Nota de Edición El 24 de septiembre de 2011 escribí una reseña en homenaje a Jim Henson, puesto que ese año hubiese cumplido 75. Ya he puesto en varias ocasiones que el blog lo mantuve activo todo el año 2011 y, paulatinamente, escribiendo cada vez menos, acabé por dejarlo. De eso han pasado ocho años, y me he propuesto seguir escribiendo y editar todos los textos anteriores para pulirlos y actualizar las fechas. Hoy este gran artista tendría 89 años.
Estos muñecos se crearon antes de que yo naciese, en 1955, pero se estrenaron el 5 de septiembre de 1976 en el programa The Muppet Show. En ese año yo ya tenía 10 años y mi hermana, 6. La televisión era nuestra vida; como decía Kevin en Solo en casa, veníamos del colegio y, mientras merendábamos, pues poníamos la tele. Nos gustaban mucho, al igual que Sesame Street (Barrio Sésamo). A mi madre le ponían de los nervios y nos regañaba porque decía que eran marionetas feas, pero nosotras nos divertíamos mucho con ellos.
Kermit the Frog era nuestra favorita: la [rana Gustavo] (o René, en Latinoamérica). Tanto es así que su frase «El reportero más dicharachero de Barrio Sésamo» aún hoy la seguimos diciendo. Jim Henson fue el titiritero y la voz de este entrañable personaje desde su creación hasta que falleció. Fueron unos años muy bonitos, nada que ver con las prisas de ahora, los coches, los teléfonos o las consolas. Los niños aprendíamos un montón con Coco, que nos decía «adentro, afuera, lejos, cerca» (a algunos hoy en día les harían falta esas lecciones, porque confunden arriba con abajo). También teníamos un especial cariño a Epi y Blas (Bert and Ernie), o a Big Bird, la gran gallina que aquí primero se llamó Caponata y luego la cambiaron por Espinete y Don Pimpón.
En El show de los Muppets salía la preciosa cerdita Miss Piggy, eterna enamorada de Gustavo. Era una estupenda anfitriona del programa, al que asistían personajes reales del mundo de la prensa, el cine y la televisión. Había muchos personajes más: Fozzie, un oso maravilloso que siempre estaba de buen humor; Animal, una especie de bicho con pelos que nunca decía nada, solo gritaba y tocaba la batería; Gonzo, el adorable personaje de color azul y nariz torcida del que nunca supimos la especie, que hacía acrobacias increíbles y amaba a una gallina llamada Camila; el entrañable músico al piano Rowlf, un perro de raza indefinida al que le gustaba Beethoven; Rizzo la rata, siempre hambriento, amigo de Gonzo, con un humor irónico y una voz chillona; y el Chef Sueco, que hablaba una jerga en la que mezclaba sonidos y palabras sin sentido mientras hacía unas recetas que eran un desastre total, con verduras cantando, comida volando, ingredientes vivos y explosiones. Un caos de personaje.
No me puedo olvidar de Statler y Waldorf, los dos viejos cascarrabias que siempre se quejaban de todo desde su palco, ni del Dr. Bunsen, un científico loco jefe del laboratorio, con gafas redondas y sin ojos, tan educado y calmado con sus inventos peligrosos. Estos inventos los sufría el pobre Beaker, su asistente de pelo rojo y cuello largo que no hablaba, solo decía «¡Mee-mee-mee!» cuando algo salía mal.
Pocos años después, en 1983, llegaron los Fraggle Rock Eran unos personajillos que vivían en una cueva, pero por dentro era como un bosquecillo. Allí habitaban unos gigantes junto a otros variopintos personajes, como la Montaña de Basura, a la que los Fraggles consideraban la Diosa de la Sabiduría y acudían a pedir consejo. También iban a robar los rábanos de los Goris, que eran los gigantes (Madre, Padre e Hijo). Ellos se creían los emperadores del universo, pero para mí no eran más que granjeros.
De la pandilla de los Fraggles, que eran muchos y de gran variedad de colores, destacaban Gobo, el líder de la banda y explorador; Musi, artista y pacifista; Rosi, una Fraggle enérgica, dinámica y veloz; Dudo, que, como su propio nombre indica, era un joven nervioso e indeciso; y Bombo, un ser tranquilo, algo pesimista, al que le gustaba lavar calcetines. Dentro de la cueva también convivían los Curris, unos seres pequeños y verdes que se pasaban el día haciendo construcciones absurdas.
Más tarde llegó una película maravillosa, al menos para mí. Aunque no gustó mucho al público en general en su momento, para mí es una obra de culto de manual: [El cristal oscuro] (The Dark Crystal), estrenada el 17 de diciembre de 1982. Es una verdadera obra maestra del cine de fantasía oscura, codirigida por Jim Henson y Frank Oz. Destaca históricamente por ser el primer largometraje de acción real realizado exclusivamente con marionetas animatrónicas y decorados mecánicos, sin la aparición de actores humanos en pantalla.
La acción se desarrolla en el planeta Thra, habitado por los Skeksis y los Místicos. Estos últimos, con su paso lento y pausado y su sonido musical, reflejan su naturaleza pacífica y espiritual, en total contraste con los movimientos rápidos y agresivos de sus contrapartes, los Skeksis. El protagonista es Jen, un joven huérfano de la raza de los Gelflings. Tras ser criado por los Místicos, descubre que es el elegido para cumplir una profecía: encontrar el fragmento perdido del cristal y restaurarlo antes de la gran conjunción de los tres soles. Si fracasa, los crueles Skeksis gobernarán el universo para siempre. En su viaje se le unirá Kira, otra superviviente de su especie.
«En otro mundo, en otro tiempo... En la época de la fantasía... habitaban el mundo unos seres llamados Urskeks, que vivían en paz y armonía... Hasta que uno de ellos dañó el centro de su mundo, su más preciado tesoro: el Cristal Oscuro. Su mundo cambió a partir de ese momento. Los Urskeks se dividieron en dos razas: los sabios Místicos, que viven en continua meditación apartados de la sociedad, y los malvados Skeksis, quienes reinan sobre la tierra, dominando a todas las razas con su crueldad. Místicos y Skeksis viven interconectados: cada uno de ellos tiene una contrapartida en la raza opuesta. Así, cuando un Místico sufre una herida, su Skeksis correspondiente recibe el mismo daño, y cuando muere un Skeksis, muere un Místico del mismo modo, y viceversa».
El 27 de junio de 1986 se estrenó [Dentro del laberinto] (Labyrinth), una película que yo no sabría definir. Tiene hadas (que muerden, por cierto), música, fantasía y surrealismo. Fue dirigida por Jim Henson y coproducida por George Lucas. Logra un equilibrio perfecto entre la artesanía de las marionetas y la presencia de actores humanos: Sarah, interpretada por Jennifer Connelly, y el Rey de los Goblins, Jareth, encarnado por el gran David Bowie.
—«Por increíbles peligros e innumerables fatigas... me he abierto camino hasta el castillo más allá de la ciudad de los goblins. Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya... y mi reino igual de grande...».—«¡Basta! Mira, Sarah, mira lo que te estoy ofreciendo: tus sueños. Te pido tan poco... Tan solo témeme, ámame y yo seré tu esclavo...».—«... y mi reino igual de grande... ¡Demonios, nunca consigo recordar ese párrafo...!».—«Tan solo deja que te gobierne y podrás tener todo lo que tú quieras».—«No tienes poder sobre mí».
En diciembre de 1992 se estrenó [Los Muppets en Navidad] (The Muppet Christmas Carol), la adaptación del clásico de Charles Dickens con los personajes de Los Muppets (y algunos guiños a Fraggle Rock), combinados con actores reales. Gonzo y Rizzo son los encargados de contarnos la historia, mientras que Michael Caine interpreta magistralmente a Ebenezer Scrooge. Brian Henson fue el director, habiendo tomado las riendas del legado de su padre tras su fallecimiento dos años antes.
Hay más películas de los personajes de Henson, pero creo que estas tres son las más icónicas. Un gran artista que nos hizo reír y también llorar con sus historias y sus personajes entrañables.

¡Genial para niñ@s y mayores!
ResponderEliminar¡Ays, que me ha encantado esta entrada! Y a mi hija también. Pero me ha mirado con una cara extraña cuando he empezado a cantar "Vamos a jugar..." Me ha dicho que no estoy bien de la cabeza, jajaja. ¡Qué buenos recuerdos! Con lo que he disfrutado de peque con todos ellos. Y Cuento de Navidad con los teleñecos nunca falta en mi casa por estas fechas. Bueno, reconozco que nos vemos casi todas las versiones que hay de esta obra. Me ha encantado esta entrada!!!
ResponderEliminarBesotes!!!
Me ha encantado este post, ah! qué de recuerdos, hija, y me has sacado varias sonrisitas juguetonas, ja ,ja... Bss.. Feliz finde!!
ResponderEliminar¡¡Eres una nostálgica incurable, pero me gusta!!
ResponderEliminarComo dices, varias generaciones han convivido con esos entrañables personajes y por más videoconsolas, maquinitas y cachivaches inventados, siguen estando vigentes.
Mis hijos todavía compran muñecos y camisetas y desde luego son adorables.
Besos
Confieso que aún veo El show de los Muppets cuando lo pasan por tele y que pienso ir a ver la nueva película.
ResponderEliminarSin embargo, la famosa rana, por acá se conoce como René.
Besos.
Un placer leer un post tan bien escrito sobre el trabajo de uno de mis ídolos. ^^
ResponderEliminarUn saludo
Silver Berry