Nota de Archivo: este articulo fue publicado el 26 de noviembre de 2010 Con motivo de la revisión general de este espacio en 2026, el texto ha sido adaptado para mejorar su lectura actual, manteniendo intactos el cariño por la infancia, la nostalgia de la televisión de los setenta.
Por estos días se cumple el 65 aniversario de una vieja amiga pelirroja, rebelde y llena de fantasiosa imaginación: Pippi Langstrump, o como todos la conocemos en España, Pippi Calzaslargas. Aunque su verdadero nombre es Pippilotta Delicatessa Windowshade Mackrelmint Efraim’s Daughter Longstocking… sí, hay que tomar un poco de aliento después de llamarla un par de veces.
Con la ayuda de IKEA, he deducido que en español viene a ser algo así: Pippi Lotta (sin traducción), delicada sombra en la ventana de cabello rojo, hija de Calzaslargas (más o menos). ¿Quién no recuerda a este personaje, creado por la escritora sueca Astrid Lindgren? Aún los que nunca leyeron ninguna de sus historias seguro se acordarán de la serie de televisión y de su inolvidable protagonista, a quien interpretó la actriz sueca Inger Nilsson. En España se emitió por primera vez en 1974, aunque había sido realizada en 1969.
La pequeña Pippi, huérfana de madre y con un padre ausente por ser rey de los piratas, vive en una estrambótica mansión acompañada de su mono, el Señor Nilsson, y de su caballo a topos, Pequeño Tío. Tiene cantidades de oro para gastar y casi siempre come chucherías y dulces. Es generosa con sus dos grandes amigos, Tommy y Annika, que le acompañan en sus aventuras metiéndose en grandes líos, aunque por fortuna, al final todo acaba bien.
Su característico peinado, en dos grandes y pelirrojas trenzas cardadas hacia arriba, forma parte de nuestros recuerdos, tanto que si vemos a alguien peinado de tal manera o parecido, le espetamos aquello de: «Pareces Pippi Langstrump». El vestido cosido a retazos, los zapatos enormes y, sobre todo, sus características medias —una de cada color y por encima de las rodillas— le dan ese aire de rebeldía ante lo convencional que muchas de nosotras soñábamos poder tener, sobre todo frente a algunos «mayores».
Recuerdo con nostalgia las tardes pasadas viendo la serie o leyendo sus aventuras. Pippi siempre me pareció una amiga alocada y derrochadora, de las que siempre te inducen a meterte en líos, pero al fin y al cabo, ¿qué es de la vida sin un poco de emoción? Aún si me esfuerzo, puedo tararear la letra de la canción de la serie televisiva:
Vamos a jugar,a mi casa que es todo un castillo.Vais a conocermi pequeño mono, Señor Nilsson.Sé que os va gustarun caballo que vive conmigo.Si queréis montarle debéis llamar Pequeño Tío.Pippi Calzaslargas, Pipilota para los niños soy,Pippi Calzaslargas, sí señor, esa soy yo. (Bis)Un día tambiéntodos vais a conocer a mi papá,es un capitánque ahora está viviendo en Tacatuca.Me ha dejadouna gran maleta llena de dineropara que lo gasteen miles de bombones y caramelos.
¡Felicidades, vieja amiga! Y que las generaciones futuras te recuerden con el cariño con que yo lo hago, o como se dice en sueco: födelsedagen.

Hola Jota,
ResponderEliminarEsta mañana he descubierto tus blogs de la mano de nuestra amiga Flor y me tienes fascinada.
He vuelto a ver Pipi cada vez que la han pasado por algún canal autonómico, a mi hijo le encanta.
Encima me entero que eres fan incondicional de Lo que el viento se llevó (la mejor película de todos los tiempos y la novela la tengo gastadita de releerla) y de Anita de las tejas verdes.
¿Viste hace 8 ó 9 años una serie ponían en la segunda cadena que se llamaba Road to Avonlea? Es una secuela de Ana de las tejas verdes y es deliciosa. Me encantaría que volvieran a ponerla.
Bueno, y qué decir de Bruguera? De los cuentos con los dibujitos cada 3 páginas, y de todos los tbos que devorábamos. A mí me gustaba mucho Lily, Esther y su mundo, Cristina y sus amigas. Pero vamos, que me quedo con Lily.
Bueno Jota, que no dejes de escribir, que me gusta tu blog y que hace falta más gente como tú escribiendo algo más que ñoñerías.
Un beso