Nota de Edición: Escribí este artículo con muchísimo cariño el 8 de febrero de 2011. Hoy, en pleno 2026, recupero este texto a las puertas de celebrar el bicentenario de Julio Verne. Un pequeño homenaje al escritor que, con sus historias, nos enseñó que la imaginación jamás tiene límites.
En estos días se celebra el 183 aniversario del nacimiento de Julio Verne. A cualquier persona aficionada a la lectura que se conozca, le preguntas y seguro que leyó alguna de sus obras, si no todas. Entiendo lo maravilloso que llegara a ser cuando publicó su De la Tierra a la Luna o sus Veinte mil leguas de viaje submarino; seguramente él fue el precursor de la carrera espacial, o el que le dio la idea a Isaac Peral o a tantos otros para hacer las cosas que en aquella época se denominaban «ciencia ficción» y en la actualidad son tan cotidianas, como de «andar por casa».
Lo cierto es que yo conocí a Julio Verne con una historia maravillosa, totalmente ajena a esa ciencia ficción: chica conoce a chico, chico se enamora de chica.
Cuando apenas tenía 15 años, conocí a una persona de esas que piensas que te cambian la vida. Él, algo mayor, guapo, moreno, culto, de ciudad… pasaba los fines de semana en mi pueblo y los veranos. El caso es que, como ocurre en estas ocasiones, chica se «deslumbra» por chico y chico «pasa olímpicamente» de chica. Pero nos hicimos amigos, y eso fue importante; aunque ahora no está entre nosotros, sé que, esté donde esté, recordará ese regalo que me hizo: conocer a uno de los escritores más grandes de todos los tiempos.
Seguro que quien me lee recuerda mi afición por las historias de siempre, y sobre todo por Las Joyas Juveniles de la editorial Bruguera. Pues bien, la primera obra que tuve de dicha editorial me la regalaron y se titulaba El rayo verde, de Julio Verne. De todas las que he leído después con los años, y a pesar de que el estilo de Verne me encanta, tengo que decir que es mi favorita.
Luego, Miguel Strogoff, que me hizo soñar con un viaje por la estepa siberiana, cosa que no sé si algún día podré realizar.
Y a pesar de tener 24 de sus mejores obras, estas y no otras serán siempre mis predilectas.
El rayo verde
Su título original es Le Rayon vert, y fue publicada por entregas en el periódico Le Temps, desde el 17 de mayo hasta el 23 de junio de 1882. Se le considera la novela más romántica de los Viajes extraordinarios.
La novela está basada en un fenómeno óptico, llamado rayo verde por su color, que se produce bajo ciertas condiciones atmosféricas.
Los hermanos Sam y Sib Melville tratan de casar a su sobrina Elena Campbell con el científico Aristobulus Ursiclos.
Ella se niega rotundamente hasta que no vea el rayo verde, pues dice la leyenda que después de su visión cualquier decisión tomada será la acertada, y la de casarse es una decisión muy importante.
(Lo cierto es que, si el tal Aristobulus hubiese estado de buen ver, Elena no pone objeción alguna, pero es una manera de darle largas al tema del casamiento).
Así, viajan hasta la costa para pasar unos días, y conocen al apuesto y atractivo Olivier Sinclair, un pintor que busca el rayo para plasmar su belleza en el lienzo.
Lo demás lo podéis imaginar: tras una serie de peripecias, enfados y traspiés, el rayo verde aparece justo en el momento en que Elena y Olivier se están mirando y se lo pierden; al final, el único que lo ve es el escéptico Aristobulus, que no creía en él.
Y a Elena ya no le hace falta ver ningún rayo para saber que la decisión que tomará para estar junto a Olivier es la correcta.
Miguel Strogoff
Su título original es Michel Strogoff. De Moscou à Irkoutsk. Fue publicada por la revista Magasin d'Éducation et de Récréation, del 1 de enero al 15 de diciembre de 1876.
Esta novela, junto con La vuelta al mundo en ochenta días, representó el mayor éxito de Verne, ya que fue rápidamente llevada al teatro y fue un éxito de ventas.
En plena invasión tártara de Rusia, el zar debe entregar una carta al duque de Irkutsk a fin de prevenir de la inminente invasión que está encabezada por el traidor Iván Ogareff. Un correo del zar, Miguel Strogoff, es obligado a recorrer Siberia para advertir de la invasión.
En su acelerado trayecto conoce a Nadia, una joven que viaja a la misma ciudad para ver a su padre, que fue desterrado. Durante el camino se encuentra con muchos problemas y con varias personas que siguen su camino, entre ellos Jolivet y Blount, dos periodistas, uno francés y otro inglés. Miguel es descubierto y obligado a negar a su propia madre, es torturado y lo dejan «supuestamente» ciego, siendo la joven Nadia quien le guía para cumplir su misión.
Las obras de Verne han sido imprescindibles en nuestra vida, y a pesar de que ahora no se lee como antes, se siguen traduciendo y vendiendo ejemplares, pues no hay otro como él para llevarte de aventuras en globo, a las entrañas de la tierra o en un submarino.
«Joyeux anniversaire, mon vieil ami»

Ahhh Julio Verne, que potento de genio este hombre!! me gusta y si te escucha (lee) mi marido más!!
ResponderEliminares un seguidor de este hombre, no sin razón, ya no solamente sus lecturas, sino sus inventos...
gracias,
un placer visitarte, tomarnos este café y charlar de estas cosas tuyas, que siempre me agradan..
eljardindemiduende
Me gusta mucho Julio Verne, aunque la verdad tengo su obra pero he leído poco. Pero eso sí uno de mis primeros libros fue "5 semanas en globo" y por cierto de esa colección también tenía alguno, a ver si lo encuentro.
ResponderEliminarBesos