[Nota de Edición]
Empecé esta andadura en los blogs en el año 2011, donde publiqué bastante; luego fui dejando de escribir paulatinamente hasta 2018, cuando lo aparqué por completo. Hasta ahora, en 2026: ocho años de silencio en los que supuestamente he dejado de «reposar» mis ideas y mis inquietudes frente a un teclado. No obstante, nunca he dejado del todo esta afición, aunque fuera en mis cuadernos. Retomo un post publicado el 22 de septiembre de 2011 y amplío información al respecto.
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| En esta sociedad solo tienes que ir a la peluquería, calzarte un buen traje y ya eres aparentemente " normal". | Naomi Rapace, actriz que da vida a Salander. |
El fenómeno Millennium y el poder de la espera
Hace unos años, uno de los booms literarios del momento fue la publicación de la trilogía Millennium del escritor y periodista sueco Stieg Larsson, publicada póstumamente a partir de 2005. La verdad es que me negué rotundamente a leer ninguno de los libros hasta no tener los tres, pues varias veces me ha pasado que luego no he podido esperar. Así que Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire esperaron pacientemente en el estante hasta que la última obra vio la luz, casi de manera simultánea al estreno de la primera adaptación cinematográfica. La duda surgió de repente: ¿vamos a ver la película? Todo el mundo salía maravillado del cine y yo, no solo me negué a verla, ¡es que ni siquiera había leído los libros!
Y por fin llegó el gran día. Una noche de estas raras en las que me voy temprano a la cama y no tengo nada nuevo por leer, al repasar la estantería topé otra vez con el primer volumen y me dije: «Algún día tienes que dar el paso». Esa misma madrugada me leí la mitad del libro y, al día siguiente, cada minuto libre lo pasé leyendo. Terminé con un dolor de cabeza horrible —me pasa cuando leo demasiado—, me tomé unos analgésicos, una taza de café y a leer y leer. Creo que es la obra de esa extensión que más rápido he leído; soy capaz de devorar un libro en una noche o en un par de días, pero con menos páginas. Tratándose de una trilogía tan densa, tardé exactamente tres semanas.
Más allá del frío y los nombres suecos
Esta historia tiene, además, la complejidad de los nombres suecos, que al carecer de vocales comunes a veces no sabes por dónde pillarlos. Pero las novelas te envuelven de tal manera que eso deja de importar. Te ves inmersa en el gélido invierno y en esa imponente isla, un escenario peor que cualquiera de los descritos por Stephen King, con la diferencia de que esto es una realidad.
La realidad de un puñado de viejas glorias que se creen con el derecho y un poder ilimitado para violar, ultrajar, amenazar, asesinar y cometer un largo etcétera de horribles tropelías, con el único propósito de salvar su asqueroso pellejo. La realidad de una sociedad cegada por los medios convencionales de información, en la que todos nos creemos aquello que vemos y leemos, sin plantearnos siquiera un ápice de duda razonable. Es el consentimiento implícito de las autoridades para atropellar los derechos de los ciudadanos por su apariencia o su sociabilidad, o por creernos que, al tener un papel que acredita unos estudios, poseemos la patente de corso de ser más listos.
Mikael y Lisbeth: una extraña pareja
Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander nos ofrecen una radiografía social que podría estar ocurriendo ahora mismo en cualquier ciudad de nuestro planeta, y eso dota a la obra de una credibilidad brutal. Él, un periodista especializado en corrupciones políticas; ella, una joven antisocial con memoria eidética. Dos identidades distintas con un mismo objetivo: castigar perversiones sexuales y trampas financieras dentro de un entramado violento y amenazante. Y, sin embargo, en medio de todo esto queda espacio para una frágil historia de amor entre una pareja nada convencional ni frecuente en la literatura.
De la página a la pantalla
Me impactó tanto que, en cuanto estuvieron las tres películas disponibles en televisión, tuve un maratón de cine y, entre puntada y puntada y debido a algunos dolores amigos que no se quieren separar de mí —a los que ya cuido demasiado—, me entregué literalmente a los largometrajes. Lo cierto, como pasa casi siempre, es que no hacen justicia a las novelas. Creo que el puntillo exacto de Lisbeth no lo han cogido del todo, pero no están mal, sobre todo porque no son «americanas»: Mikael no luce abdominales de chocolate y Lisbeth no es la típica partenaire que se pasa media película chillando por una sombra o porque se le rompió una uña.
Es una historia dura, quizás debido a que su autor fue periodista y conoció de primera mano tramas similares. Quizás él mismo fuese el tal Blomkvist pero le faltó el valor para sacar a la luz ciertos temas calientes; quizás no murió de un infarto y lo mataron por publicar los libros; quizás esté vivo en alguna parte y por eso su viuda no ha cobrado ni un euro por esta obra... Quizás.
Lo cierto es que fueron un éxito mundial y los libros se publicaron en tres años consecutivos (2005, 2006 y 2007), mientras que las adaptaciones suecas llegaron en 2009:
- Los hombres que no amaban a las mujeres: dirigida por el danés Niels Arden Oplev.
- La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire: dirigidas por el sueco Daniel Alfredson.Las tres formaron parte de una serie de televisión con metraje extendido en varias escenas. Para dar vida a Lisbeth Salander se eligió a la gran actriz sueca Noomi Rapace (de ascendencia española y gitana), y para el periodista Mikael Blomkvist al recordado Michael Nyqvist, lamentablemente fallecido en 2017.
Las sombras de Hollywood y las secuelas
Cómo no podía ser de otra manera, en Estados Unidos quisieron subirse al carro del éxito para hacer su propia versión. La primera adaptación norteamericana, The Girl with the Dragon Tattoo, se estrenó en 2011 bajo la dirección de David Fincher y protagonizada por Rooney Mara y Daniel Craig (tengo que decir que esta es, de lejos, la peor película que he visto de su director y su actor principal). No contentos con el recorrido tibio de aquella cinta, en 2018 rodaron The Girl in the Spider's Web, dirigida por el uruguayo Fede Álvarez con un guion bastante libre, protagonizada por Claire Foy y Sverrir Gudnason. Como no la he visto, no puedo opinar.
Fue tan grande la revolución de esta trilogía que en 2015 el también periodista y escritor sueco David Lagercrantz continuó la serie con Lo que no te mata te hace más fuerte. Ahí sí, rauda y veloz, me compré el libro y... ¡zasca! Nada que ver con el universo original de Millennium. Es un buen escritor, pero carece de ese pulso, de esa crudeza, de ese frío intenso que te hace buscar una manta leyendo en pleno agosto. Le debió de gustar a mucha gente, porque en 2017 lanzó El hombre que perseguía su sombra y en 2019 La chica que vivió dos veces, libros que no he leído y que dudo que lea, visto el fiasco del primero.
Pero la franquicia siguió mutando. En 2019 saltó a la palestra la autora revelación Karin Smirnoff para continuar con Las garras del águila y, en 2025, Los colmillos del lince.
Así que esta trilogía, editada a título póstumo, ha terminado por revolucionar los cimientos de lo que hoy llaman Nordic Noir, o lo que es lo mismo, la novela negra nórdica.
«El terror más grande de Lisbeth Salander, tan grande y tan negro que había adquirido dimensiones fóbicas, era que la gente se riera de sus sentimientos. Y de repente le pareció que tenía toda su autoestima, la que tanto trabajo le había costado levantar, por los suelos».

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