a la que sigo desde hace tiempo (sigo en sus novelas, no la persigo por la calle, je, je) y a la que además he tenido la suerte de conocer y de asistir a alguna de sus charlas.
Almudena Grandes. Esta madrileña nacida en 1960 estudió Geografía e Historia. Recuerdo que nos contaba en una de sus charlas que sus primeros trabajos como escritora fueron escribir «leyendas» bajo las fotos de los libros de texto. También hizo sus pinitos en el cine en A contratiempo, de Óscar Ladoire.
Su primera novela publicada fue Las edades de Lulú (1989), una obra erótica con la que ganó el XI Premio La Sonrisa Vertical y que fue llevada al cine por Bigas Luna en 1990; novela que ha tenido un gran éxito y ha sido traducida a más de 20 idiomas.
Personalmente no suelo leer novela erótica, pero esta me gusta por su fuerza y por su contexto. Aunque algunas partes son «demasiado» para mi gusto, comprendo perfectamente la encrucijada de la vida en la que la protagonista se halla.
Curiosamente, las protagonistas de las novelas de Almudena, de repente y en un ataque de ansiedad, se ponen a comer como posesas rosquillas, chocolate o lo que sea. Le pregunté a ella el porqué de aquello y me dijo que ella era de las personas que hacían una dieta perpetua y de vez en cuando se hartaba de la dieta, comía lo que le daba la gana y después, pues otra vez a dieta.
También me encantó que dijese que ella escribía gracias a Mujercitas y que el señor Bhaer fue una gran inspiración en sus primeros escritos (¡yo la odié por ello en secreto porque mi inspiración siempre ha sido Jo y el señor Bhaer, jolines!).
Pero eso me demuestra que las personas inteligentes siempre, siempre leen historias de las que «los eruditos» no saben ni el título, y solo por este hecho Almudena me cae fenomenal.
Es fresca, llana, y da gusto conversar con ella. Lo mismo le pasa a su pareja, el poeta Luis García Montero, al que tuve la suerte de conocer en una charla sobre poesía en 2009.
Son personas tan cercanas que nada tienen que ver con esos escritores «de élite» con los que tienes que aguantar largas colas para que te plasmen un garabato en un libro.
Yo tengo la suerte de tener tres libros dedicados de Almudena: uno, lamentablemente, lo he prestado y creo que está, como dice el refrán, «perdido u olvidado», Modelos de mujer; Las edades de Lulú, porque es su primera obra y me hacía una ilusión enorme que me la firmase; y Atlas de geografía humana, que hasta la fecha creo que es mi favorita. Aunque no he leído aún El corazón helado.
Por cierto, en la presentación dicho libro, unas declaraciones de la escritora causaron gran polémica. Cuando alguien le preguntó si habría que fusilar alguna cosa, Almudena contestó que había que «fusilar» algunas voces que la sacan de quicio, seguramente en tono jocoso, pero la alusión se interpretó como dirigida a locutores de la derecha radiofónica.
Lo cierto es que, como vulgarmente se dice, Almudena «no tiene pelos en la lengua» y esa es una de sus virtudes: podrás estar o no de acuerdo con ella, pero siempre dice las cosas tal como las piensa, sin ataduras ni tapujos.
Y ahora os dejo una poesía de Luis García Montero, que es una de mis favoritas.
Yo se
Que el tierno amor escoge sus ciudades
Y cada pasión tiene un domicilio
En modo diferente de andar por los pasillos
O de apagar las luces.
Y sé
Que hay un portal dormido en cada labio,
Un ascensor sin números
Una escalera llena de pequeños paréntesis.
Sé que cada ilusión
Tiene formas distintas
De inventar corazones o pronunciar los nombres
Al coger el teléfono
Sé que cada esperanza
Busca siempre un camino
Para tapar su sombra desnuda con las sábanas
Cuando va a despertarse
Y sé
Que hay una fecha, un día detrás de cada calle,
Un rencor deseable,
Un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo.
Luis García Montero 1987

Jota por Dios!!!! Me has matado con este post!!!! Gracias!!!!! por la dedicatoria, pero sobre todo por permitirme acceder a esos tesoros íntimos que son las dedicatorias!!! Lo mío con Almudena fue así: leí "Modelos de mujer" y quedé fascinada (creo que esa es la mejor palabra). Luego leí "Inés y la alegría", y ahora estoy totalmente absorbida por "El corazón helado". Lo leo despacito, disfrutando cada frase como si fuera el más exquisito postre... Me encantan sus personajes, la manera de describir lo que sienten, piensan; su manera de mirar el mundo. Y sabés qué??? Lo que más me gusta es que hay varios libros de ella que me están esperando!!!!! Y que ahora va a escribir seis libros de los cuales "Inés" es el primero... Gracias amiga, no sabés cuánto has alegrado mi mañana. El poema me gustó mucho, tendré que internarme tambien en los mundos de este señor. Qué maravilla que podamos compartir esto, estando tan lejos!!! Otra cosa: Jo siempre fue mi ídola!!!!
ResponderEliminarAhora me voy aleer la entrada de Caperucita, y ya soy seguidora de este blog para seguir charlando de personajes. Te mando un abrazo muy fuerte!!!!!!!! y graciassssssss!!!!!!!!
Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.
ResponderEliminarme respondes a munekitacate@gmail.com
besos
Catherine
A mí me ha encantado El corazón helado, así que te recomiendo que lo leas ¡ya! jajaja. A mí me costó terminarlo, porque no quería que los personajes me abandonaran!!
ResponderEliminarBueno, también he leído Los aires difíciles, que está muy bien, y tengo en casa Inés y la alegría, que creo que lo leeré con un montón de rosquillas al lado, por si acaso ;)
Saludos!!
Isi
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