En esta nueva etapa, mi intención no es mostrar libros que al parecer a leído todo el mundo o películas de moda que también tienen bastantes adeptos ya en las nuevas plataformas, os hablo cómo si nunca os hubieseis ido, porqué así me siento.
Como sabéis, mi afición siempre ha sido la investigación, la historia, el arte y la escritura. Todo eso, combinado con mi adorable adicción al patchwork, me ha llevado a llenar carpetas enteras con diseños textiles que aparecen en publicaciones, cuadros, cuentos o películas. Por eso, este nuevo comienzo estará dedicado a aquellos artistas que, sin dedicarse en exclusiva al mundo textil lo integran de forma mágica en sus maravillosas creaciones, ya sean pictóricas o relatos, o incluso alguna película que otra, también nos sorprende con esa afición del hilo y la aguja
Y tirando del mismo hilo de las colchas y las texturas que tanto nos fascinan, no puedo dejar de hablaros de una artista que me tiene el corazón robado: Adele Earnshaw. Nacida en Nueva Zelanda en 1949, es mundialmente conocida por diseñar los primeros sellos oficiales para la protección de aves en su país. Sin embargo, lo que a nosotras nos enamora es cómo plasma el mundo en sus lienzos.
Si veis sus obras, os aseguro que os vais a quedar sin palabras. Tiene una serie dedicada a los quilts y a la ropa tendida al sol, acompañados de pequeños pájaros, que es una auténtica delicia. Logra plasmar las arrugas de la tela, las sombras de las pinzas de madera y el vaivén del viento de una forma tan real que parece que puedas estirar la mano y acariciar el algodón.
Lo mismo ocurre con sus paisajes marítimos; los velámenes de sus barcos están tan bien trabajados, con sus juegos de luces y transparencias, que parecen fotografías. Con ese nivel de detalle milimétrico, no me extraña que en su web oficial aclare que NO utiliza Inteligencia Artificial. ¡Su talento a mano es simplemente insuperable!
Para mí, Adele no solo pinta paisajes; atrapa la calma de un hogar, el olor a ropa limpia y la nostalgia de las cosas hechas con mimo, exactamente igual que el libro de nuestra querida Patricia. Dos mujeres y dos artes diferentes, pero unidas por el mismo hilo de la memoria.
Personalmente, me llamaron la atención sus cuadros de marinas; el velamen de los barcos crea unos pliegues espectaculares que simulan texturas reales. Aunque la mayor parte de su obra se centra en la naturaleza y las aves, fue un regalo encontrar estos lienzos con sutiles motivos bordados y de patchwork...
Este quilt colgado en el tendedero, coronado por un magnífico cardenal rojo, está confeccionado con la famosa técnica “Double Wedding Ring” (Anillos de boda), una colcha que tradicionalmente se regala a los recién casados..
Misma colcha, pero esta vez la acompañan dos pequeños carboneros..
Sobre esta silla de jardín la podemos apreciar más ampliamente; los colores son sorprendentes...
Un quilt tendido al sol sus bloques Basket Quilt, destaca la dulce compañía de un pequeño carbonero...
Una colcha, esta vez descansando sobre una silla de mimbre en el jardín. En un precioso contraste de blanco y rojo, una estrella de Ohio.
Espero que hayáis disfrutado de las obras de Adele tanto como yo. Esto es solo el principio de la nueva etapa del blog; os aseguro que os vais a sorprender con la cantidad de artistas que esconden trocitos de patchwork en sus lienzos. ¡Nos leemos muy pronto en la siguiente



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Un verdadero amigo es alguien capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo.