Nota de edición: Edito esta reseña que tengo bajo la etiqueta de "Yo leo escritores de Ñ", escrita y publicada originalmente el 28 de julio de 2011. Han pasado unos cuantos años desde aquello; estamos en 2026, pero aún me emociono al recordar a tantos escritores y tantos libros.
Hace unos días, con motivo de una de mis entradas, comprobé con satisfacción —como hago siempre— que tenía una nueva seguidora y lectora: Diana. Recíprocamente, visité su blog y vi todo lo interesante que había en él, que es mucho y muy bueno, por cierto. Tengo ganas de leer esa maravilla que se pondrá a la venta pronto. El caso es que le "tomé" prestado un logo interesante que me dio pie para ampliar mis etiquetas: “Yo leo a escritores de Ñ”.
Así que, aprovechando la coyuntura de que acabo de terminar el último libro que me compré de Juan Eslava Galán, estreno con él esta etiqueta de escritores de Ñ. Tengo que decir que “conocí” a Juan Eslava de pura casualidad. Un día, estando de hospitales, compré en el quiosco un ejemplar de colección: El fraude de la Sábana Santa y las reliquias de Cristo, publicado en 1997.
Ni qué decir tiene que mi madre puso el grito en el cielo cuando me vio con aquello en las manos, como si fuese algo “sacrílego”. Pero a mí la frescura del escritor me encantó: tan llano, tan “al pan, pan y al vino, vino”, sin florituras ni adornos, ni palabras del siglo pasado que no vienen a cuento (bueno, de hace dos siglos; siempre se me olvida que ya estamos en el siglo XXI). En ocasiones, yo diría —como dicen en mi tierra— “que es más basto que un bocadillo de chapas”, pero ese es el encanto de este escritor.
Poco después descubrí con estupor que teníamos al menos un par de cosas en común, aparte de lo de no creernos lo que dice la Iglesia a pies juntillas. Estas son el amor por la historia —que, por cierto, él la cuenta como nadie— y que es de un pueblo de Jaén llamado Arjona. Viajo a ese lugar todos los años por la fiesta de los Santos Bonoso y Maximiano (no me creo lo de la Iglesia, pero tengo devoción por los santos, cosas de la mente humana).
Así que, desde ese momento, busqué siempre libros de este señor, que por cierto es bastante prolífico y ha escrito muchos. De momento, mi favorito es El catolicismo explicado a las ovejas, publicado en 2009. Es un divertidísimo ensayo lleno de sarcasmo sobre el Dios de Israel y las consecuencias de la creación de una Iglesia que pasó de ser perseguida a enriquecerse a costa de sus fieles a lo largo de la historia. Una de sus frases es: "Dios les dio a los israelitas la única parcela de tierra que no tiene petróleo".
Entre anécdotas, nos habla de textos bíblicos, de religiones, del pueblo de Israel, los engaños, las reliquias (qué obsesión tiene este hombre con las reliquias), los lugares santos y los dogmas de fe, entre otros temas. Después he ido adquiriendo otros libros; entre ellos, alguno en la Feria del Libro de Madrid de 2009, donde tuve el placer de conocerlo en persona y departir sobre nuestro amor a la historia y a la bella Arjona que, por justicia histórica y gracias a la reina regente María Cristina, dejó atrás el rango de villa para ostentar el título de ciudad el 17 de noviembre de 1891. []
Lo cierto es que, aunque tiene escritas muchas novelas, a mí me ha dado por leer sus ensayos: Historia de España contada para escépticos (publicada en 2004), Los años del miedo (2008) o la que nos ocupa, De la alpargata al seiscientos (2010).
En clave de humor, de ironía o de las dos cosas, nos relata historias de la España de los años cincuenta, después de la prolongada miseria de la posguerra. Es una época donde nuestros abuelos y padres atisban la luz al final del túnel y donde, a cosas tan españolas como el confesionario, el botijo, la siesta y la pandereta, se añaden poco a poco la Coca-Cola, el frigorífico, la televisión y el gas butano.
Son historias donde banqueros y constructores se forran en cacerías de "la escopeta nacional" (eso no hace tanto que seguía pasando; creo que un ministro dimitió por algo parecido, pero eso es otro cuento). Muestra a un “Generalísimo” que se perpetúa en el poder a cambio de ceder a los americanos amplias parcelas de la antes irrenunciable soberanía nacional a través de las bases militares.
Las calles se comienzan a poblar de vehículos (Biscúter, Vespa, Seat 600…), en un tortuoso pero divertido recorrido por este país tan nuestro. Nos cuenta la hazaña de unos españoles que cambiaron con ingenio, sudor y lágrimas las alpargatas por los seiscientos. Es una mirada en el tiempo, emotiva sin duda, donde se revela la crudeza, la ignorancia y la constante lucha de la España profunda.
Una lectura placentera en muchos sentidos. En España comenzaba a amanecer.

¡Qué cosas! no sabía que era de Arjona, ¡Andalú!
ResponderEliminarMe ha encantado esta entrada. Eslava Galán es de los autores que tengo pendientes y creo que, por una vez, voy a alejarme de la novela y voy a buscar este libro, que me ha llamado mucho la atención. Me gusta leer cositas de esta España nuestra.
ResponderEliminarBesotes!!!
Querida amiga... para redondear tu very good entrada un.... ¡Amanece que no es poco! ji, ji,,,, Bss... y nada... sigue leyendo a este buen señor que me parece que va bastante acertado ;-)
ResponderEliminarMuchas gracias por compartir esta iniciativa !!! ^_^. Me encanta por lo de presentar a tantos autores españoles excelentes que desconocemos, como me sucede a mí con el que nos comentas. Creo que entre novela y novela me vendría genial leer algo así, un poquito más sobre nuestra historia en un tono distinto al habitual. Besos!
ResponderEliminarMira pues le tengo pendiente, pero leyéndote me ha entrado el gusanillo, cada día haces una entrada más interesante además de acercarnos escritores españoles, que siempre hay que apoyarlos!
ResponderEliminarun abarzo
eljardindemiduende
No conozco el autor, pero el último libro que comentás es el que más me interesó.
ResponderEliminarBesos.
la imagen del tv con movimiento pertenece a hora13.com editorial argentina con derechos registrados , gracias
ResponderEliminar