domingo, 7 de noviembre de 2010

Mis Grandes Aventuras, Aquellos libros de la Editorial Bruguera

Nota del edición : Este artículo fue publicado originalmente en este blog el 7 de noviembre de 2010. Con motivo de la actualización de este espacio en 2026, el texto ha sido revisado para mejorar su fluidez en pantallas actuales, conservando intactos tus recuerdos de infancia y el afecto por aquellas lecturas de la Editorial Bruguera.
Aunque se pudiese pensar lo contrario, no solo me gustaban las lecturas «para niñas». Paradójicamente, los formatos de lectura denominados «para niños» fueron mis favoritos a lo largo de gran parte de mi infancia y posterior adolescencia. Evoco en mi memoria aquellas aventuras que la Editorial Bruguera tuvo a bien poner a nuestro humilde alcance: episodios en varias dimensiones y para todos los gustos.
Recuerdo con nostalgia esos días en que, volviendo de la escuela, había un ejemplar nuevo en el escaparate de la librería: 15 pesetas, 20 pesetas... los últimos que compré eran de 75 pesetas. Historias que encandilaron a muchos de nosotros y que nos convirtieron en grandes lectores. En ocasiones tenía que esperar varias semanas para ahorrar lo suficiente y comprarme un ejemplar, un «TBO», como lo llamaba mi madre.
Con el tiempo fui haciéndome con una importante colección. En ocasiones especiales, como Navidad o cumpleaños, siempre había un libro de Bruguera entre los bonitos regalos que recibía. Así fueron llegando a mi vida personajes como Lord Jim, de la mano de Joseph Conrad, Quentin Durward, de Sir Walter Scott, o el increíble e intrépido Robin Hood, de Norman R. Stinnett. Tengo que agradecer a Emilio Salgari, Karl May y Howard Stanley que me llevasen a la conquista del oeste americano, a las grandes praderas de Canadá y al helado pero maravilloso Alaska.
Ni que decir tiene que mi favorito fue por siempre Julio Verne, al que posteriormente leí en formatos, digamos, más «serios» y que ocupa un lugar privilegiado en la cada día mejor nutrida biblioteca de mi familia. Algunos de aquellos personajes permanecerán siempre inmortales en nuestra memoria colectiva, gracias entre otras cosas a su paso por la gran pantalla; otros, lamentablemente, van cayendo en el olvido hasta que algún director de cine tenga a bien recuperarlos para una nueva superproducción.
«Porque las páginas de Bruguera no se gastaban: se desgastaban de tanto soñarlas».

1 comentario:

  1. Felicitaciones, me encantó lo que leí.
    Visita a Marcela del blog, http://marcela-sehacecaminoalandar.blogspot.com/
    Ella combina muy bien su blog con manualidades como patchwork, tejido y comentario de libros, películas,etc. Muy interesante también.
    Un abrazo,
    Yasmin
    www.patchworkmipasion.blogspot.com

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