Nota de edición: Edito esta reseña bajo la etiqueta de "El mundo de Jane Austen", escrita y publicada originalmente el 4 de agosto de 2011. Y si no me volví loca entonces ni lo estoy ahora en 2026, sé perfectamente que este libro es una reescritura frívola o un pastiche; aunque no tradicional, sino una variante moderna que pretende, con un sentido del humor muy particular, cruzar la imitación estilística con este ejercicio de imitación, parodia y absurdo.
Un día, paseando por una gran librería de mucho renombre —cuyo nombre no voy a decir para no hacer publicidad—, me topé con Orgullo y prejuicio y zombis. Al leer la contraportada, pensé que últimamente se escribe cualquier cosa y que ese libro en particular no tendría sitio en mi biblioteca. Cuál sería mi sorpresa cuando, en Navidades, uno de los regalos de mi hija Cass fue, precisamente, Sentido y sensibilidad y monstruos marinos.
Lo cierto es que me prometí a mí misma leerlo para poder criticarlo. Sigo creyendo que las historias de amor y las situaciones que nos describe Austen no son cosa para andar reescribiéndolas, y menos con zombis, pulpos y cangrejos, que más que un libro parece una mariscada. Este autor avispado —y supongo que gran lector, pues si no, no sería posible hacer lo que hace con los grandes clásicos— ha decidido que nada mejor que un par de pulpos gigantes y langostas asesinas para animar el mundo literario. Encima, con esto de que ha sido bestseller en EE. UU., no hay quien le tosa. A veces pienso que si Jane Austen levantase la cabeza, ¡cuántas cosas le sorprenderían!
Este relato parte del original de Jane: las hermanas Dashwood son expulsadas de su hogar tras la muerte de su padre, pero en vez de ir a parar a una pequeña casita en la campiña inglesa, su destino en este libro es una isla repleta de temibles criaturas marinas. El romance seguirá siendo el trasfondo de la trama, pero con alguna que otra sorpresa… Como, por ejemplo, imaginarnos al apuesto capitán Brandon como si fuese Davy Jones en Piratas del Caribe, con todos sus tentáculos y la mala uva que esto le supone a una persona de bien. Y así, nuestras amigas Elinor y Marianne pasan sus aventuras entre la Isla Pestilente, el Archipiélago Middleton, la Estación Submarina Beta o la Isla del Viento Contrario.
“Los invitados, entre los que se hallaban Elinor y Marianne, se lanzaron en estampida hacia la salida gritando y empujándose unos a otros para huir de las mortíferas langostas…” (pág. 207).“En esos instantes lo único que preocupaba a Elinor era el feroz monstruo semejante a un cangrejo que se había introducido en su casco y le había clavado uno de sus temibles quelíceros en el cuello…” (pág. 287).“La ceremonia se celebró en la playa de la isla Viento Contrario a comienzos de otoño…” (pág. 405).
En fin, supongo que todo vale en la viña de las editoriales. Al fin y al cabo, el romanticismo nunca se pierde, aunque sea entre seres marinos y terrestres (véase La sirenita). Es un libro que recomiendo para la montaña (por si las moscas en la playa, ya sabéis).
Por cierto, este autor también osó reescribir la obra maestra de Leo Tolstói con Androide Karenina, novela que se publicó en las librerías españolas poco después, en este mismo año 2011.

No me gustan nada estos inventos, cada cosa es cada cosa y no hay que mezclar.
ResponderEliminarTampoco me atraen estos inventos de ahora. Me quedo con los clásicos de siempre.
ResponderEliminarBesotes!!!
Pues mira amiguita... esta historia acaba de abrirme el apetito... ¡¡Venga un pulpo a la gallega!! juas, juas... Bss... amiga... no se salva nada más que tu buen hacer al relatarlo.... ¡pa'habernos matao""!! juas, juas
ResponderEliminarEl de Orgullo y los zombies lo empecé a hojear en formato digital (no pensaba comprarlo), y lo que leí, no me gustó nada de nada. Si la idea es que sea gracioso, no me lo parecía, así que juré no comprar ninguno de estos.
ResponderEliminarEspero que nadie me lo regale ;)
Besos.